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GR-105 Inicio - Etapas
"Historia de un guapo paseo de seis días por Asturias"

 

4ª Etapa GR-105: Espinareo - La Matosa - La Vega.

(23/06/2011)

Mapas IGN: 054-1 Arenas (2001) y 054-2 Llerandi (2001)

Recorrido Básico: Espinareo (63 Kms – 19 h) – El Barro - Llaviada de Porciles - Porciles – Collau Tayada - Tablazu - La Vallinona - Sopiedra – Collau Espina – Collau Pendedor – Valle de Campiellos - Collau Llaranes – Tebrandi y collau de la Perra – Cerro Tebrandi – El Cerralín – Cabañas de Casas Quemadas – Susierra – Río Color – La Matosa – Río Tendi – La Vega (82 Kms – 28 h)

Nuestros Números: 19,2 Kms. / 8,0 horas / 865 mts. Desnivel de ascensos y 910 mts. de descensos / 4 Fuentes y 14 Perros.

Terreno: Carreterinas, pistas, caminos y veredas montañeras.

Señalización: Si.

 

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El descanso nocturno y el posterior desayuno en el Café Venecia nos permitio que el trajín de las tres etapas superadas no nos hicieran mella y afrontáramos la jornada más complicada de todo el GR-105 en plenitud de fuerzas. Antes de volver a montar en el taxi, realizamos la compra de los bocatas en uno de los supermecados cercanos, la verdad que las empleadas nos atendienron pacientemente, a pesar de que nuestra comprar no eran muy grande, dábamos más "guerra" que otra cosa pero siempre con una sonrisa.

(La Villa de Espinareo, Concejo de Piloña, ± 0,0 K / 250 m.a. / 10:00 h. / Inicio de la 4º Etapa)

El acercamiento hasta la Villa de Espinareo, en esta ocasión no fue realizado por la persona habitual, hoy Gelu tenía un servicio comprometido pero se encargó de que otro colega nos atendiera igualmente de bien, ¡así da gusto!, de tal manera que a las diez en punto de la mañana comenzamos la marcha por la carreterina que sale de la propia villa en dirección al pueblín de Porciles, hoy afrontamos la etapa más dura y complicada: ¡la temida Matosa!, estábamos un poco impacientes y nerviosos.

(Una mirada hacia atrás para ver el pueblo de Espinareo y el Alto del Sellón)

Nuestro transitar por la carreterina que lleva a Porciles fue corto, no llegó al kilómetro, en cuanto sobrepasamos la aldea de El Barro nos encontramos una pista de hormigón a la izquierda y la tomamos, un pequeño atajo, atravesamos la Riega la Vallina y pronto nos encontramos con otro pequeño núcleo rural donde los lugareños estaban realizando sus labores.

(A Llaviada de Porciles, ± 0,9 K / 320 m.a. / 10:15 h.)

(Por dura pista de hormigón)

(Los lugareños realizando sus labores diarias)

(Llaviada de Porciles, ± 1,5 K / 390 m.a. / 10:25 h.)

En nuestro mapa decía que aquello era Porciles, lo cual nos extrañaba un poco porque el mismo debía de quedar un poco más arriba por lo que preguntamos y un atento señor nos informó que nos encontrábamos en Llaviada de Porciles, un guapo paraje donde la piedra de las casas y la madera de los hórreos eran las principales protagonistas.

El transito de Llaviada a Porciles sigue cuesto y aliviamos la dura subida mirarndo a las cumbres que en la jornada anterior se nos habían ocultado, hacia el Alto de Sellón y compañía, teníamos que aprovechar el momento, aunque las nubes seguían allí pero por encima de ellas.

(Con la mirada hacia atrás llegamos a Porciles)

(Porciles, ± 2,1 K / 485 m.a. / 10:45 h.)

En Porciles finaliza la carreterina por la que comenzamos a caminar en la Villa de Espinareo, entramos en el pueblo y salimos por la parte alta del mismo, en principio queríamos ir por un camino pero estaba casi todo tomado por los felechos y artos por lo que pronto acabamos en la pista que nos llevará hasta la collau de Tayada, pero antes tenemos que pasar al lado del depósito de agua, abrevadero y fuente, donde hay una señal de GR-105.

