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Galicia

Caminos Costa da Morte II

A Coruña, 08/2014

JFCamina, 10/2014

Caminos Costa da Morte II

(De Camariñas a Muxía y Fisterra)

En el anterior reportaje, Caminos Costa da Morte (Parte 1ª: De Malpica a Laxe), hemos realizado una exposición de los motivos que nos trajo a realizar este recorrido por tan accidentada, pero bellísima costa gallega. En él, también, hemos narrado de forma resumida nuestras primeras andanzas de los tres primeros días, durante los cuales el tiempo fue excelente, salvo un poco de viento de Noroeste (“Nordés”). Comentábamos que nuestra intención de permanencia sería de unos siete o diez días, todo dependiendo de la climatología, ya hemos consumido tres y ahora queda contar lo que dio de sí hasta el regreso al hogar. No adelantaremos acontecimientos, solo los justos del título, el sucinto recorrido turístico-andariego entre las tierras de Camariñas, Muxía y Finisterre, de cómo discurrieron los días será desvelado en breve.

 

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Los tres primeros días por tierras gallegas no nos han defraudado, aunque las noches son un poco frías y el viento del NoroEste nos molesta un poco. De momento todo muy bien, ¡perfecto!, pero las previsiones meteorológicas nos anuncian un cambio brusco para los próximos días, que entrará una fuerte borrasca por el Atlántico. Parece que no tardará mucho en que los días luminosos se tornen grises y oscuros, así que tenemos que aprovechar al máximo y tratar de cumplir tres objetivos básicos: Cabo Vilán, Cascada de Ézaro y puesta de Sol en Fisterra. Cumplidos estos tres hitos, ya veremos, igual lo tenemos que dejar para el verano que viene. Así que vamos empezar sin dilación, no sea que las negras nubes nos emborronen el reportaje antes de tiempo.

* D-4: Camariñas – Cabo Vilán – Playa Balea – Playa de Reira – Cementerio de los Ingleses – Ensenada Do Trece – Muxía y Castro de Borneiro / Atardecer en Malpica.

No perdemos mucho tiempo al levantarnos, una ducha, desayuno rápido y de nuevo por las carreterinas gallegas, las cuales ya vamos conociendo un poco más y no nos liamos mucho en los desvíos que tenemos que coger. Así que bien temprano nos encontramos tomando un cafetín en el pueblo marinero de Camariñas. Tras el momento de relax mañanero, que también aprovechamos para leer un poco la prensa local y enterarse de los problemas de la zona, nos acercamos hasta la oficina de turismo y nos ponen al día de las posibilidades andariegas por las que preguntamos. Nos recomiendan la ruta al Cabo Vilán y después ir por la pista en coche hacia las playas “salvajes” y el Cementerio de los Ingleses, por nuestra parte estupendo, aunque no queríamos ir en coche sino andando, con el folleto del recorrido nos vamos muy contentos. ¡Ah!, nos advirtieron de que no había posibilidad de abastecimiento, así que antes de arrancar nos compramos una empanada y bebida.

(Camariñas, A Coruña - Galicia)

Con la merienda y bebida, el folleto del PR G 158 “Ruta Costa da Morte” y el nuestro GPS encendido emprendemos nuestra aproximación en coche hasta el Faro Vilán, en el cual había bastante gente, la verdad que no lo esperábamos. Decir que este portentoso faro tiene mucha culpa de que nosotros estemos en esta esquina de Galicia esta semana, el otro verano vimos un foto de él en Foz (Lugo) y nos impactó, fue cuando tomamos la determinación de venir, realmente merecía la pena.

(Cabo y faro Vilán, Camariñas, A Coruña - Galicia)

No nos decepcionó en absoluto el portentoso faro, el cual fue inagurado en 1896 y fue el primer faro eléctrico de España, aunque algún añadido al mismo afea un poco tan espectacular estampa. Dentro del mismo existe un museo, se trata del Centro de interpretación de naufragios y señales marítimas de la Costa da Morte, donde te puedes informar de multitud de cosas relacionadas con los faros de la Costa da Morte y la numerosas tragedias que en ella acontecieron, incluso un mapa con detalle de los principales naufragios. También la leyenda negra que existe en las zonas próximas a este tipo de acontecimientos. Y tienes la posibilidad de ver una exposición de obras de arte, comprar algún libro y leerlo tranquilamente tomando un café en la terraza interior.

