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GR-105 Inicio - Etapas
"Historia de un guapo paseo de seis días por Asturias"

 

6ª Etapa GR-105: Cangas de Onís - Covadonga.

(25/06/2011)

Mapas IGN: 031-3 Cangas de Onís (2000) y 055-1 Sames (2002)

Recorrido Básico: Cangas de Onís (103 Kms – 35 h) – El Pedroso – San Antonio – El Cementerio - Llano el Cura – Depósito Agua - La Valleya - Collá del Becerro – Següenco – La Vara – Payares - Xerix – Mosquín – Pozabal – Niajuentes - Salupeña – Cueñe el Carru – Vega el Agua – Soperi de Arriba – Monte Estellero – Majada de Peñalba – Santuario de Nuestra Señora de Covadonga (119 Kms – 41 h).

Nuestros Números: 16,0 Kms. / 6,0 horas / 660 mts. Desnivel de ascensos y 465 mts. de descensos / 3 Fuentes y 14 Perros.

Terreno: Carreterinas, pistas, caminos y veredas montañeras.

Señalización: Si.

 

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Para la primera jornada madrugamos un poco y para la última también, aunque, tal como nos temíamos, solo nos sirvió para abandonar Cangas de Onís sin desayunar y con un fuerte cabreo. La verdad que ya nos lo suponíamos, pero Alfonso cree en la palabra y nosotros desconfiamos un poco, nos parecía muy raro que un sábado a las siete de la mañana tuvieran el local abierto para los desayunos cuando el resto no, pero había que dar un margen de confianza y se lo dimos, así que con las mochilas al hombro y sin desayunar arrancamos cuesta arriba en busca de la antigua iglesia de Cangas de Arriba, ahora reconvertida en Aula del Reino de Asturias, y afrontar la última jornada andariega del GR-105.

(Cangas de Onís, ± 00,0 K / 65 m.a. / 07:10 h. / Inicio de la Etapa Final, la 6ª)

Atrás dejamos Cangas de Onís y lateralmente dejamos de lado la coqueta ermita de San Antonio, no nos acercamos hasta ella porque el humor no estaba para visitas turísticas adicionales pero nos hubiera gustado mucho hacerlo, nos parece que es un precioso rincón que se debe visitar cada vez que se acerca uno a la antigua capital de Reino.

(Cangas de Onís de Arriba, ± 0,5 K / 100 m.a. / 07:20 h.)

La niebla lo cubría casi todo, aunque hacía bastante calor, así que pronto empezamos a soltar ropa. El primer objetivo del día era subir hasta el área recreativa Llano del Cura, para ello podíamos subir por la carreterina pero a partir del cementerio las señales del GR nos llevan por un camino entre pinos y eucaliptos que nos hacen ir más directos, hasta que nos volvemos a estrellar otra vez con ella y la señalización de PR CO-I “Ruta: La Valleya”: Cangas de Onis – Capilla San Antonio – Cementerio – A.R. Llano l’ Cura - La Valleya – Caño – Soto Dego – Salmonera – Cangas de Onís, así que hasta el alto de La Valleya las llevaremos como compañeras.

(Cementerio, por la derecha, indicador PR CO-I, ± 0,7 K / 125 m.a. / 07:30 h.)

(La señalización amarilla nos mete por un ancho camino)

(Hasta volver, de nuevo, al asfalto que sube hasta el área recreativa)

En media malhumorada hora llegamos al Área Recreativa del Llano del Cura, los primeros rayos de sol hacen que la niebla se vaya disipando por la parte alta aunque en lo fondero sigua cubriéndolo todo. Aquí nos encontramos con la primera fuente del día, la primera de tres, no son muchas así que cargamos. Parece ser que esta es una guapa atalaya para divisar toda la ribera de Cangas de Onís pero hoy estaba “claro” que no era el mejor día mañanero para tal fin, así que continuaos nuestra marcha.

(Área Recreativa Llano del Cura, ± 1,6 K / 235 m.a. / 07:45 h. / Fuente 1 de 3)

Pepe nos comenta que igual en Següenco el bar está abierto, él todas las veces que por allí pasó lo estaba, con la esperanza de que así fuera se nos fue pasando el cabreo de tener que arrancar sin poder tomar un cafetín caliente.

