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Concejo de Caso
Asturias

Raquetas al Tabayón

Tarna, 02/2013

JFCamina, 02/2013

 

Raquetas al Tabayón del Mongayu

(Cumpliendo y disfrutando un blanco deseo)

Mapas ING: 079-II "Bezanes" (1996).

Inicio y fin : Tarna, Concejo de Caso, Asturias

Objetivo: El Tabayón del Mongayu

Recorrido: Tarna (990 m.a.) - Desvio a los Llanos del Toru (1100 m.a.) - Puente sobre arroyo de la Requexada (1160 m.a.) - Fuente y mesa de Arallales (1205 m.a.) - Segundo Puente (1190 m.a.) - Majada de La Campona (1150 m.a.) - Tabayón de Mongayu (1215 m.a.) - Camino de vuelta por el mismo itinerario - Tarna (990 m.a.).

Distancia: ± 11,0 Kilómetros = 5,5 Ida + 5,5 Vuelta.

Tiempos: 4,5 h. = 2,5 Ida + 2,0 Vuelta.

Desnivel: ± 483 mts. de ascensos más su correspondiente descenso.

Terreno: Pista y camín montañero.

Señalizacion: Si, PR AS-60 Ruta del Tabayón del Mongayu.

Creative Commons License


Hacía unos cuantos años que teníamos entre ceja y ceja  volver a visitar la preciosa caída de agua del Tabayón, pero con nieve. Ya lo habíamos realizado en otras bandas cromáticas, bien diferenciadas, la de primavera y otoño, donde la amplia paleta de verdes y ocres dominaban la situación, pero queríamos contemplar la tiranía del blanco. Tras una semana de nieve llegó el día, nos informamos de la nieve que aún había en el pueblín de Tarna y la respuesta fue muy positiva, así que hasta allí nos allegamos en un guapo día soleado. Anticipo que el resultado de esta blanca excursión estuvo a la altura de las expectativas, realmente no defraudó en ningún momento, así lo podréis comprobar en este blanco reportaje.

(Tarna, Concejo de Caso, Asturias, ± 11,0 K / 990 m.a. / 11:10 h.)

Tal como nos habían informado, en el pueblo de Tarna había una buena cota de nieve, si somos sinceros igual un poco más de la deseada, pues casi no encontramos sitio para aparcar, la nieve se acumulada en las aceras y los espacios libres eran escasos, además más gente había tenido la misma feliz idea. A favor de esta pequeña eventualidad es que casi salimos del coche con las raquetas puestas, las cuales nos calzamos a los propios pies del cartel indicador de ruta, el PR AS-60 "Tabayón del Mongayu".

Desde el centro del pueblo retrocedemos un poco hasta la entrada del mismo, donde se encuentra el punto de partida de la ruta, además de la información sobre el pueblo y la misma. La traza a seguir no tiene muchas dudas, cruzamos el puente sobre el casi recién nacido río Nalón, dejamos a nuestra derecha un rústico letrero que nos indica que allí hubo un mesón que pereció bajo un alud de nieve allá por 1846, unos metros más arriba dejamos a nuestra izquierda el cementerio, a partir de aquí todo para arriba, la subida no es muy cuesta pero siempre va en ligera pendiente.

En un principio pensamos que teníamos que quitar las raquetas, el agua que baja por la riega de Los Simones invade todo el camín y va dejando el mismo sin nieve, especialmente por el centro, por lo que tenemos que escorarnos a los hastiales. Superada la riega que provocaba este pequeño desmán, nuestro problema se resuelve y podemos raquetear cómodamente.

(Tras superar la riega Los Simones, que inundaba el camín, ya todo fue raquetear placidamente)

Vamos dejando de lado diversas cabañas, las de Los Llinares y L'Otero, de vez en cuando miramos para atrás y vemos que el azul se había impuesto en el cielo, teníamos miedo de que el día no fuera tan bueno como las previsiones meteorológicas pronosticaban, pero satisfactoriamente vemos que han acertado, menos mal, teníamos muchas expectativas puestas en este esperado día.