Solo faltaba subir a lo más alto del faro, pero eso parece que no era posible, aunque sí al antiguo faro, el cual quedaba un poco chico para alumbrar tanta roca peligrosa. Fue en este punto donde observamos una polvoreda entorno a la senda costera que va hacia las playas “Salvajes” y el Cementerio de los Ingleses, esta visión fue determinante para que cambiaríamos de opinión con respecto de ir caminando, no estábamos dispuestos a ir tragando el polvo que las cuatro ruedas de los coches provocaban. Así que muy despacio comenzamos a deslizarnos por el serpenteante borde costero, dejando tras nuestro bellos detalles marinos como la Furna dos Infernos y la ensenada Arneliña, desde donde obtuvimos unas espectaculares postales del entorno del cabo Vilán, aunque tras nuestro bufaran con fuerza los molinos de viento.

(Detalle del precioso entorno del cabo Vilán, de la Furna dos Infernos y ensenada Arneliña)

(Aunque también de los molinos de viento que nos bufan con cierta gracia)

Tras tres kilómetros de polvorienta pista terrera llegamos a la zona de las playas, un especial paraje, casi “salvaje” como nos decía la chica de la oficina de turismo, si no fuera por lo transitada que estaba la zona, pese a que ya no era la temporada más álgida. Este espacio natural está formado por tres playas: la Pedrosa, la Balea y de Reira, las cuales nos advirtieron que eran muy peligrosas y de lo cual tomamos muy buena nota. Era el momento de playa, así que nos instalamos en la Balea, nos pusimos los bañadores y relajarse un buen rato, el día animaba a ello, no era plan de desperdiciar la ocasión que se nos brindaba, sería de desagradecidos.

(Espacio natural formado por tres playa "salvajes" y también peligrosas: Pedrosa, Balea y Reira)

(Realmente cuesta elegir un lugar para tirar la toalla, también lo de meter los pies en las frías aguas)

Después de comer volvemos a cargar la mochila al hombro y seguimos nuestro paseo en busca de las caprichosas formaciones pétreas, pues en el folleto que nos habían facilitado había una que la denominaba “Piedra del Oso”, no paramos hasta que la encontramos, una excelente excusa para seguir disfrutando de este especial paraje dunar, aunque las numerosas cruces de madera que encontramos por el camino nos hacen reflexionar un poco, nos ponen en nuestro sitio, en el de unos turistas privilegiados.

(En busca de la "Piedra del Oso)

(La "Piedra del Oso con el cabo y faro Vilán al fondo)

(Detalles para y reflexionar, no debemos olvidar donde estamos, espacio bonito pero, también trágico)

Desde las inmediaciones de la playa de Reira, hacia el Este, vemos unas grúas, nos hacen pensar que están construyendo una urbanización, no nos lo podíamos creer, aunque hacia el interior de esta zona si que vemos varios edificios. No será hasta que llegamos a su lado y nos diéramos cuenta de lo que se trataba, estaban desguazando un barco que aquí había encallado, realmente trágico, una muestra más de la parte oscura de esta belleza paradisaca, parece mentira, pues la mar está tan tranquila.

(Desguazando los restos de un reciente naufragio sobre las rocas de Reira)

Muestra de las numerosas tragedias que esta zona tienen desgraciadamente inventariadas la tenemos tres o cuatro kilómetros más al Norte, en dirección al Cabo do Trece, allí, un 10 de Noviembre de 1890, el navío inglés Serpent, que navegaba hacia Sierra Leona, se hundió a causa de un temporal. Solo sobrevivieron tres y perecieron 172 hombres, en su mayoría jóvenes cadetes de la Armada Británica, que están enterrados en el Cementerio de los Ingleses. Según hemos leído esta ha sido la mayor catástrofe ocurrida en la Costa da Morte.

(Ensenada do Trece, la parte clara, pero también la más oscura...)

(... la del Cementerio de los Ingleses)

(172 jóvenes marinos fallecidos en un naufragio en 1890, aquí están enterrados)

(La blanquisima arena de Trece y el Monte Blanco, belleza dunar en estado puro)

Nuestro periplo por el especial paraje que va desde el Cabo Vilán la ensenada do Trece toca a su fin, aunque antes dejamos el mapa de la zona donde vemos los diversos accidentes geográficos, además de las bellas playas dunares. Ahora solo queda volver a Camariñas, pero sin pararnos, pues otro hito más de nuestro viaje nos espera, queremos aproximarnos a la mítica Muxía, así que hasta ella vamos, olvidándonos de preciosos detalles intermedios, pero los objetivos principales están muy claros, ya habrá tiempo para otra ocasión.