(El sol hace que la niebla empiece a disiparse poco a poco)

A pesar de que la compañía arbórea no es la que más nos gusta, la combinación mañanera de niebla y sol nos dejó unas preciosas estampas, unas de las mejores de las seis jornadas entre Oviedo y Covadonga, aunque igual los ánimos no eran los más apropiados para aprécialas en toda su magnitud.

(Poco a poco, entre bellas estampas, vamos dejando atrás el mal humor inicial)

Ahora ya no tenemos carretera adyacente solo la pista, a tramos terrera y en otros de hormigón, que entre eucaliptos y felechos, nos llevará, en dura subida, hasta una collá donde se divisa un depósito de agua, aunque nos lo tenemos que tomar con calma. Para esto último lo mejor es aprovechar los bellos momentos matutinos, con la niebla sobre el valle y las montañas dominándola y brillando con cierta soberbia.

(En el cielo destaca con fuerza los contornos de las montañas)

(Sin embargo en el valle...)

Después de una hora de marcha alcanzamos el primer jito del día, el depósito de agua, un buen momento para sacar lo que nos queda de comida del día anterior: unas galletas cubiertas de chocolate y unos plátanos, lo justo para engañar al organismo un poco a la espera de que tengamos la suerte de que el bar de Següenco esté abierto.

(Depósito de agua contra incendios, ± 3,0 K / 450 m.a. / 08:20 h.)

Mientras realizamos la primera ingesta de alimento del día, unos compañeros andarines nos alcanzan. Se trata de los miembros de un Grupo de Montaña que ya hicieron el GR-105, por etapas individuales, y quieren repetir esta, parece que no la disfrutaron como la misma se merece, así que en diversos momentos de la jornada seran nuestros compañeros.

(La Valleya, con vistas al Pienzu y Tiatordos, ± 3,3 K / 500 m.a. / 08:30 h.)

En intermitente conversación con nuestros nuevos compañeros dejamos la dura subida, ahora el terreno se suaviza, estamos en una guapa zona de collás, con excelentes vistas, especialmente para la zona NorOeste, donde, con nombre propio, destacan las moles calizas del Pienzu y el Tiatordos, un buen momento para recordar los días que a ellos nos aupamos, diametralmente opuestos: un sol de castigo para el primero y un autentico vendaval para el segundo pero… ¡conquistados están! y bien que los disfrutamos.

Tras dejar atrás la señalización del CO – I, el cual, previa apertura y cierre de portilla, continua lateralmente para descender hasta Caño, en lo fondero del río Sella, en la N-625. Nosotros seguimos nuestra marcha mirando cada poco hacia atrás y visualizando parcialmente el recorrido realizado por la dura y cuesta pista que nos llevará hasta Següenco, al cual llegaremos tras “voltiar” la ancha traza por la que seguimos transitando y ofrecernos una preciosa panorámica de los Picos de Europa, la primera de muchas de esta última jornada.

(Voltiamos hacia Següenco, Los Picos de Europa al frente, ± 5,0 K / 570 m.a. / 09:00 h.)

(Una de las muchas postales montañeras de "Los Picos" de esta última jornada por el GR-105)

Antes de entrar en el pueblo tenemos que abandonar la cómoda pista y adentrarnos en él por un camino lateral más natural y directo, el cual pronto nos dará paso a las primeras casas.

(Abandonamos pista y un camino nos dará la entrada en las primeras casas)

(Següenco, ± 5,9 K / 565 m.a. / 09:15 h.)

Una vez en el pueblo, la primera y única preocupación era saber dónde estaba el bar, Pepe nos decía que quedaba del lado derecho pero no veíamos ninguna señal que así lo indicara, solo una de frente, escrita sobre la pared de una casa, pero allí no había ningún bar, tuvimos que preguntar para saber que el desvío lo habíamos dejado atrás hace unos escasos metros, el establecimiento no quedaba al borde del camino principal sino por encima de este, teníamos que subir hacia él, con cierta incertidumbre así lo hicimos.

(Bar de Següenco, ± 6,0 K / 570 m.a. / 09:20 - 09:45 h. / ¡El desayuno!)