(Ya dejamos tras nuestro unos cuantos detalles, ahora en la zona L'Oteru miramos hacia el cielu azul)

Si nos fijamos en el mapa del recorrido a realizar observamos que este va faldeando un par de montes con sus respectivas riegas, estas son las especiales protagonistas del recorrido, poco a poco las iremos sorteando y, cómo no, disfrutando. En esta primera el monte que discurrimos ye el de Rebollu del Llanu del Toru, famoso por sus centenarios rebollos (tipo de roble), no tardaremos mucho en encontrar el desvío para subir hasta ellos, aunque aún tenemos que superar una caseta de agua y otra pequeña riega más.

(Otra pequeña riega más y todo p'arriba)

Al poco de darle la espalda a la blanca caseta nos encontramos con un guapo carrasco (acebo) y la embocadura a un camín que parece que baja, debemos olvidarnos de él, nuestro objetivo es girar bruscamente a la izquierda, es entonces cuando nos daremos de bruces con el camín y cartel indicador que nos invita a subir hasta la zona de los Rebollos del Llanu’l Toru, aunque este no será nuestro destino, no queremos distraernos más de lo necesario, así que lo dejamos a nuestra izquierda y seguimos defrente.

(Nos encontramos con el carrasco y nos olvidamos del camín que sale a la derecha)

(Desvio de la alternativa a los Rebollos Llanu'l Toru, ± 1,3 K / 1100 m.a. / 11:40 h.)

Ya que estamos aquí podemos decir que subir a visitar el Monumento Natural de los Rebollos del Llanu'l Toru sería una pequeña subida del menos de un kilómetro, aunque algo pendiente, pues en este pequeño recorrido debemos superar unos doscientos metros de desnivel, casi los mismos que para todo nuestro recorrido al Tabayón del Mongayu. Recuerdo que la vez que realizamos esta guapa excursión nos llevó una media hora de marcha, así que si tenemos en cuenta la bajada el cartel que indica 1 hora y 10 minutos no está muy desacertado.

Después de tener un recuerdo para Los Rebollos seguimos nuestra marcha introduciéndonos en un rincón álgido del recorrido, el encuentro con el reguero de La Requexada, si levantamos la cabeza y los árboles nos dejan ver algo, arriba, podemos comprobar los grandes murallones del Monagayu, desde el propio pico hasta el de Moneo y La Requexada, en el medio de ellos nace este guapo reguero que tantos motivos fotográficos nos aporta.

(Puentín sobre el arroyo de Requexada, ± 2,2 K / 1160 m.a. / 12:10 h.)

(Un rincón muy especial, con numeroso motivos fotográficos)

 Tras dejar atrás el bello y fotográfico puentín de la Requexada toca cambiar de ladera y de monte, pues nos introducimos de lleno en el Monte Saperu. Delante nuestro van tres excursionistas más, uno de ellos no lleva raquetas y esto se nota en el rastro que deja, su pierna se hunde cerca de treinta centímetros, la nieve está bastante blanda se hunde en exceso, debe ser un incordio seguir así.

(Dejamos atrás el fotofráfico regueru de La Requexada y nos adentramos en el Monte Saperu)

(Las señales y una amplia traza por el fayeu nos llevan casi de la mano)

En principio, la subida desde el regueru es un poco más pendiente, aunque pronto descansa y vamos mucho más cómodos.  Las señales sobre las piedras y las fayas del bosque, además de la ancha traza del camín, nos llevan casi de la mano.  Llegamos a un claro del bosque de Las Cabaniellas y tenemos ocasión de contemplar, en la otra vertiente,  al otro lado del río Nalón, la espectacular estampa del Maciédome, las desnudas ramas me impiden sacar una foto más o menos limpia, escudriño entre ellas y al final lo consigo.

(El gran Maciédome, al otro lado del río Nalón)

Cuando me incorporo a la marcha veo que Mary no está sola, tres raqueteros más nos han alcanzado y ella comanda la marcha. En fila de a uno vamos transitando por el guapo monte Saperu, al cual tenía muchas ganas de volver, aunque no me imaginaba tan desnudo, esperaba que la nieve estuviera recién caída y colgara sobre sus rama, esto hoy, estaba claro que no pasaba, había mucha nieve pero era de la semana anterior, nada de recién caída.

A buen ritmo nos llevó Mary hasta la fuente de Arallales, donde además de un precioso y singular bebezón tenemos una mesa y bancos de madera, lo cual no deja de ser un poco extraño, le da un toque un poco… En este singular rincón en medio del bosque de fayas nos encontramos con otra pareja, parece que dan la vuelta. No perdemos la ocasión de hidratarnos un poco y pronto reanudamos la marcha dejando a nuestros ocasionales acompañantes en animada conversación.