(Del intento fallido por el camín a la pista hacia el collau de Fayada)

(De Porciles a collau Tayada, ± 2,6 K / 585 m.a. / 11:00 h. / Fuente 1 de 4)

Aunque ahora vamos en cómodo caminar en poco más de dos kilómetros hemos superado una fuerte desnivel de ascenso, unos 360 metros así que íbamos un poco sudorosos y es evidente que no solo por el bochorno que hacía, menos mal que parte del material había quedado en el hostal, hoy aún pernoctaríamos en Infiesto, esto si que es un alivio extra, en caso contrario, dos o tres kilos más...

Al llegar al collau Fayada la pista continua en dirección Norte, la dirección que debe seguir el GR-109, a Villamayor, aunque a nosotros esto no nos interesa mucho, aquí también tenemos una señal, la nuestra, la del GR-105, que nos indica que debemos abandonar la pista y coger un ancho camín que gira a la derecha, a las praderías del Tablazu, previo giro a la izquierda, al Este, en una cabaña más arriba.

(Collau Tayada, giro a la derecha, ± 2,7 K / 585 m.a. / 11:15 h.)

(Tablazu, ± 3,0 K / 660 m.a. / 11:30 h.)

Ya hemos abandonado los tramos de carreterina y pista, ahora solo nos queda transitar por vereda montañera, solo muy al final volveremos a la dura pista de hormigón y asfalto. El sendero asciende poco a poco y una vez abandonada la pradería se convierte en una guapa calzada de tipo "medieval", aunque solo en algunos tramos, comenzamos el "faldeo" del cerro de Sopiedra o la Muda con unas excelentes panorámicas al norte, no hacía las cumbres que ocultan el Cantábrico, sino hacia el valle, las alturas están cubiertas de negras nubes, aunque, pese a ello, parece que no tiene pinta de que vaya a llover.

(Ahora transitamos por verde vereda y abandonamos las carreterinas y pistas varias)

(Inicio del faldeo del Cerro Sopeña, ± 4,2 K / 840 m.a. / 11:50 h.)

(Tramo con calzada tipo "medieval")

(El recorrido nos deja unas guapas vistas de los distintos valles del concejo de Piloña)

Nos estamos adentrando en la Sierra Abedular y este "faldeo" de un kilómetro de la ladera Norte del Cerro de Sopiedra o la Muda nos deja unas guapas vistas sobre lo fondero de los valles del concejo de Piloña, con Infiesto como nexo de unión de los mismos, aunque poco a poco nos vamos alejando de los núcleos poblacionales y nos adentramos en el Piloña más salvaje y profundo, solo alguna descolorida señal nos indica la buena dirección de nuestro GR-105.

(Un kilómetro de "faldeo" del Cerro de Sopiedra)

El ancho camín empedrado se fue estrechando poco a poco y ahora solo nos queda un pequeño hilo terrero que nos llevará hasta la collau Espina, al otro lado del cerro, donde observaremos nuestro siguiente jito, hablamos del collau Pendedor, esto ya se va pareciendo al juego de la oca, pero de collau en collau.

(Collau Espina, ± 5,0 K / 850 m.a. / 12:10 h.)

(Por debajo del Collau Espina, ± 5,2 K / 830 m.a. / 12:15 h. / Fuente 2 de 4)

Desde el Collau Espina debemos continuar "faldeando", en este caso las laderas Sur de los Picos del Robleu y la Escoba, pero antes tomaremos un poco de agua de la gran fuente que bajo el mismo existe, seguimos descendiendo un poco y tenemos unas impresionantes vistas del profundo Valle la Castañar, ahora las flechas "peregrinas" nos marcan la buen dirección a seguir.

