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Galicia

Caminos Costa da Morte I

A Coruña, 08/2014

JFCamina, 10/2014

Caminos Costa da Morte I

(De Malpica a Laxe)

Una de las primeras ocasiones que nos acercamos turísticamente a Galicia teníamos la intención de recorrer en quince días las Rías Altas, desde Ribadeo hasta la ría de Corcubión (más o menos). Nuestro alojamiento era una tienda de campaña y la primera noche que pasamos en un camping de Benquerencia el mismo se inundó (no así nuestra tienda), fue tal la cantidad de agua que aquella noche nos cayó que a la mañana siguiente desmontamos, metimos la tienda en una bolsa y hacia la Ría de Arosa que nos fuimos, nuestro hijo Felipe (con sus cuatro añinos) no estaba para muchas chanzas. El proyecto quedo pospuesto, con ganas de hacerlo algún día pero sin fecha marcada.

En el año 2013 pasamos diez días en el extremo costero más Occidental de Asturias y nos arrimamos hasta la Estaca de Bares y el Cabo Ortegal lo que encendió una pequeña llama en nuestro corazón. Así que este verano del 2014, veinte años después, con la misma tienda de campaña (ya llovió por ella), pero sin la compañía de nuestro vástago, tenemos intención de profundizar un poco más al poniente para conocer algunos de los bellos rincones de la Costa da Morte. Nuestra disponibilidad es de un máximo de diez días, pero quede muy claro que de buen tiempo, si se pone feo nos volvemos para casa y en otra ocasión volveremos, lo tenemos muy claro.

Aquí os dejamos un resumen de lo que dio de sí nuestra estancia por tierras gallegas, el cual dividiremos en dos reportajes para no hacer muy pesado el documento.

 

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Pasaron muchas cosas desde aquella primera vez que intentamos darnos una vuelta por las Rías Altas, incluido el arco de la Costa da Morte: el hundimiento y desastre ecológico posterior del Prestigue (Noviembre de 2002), la popularidad de la extensión del Camino de Santiago a Fisterra y Muxía, en sentido negativo y positivo, ambos dos, han puesto a esta zona aún más en el mapa, cargándola de muchos más visitantes que hace unos cuantos lustros. Por nuestra parte tenemos otro interés añadido, en el año 2013 finalizamos nuestro personal proyecto de recorrer toda la costa de Asturias, lo más pegaditos posible al mar, así lo hemos reflejado en nuestros Caminos Costeros. Al terminar teníamos en mente seguir avanzando hacia el poniente, adentrarnos en la vecina Galicia, buscando información sobre tal posibilidad nos enteramos que existía una ruta costera de 200 kilómetros que une Malpica con Fisterra (Finisterre), además al borde del mar y pasando por los faros principales, además con pagina web (O Camiñoo dos Faros), lo que nos venía muy bien para obtener información de primera mano.


Con un estudio previo básico de la zona y el GPS cargado de los mapas necesarios para realizar alguna actividad andariega (aunque no solo esto último nos nueve) nos desplazamos a Malpica de Bergantiños, para realizar una primera acampada de cuatro o cinco días, lo que durante este período pasó aquí empezamos a contarlo, más fotográficamente que textual, porque creo que las imágenes hablan por sí solas.

* D-1: Seixas - Malpica de Bergantiños (Malpica) – Playa de Seaia – Ermita de San Adrián – Cabo de San Adrián – Islas Sisargas / Atardecer en Punta Nariga.

Finalizadas las obras de la autovía del Cantábrico hacia Galicia el acercamiento a Coruña y las zonas limítrofes es rápido, nada que ver con hace unos años. Así que a eso del mediodía ya estábamos montando la tienda de campaña en el Camping de Seixas, en el cual no tuvimos problemas de ocupación porque ya había pasado el puente de la Virgen de Agosto. Tras el montaje correspondiente nos vamos a Malpica para comer algo y después aprovechar la tarde de playa, pues el día estaba precioso, aunque antes nos paramos para ver el dolmen que existe a lado del camping.