(Fuente y mesa de Arrallales, ± 3,2 K / 1205 m.a. / 12:35 h.)

El sendero sobre la blanca nieve no va muy pisado, un par de raquetas y otra persona que se va hundiendo, al poco nos encontraríamos con ellos, además en mal momento, uno de ellos, precisamente el que llevaba las raquetas puestas, fatalidades andariegas, lo encontramos un poco atascado, había empozado en una parte un tanto falsa del blanco camín, tenía una raqueta hundida, tras lograr liberarla continuamos nuestra marcha.

(Ahora en la soledad del bosque disfrutando de nuestro blanco deseo)

(Con los rayos de sol colandose entre las esbeltas fayas del monte Saperu)

Ahora parece que vamos solos, no vemos huellas del día, vamos disfrutando del momento, mirando para arriba, hacia lo alto del bosque, donde los rayos del sol se cuelan entre los árboles dejando una guapa estampa. Recuerdo que en la primavera del 2008, la primera vez que por aquí pasé, iba diciendo: tenemos que volver en otoño, unos meses más tarde, ya en pleno otoño, pasamos diciendo: tenemos que volver en invierno, ¡aquí estábamos!, cumpliendo y disfrutando de un blanco deseo.

(Sin lugar a dudas hemos cumplido parte de lo deseado, aunque aún nos queda el objetivo principal)

(La alegría por el deseo cumplido se notaba en nuestras caras)

 Con estas disfrutonas distracciones llegamos a un punto del bosque que el mismo se vuelve abrir, un puntiagudo picachu parece que se deja ver, pero no podemos distraernos mucho porque el blanco sendero comienza a girar a la izquierda, hacia el Sur, y baja con fuerza, una pequeña pendiente en la que tenemos que centrarnos mucho más, debemos de fijarnos bien donde poner las raquetas, no llevamos una huella clara que nos asegure la posición. Tras fijar bien nuestra marcha hacemos un alto en la bajada y miramos las altos farallones del Cantu’l Osu y hacia las puntas del Cuitu Negru, aunque no podemos relajarnos mucho porque nuestros circunstanciales compañeros de ruta vienen detrás, no debemos entorpecer su blanca trayectoria.

(Ya girando y descendiendo hacia el circo glaciar del Mongayu)

(Con la compañía lateral de los espectaculores farallones de Cantu'l Osu)

(Segundo puentín, ± 4,0 K / 1190 m.a. / 13:00 h.)

Llegamos al tercer puente del día, por su escasa envergadura, se parece al segundo puentín, el mismo nos facilita el paso sobre un estrecha y vertical riega, hoy lleva agua y las mismas serán vertidas sobre el arroyo protagonista del día, el del Mongayu, que a su vez lo hará en el Ablanosa y este sobre el río Nalón.

La fotografía nos vuelve a entretener y tenemos que dejar paso a los compañeros, aunque no tardamos mucho en cogerles la estela, aunque con mucho cuidado de donde posamos las raquetas, pues  vamos en descenso y por ladera un tanto inclinada.

(Tras unos momentos de relajo fotográfico, cogemos la estela de los compañeros)

Con mucho tiento y cuidado, cogemos la estela de los compañeros, pronto nos reuniremos con ellos en una preciosa balconada sobre todo el circo glaciar el Mongayu, donde todos sacamos nuestras cámaras y nos recreamos en inmortalizar este precioso rincón, donde el sol parece que se niega a entrar, al fondo del mismo tenemos el objetivo principal del día, aunque aún queda.

(Ya estamos cerca del objetivo principal, aunque.... )

Nos volvemos a quedar atrás, no me resisto y pulso el botón rojo de la función video de mi cámara, aunque la luz no es la mejor, este blanco rincón debe ser inmortalizado, documentará el logro del objetivo. Un servidor tampoco quiere quedarse fuera de escena y le pido a Mary que me saque unas cuantas fotos, que le reste un poco de protagonismo a la gran cascada del Mongayu, es decir, al Tabayón, pues eso es lo que realmente significa en Asturiano, aunque según parece un tabayón es una cascada pequeña y esta de esto último creo que tiene bien poco.