(Mapa desde el Cabo Vilán al Cabo do Trece, un recorrido de gran belleza pero de trágicos naufragios)

Llegamos a Muxía y apárcanos en el centro del pueblo, nos acercamos caminando hacia la iglesia de Santa María donde nos encontramos con una peregrina extranjera que nos pregunta por donde queda el famoso santuario de Nuestra Señora da Barca, solo pudimos decirle que quedaba hacia el mar. Ella se fue en busca de él y nosotros a subir por la peña que nos lleva a lo más alto del monte Corpiño, casi escalando que ascendimos.

(Iglesía de Santa María de Muxía, A Coruña - Galicia)

(Casi escalando hacia lo más alto, al Monte Corpiño, a 68 m.a.)

Ya en la cima, a 68 metros de altitud, dominamos todo el pueblo de Muxía y especialmente lo que la peregrina nos preguntaba, allí, en la Punta de Barca se encontraba el santuario, el cual estaba con su tejado en reconstrucción, pues la mañana del día de Navidad de 2013 su techumbre fue pasto de las llamas. A nosotros no nos quedaba otra que dejarnos caer hacia el mar y hacerle una visita muy exterior, pues todo el santuario estaba completamente cercado por el tema de las obras.

(Puerto de Muxía desde el Monte Corpiño y el Santuario de nosta Señora da Barca)

Según vamos descendiendo, nos vamos dando cuenta de otros elementos a detallar, el primero el gran faro del Cabo Vilán que vemos al Este (de donde acabamos de venir). Después las caprichosas formas rocosas, donde cada uno puede dejar volar su imaginación. Finalmente, algo que no nos gustaba nada, pues a nuestro humilde entender daba mucho cantazo y estropeaba la estética en tan especial paraje, se trababa de una gran mole de piedra dividida en dos como por un rayo, tendríamos que bajar a lo fondero para saber que era aquello, aunque estaba muy claro que no gustaba nada, pero teníamos interés de que se trataba.

(Seguimos con las formas caprichosas de la Costa da Morte)

Tiramos de internet y, tal como nos temíamos, el monumento representaba algo relacionado con la negra desgracia del Prestige, una gran mole de granito de 400 toneladas de peso y 11 metros de alto, que representaba la ruptura que supuso la tragedia para la costa gallega. El monumento se llama A Ferida y es obra del escultor Alberto Alberto Buñuelos-Fournier, e inaugurado en septiembre del 2003 en este mirador de Jesús Quintanal. Aplaudimos tan noble homenaje pero sigue sin convencernos, pese a ello dejamos foto.

(A Ferida en el mirador Jesús Quintanal en Punta da Barca de Muxía)

Satisfecha nuestra curiosidad nos acercamos hacia las piedras más naturales, las que la madre naturaleza ha labrado silenciosamente durante miles de siglos. Hablamos de la Pedra dos Cadrís, que parece que tiene forma de riñón y se le atribuyen propiedades curativas para dolencias de la espalda, reuma, etc…. pero para que estas dolencias curen es preciso pasar varias veces por debajo de ella. También de la Piedra de Abalar a la que se le atribuyen numerosas propiedades, como las adivinatorias o utilizarla como instrumento para probar la culpabilidad o inocencia de las personas. Bueno fue todo lo que leíamos al respecto, nosotros nos quedamos más con el aspecto estético y curioso de la pétrea formación.

(Santurario de nostra Señora da Barca y la Pedra dos Cadrís)

Como el interior del templo no pudimos entrar, nos acercamos hasta el mar y nos relajamos un poco contemplando el horizonte de poniente. Había mucha gente, no todos peregrinos, muchos sentados sobre las piedras esperando al atardecer. A nosotros nos hubiera gustado hacerlo también pero los kilómetros de regreso hasta Malpica eran unos cuantos, así que preferimos tomar un cafetín e iniciar el regreso tranquilamente. Antes de arrancar comentar que de esta zona no sacamos muchas fotos, pues como todo estaba en obras preferimos ser comedidos y dejarlo para otra ocasión, pues intención de volver tenemos.

(Un momento contemplativo, un última mirada hacia el Cabo Vilán y....¡en marcha!)