(Alguna señal nos transporta al "Camino Primitivo")

(Valle la Castañar)

Otro kilómetro más de "faldeo" nos lleva hasta las primeras cabañas del Collau de Pendedor, hemos perdido unos cien metros de cota, estamos más cerca de los setecientos metros de desnivel que de los ochocientos, esto va a ser una constante hasta que lleguemos al punto que definitivamente tengamos que bajar, casi en picado, hasta La Matosa, pero aún queda.

(Pendedor, ± 6,2 K / 735 m.a. / 12:45 h.)

En Pendedor apareció el barro, aunque una práctica pasarela de troncos nos evitó, por ahora, mancharnos las botas. Pepe se reía de este pequeño respiro de limpieza que nos dábamos, -No os procupeis, hoy vais a tener barro sí o sí, hoy... ¡no os librais!, decía él.

(Cruzando la braña de Pendedor con...)

(...alguna sorpresa)

(Entre barro y "bichitos" vamos abandonado el collau de Pendedor)

Entre barro y "bichitos" abandonamos el collau de Pendedor y comenzamos otro largo "faldeo", nos adentramos en las alturas del Valle Campiellos, en las laderas Norteñas de los Cerros la Escoba y la Rasa, otro kilómetro más de lateral caminar por una estrecha vereda que cruza los dos cerros que nos separan de otro collau más, el de Llaranes, ¿Cuántos llevamos solamente hoy?

(Faldeo por el Valle de Campiellos, ± 7,0 K / 800 m.a. / 13:10 h.)

(Por una fina y verde vereda donde les vaques parecen cabres)

Por una fina y verde vereda, donde les vaques parecen cabres, llegamos al collau Llaranes, donde Pepe dice:

- Aquí empieza lo bueno. - Aquel collau y cerro, el de Tebrandi, es el objetivo.

Si mirábamos al frente, al collau, la empresa no parecía muy difícil, el problema era todo lo que había por el medio, teníamos que bajar atravesando una riega, cabecera del Valle de Tebrandi, no muy grande, pero llena de felechales, argomes, espineres y, sobre todo, changüanales. Estos eran los ánimos que nos daba el compañero Pepe, así que con los mismos, a la una y media de la tarde comenzamos la misión.

(Collau Llaranes, ± 8,0 K / 825 m.a. / 13:30 h./ -Allí está el objetivo)

Para empezar tenemos un pequeño lío en el camino a seguir, Pepe comenta que las señales están un poco más arriba, en un árbol, aunque la tendencia natural y la opinión de alguno del grupo era seguir para abajo y cortar directamente. Miro en el GPS y tal como dice el guía parece que la buena traza va, en principio, por arriba, así que nos vamos en busca del árbol pintado.

Una vez encontrada la señalización comenzamos a bajar poco a poco por una estrecha y "pinchosa" vereda, les árgomes acarizaban nuestros tobillos con gracia, con lamentaciones varías tomamos la dirección que nos adentra en la riega, a los pies del Cerro Niaño y el nacimiento del río Pequeño, el cual aportará sus aguas en el río Piloña, en la "lejana" Villamayor.

(Entre los pinchos y lamentos nos adentramos en la riega del río Pequeño)

Una vez en plena riega nos encontramos con un precioso rincón, una gran y verdosa faya lo domina todo, un guapo momento de contemplación y admiración, aunque el panorama no estaba para ello, el agua y el barro, hacían acto de presencia había que ver como se sorteaba.

(Inicio zona de chamargas, ± 8,5 K / 750 m.a. / 13:40 h. / Un precioso detalle pero....)

Con el fin de evitar lo máximo posible el barro cogemos una vereda que sube entre el musgo y las retorcidas fayas, no hay señales en el camino pero parece que vamos bien, nuestro optimismo duró poco, en cuanto salimos de la tupida arboleda nos encontramos en una zona de “chamargas” sin ninguna señal que nos indicara que íbamos por el buen camino, el semblante de la cara comenzó a cambiar según vamos avanzado entre el húmedo terreno.