(Dolmen de Seixas)

(Malpica de Bergantiños, un perrín y su ama esperan impacientes la entrada de los barcos en el puerto)

Una vuelta por Malpica y pronto a buscar un sitio para comer, como no podía ser de otra manera, para empezar pedimos una de pulpo, adelanto que este sería el mejor que comimos en los días que estuvimos en esta ocasión por Galicia. Otras viandas más, un cafetín y hacia la cercana playa de Seaia que nos vamos. Nada más apearnos del coche comprobamos que lo de tirarnos en la playa y pegarnos un baño va a estar un poco complicado, pues tira una brisa del NorEste (Nordes) que no apetece nada quitarse la ropa, por lo que empezamos a caminar por el camino a San Adrián.

(Hora de reponer fuerzas, que mejor empezar que un buen pulpo a feira)

(La tarde no estaba para tirarse en la playa, así que hacia la erminta de San Adrián que nos vamos)

(Una de las inquilinas de la playa de Seaia)

(Atrás vamos dejando la playa de Seaia y al fondo Malpica)

El recorrido es muy cómodo y vistosón, una ancha pista nos lo permite, así, poco a poco, vamos dejando atrás la playa y con la altura que vamos pillando nos va dejando ver las casas de Malpica. A medio camino tropezamos con una moderna fuente, la de Navenllos, con sus tres caños, aunque llevamos un botellín de agua no nos resistimos a echar un trago. En este punto tenemos un buen panel donde nos cuenta la leyenda de San Adrián, la cercanía O Portiño donde, en marea baja, se observa la huella del santo. Todo relacionado con la leyenda de las serpientes que ahuyentó San Adrían, el cual pisó a una de ellas y las demás desaparecieron tirándose al mar o convertiéndose en piedra.

(Fonte Navenllos)

(Al fondo Malpica, a nuestros pies tenemos O Portiño con la pegada y la conca del santo)

Ya con la vista puesta en la ermita de San Adrian, nos tropezamos con otra fuente, nos quedamos un poco parados al verla, no por la singularidad de la fuente, sino porque en torno a ella existe un árbol donde cuelgan numerosos paños blancos. Marchamos muy intrigados, seguro que era alguna ofrenda, tendríamos que llegar a la ermita para, en otro panel, enterarnos de lo que se trataba. Parece que el agua de la fuente tiene dotes curativas para las verrugas, siempre que se haga con fe y se deje un paño blanco de ofrenda sobre la vegetación que rodea la fuente. También nos cuenta el por qué de la devoción de este santo por estos lares.

(Fonte do San Adrián)

(Malpica y la ermita de San Adrián)

Tras la correspondiente sesión de lectura unos metros más y llegamos a la ermita de San Adrían (También Hadrian, con H). Parece que la devoción de los vecinos de la comarca por San Adrián es fuerte y todos los años, cada domingo después del 16 de junio, se celebra una gran romería desde Malpica, tanto por tierra como por mar. Mientras servidor observa el horizonte marino, especialmente las islas cercanas, Mary está tratando de ver el interior de la ermita a través de la mirilla de la cerradura de la puerta.

(Ermita de Santo Adrían o Hadrian, Siglos XVI-XVII)

En este punto de la ermita la cómoda pista terrera finaliza, al NorOeste vemos las cercanas islas Sisargas, nos interesa acercarnos un poco más a ellas, así que nos adentramos por un estrecho camino, el cual va muy tupido de puntiaguda vegetación. Nos lo tomamos con cierta paciencia y vamos sacando alguna de las guapas fotos cotoyeras que tropezamos, y otras más, así hasta que llegamos hasta cerca de la punta del cabo de San Adrián, donde el terreno ya era casi impracticable para el cómodo transitar.

(Preciosos detalles florales en un terreno tomado por el árgoma cotoyera)

(Bello pero incómoda vereda cotoyera hasta encuadrar bien las islas Sisargas)

El regreso lo realizamos sobre nuestros propios pasos, no quisimos complicarnos la vida mucho bajando hacia otra senda inferior que va hacia O Portiño. Al llegar al punto de inicio de nuestra pequeño paseo (la playa de Seaia) teníamos acumulados unos siete kilómetros, todo ello en tres tranquilas y placenteras horas a la vera del océano Atántico. Creo que para empezar no ha estado nada mal, esto promete.