De regreso a Malpica pasando por Vimianzo nos tropezamos con la posibilidad de visitar un castro y no la desaprovechamos, ya que el mismo está a escasos cuatrocientos metros de la carretera, se trata del Castro de Borneiro, el cual parece que estuvo habitado entre los siglos IV y I a. C. Siempre que podemos no desaprovechamos la oportunidad de conocer un poco más de nuestra ancestral cultura castrense, ya tenemos un buen número de ellos en nuestra libretina de visitas culturales. También nos paramos a realizarle una visita al interesante conjunto de San Martiño de Cores, donde destaca su esbelta iglesia de origen románico. Habíamos pasado delante de ella unas cuantas veces y no queríamos marchar de la zona sin hacer una parada.

(Castro de Borneiro en el T.M. de Cabana de Bergantiños - A Coruña)

(Conjunto de San Martiño de Cores, T.M. de Ponteceso)

Hoy es fin de semana y fiestas en Malpica así que cambiamos la posibilidad de contemplar otra puesta de sol por dar un paseo por la villa marinera en fiestas, donde aprovechamos a cenar y dar un paseo nocturno. Además de aprovechar para despedirnos de ella con unas cuantas fotos nocturnas.

(Toca despedirse de Malpica con un paseo guapo noctuno)

Efectivamente tocaba despedirse de Malpica, habíamos mirado las previsiones meteorológicas y nos daban uno o dos días más de buen tiempo, era el margen que nos daba la borrasca que entraba por el cercano Océano Atlántico. Así que priorizamos objetivos y, al día siguiente, nos moveríamos hacia la ría de Corcubión, allí nos esperaba la cascada de Ézaró (los torrentes de agua son una de nuestras debilidades), también algún paseo y baño por la playa del Mar de Fora, amén de alguna puesta de sol más. Ya veremos cuanto de exactas son las previsiones, ojala que se equivoquen, aquí estamos muy bien y no tenemos prisa en marchar.

 

* D-5: Cee – Corcubión - Playa de Estorbe – Ezaro y atardecer en Fisterra

Nos levantamos temprano y desmontamos la parafernalia campista, después una ducha rápida, el desayuno y… ¡en marcha!. El recorrido desde Malpica hasta la ría de Corcubión fue cómodo y repasando los buenos momentos que pasamos por la zona estos días de atrás, ahora comenzábamos una nueva etapa que no sabíamos cuantos días iba durar, la incertidumbre era grande, aunque el día de hoy seguía siendo excelente. Así llegamos a Cee y nos instalamos en la playa de Estorbe, un pequeño rincón a la vera de la carretera que nos lleva a Finisterra (creo recordar que a siete kilometrucos de nada), según estábamos montado la tienda no dejaban de pasar numerosos pregrinos, ya les quedaba poco para llegar al “final de la tierra”.

(Cee, ría de Concurbión, A Coruña - Galicia)

(Ría de Concurbión. el Atlántico y el Cabo, faro y pueblo Fiesterra, A Coruña - Galicia)

No nos entretenemos mucho en montar la tienda, después un cafetín y directos hacia la cascada de Ézaro, nuestro primer objetivo, ya que lo teníamos muy claro, pues las cascadas son una de nuestras debilidades. Así que volvemos hacia Cee y tomamos la carretera que va hacia Muros y Noia, aunque no tendremos que llegar tan allá. Superado un alto, donde tiene un excelente mirador sobre toda la ría de Corcubión y el cabo de Fiesterra, nos encontramos con el pueblo de Ézaro (Concello de Dumbría), chocamos con el mítico monte Pindo, giro a la izquierda y nos adentramos en el último tramo del río Xallas.

No tuvimos muchos problemas para aparcar, bueno tampoco nos empeñamos en llevarlo hasta el final. En cómodo paseo contemplativo vamos entrando en la visión de la última cascada del río, en un gran panel nos informan que es el único río de Europa que desemboca de esta manera sobre el mar. No estamos muy seguros de ello, porque en Asturias tenemos unos cuantos arroyos que vierten directamente sus aguas sobre el mar, pero me imagino que cada uno hace publicidad y ensalza lo suyo.