Afortunadamente el local estaba abierto, una señora amablemente nos atendió y mientras nos preparaba nuestros desayunos leíamos una hoja colgada en la pared bajo un termómetro, se trataba de una guapa poesía sobre el pueblo y sus pastores, en la que al final de la misma figuraba "Maximino Soto Dago" y de la cual transcribimos el comienzo:

Ya hace frío en Covadonga
Ya la nieve en Següencu
Pobres de los pastorcillos
Pues tienen que andar por el puertu
…..

La verdad que después de leerla nuestro mal humor, por no poder arrancar sin un cafetín, nos parecía una memez, además aquí estaba la señora del bar de Següencu para aliviar nuestras pasajeras penas montañeras, seguro que los duros pastores de antaño o los pocos que quedan actualmente no tenían tanta suerte.

(Tras leer la poesía nos quedamos un poco pensativos pero el cafetín alivio todas las penas)

(Con fuerzas renovadas bajamos a coger, otra vez, el camino principal)

(Desde el payar un guapu cachorro observa atentamente nuestro transitar por Següencu)

Tras reponer fuerzas físicas y morales retomamos de nuevo el camino principal, nuestros temporales compañeros no se habían parado y nos habían dejado atrás, seguro que en poco tiempo los alcanzaríamos pero antes tendríamos que hacer una parada obligada en la “Juente medicinal del Carril”, donde como anticipo del final de etapa figura una imagen de La Santina de Covadonga.

(Juente del Carril, "Agua Medicinal", Següenco, ± 6,2 K / 580 m.a. / 09:50 h. / Fuente 2 de 3)

Con las prisas, por llegar a Covadonga, marchamos de Següencu sin ver la ermita de San Francisco, famoso por su especial protección de los animales domésticos del pueblo, pero tras el desayuno ya no teníamos otra preocupación que llegar a nuestro destino final, así que para otra visita queda, no creo que sea esta la única vez que estemos en este especial paraje.

(Con alguna distracción lateral abandonamos Següencu)

Al poco de salir del pueblo nos encontramos con una desviación a la derecha que nos indica que podemos subir hasta el “Mirador” y otra, en el suelo, que nos indica “Al Repetidor”, seguro que es una preciosa atalaya, pero nosotros tenemos que seguir nuestro viaje sin más distracciones por lo que nos olvidamos de ellas.

Abandonar Següencu cuesta un poco de trabajo, uno mira hacia atrás y ve la guapa imagen de un pueblo de montaña clavado sobre ella, pero poco a poco, ya con cierto relajo, nos vamos adentrando en otros parajes que nos harán olvidar lo anteriormente contemplado. Sin mucha dificultad, ya que vamos por una cómoda pista terrera y no muy cuesta, comenzamos a transitar en la preciosa consecución de majadas que existe entre el pueblo que acabamos de abandonar y el punto final del día, la primera de ellas será La Vara.

(Majá de La Vara, ± 7,0 K / 645 m.a. / 10:00 h.)

La traza avanza por una guapa zona de verde pradería, perfectamente balizada, la cual nos lleva hasta una collá donde nos encontramos con una singular estatua en “Recuerdo a los pastores que pasaron por estos parajes”. Unos minutos de descanso y seguimos la cómoda marcha matutina la cual, ahora, va claramente señalizada e incluso tenemos un letrero por cada una de las distintas majadas que vamos pasando.

(Collá de Majá de La Vara, ± 7,5 K / 670 m.a. / 10:10 h.)

(El Toral, ± 8,1 K / 670 m.a. / 10:25 h.)

Son sobre las diez y media de la mañana, el sol ya empieza a calentar con fuerza, otro impresionante día nos espera, bien atrás hemos dejado “El Mirador” o “El Repetidor”, a partir de El Toral solo queda mirar hacia adelante e ir descontando majadas y kilómetros.

Entre la zona de El Espaneu y La Corona tenemos unas excelentes panorámicas de Ponga, con picos como El Pienzu, en primer plano, y Tiatordos, al fondo, como prominencias montañeras de fama reconocida, acompañados de otros que no le van a la zaga, son momentos de contemplación e identificación de los mismos, que aunque están muy claros, siempre ofrece muchas posibilidades de entretida conversación andariega.