Terminado nuestro paseo vespertino vemos que aún es temprano para cenar, así que nos queda tiempo para hacer una visita rápida hasta Punta Nariga, en Barizo, aún en el Ayto. de Malpica. El lugar es muy especial, tanto por las antiguas esculturas modeladas por la Madre Naturaleza (el mejor escultor del mundo) como por el nuevo faro con escultura incluida que aquí guía a los navegantes. Nada más llegar llama nuestra atención lo nuevo que está el faro, después leeríamos que es el más joven de esta cosa, pues echó a funcionar en 1998. Dos minutos escasos duró nuestra atención hacia la moderna construcción, ya que a nuestra derecha vemos las caprichosas formaciones que la Naturaleza había modelado.

(Faro de Punta Nariga, 1998, 50 metros de alto y 20 millas de alcance de su potente linterna)

(Nuestra atención hacia el faro duró poco, las esculturas caprichosas requieren nuestra presencia)

(Nariga = Nariz, no se, realmente encaja)

Tras contemplar las singulares formaciones rocosas, nos volvemos hacia el faro, construido por Cesar Portela y que emula a un gran barco de piedra que pone su desafiante proa hacia el mar. Como colofón, justo en el punto más agresivo, se encuentra una escultura de bronce del escultor Manuel Coia titulada “O soño do emigrante” de 1994. Allí nos liamos a interpretar que era aquella gran obra, Mary que una gaviota, servidor que una mujer, el caso es que parece que ninguno acertamos, pues se trata de un “atlante”, así que ni uno, ni otro.

(Manuel Coia titulada “O soño do emigrante” de 1994)

Nuestra intención última en esta pequeña escapada era ver nuestra primera puesta de sol atlántica, aunque nos habíamos adelantado un poco, así que hicimos un poco de tiempo dando un paseo hasta que las nueve y cuarto de la tarde llegaran y el sol comenzara a esconderse por la línea roja de poniente.

(El Atlante y nuestra primera puesta de sol)

En el rato que estuvimos por allí esperando que el sol se pusiera, desafortunadamente, unas nubes comenzaron aparecer por el horizonte marino, de tal manera que, cuando el sol finalmente se puso, el espectáculo no fue tan bonito como esperábamos, llevamos un pequeño chasco. Con cierto pesar nos volvimos a Malpica para cenar, pero con las esperanza de que en los días venideros conseguiríamos una puesta de sol potente, de las de postal. Con esta esperanza nos metimos en el saco de dormir, pues la noche resultaba bastante fría, mañana nos esperaba otro día guapo de sol y playa, esto último si la brisa de “Nordes” lo permitía.

 

* D-2: Laxe – Capilla de San Rosa – O Peñón – Playa de Soesto - Ensenada de Baleeira – Playa de los Cristales – Faro de Laxe – Furna do Asno - Punta do Costado – Laxe / Ponteceso – Corme y Atardecer en Punta do Roncudo.

La primera noche que dormimos en Mapica fue fría, bueno el resto también, pero descansamos bien, así por la mañana nos levantamos con fuerza para afrontar nuestra segunda jornada andariego-turística por la Costa da Morte. En principio el esquema del día muy sencillo: llegar a un pueblín (como en esta caso Laxe), visitarlo, ir un rato a la playa, degustar los manjares culinarios de la zona, paseo vespertino y puesta de sol. Claro y sencillo, sobre todo si el tiempo acompañaba, como era el caso.

En tranquilo transito por carretera desde Malpica, llegamos a Laxe, lo cual fue un amor a primera vista, nada más llegar, casi desde la lejanía, nos gustó la villa marinera de Laxe. ¡Qué arena tan blanca! y ¿el verde del agua marina?, todo espectacular, y además a la vera del propio pueblo, todo un lujo. Llevábamos allí cinco minutos y ya estábamos pensando que teníamos que haber buscado un punto de hospedaje en este precioso rincón de la costa gallega. Lamentaciones a parte, nos vamos directos para la playa, había que disfrutar de aquella belleza. Un par de horas de playa nos bastaron para disfrutarla bien, tras las cuales levantamos tienda y nos vamos hasta una confitería-panadería cercana, había que comprar unas empanadas gallegas para ir a comerlas en lo alto del pueblo, en la Capilla de Santa Rosa, comenzaba nuestra opción andariega.