(Ézaro y el monte Pindo, Olimpo de los dioses gallegos)

Antes de llegar advertir que por desgracia no siempre ocurre espectáculo, pues a mediados del siglo pasado se crearon varios embales río arriba modificando el curso fluvial. Hubo muchas presiones y se consiguió que el embalse se liberase de sus aguas en determinados días y horas concretas. Teníamos cascada a razón al capricho del hombre, parece que fue un avance, pues las protestas prosiguieron y, al final, en Abril del 2011, se consiguió que el agua volviera a descender de continuo, un caudal ecológico, no es lo que era pero, aparte de tener más vida el entorno, no tendremos que estar al tanto de los horarios de apertura. Ahora, solo si somos muy “fans” de estar muy pendientes de los días y horas que iluminan la cascada por la noche, lo cual suele suceder los fines de semana del verano.

Antes de llegar a la pasarela de la entrada final, nos paramos en la oficina de turismo, no para solicitar información sobre la “Fervenza do Ézado” sino la posibilidad de ascender al próximo monte Pindo (el Olimpo de los dioses gallegos). Salimos muy convencidos de que a la mañana siguiente hacia su cumbre iríamos desde el cercano pueblo de O Pindo.

Llegamos ante la gran cascada, había bastante gente, pero parece que no tanta como en días punta del verano. Mientras la gente se sacaba sus fotos nosotros la disfrutábamos, no es precisamente una de las cascadas en naturaleza salvaje que estamos acostumbrados a ver, pero sí que nos gustó. Tras esperar un poco llegó nuestro momento fotográfico, nos intercambiamos la cámara con otra familia y allí nos retratamos todos.

(Llegó nuestro momento en la Fervenza do Ézaro, Concello de Dumbría, A Coruña - Galicia)

Tras la visita a la Ferveza do Ëzaro volvemos sobre nuestros pasos, pero no para coger el coche, sino para ir caminado hasta el pueblo y comer plácidamente en una de las guapas terrazas que existe con vistas a la playa y al Atlántico, realmente un verdadero lujo. Tras ese momento de relax nutritivo no queda otra que irse hacia la playa para disfrutarla y esperar que el sol cayera sobre la línea de poniente, el “fin de la tierra” nos esperaba.

(Comida y tarde de playa en Ézaro, Concello de Dumbría)

Esta era la segunda ocasión que nos encontrábamos en Finisterre (Fisterra), aquella primera ocasión, hace más de veinte años, nada tiene que ver con la actual, especialmente por el número de personas que aquí nos encontramos. La popularidad del Camino de Santiago, y en especial, la extensión del mismo hacia el “fin de la tierra” ha saturado esta pequeña punta Occidental, y no solo de Pereginos. Fuimos con tiempo antes de la puesta de sol porque nos teníamos lo peor, así que no tuvimos problemas para aparcar en la parte alta. Por el camino numerosos peregrinos iban caminando por el borde de la carretera desde el pueblo.

(Al fondo la sonrosada silueta del monte Pindo, al que esperamos subir mañana desde O Pindo)

Mary no quería bajar hacia el faro, no le gustan los follones y allí había mucha gente, pero servidor no quería perderse los detalles, así que haciéndose la remolona se dejó llevar. Antes de alcanzar el faro tenemos una mirada hacia el monte Pindo, al cual pensamos subir mañana, después hacia las tiendas de souvenirs y al faro. No llegamos hasta la bota, había mucha gente y no queríamos entorpecer, nos conformamos con observar, a cierta distancia, la ceremonia de quemar una vieja prenda peregrina. También comprobamos que los más “folloneros” eran los que venían como meros turistas, los más interesados en sacarse las fotos, restándoles protagonismos a los esforzados Peregrinos.

Satisfecha nuestra curiosidad nos subimos para arriba para buscar un punto guapo para la puesta de sol. Allí estábamos todos, con cara de ensimismados esperando que el sol descendiera lentamente. Decir que la puesta no fue muy buena, o al menos así la percibió un servidor.

(Sentados frente a la inmensidad de océnano esperamos pacientes la puesta de sol)

No me quedé muy contento con las fotos que había tomado, iba un poco decepcionado. Un poco triste marchaba cuando observamos un precioso detalle, una Peregrina (creo) había prendido una vieja prenda al sol de poniente y reflexionaba solitariamente ante ella, a la vez que controlaba las pequeñas llamas, saqué una foto, la cual llena de significado nuestra segunda visita al “final de la tierra”, a Fisterra.