(El Espaneu, ± 8,4 K / 650 m.a. / 10:30 h.)

(Collá sobre la zona de La Corona, ± 8,7 K / 660 m.a. / 10:40 h.)

(Preciosa panorámica norteña)

(Majá de La Poya, ± 9,0 K / 650 m.a. / 10:45 h.)

(Majá de Xeríz, ± 9,2 K / 660 m.a. / 10:50 h. / Fuente 2 de 3)

En animada conversación montañera seguimos avanzando dejando de lado cabañas aisladas y majadas, parece que no hay pérdida posible. En Xeriz nos aprovisionamos, de nuevo, de agua, será la tercera y última fuente del día que encontremos a nuestro paso, tras ello seguimos nuestra marcha y llegamos al “paso canadiense” de El Mosquil, desde donde tenemos un preciosa vista de otra joya montañera: La Mota Cetín.

(Majá el Mosquin, ± 9,4 K / 670 m.a. / 10:55 h.)

(Tras el "paso canadiense" un momento para admitar a la Mota Cetín)

(Majá Pozabal, ± 9,8 K / 680 m.a. / 11:00 h.)

Sobrepasamos Pozabal y un letrero nos anuncia que entramos en los terrenos del Parque Nacional, la pista se convierte en una calzada pedrera y el terreno se vuelve más angosto y tomado por los felechales, parece que lo bueno se acaba, una pena, ya que nos estábamos acostumbrando a lo bueno y pensábamos que iba a durar durante todo el día, pero parecía que no iba a ser así y el GR-105 aún nos deparaba algo más.

(Entrada al Parque de Covadonga, ± 9,9 K / 690 m.a. / 11:05 h.)

(Un camino pedrero da paso a un terreno más abrupto)

Un rebaño de ganado caballar y vacuno se cubre del fuerte sol a la sombra de los fresnos de la majada de Ñajuentes, no nos extraña nada, aún es medio día y el sol luce en todo su esplendor.

(Majá de Ñajuentes, ± 10,2 K / 720 m.a. / 11:10 h.)

Desde el pueblo de Següencu hasta la majada de Ñajuentes nuestro rumbo era claramente SurEste, a partir de aquí, justo para entrar en Solupeña, vamos girando para ponernos en un rumbo NorEste, creo que justo hasta la entra del monte Estello donde comenzaremos a orientarnos claramente al Este, hacia las praderías de Penalba y Covadonga.

(Majá de Solupeña, ± 10,4 K / 725 m.a. / 11:15 h. / Fin de Pista)

Tenemos anotado en nuestro cuaderno de viajes que en la zona de Solupeña la pista termina y sigue un camino, el cual va cada vez más incómodo y flanqueado por nuestros “amigos” los felechales, el mismo nos llevará hasta Cueñe el Carru, lugar que hace honor a su nombre, ya que el vocablo “Cueñe”, en Asturiano, ya nos indica que de terreno fácil no tiene nada, más bien todo los contrario.

Cueñe el Carru, ± 11,1 K / 710 m.a. / 11:40 h.)

Superado el Cueñe sin ninguna dificultad alcanzamos una guapa y verde collá que nos deja unas excelentes vistas de los Picos de Europa, a los cuales ya nos hemos acostumbrado y no les hacemos mucho caso. A partir de aquí, el terreno aparentemente tiene muy buena traza pero Pepe nos advierte que no es así, nos vamos a meter por una zona de tupido felechal donde las señales son difíciles seguir, así que… ¡atentos!

(Después del Cueñe, Pepe nos comenta lo que viene después)

(Tenemos que estar atentos)

(Aunque no somos los únicos)

Razón tenía el compañero, no sabemos en qué momento perdimos de vista las señales del nuestro GR pero el caso es que no las encontrábamos, Pepe nos indicaba que teníamos que bajar hasta llegar a coger el camino que se intuia más abajo, miramos y solo veíamos felechos y árgomes, es decir, posibilidad de pillar alguna garrapata y pincharnos, nada agradable, aunque ya estábamos acostumbrados, no nos hacía mucha gracia, pensábamos que todo lo feo estaba superado pero estaba claro que aún nos quedaba una pequeña prueba que superar.