(De las retorcidas y verdes fayas a las húmedas "chamargas")

El objetivo lo teníamos muy visible, en frente, eso nos tranquilizaba, siempre está bien tener claro a donde vamos aunque no tanto el camino a seguir, el cual no aparecía por ninguna parte, así que vuelvo a mirar el GPS. Parece que la traza buena íba un poco más abajo, parece que por salvar el primer tramo de barro en la fayona de la riega nos tiramos para arriba y nos liamos, así que teníamos que tratar de avanzar pero descendiendo un poco.

(¡No eramos los únicos!)

Mientras buscábamos la mejor manera de bajar a buscar el buen "camino", en medio de una chamarga, nos encontramos un bastón de algún caminante, ¡no eramos los únicos!, esto nos dio un poco de ánimo, aunque Pepe nos comentaba que esta zona era muy complicada de andar, su experiencia siempre había sido igual de negativa, ya nos lo había advertido, la señalización no es abundante y esto hace que en cualquier despiste uno la acabe liando, como era nuestro caso.

(Perdiendo altura....)

(... por un bello paraje pero....)

(... las caras no eran muy alegres)

Poco a poco vamos bajando a la altura del collau de la Perra, ¡cuánto nos hemos desviado!, era nuestra lamentación, en a penas unos metros.... ¡la que liamos! Depués de un buen rato de penintencia por terreno complicado de andar, sin ninguna vereda que nos ayudara un poco, entre árboles totalmente cubiertos por el verde mofo (musgo) y esponjoso terreno, ¡al fín!, logramos una vereda y... ¡unas señales!

(Después de mucho penitencias.... ¡un señal)

Ya en el "buen" camino, pronto y con cierto alivio salimos a una verde campera, unas vacas, que tranquilamente en ella pastaban, levantan la cornamenta y nos miran con cara de sorpresa, ¡no nos extraña nada!, la presencia de ellas nos dá más ánimos, cerca estará la cabaña y seguro que un camín mejor.

(-¡Otro del GR-105!, pensarían ellas)

(Encontramos la cabaña, al frente el objetivo deseado, estamos cerca)

(Una mirada hacia atrás para ver el collau Llaranes, ¡Uff!)

Tal como deduje, pronto encontramos la cabaña pero la segunda parte del deseo se la comió el gato, allí no había ningún camín guapo, solo otra verde chamargona, no había manera de pasar sin pisar por terreno casi pantanoso. Estaba claro que la ladera norte de la recién iniciada Sierra de Pesquerín rezumaba agua por todas partes, así que con paciencia seguimos nuestra marcha, cambiando la dirección de la misma según más nos interesara, el collau, que Pepe nos había señalado, estaba cerca.

(Un poco más de paciencia y de equilibrios sobre las chamargas)

¡Al fín!, después de una hora de intensa lucha alcanzamos las cabañas de Tebrandi, una fuente y la señalización deseada, solo hemos avanzado dos escasos kilómetros, ¡creiamos que no salíamos!

(Cabañas de Tebrandi, ± 10,0 K / 750 m.a. / 14:30 h. / Fuente 3 de 4)

Desde las cabañas subimos al Collau de la Perra donde, con el fin de relajarnos un poco, comeríamos el bocata, creíamos que lo teníamos sobradamente merecido, aunque según nuestro guía esto era el aperitivo para la bajada que nos esperaba hasta el río Color y la Matosa, ¡Vaya ánimos!

(Collau de la Perra, ± 10,7 K / 765 m.a. / 14:45 -15:20 h.)

En la escondida pradería de collau la Perra, en la ladera Sur del Cerro Tebrandi, en plena Sierra de Pesquerín, nos relajamos un poco y confrontamos información con unos ganaderos que allí habían subido en sus caballos. Los consejos recibidos coincidian con lo que nos decía Pepe, debemos "faldear" toda la ladera Sur-Este del cerro y después descender por su vertiente Norte hasta entroncar con la pista que hacia la zona de Pesquerín. Con las buenas sensaciones de que, sobre el papel, todo lo teníamos muy claro, levantamos tienda y comenzamos a caminar de nuevo, inicíamos otro tramo de aventura.

(Antes de "levantar tienda", una mirada hacía el terreno conquistado, ¡uff!)