(La última foto de la puesta de sol creo que fue la mejor y más significativa)

Cuando nos marchamos de este emblemático paraje, las luces del faro ya estaban encendidas, ya casi era de noche total. Nosotros regresamos a la cercana playa de Estorbe, teniendo mucho cuidado con las numerosas personas que regresan al pueblo caminando. Nuestro comentario común era…. ¡cómo ha cambiado esto!!, realmente así era y fue el argumento de “discusión” durante la cena. Nos vamos para la tienda un poco preocupados, pues la noticias que nos facilitaron sobre las previsiones meteorológicas no eran muy buenas, mañana, al abrir la cremallera de la tienda, seguro que no tendríamos cielo azul.

 

* D-6: Muros - Louro - Molinos de Langarela - Lira – Carnota – Ézaro y Playa Estorbe

¡Efectivamente!, aunque no hizo falta abrir la tienda, el sonido de las gotitas de agua sobre la lona ya nos lo habían avisado, el día se despertó muy gris, con la niebla marinera picándonos al ventanal de la tienda. Estaba previsto, pero, pese a ello, no nos gustó nada, ¡lo estábamos disfrutando tanto!, pero es lo que tiene el Norte, la alegría en forma de cielos azules y soleados es un tanto efímera, dura poco, por eso la tenemos que aprovechar a tope cuando cae en nuestras manos.


Tras el primer impacto nos lo tomamos con filosofía, ¡ye lo que hay!, como decimos por aquí. Aseo tranquilo y sin prisas, desayunamos tranquilamente y una vuelta mañanera por la villa marinera de Cee, un cafetín bien caliente y un pincho de tortilla levanta el ánimo a cualquiera. Así que con esta fuerza extra nos vamos hasta la cercano pueblo y puerto de Muros, donde habíamos estado una única vez y en idéntica situación climática que el gris día que hoy nos tocó en suerte. La idea era repetir la experiencia y comer una buena raya guisada, pescado que a un servidor le encanta, aunque no así a Mary.

(Muros, A Coruña - Galicia, 20 años después en igual circunstancia)

Tras la sabrosa comida deshacemos el camino recorrido en coche, aunque parándonos en diversos lugares marcados previamente en el mapa. Le primero sería para asomarnos un poco más al mar, el cual aún sigue tranquilo, nos arrimaríamos al faro de Louro y sus piedras caprichosas, la cual plasmaba al cien por cien nuestro estado de enfado por el cambio tan radical del tiempo.

(Faro de Louro, Concello de Muros)

(-¡Toy enfadau!!!, parece decirnos y le respondemos: ¡nosotros también!!!)

Pese a lo gris del día, no llovía, lo cual se agradecía mucho, pues nos permitía caminar libremente, sin necesidad de portar el penoso paraguas, eso sí, siempre portando nuestros chubasqueros, ya que la humedad impregnaba las prendas. Esta situación nos permito realizar nuestro paseo vespertino, en esta ocasión hacia un tema etnográfico que nos encanta, realizaríamos una pequeña ruta de molinos (muíños), en este caso los de Longarela. Además nos encontraríamos con un gran hórreo gallego, un anticipo de lo que después iríamos a visitar, a nosotros estos pequeños detalles nos pierden, además de ser una excelente escusa.

(Junto a la iglesia la Madalena, con un precioso crucero pétreos detalles florales, comienza la ruta)

(Ruta vespertina por los Muíños do Longarela, Concello de Muros)

(Detalle de uno de los diez muíños y sus característicos elementos)

(Además de molinos y sus elementos, en mejor o peor estado, también un gran hórreo gallego)

Después de unas horas volvemos a la carretera general, la que nos devuelve de Muros a Cee y hacemos una parada obligada para visitar los grandes hórreos de Lira y Carnota, parroquias que competían por tener el almacén, de grano y otros productos, más grande. Nosotros ya conocíamos el de Carnota, pero no así el de Lira, así que no quisimos quedarnos con las ganas.

(Hórreo gallego de Lira, construido entre 1779 - 1814)

(Interior hórreo gallego de Lira, en otro tiempo estaría repleto de productos de la tierra)

(Pétra base del hórreo de Lira)

(A mal tiempo buena cara, además de aprovechar el día)

También observamos las iglesias con sus cementerios anexos, y los palomares, todo dentro de una órbita claramente eclesial, la predominante en la época en que se realizaron. Según leímos en el panel informativo, los hórreos de Lira y de Carnota son los más grandes de Galicia. Ahora queda arrimarse al cercano pueblo de Carnota para comprobar la grandeza de su granero agrícola, el cual ya conocíamos pero no estaba mal repasar.