(Ha llegado el momento de pillar el Tabayón en toda su dimensión)

(Lo de "cascada pequeña" creo que no le encaja mucho, más bien todo lo contrario)

Al incorporarnos a la marcha vemos que nuestros tres compañeros ya están muy próximos a las primeras cabañas de la majada de La Campona, un precioso y, en otro momento, verde paraje, ideal para comer el bocata, aunque aún es temprano, lo dejaremos para la vuelta.  

(Nuestro circunstanciales compañeros ya están cerca de La Campona)

(Majada de La Campona, ± 4,5 K / 1150 m.a. / 13:20 h.)

Hasta la majada de La Campona teníamos las referencias de unas tímidas huellas, seguro que del día anterior, saliendo de ella en dirección al Tabayón las mismas desaparecen y no vemos que traza es la mejor a seguir, ya que una especie de canal de riego nos despista un poco.  Esta indecisión común hizo que nos reagrupáramos todos, recordaba que las anteriores ocasiones la marcha iba por el lado derecho de la “canal” por lo que la cruzamos y avanzamos paralela a ella, ellos continúan, sin perdernos mutuamente de vista, por el lado izquierdo.

(De lado izquierdo de la "canal" pasamos al derecho)

Superamos un pequeño repecho sobre el arroyo y le plantamos cara a la gran caída del Tabayón, aunque lo que vimos no nos gustaba mucho, una gran ladera blanca se interponía entre nosotros.  En las otras dos ocasiones el terreno por aquí estaba bastante roto y lleno de maleza, aunque había una traza clara, ahora todo se veía muy limpio pero sin traza a seguir.

(¡Qué blanco y feo lo veo!)

Por suerte para nosotros los compañeros que optaron por ir por la izquierda alcanzaron primero la blanca ladera y afrontaron el ir abriendo huella, así a pesar de lo feo que lo veíamos nos resultó mucho más fácil y cómodo. Cuando los alcanzamos les comentaba: Hoy nos toca pagar les cervecines, realmente estaban haciendo el trabajo duro.

(El trabajo de los que van delante nos facilita nuestro avance)

Como plus de dificultad se añadió el blando estado de la nieve, según corría la mañana ya lo íbamos notando, pero ahora, a pesar de que estábamos en zona bastante sombría, aún más. Las altas temperaturas estaban haciendo mella, provocando que la nieve estuviera muy húmeda e inestable, sin ningún atisbo de dureza que nos permitiera avanzar con más ligereza y menos esfuerzo. Por si todo esto fuera poco nos encontramos a los pies de un pequeño alud de nieve, miramos para arriba con cierto temor, no parece que exista más acumulación pero sí que da cierto reparo.

(¡Uff, que yuyu da esto de los aludes!, un riesgo que corremos en este tipo de correrías)

Llegamos a la zona del cartelón, del cual siempre pienso que demonios hace ahí, creo que tampoco hace falta llenar el monte de tanto argadiellu informativo, creo que todos los que aquí venimos sabemos cuál es el monumento natural que venimos a visitar, ya nos lo han dicho bastante bien al inicio de ruta, pero... Antes de afrontar la pequeña travesía de ladera hasta llegar a los pies del Tabayón,  miro hacia atrás y observo, a parte de la estupenda estampa nevada del gran Tiatordos, una fila de hormiguitas que viene siguiendo nuestras  huellas, nos vamos a juntar un buen número.

(Último largo para ponernos a los pies del Tabayón)

A eso de las dos de la tarde llegamos al objetivo deseado, no tuvimos mucho tiempo para sacar las primeras fotos, los que nos venían siguiendo avanzaron con ligereza y pronto llegaron, no existe mucho espacio para tanta gente. Por lo que rápidamente tomé un pequeño video y sacamos unas primeras fotos, después llegaría el resto del grupo y todos quisieron ser inmortalizados, ¡faltaría más!, no siempre se tienen este tipo de oportunidades.

(Tabayón del Mongayu, Concejo de Caso, Asturias, ± 5,5 K / 1215 m.a. / 14:00 -15:00 h.)

Tras el ritual de inmortalizarse ante tan magnífico paraje la zona se fue despejando poco a poco, hasta que nos quedamos solos, fue el momento de sacar alguna foto más, aunque no muchas porque abultada cota de nieve nos impedía movernos con cierta seguridad, aparte de que la caída de agua salpicaba la lente del objetivo de la cámara, lo cual siempre es un incordio, sobre todo cuando no te puedes alejar los suficiente para que esto no ocurra. Mientras así lo hacía Mary se encargaba de hacer su habitual muñeco de nieve, al cual llamaría “Tarnín”, en honor al pueblo del cual partimos.