(Con ánimos y fuerzas renovadas iniciamos la segunda parte de la aventura de la jornada)

En diez minutos "faldeamos" hasta llegar al collau Este del Cerro de Tebrandi, desde donde Pepe nos indica la ubicación exacta del objetivo final del día, el pueblo de La Matosa, otra verde collá en lo fondero de un nuevo valle, el penúltimo del día.

(Collau Este del Cerro Tebrandi, vista de La Matosa, ± 11,3 K / 815 m.a. / 15:30 h.)

En principìo el objetivo no parecía muy fiero, -"Faldeamos", bajamos a la pista, a los praos aquellos y... ¡ya está!, Pepe se reía, -Nun ye tan fácil, ¡ya vereis!, advertía él. ¡Tendría razón!, pensábamos nosotros, cuando el lo dice... ¡Por algo será!, así con esta conversación seguimos rodeando al cerro, el cual no nos planteamos en ningún momento subirlo, la lucha anterior nos había dejado bajos de moral para afrontar retos innecesarios.

(Vista de La Matosa, en principio parece fácil pero...)

(Al otro lado del Cerro Tebrandi, vista de Collau Llaranes, ± 11,7 K / 815 m.a. / 15:45 h.)

Ya en la vertiente Norte del cerro vemos que este tiene una buena tallada en su ladera, una especie de "calicatia", la cual está alambrada para evitar el paso por la misma. También, aún, observamos el collau de Lleranes y toda la riega del río Pequeño, unos húmedos momentos para el olvido.

(Iniciamos el descenso por la vertiente Norte del Cerro de Tebrandi)

(-¡Otros que van para La Matosa!, - !Seguro que se pierden!, estarían pensado les vaquines roxes)

La bajada hasta encontrar la pista no tiene mucha historia, un guapo paseo, el cual se agradece para liberar los musculos de las tensiones de los últimos kilómetros pasados, un poco de relax activo viene siempre muy bien.

(En guapa bajada uno no resiste a inmortalizarse ante la temida Matosa)

(Primero por verde alfombra y después camín)

Una vez encontrada la pista terrera toca ascender un poco para alcanzar las cabañas del Corralín, esto de subir, bajar y volver a subir, es obligado en todo el GR-105, no puede se de otra manera en la Asturias montañera e incluso en la costera, como diría un amigu nuestru "Esto ye el llano asturiano".

(Enlace de pista hacia la zona de Pesquerín, ± 12,7 K / 700 m.a. / 16:15 h.)

(Cabañas de El Corralin, ± 12,9 K / 715 m.a. / 16:20 h.)

Dejamos atrás las cabañas de Corralín y comenzamos a bajar, alguien manda callar, hacía tiempo que no teníamos una larga conversación, el terreno lo impedía, ahora eran los grandes venaos (ciervos macho) los que interrumpían la misma, miramos a nuestra izquierda y allí estaban con cara de sorprendidos, pero no se asustaron en ningún momento, como si fuéramos colegas de ellos, porque para transitar por estos escondidos parajes hay que tener algún gen común.

(-¡Mirad!)

(¿En qué estaran pensando?)

(Avistamientos de venaos, ± 13,2 K / 700 m.a. / 16:30 h. / Fuente 4 de 4)

Unos cuatrocientos metros más abajo del avistamiento de los venaos y de la cuarta, y última fuente, del día llegamos a una zona de cabañas que nuestro GPS marca como "Casas Quemadas", en la esquina de la primera vemos unas marcas del GR, así que abandonamos la pista y nos tiramos abajo.

(Cabañas Casas Quemadas, ± 13,6 K / 690 m.a. / 16:40 h.)

En principio parece que la tendecia es seguir camín abajo, lo intentamos, olvidándonos de uno lateral, pero pronto tenemos que dar la vuelta para cogerlo, previo contacto de mis cuartos traseros con el húmedo suelo. El que habíamos tomado no le gustaba nada a Pepe y encima pronto se cubrió de maleza así que, con Alfonso meneando la cabeza, volvemos a tomar el que salía a la izquierda.