(Hórreo gallego de Carnota, construido entre 1760 y 1763 en dos fases)

Bueno habíamos visto los dos hórreos más largos de Galicia, posiblemente también del mundo, aunque de esto no decía nada los paneles informativos. Tras ello, la tarde ya ser tornaba oscura y, además, parecía que quería empezar a llover. Así que, iniciamos el regreso a la base en la playa de Estorbe, aunque antes realizaríamos una parada en Ézaro, aún no nos creíamos que la gran cascada vertiera agua todos los días, así que aprovechamos para comprobarlo, pues hoy ya no era fin de semana, sino un lunes cualquiera, aunque de verano. Decir que del monte Pindo no vimos nada, estaba tapado completamente por la niebla y que la cascada si vertía, como el día anterior (domingo), el mismo caudal de agua.

(No vemos al monte Pindo, pero si que la cascada de Ézaro sigue vertiendo agua al mar)

Llegamos al campamento base (nunca mejor dicho) casi de noche y con un buen torrente de lluvia cayendo sobre nosotros, un anticipo de lo que se nos iba a venir encima durante la noche y días siguientes. Nos fuimos a cenar y los del lugar estaban tan pesimistas como nosotros (el negocio turístico se resistía con la humedad), según las previsiones el agua no nos abandonaría hasta final de semana. Realmente tristes nos fuimos para la tienda, pues ya casi habíamos decidido levantar el campamento al despertar el nuevo día, salvo que hubiese un milagro.

 

* D-7: Playa Estorbe -Touriñan – Muxía – Artexio y vuelta para Asturias.

No hace falta explayarnos mucho contando la que nos cayó durante la noche, no paró en toda ella en echar agua. Así que, al levantarnos, lo teníamos fácil, no había mucho que pensar, era hora de levantar tienda. Como la tienda exterior estaba pingando, utilizaremos la técnica de desmontar la tienda sin mojar la parte seca del interior, triquiñuela que hemos tenido que utilizar en otras ocasiones campistas. Con la parte mojada metida en una bolsa para la emergencias de este tipo. Una buena ducha de agua caliente (se agradecía), el desayuno y de nuevo a la carretera, ahora, a diferencia de días atrás, con los limpias del coche funcionando.

(Cabo y faro de Touriñán, el punto más Occidental de Galicia y de la península, Concello de Muxía)

Pese al mal tiempo reinante, nuestro regreso a casa sería tranquilo y pausado, realizando paradas, sobre todo en lugares a los cuales no pudimos visitar, como el cabo y faro de Touriñán o el último sol. Punto muy especial, pues según nos cuenta un panel informativo: Dos veces al año, Cabo Touriñán, es el lugar donde el sol se pone más tarde en Europa continental. Nos encontramos en el punto más Occidental de Galicia y de la península. También nos informa que la distancia desde este cabo a New York es de 5200 Kms. Todo muy curioso e interesante, pero estaba claro que hoy, ni el resto de la semana, era el mejor momento para disfrutarlo.

(Ahora el océano Atlántico ya no está tranquilo, se han cambiado las tornas)

Por intricadas carreterinas llegamos a Muxía, donde ya no había tanta gente, la mar estaba brava y no apetecía mucho pasear, así que tomamos un cafetín y nos ponemos en marcha en dirección a La Coruña, aunque no llegamos a entrar, llovía tanto que no merecía la pena pararse, así que comemos en Arteixo y nos vamos para casa sin más detalles.

Nuestra aventura turístico-andariega y disfrutona ha terminado, realmente lo aprovechamos bien, está claro que nos faltaron días, pues muchos rincones nos quedaron por explorar. Está claro que no nos queda otro remedio que volver, así que solo nos queda decir… ¡hasta pronto Galicia!!!

JFCamina

 


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* Aviso: En estos documentos solo tratamos de narrar la experiencia personal vivida al realizar nuestros recorridos, los itinerarios que aquí describimos son orientativos. Queda a la responsabilidad de quien realice la ruta el tomar las medidas de seguridad apropiadas para cada dificultad, que dependerán muchas condiciones, entre ellas el estado del terreno, la altitud, la meteorología, etc... así como la preparación tanto técnica como física de las personas que realicen la actividad.