(Vega el Agua, ± 11,7 K / 710 m.a. / 11:40 h.)

Por si fuera poco, este terreno era abundante en agua, había bastantes “chamargales”, no en vano por la zona que estábamos transitando se llamaba “Vega el Agua”, más claro imposible. A falta de la visualización de señales decidimos bajar siguiendo pequeñas veredas, con el convencimiento que las mismas no era el camino correcto, más bien pasos de ganado, pero la certeza de que el tramo era pequeño nos animó a ello.

(A la molesta vegetación se le unen las rocas)

Alfonso y Pepe cogen la cabeza y bajan “rápido”, vamos viendo como negociar la bajada por esta zona tan fea, además, ahora, bajo la molesta vegetación, anteriormente mencionada, aparecen rocas calizas que hacen que el avance sea aún más dificultoso y un tanto peligroso. Ellos, animados con la visualización de los intermitentes compañeros, los cuales ya han superado la dificultad, transitan con decisión entre la maleza.

(Buscando la bajada posible)

(Soperi de Arriba, ± 12,00 K / 645 m.a. / 11:45 h.)

Los que están abajo nos hacen señas de que nos tiremos a la nuestra izquierda, Mary ya había optado por ese rumbo, parecía que había encontrado un camino, más o menos, limpio, el mismo parecía bueno y así fue, ya que nos llevó hasta unas cabañas donde había señales de la flecha amarilla, siguiendo a éstas rápidamente nos reunimos con el resto en un claro de aquella pequeña jungla norteña.

Los comentarios de desagrado eran generales, los veteranos, Pepe y los circunstanciales compañeros de esta última jornada, decían que siempre les pasaba los mismo, que les parecía que el camino del GR-105 iba un poco más a la izquierda para bajar a cruzar el pequeño arroyo más abajo, pero que en las anteriores ocasiones no habían cogido el buen camino, el cual parece que está bastante perdido. Seguro que algo de razón tienen, porque en varias ocasiones pasar lo mismo, no creemos que sea fortuito.

(Chamargal después de Soperi de Arriba al monte Estellero)

(Detalle del terreno transitado anteriormente)

Una vez dejada atrás la imagen del terreno donde habíamos penitenciado, avanzamos, en bajada, por una zona bastante húmeda, muy “chamargosa”, donde el barro era el rey, estábamos en el área de influencia del arroyo y esto se dejaba notar, para evitarlo había que volver a subir y adentrarnos en la zona del monte Estellero.

(Volvemos a seguir "la fecha amarilla" para adentrarnos en Estellero)

(Monte Estellero, ± 13,00 K / 572 m.a. / 12:10 h.)

El caminar ahora es rápido pero en absoluto cómodo, vamos subiendo a media ladera por una estrecha vereda, sorteando piedras y un poco de barro, después, cuando nos adentramos en el bosque los pasos se complican un poco más, entre las piedras del camino se forman grandes pozas que dan la posibilidad de tener algún problema al pasar. Realmente no pensábamos que esto último fuera tan abrupto, nos imaginábamos que hoy íbamos a tener una jornada de total relax, como hasta la majada de Ñajuentes, Pepe ya nos había dicho algo pero….

(Por estrecha vereda transitamos por el Monte Estellero)

(En las zonas más boscosas el terreno se vuelve más peligroso)

Fue después de cerrar la portilla del monte Estellero y caminar un poco más, por el bosque de vereda pedregosa, cuando salimos a las praderías y tenemos una visión muy clara de La Cruz de Priena, a la cual ya le habíamos echado el ojo unos cuantos cientos de metros atrás pero el terreno no estaba para distracciones montañeras.

(Portilla Monte Estellero, ± 13,70 K / 515 m.a. / 12:25 h.)

(Tras el bosque, vienen las praderías y... ¡La Cruz de Priena!)

(Praderías de Penalba, ± 14,00 K / 455 m.a. / 12:35 h.)

¡Al fin!, estábamos en el último largo andariego de la jornada y del GR-105, nos adentramos por las praderías de Penalba, ya en claro rumbo Oriental nos dirigimos hacia la última majada de la jornada, hacia la cual fuimos con fuerzas renovadas, las que nos dio el conocimiento, ya casi palpable, de que el objetivo final está muy cerca, pronto tendríamos muestras sonoras de ello.