(Tras un primer intento fallido tomamos el camín lateral)

Alfonso esta ya un poco mosca, yo tiraba muchas fotos, el camín no tenía muy buena pinta y, además, sin ninguna señal de que fuera el bueno, menos mal que pronto apareció una señal, ¡menos mal!

Parece que la aparición de la señal en la esquina de otra cabaña fue casi milagrosa, ya que el camin comenzó a mejorar, tenía pinta de estar más transitado. En este punto recibo presiones para que confronte el camino a seguir con mi GPS, lo hago, vamos por debajo de la pista que abandonamos anteriormente, casi en paralelo, y observo que según lo que marca el mapa del ING vamos un poco altos, el indica que su recorrido va más abajo, miro también un track de un compañero, este va por encima, así que.... ¡lo que diga Pepe!, efectivamente, el mismo ya tenía experiencia por lo que... ¡a seguir sus indicaciones!

(Esto parece que mejora un poco, parece que el camín está más transitado)

Con estas dudas nos vemos en medio de una riega, hay mucha piedra suelta, miramos para arriba y parece que es producto de la realización de la pista, estamos a la sombra de los Picos de Abra, cruzando por la Riega de Buselines la cual compruebo que desemboca en el río Color.

(Cruzando la Riega de Buselines, por debajo de la pista)

Cuando salimos de la verde zona arbolada. en una ladera llena de felechos, nos encontramos con.... ¡una señal amarilla!, ¡alegría!, parece que nos cambió la cara a todos, a nosotros porque íbamos un poco... y a Pepe por la liberación de la presión del guía, ¡cómo lo entendía!

(Una señal en el felechal y por debajo de la pista terrera, después pasar la riega)

(Siguiendo las flechas, poco a poco, vamos perdiendo altura pero.... ¡aún queda!)

La presencia de las flechas amarillas nos tranquilizan pero no por ellos dejamos de dudar, miramos el GPS y el mismo nos indica que debemos entroncar con una pista, en la que enlaza el recorrido que muestra el mapa del ING, Pepe no está muy convencido de ello, el dice que solo hay camín.

(Siguiendo flechas en los árboles y en las aisladas cabañas)

Siguiendo flechas en los árboles y en una aislada cabaña llegamos a lo que sería, más o menos, la cabezera de la pista, a la zona de Susierra, efectivamente de pista tiene poco, en su momento igual lo fue pero la poca utilización de la misma la ha dejado en una ancho camino, el cual está casi totalmente forrado de verde.

(Susierra, enlace con pista de hierba, ± 15,0 K / 510 m.a. / 17:00 h.)

(Por verde tapiz seguimos en busca de la siguiente flecha amarilla)

Pepe nos va preprarando para el siguiente "encontronazo", un poco más abajo esta guapa traza la tenemos que abandonar para coger un camín que baja directo al rústico puente sobre el río Color, así que no os hagais muchas ilusiones, nos comentaba. Alfonso vuelve a menear la cabeza, los que llevamos unos cuantos kilómetros caminando a su lado sabemos que esta no es su ruta ideal pero... ¡ye lo que hay!, nadie dijo que esta etapa iba a ser fácil, más bien... ¡todo lo contrario!

(Pepe nos va adelantando lo siguiente, nada bueno seguro)

Llega un momento que parece que visualmente estamos a la altura del collau de La Matosa, efectivamente así era pero por el medio teníamos el tajo labrado por el río Color, teníamos que bajar a él y volver a recuperar la cota perdida, ¡qué faena!.

(La Matosa casi a nuestra altura, solo el río Color se interpone)

Llegó el momento de abandonar el ancho camín, con las protestas de alguno, en una pronunciada curva lo hacemos, yo secundo la experiencia del guia avalada por el GPS. Según Pepe ese camín no nos sirve, aunque parece que nos lleva a La Matosa, algún día me acercaré a él para explorar y saber un poco más de esta parte de nuestra Asturias produnda.

(Alfonso dudando, esta no es una de sus rutas preferidas)

(Pepe va delante marcando el camino)

Una alambrada nos indica que el camino, de momento, llega a su fin, el mapa indica que sigue, pero nuestro guía dice que a la derecha existe un camín que baja directo al río, asi que seguimos tras él.