(El Tabayón del Mongayu, nosotros y "Tarnín")

Creo que ha llegado el momento de mostrar la pequeña grabación video que realizamos, en la cual, lo mejor que nos fue posible y con ciertas licencias, tratamos de captar la última parte del objetivo, digamos el momento cumbre, cuando después de un guapo paseo por el bosque alcanzamos la visual deseada y afrontamos el último largo de subida, el más cuesto y complicado, aunque el premio fue grande y compensó sobradamente el pequeño esfuerzo realizado.

 

(En caso de que no se pudiera visualizar directamente puedes pinchar: Tabayón Mongayu Raquetas)

Tras la sesión fotográfica iniciamos el regreso, pero antes nos pararíamos en la majada de La Campona, donde estaban aún el resto de circunstanciales compañeros de ruta. Los primeros en marchar fueron los últimos en llegar, no me extraña que alguna se sorprendiera del tamaño de nuestro bocadillo. Nosotros seguimos allí dando cuenta de nuestras viandas, las cuales no eran tan numerosas como alguna pudiera pensar, charrando con los tres compañeros que abrieron huella en la última parte del recorrido, ellos tenían pensado hacerla en circular, bajando por el camín que baja desde la majada, no les pudimos ayudar mucho, nosotros nunca tuvimos inquietud por hacerlo de esa manera, así que los despedimos con un… ¡Hasta luego!, con la seguridad de que nos volveríamos a ver en el pueblo.

A las tres de la tarde iniciamos el regreso definitivo al punto de partida, deshaciendo el recorrido realizado por la mañana, habíamos pensado, que si nos daba tiempo, en subir hasta la zona de los Rebollos de la Llana’l Toru,  pero como habíamos quedado con unos amigos y optamos por duplicar al completo el track que iba marcando nuestro silencioso GPS en la ascensión, el cual os dejamos ahora, aunque no tiene mucha historia, pues la misma está en el especial paraje por el cual hemos  transitando.

(Nuestra blanco recorrido al Tabayón del Mongayu / ‘© INSTITUTO GEOGRÁFICO NACIONAL DE ESPAÑA.2009’)

A eso de las cinco de la tarde, con un precioso cielo azul, un tanto empedrado, alcanzamos el blanco pueblin Casín de inicio de ruta, el de Tarna. Allí nos encontramos con una pareja que nos reconoció por nuestros videos, charramos un buen rato de lo que nos gusta, la naturaleza, al poco, tal como había pensado,  vimos venir a los tres compañeros de raquetada. Seguimos charrando un poco más, incluso con los paisanos del pueblo, preguntamos por la persona que nos había facilitado la información del estado de nieve, parece que estaba en su labores de madreñero, ellos allí estaban controlando la gente que estaba para arriba, unos cuantos según fuimos viendo al bajar, incluso pensaban que había que ampliar un poco más el aparcamiento.

(Tarna, Concejo de Caso, Asturias, ± 11,0 K / 990 m.a. / 17:00 h. / Una preciosa despedida)

Es hora del volver a casa y de realizar recapitulación de las sensaciones vividas, repasando las fotos y el visualización del pequeño video, sin lugar a dudas había merecido la pena esperar cuatro años para realizar esta guapa jornada raquetera hasta el Tabayón del Mongayu. Lo habíamos intentado en varias ocasiones, pero no llegamos ni a entrar en el pueblín de Tarna, la poco nieve nos había hecho desistir según subíamos de Campo Casu p’arriba, en compensación hoy habíamos tenido más que suficiente.

Antes de finalizar este blanco reportaje quiero decir que, como ya conté anteriormente, hemos tenido tres oportunidades de visitar este especial paraje natural del Tabayón del Mongayu, las tres muy guapas pero claramente diferenciadas: en primavera, otoño y, esta última, la de  invierno. Hace unos años escribí un pequeño reportaje, para nuestro desparecido blog, sobre las dos primeras, después de acabar el que ahora nos ocupa me veo en la obligación moral de rescatar “el desaparecido”, para que todos podamos comparar, un servidor ya se ha decantado por cual es su preferida pero para saber cual es tenemos que esperar un poco, así que... ¡hasta pronto!

 

 

JFCamina

 


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