(Majá de Penalba, ± 14,40 K / 455 m.a. / 12:40 h.)

Dándole la espalda a la última cabaña de Penalba comienza una nueva pista, ¡la última!, y al poco, en un claro del bosque, entre las ramas de los árboles, divisamos las torres de la basílica de Covadonga, al mismo tiempo las campanas replican con fuerza, como si supieran que estábamos llegando, bueno seguro que era para anunciar la siguiente misa pero a nosotros nos hizo cierta ilusión, después de tanto esfuerzo...

(¡Covadonga!)

(En fuerte y rápido descenso)

En fuerte y rápido descenso, en algunos tramos hormigonado, vamos con ganas de llegar, no hay más que hablar, solo dejarse caer hasta el aparcamiento que nos dará la entrada en el Real Sitio de Covadonga.

A la una en punto de la tarde del día 25/06/2011, después de seis jornadas, un centenar de kilómetros abundantes, tresmil setecientos metros de desnivel positivo y otros tantos del negativo, y tras más de cuarenta horas sobre los caminos, alcanzamos el objetivo propuesto y deseado.

La alegría del momento se vio un poco ensombrecida por el numeroso gentío que por allí había, ¡cuánta gente!. No habíamos caído que era sábado y estaba lleno de visitantes, estábamos rodeados, aparte de personas, por autobuses, coches, motos y vallas, fue muy complicado que nuestros circunstanciales compañeros nos pudieran sacar una fotografía, más o menos limpia, del acontecimiento, aunque después de superado el último tramo angosto del GR-105 cualquier dificultad nos parece una memez.

(Covadonga, ± 15,90 K / 260 m.a. / 13:00 h.)

Fueron momentos de cierto aturdimiento, un autobús que posaba gente de Bilbao, otro que pitaba para marchar, la despedida de los compañeros que nos acompañaron en esta última etapa, tal era el barrullo que cuando nos dimos cuenta nos falta Pepe, -¿Dónde está?, -Parece que fue al servicio, -Tarda un poco, ¿no?.

Ya estábamos impacientes y un poco preocupados, cuando apareció el nuestro guía, el tema no era el encontrarlo, sino como apareció, se había cambiado de ropa y venía hecho un galán para hacerle la vista a “La Santina”, fue otro momento simpático del GR-105.

Con Pepe y sus pantalones de tergal recién planchados comenzamos el ritual de visitas por el Real Sitio de Covadonga. Primero por la planicie de la Basílica, de la estatua del rey Pelayo a la Basílica de Santa María la Real. Mientras transitábamos entre el gentío, entre peregrinos, religiosos, turistas, novios e invitados de boda, escuchamos una frase dicha entre sorpresa y admiración: -¡Mirad, unos montañeros!, después de esto aún nos sentíamos aún más raros.

(Foto de gala del grupo GR-105: J. Félix, Mary, Alfonso y Pepe)

(En transito desde la Basilica a la Santa Cueva)

Cumplido con lo estipulado en la zona más moderna del Real Sitio de Covadonga nos trasladamos hasta el Santuario de Nuestra Señora de Covadonga, donde el gentío era aún más asfixiante: novios sacándose las fotos, madrinas y padrinos haciendo lo mismo, los invitados de boda disparando sus cámaras sin pestañear, visitantes, etc…, casi de locura, ¿o sería el choque de estar seis solitarios días por las montañas Astures?, el caso es que, abriéndonos paso, casi de igual manera que por los urciales del GR-105, cumplimos nuestro cometido y nos marchamos con la satisfacción de haber cumplido el objetivo propuesto.

(En la Santa Cueva con la nuestra Santina: Nuestra Señora de Covadonga)

¡Menudo fallo que tuvimos!, teníamos que haber empezado la marcha de domingo en lugar de Lunes, así la terminaríamos de viernes y no en populoso fin de semana. La verdad que no pensábamos que nos íbamos topar con tanta gente. Esta acumulación de personas, de todo tipo de nacionalidades y razas, hizo saltar las alarmas con respecto a la comida, así que, sin muchos miramientos, previo vistazo al menú y su precio, entramos a comer en el restaurante del Gran Hotel Pelayo, justito al lado de la salida de la Santa Cueva, ya teníamos miedo de que después de tanto madrugar y arrancar sin desayunar fuéramos a perder el autobús que nos llevara a nuestros hogares, el cual tenía la salida a las 16:00 h.