Intentamos bajar por uno que se escora mucho a la derecha, parece que al final del mismo hay una cabaña blanca y se siente el río, Pepe dice que este no es, hay que retroceder, no estamos muy convencidos pero como la senda se va cerrando cada vez más decidimos dar la vuelta.

Pepe metalmente lo tiene claro, -Por aquí hay un camín que baja directo al puentin, decía constantemente él sin dejar de escudriñar entre la mata de árboles, bueno yo diría "la selva", al poco le oímos: -Venid por aquí, ¡ya lo tope!.

(¿Mata o selva?)

La verdad que resulta imposible describir el camino que tomanos, menos mal que nuestro GPS registra todos nuestros pasos, incluido los malos y me queda constancia de la bajada hasta encontar el rústico puentín sobre el río Color, el objetivo deseado. Espero que las numerosas fotografías aportadas en este reportaje suplan la posible ausencia de más comentarios personales describiendo los puntos claves.

Dos horas y media hacía que habíamos abandonado el Cerro de Tebrandi, seis kilómetros casi infernales, especialmente los tres últimos, desde que nos tiramos abajo desde la pista terrera en las Casas Quemadas, pero, ¡al fín!, habíamos alcanzado el puente, ¡Uff!, ¡Qué alivio!.

(Río Color, ± 17,6 K / 240 m.a. / 17:55 h.)

Realmente tengo muchas dudas de que si Mari y un servidor hubieramos afrontado la realización del GR-105 en solitario, esta etapa la hubieramos culminado de igual manera, seguro que no, al no tenerlo claro, con seguridad seguiríamos por la pista hasta ver hasta donde nos lleva, según el mapa es la misma con la que entroncaríamos unos metros más arriba y que abandonamos para bajar más directos al río.

(Dejamos atrás el río Color y.....)

(... V de... ¡Satisfacción! o de ¡Alivio!)

Después de subir por una empedrada caleya y donde Mary hace la señal de V con sus deditos, ¡no le faltaban motivos! Con un mirada hacia atrás, visualizando los tajos por los cuales habíamos transitado y las nubes tapando donde iniciamos la bajada hasta lo más fondero de ellos. Ya desde una cómoda pista, les damos la espalda, dandole las gracias a nuestro compañero y guía por su excelente labor, ya que a pesar de que la señalización la perdimos en momentos claves, él seguía el rastro con tenacidad y seguridad.

(Damos la espalda a los oscuros tajos del río Color y llegamos casi al final)

(La Matosa, ± 18,2 K / 310 m.a. / 18:10 h.)

Pasadas las diciocho horas y tras cubrir un poco más de diciocho kilómetros llegamos al nucleo rural de La Matosa, este no era el final, tenemos que bajar hasta otro valle el que forma el río Tendi desde la colla Moande, debemos alcanzar el kilómetro ± 5,2 de la carretera AS-339 "Sevares - Sellaño" para llegar a La Vega.

(A bajo el río Tendi y La Vega)

Pepe nos comenta, que para evitar bajar por la carretera, por el medio del pueblo baja un camín entre praderías hasta alcanzar un puente que nos permite pasar el río y alcanzar la carretera, le seguimos pero antes Mary tiene que relajarse un poco saludando a una banda de perrinos que nos encontramos en la travesía rural, hoy no tuvo muchos momentos para ello.

(Saludamos a los perrinos de La Matosa y bajamos en busca de otro río más, ¿Cuántos van?)

Nos quedaba solo un kilómetro para cruzar el río y alcanzar la carretera general, pero nos planteó más problemas de la cuenta, nos vimos en medio de las praderías sin encontrar el paso para salir de ellas, nos escoramos un poco a la izquierda, al Norte, que era donde decía Pepe que se encontraba el paso. Buscamos pero no lo encontramos, así que no quedó otro remedio que afrontar por las bravas las dificultades que el hombre nos había puesto en el camino, obligándonos a tener que saltar por encima de fortificadas sebes, con el correspondiente peligro para nuestra integridad, la verdad que nunca las ví tan bien reforzadas, estaban hechas con ganas.