(Laxe, precioso pueblín de blancos arenales y aguas verdes, además de cielo azul)

(Iglesia de Santa María de la Atalaya de Laxe)

Antes de arrancar hacemos una parada en la oficina de turismo, nos atendieron muy bien y nos facilitaron un “librin” en castellano sobre “Senderismos en el Ayuntamiento de Laxe” el cual nos vino muy bien para complementar la información que nosotros teníamos. Por nuestra parte optamos por hacer un recorrido por libre, aunque en parte señalizado por el PR-G 70 “Vuelta a Monte Insua” y por otra parte por “O Camiños dos Faros”. Así que siguiendo nuestra intuición andariega salimos justo desde la oficina de turimo y callejeando salimos por el pueblo para arriba en busca de la capilla, terreno cuesto pero muy disfrutón por las preciosas panorámicas de la playa de Laxe y la punta de Roncudo al Este.

(Subida a la Capìlla de Santa Rosa, con excelentes vistas a la playa de Laxe y punta Roncudo al fondo)

(Capìlla de Santa Rosa, una estupenda atalaya para degustar una empanada gallega)

Llegamos a la capilla, vemos que el montículo culmina más arriba, en algo que parece una antigua torre vigía, así que hasta ella vamos. Divisamos todo el horizonte y volvemos hacia la capilla, pues vemos que es el mejor sitio para comer la sabrosa empanada gallega que portamos. Tras el momento de relax nutritivo levantamos tienda y nos apeamos del montículo pero con dirección Oeste, en busca del Peón do Castro, el cual nos parece una atalaya espectacular sobre la playa de Soesto, apuesta que no fallamos, era de diez y un poco más.

(Tras el momento de relax nutritivo, nos olvidamos de Laxe, y nos movemos hacia el Oeste)

(Nos vamos directos a la espectacular atalaya del Peñón do Castro)

(Excelente panorámica de la playa de Soesto desde el Peñón do Castro)

La panorámica sobre preciosa y redonda playa de Soesto no defraudó nuestras expectativas, desde este estratégico punto observábamos por donde discurre el sendero señalizado PR-G114 “Ruta Laxe – Traba” y también el de O Camiño dos Faros, pero nuestro objetivo andariego hoy estaba puesto al Oriente, hacia el Monte da Insua, donde se encuentra el faro de Laxe. Desde aquella pequeña atalaya situada a 92 metros de altitud dominabamos el Océano Atlántico, pero había que bajarse para pillar una huella verde pintada sobre una roca, la de Traski, símbolo del O Camiño dos Faros.

(Un vistazo hacia nuestro objetivo andariego de hoy: Monte da Insua y faro de Laxe)

(En este tramo por libre vamos siguiendo las huellas inversas de Traski, O Camiños dos Faros)

Así tirando de nuestra experiencia montañera volvemos unos pocos metros sobre nuestros pasos y comenzamos a descender con decisión en dirección Oriental hacia el mar (pero sin meternos en el agua), primero hacia la ensenada de Baleira. Después por una vereda bastante pisada y desbrozada en su última parte (precisamente la parte donde los helechos se apropia de todo el camino) la cual nos llevó hasta el cementerio de Laxe y la especial Playa de los Cristales.

(Por veredas costeras vamos avanzando, dejando a nuestra izquierda bellos rincones de aguas verdes)

(Por libre, por terreno casi montañero, pero sin muchos problemas nos lleva hasta el cementerio y...)

Suponemos que esta “original” playa de cristales blancos y verdes será producto de la acción del mar sobre un antiguo vertedero de cristales, ya conocemos otra en la costa central de Asturias. Seguro que antes estaría muy feo, pero ahora la Madre Naturaleza le ha dado un toque muy especial a este pequeño rincón pesquero a los pies del cementerio. Aquí nos entretuvimos un buen rato sacando fotos, hasta que empezó a llegar un gran número de gente y nos largamos por la ancha y cómoda traza del PR-G 70 con el cual acabamos de enlazar.

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(Playa de los cristales, por debajo del cementerio de Laxe)

(Ahora hacia la punta da Insua o Laxe bajo la disciplina del PR-G 70 y también de Traski)

La cómoda traza finaliza justo a la entrada de la Furna da Espuna y la Pedra do Namoraos, rincón donde el mar bate el agua con bravura, además de pequeño nido de amor, constancia de ello son las inscripciones sobre las rocas que muchos hicieron. Ahora, una solitaria mujer toma el sol y nosotros nos ponemos tiernos al saber del romántico tema, nosotros que pensábamos que se trataba de algo más trágico.