(Un vistazo al menú y.... ¡para adentro!)

A pesar de que el gran local no era a lo que nosotros estábamos acostumbrados en estos días pasados en el GR-105, ya que parecía que era un banquete nupcial en lugar de una acogedora comida entre amigos, la comida resultó muy buena y nos encontramos muy cómodos, disfrutamos de la última comida de hermandad en este proyecto andariego que habíamos iniciado seis días atrás.

Durante la comida dio tiempo para comentar el recorrido del día y muy especialmente las dificultades encontradas en la zona de Valle del Agua, entre el Cueñe el Carru y el monte Estellero, junto con el tener que arrancar sin desayunar, fue una sorpresa un tanto desagradable, aunque a estas alturas ya no importaba mucho, formaba parte del anecdotario de nuestra aventura por el GR-105 “Ruta de las Peregrinaciones”.

(1ª Parte Recorrido: C. Onís - Següenco / ‘© INSTITUTO GEOGRÁFICO NACIONAL DE ESPAÑA.2009’)

(2ª Parte Recorrido: Següenco - Covadonga / ‘© INSTITUTO GEOGRÁFICO NACIONAL DE ESPAÑA.2009’)

Tras la comida y una minuscuala sobremesa volvemos a cargar con nuestras mochilas y nos acercamos hasta la parada del autobús, no quedaba tiempo para más, iniciábamos el retorno a nuestros respectivos hogares, un excelente momento para ir recordando todo el recorrido realizado, especialmente cuando circulábamos a la altura del concejo de Parres, por la N-634, en paralelo a la Sierra de Frecha y Bobes, esa “chepa” creo que tardará un tiempo en olvidarse.

(Ahora a deshacer el GR-105, pero por la carretera)

Con cierto pesar hemos terminado nuestro cometido andarigo, el transitar desde la capilla de Covadonga de Oviedo al Santuario de Covadonga en Cangas de Onís. Un gran recorrido por los montes de Asturias el cual no deja tener un componente muy fuerte de aventura, especialmente en la etapa de “La Matosa”, además del inconveniente de tener que “buscarse la vida” al final de cada jornada andariega.

Realmente había sido una experiencia importante, tanto en lo geográfico como en lo personal, ya que nos permitió ahondar más en el conocimiento de nuestra querida Asturias y mantener o extender las relaciones personales con nuestros dos compañeros de fatigas.

Hemos de resaltar que uno de los factores que más contribuyó a disfrutar en los seis días de marcha fue la aportación realizada por Pepe, nuestro personal guía y compañero, su experiencia en el recorrido nos permitió relajarnos de la presión de seguir las señales, de ir escudriñando cual será el siguiente camino a tomar, solo pensábamos hacer kilómetros y en disfrutar de la oportunidad de ir “de paquete”, opción de la cual uno no puede gozar todos los días que sale de casa con la mochila al hombro.

Cuando Mary y un servidor realizamos el Camino Primitivo arrancamos a pie desde nuestra casa, nada de coger el autobús para empezar en Oviedo. En el GR-105, también hay esa opción pero la misma deja cinco kilómetros atrás a la capilla de Covadonga de Oviedo por lo que no nos pareció oportuno, hablamos de la variante GR-105-1 “Ruta de las Peregrinaciones” desde Mieres del Camín. Después de la excelente experiencia tenida, el que suscribe no renuncia a volver a encontrarse con los mismos actores para realizarla, así que….


¡Hasta luego!

 

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* Aviso: En estos documentos solo tratamos de narrar la experiencia personal vivida al realizar nuestros recorridos, los itinerarios que aquí describimos son orientativos. Queda a la responsabilidad de quien realice la ruta el tomar las medidas de seguridad apropiadas para cada dificultad, que dependerán muchas condiciones, entre ellas el estado del terreno, la altitud, la meteorología, etc... así como la preparación tanto técnica como física de las personas que realicen la actividad.