(Aún nos quedaba un pequeño y espinoso regalo)

¡Al fín!, nos encontramos ante una preciosa Casa - Molín y el puente sobre río Tendi, hubo otro momento de tensión, el ladrido de unos perros nos pusieron un poco nerviosos, si después de luchar contra las alambradas tenemos que volver a saltarlas, -¡Están encerrados!, dijo el primero que los vio tras la empalizada, ¡Uff!, ¡Menos mal!, no teníamos el cuerpo, ni el ánimo, para más aventuras y menos pensando que la carretera estaba a menos de cien metros.

(Cruzamos el puente sobre el río Tendi y....)

(Final de la 4ª Etapa: ¡La temida Matosa! / La Vega, AS-339 K-5, ± 19,2 K / 205 m.a. / 18:30 h. )

Al fin tocamos asfalto y terminamos la etapa más “salvaje” del GR-105, ocho horas de "pateo" real para cubrir diecinueve kilometrucos infernales, donde el húmedo terreno y la falta de señalización en los puntos claves hacen que su negra fama sea bien merecida, no solo una leyenda montañera.

(Foto del "grupo explorador": Alfonso, Pepe, Mary & J. Félix)

Ante la previsión de que en lo fondero del valle no hubiera cobertura de movil, Alfonso ya había contactado con “Gelu”, nuestro taxista, en La Matosa, por lo que tuvimos poco que esperar por él, ¡por poco no llegamos!, aunque el mismo tuvo que llamarnos porque nos estaba esperando y no aparecíamos, él nos estaba esperando un kilómetro más abajo, en el puente que da entrada a la carreterina que sube a La Matosa, parece que hay costumbre de coger esa vía en lugar de adentrarse en la aventura por los praos, ¡No me extraña!. Aclarado el tema, nada más apearse del coche, lo primero que le pedimos es que nos haga un foto de los cuatro, creemos que este momento debe ser inmortalizado, nos lo merecíamos.

Tras la tempestad viene la calma y tras La Matosa vino Infiesto y el relajo, la cena en "La Posada de Barro" y el recuento de calamidades del día, así como de conjeturas sobre que hubiera pasado si cogíeramos el camín tal en lugar de... un excelente momento para repasar el duro y húmedo recorrido de 19 kilómetros, aunque tenemos que ser sinceros y reconocer que nos encontramos con puntos de especial belleza, rincones escondidos de nuestra exuberante naturaleza norteña, no todo va a ser malo.

(1ª Parte Recorrido: Espinaredo - Collau Llaranes / ‘© INSTITUTO GEOGRÁFICO NACIONAL DE ESPAÑA.2009’)

(2ª Parte Recorrido: Collau Llaranes - La Vega / ‘© INSTITUTO GEOGRÁFICO NACIONAL DE ESPAÑA.2009’)

Esta noche es la de San Juan, el cuerpo no estaba para mucha fiesta pero el alma nos pedía una dosis extra de relajo, pero nos quedamos con las ganas y un poco desencantados, en Infiesto parece que no había ni "foguera", ni fiesta, se celebraba, todo en el fin de semana. ¡Una pena!, era nuestra última noche en la población que tan bien nos trato y nos apetecía despedirnos con un buen sabor de boca pero no pudo ser, así que alargamos un poco más la tertulia de sobremesa y nos fuimos para la cama, esta era una noche de Xanas y Trasgos, aunque parece que estos últimos ya estaban trabajando, mañana veremos sus trastadas.

 

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* Aviso: En estos documentos solo tratamos de narrar la experiencia personal vivida al realizar nuestros recorridos, los itinerarios que aquí describimos son orientativos. Queda a la responsabilidad de quien realice la ruta el tomar las medidas de seguridad apropiadas para cada dificultad, que dependerán muchas condiciones, entre ellas el estado del terreno, la altitud, la meteorología, etc... así como la preparación tanto técnica como física de las personas que realicen la actividad.