(Fin de la cómoda traza terrera en la Furna da Espuma)

(Pedra do Namoraos con sus romáticas incripciones)

Comenzamos a subir por un camino pedrero, nada cómoda de andar, dando la espalda totalmente a la ensenada ballenera de Baleira. Ahora tenemos que ir faldeando la ladera norteña del monte da Insua, por momento la traza se pone fiera y muy descompuesta, así hasta llegar al faro de Laxe donde nos reencontramos con el negro asfalto, amén de otros curiosos detalles, como la curiosa área recreativa en forma de castros y la estatua “A Espera”, obra de las escultura Iria Rodríguez, la cual creo que no necesita muchas interpretaciones.

(Siguiendo la señalización sobre singulares formas petreas)

(Entre el transito de la Furna da Espuna y el faro de Laxe el terreno resulta más abrupto)

(Faro de Laxe o de la punta da Insua)

("A Espera" monumento que no necesita mucha interpretación, creemos que está my claro)

Hasta el faro llega una carreterina asfaltada desde Laxe (aunque un poco complicado de pillar bien la entrada) pero nosotros queremos seguir las huellas inversas de Traski y las franjas del PR-G 70, para ello salimos por una vereda que existe a la derecha del faro, el cual desciende casi hasta el mar. Después por terreno semi-cotoyero bordeando toda la ladera Este del Monte da Insua, pasando por la Furna do Asno, esta parte está un poco confusa, dudando en ocasiones si vamos bien, menos mal que no nos falla la orientación y, de vez en cuando, aparecían las señales.

(Al fondo tenemos la Punta do Rancudo y el pueblín de Corme, nuestro próximo destino)

(Por semi-cotoyera vereda pasamos por la Furna do Asno y hacia Laxe que vamos)

Al final salimos a una carreterina, la cual nos daba una buena vista del puerto, que nos llevó a la entrada del Monte da Insua por lo que solo nos quedaba caer sobre la zona del puerto pesquero, justo en el momento que estaba subastando el pescado en la lonja. Unos minutos de cotilleo pescadero y hacia el centro del pueblo nos vamos pasando junto a la iglesia de Santa María de la Atalaya y el gran arenal playero, pues aún nos quedó un poco de tiempo para darnos un chapuzón.

(Puerto pesquero de Laxe y su fresco pescado a punto de ser empaquetado para las pescaderías)

Tomamos un refrigerio en uno de los bares del pueblo y hacemos recuento de los kilómetros realizados, así como los puntos de interés sobre el mapa que portábamos desde casa y el que nos había facilitado en la oficina de turismo. Aquí os dejamos el dibujo que realizo el nuestro GPS sobre el mapa del IGN, creemos que no nos ha salido nada mal, solo basta ver las preciosas fotos que sacamos, no porque nosotros seamos muy buenos fotógrafos, sino por la materia prima que gastamos, de primera.

(Trazado de la ruta por el Monte da Insua y más, al final unos 10 Kms en 4 disfrutonas horas)

Con cierto pesar llega la hora de abandonar Laxe, sinceramente nos hubiéramos quedado allí si no tuviéramos el alojamiento más al Este. Como aún nos sobraba tiempo pensamos que sería una buena oportunidad de conocer el pueblin costero de Corme y ver la puesta del sol desde la Punta do Roncudo, además de cenar. Así que deshacemos la carretera mañanera y en Ponteceso giramos a la izquierda y hasta Corme nos vamos. El pueblín nos gustó, damos una vuelta cotilleando sus rincones, aunque siempre con la mirada puesta en el reloj. Cuando los dígitos se aproximaron a las nueve menos cuarto montamos en el coche y hasta la punta que nos vamos. Si no fuera que ya era un poco tarde, podríamos haber ido andando, pues existe un guapo paseo (sobre el mar, podríamos decir) que hasta el faro y punta nos lleva.

(Punta do Rancudo, Ayuntamiento de Ponteceso, A Coruña)

Creo que las tres fotos que aquí os dejamos hablan por sí solas, la verdad que nos quedamos un poco impresionados del paraje. Las solitarias cruces sobre el acantilado, símbolo de tan numerosos y trágicos sucesos acontecidos en estas peligrosas costas, nos dejan un poco parados, te intimidan. Después el sol comenzó a bajar poco a poco, alguna nube que otra volvieron, pero no nos estropearon la puesta como la tarde anterior en Nariga, realmente fue de los que esperábamos tener.

(Faro do Rancudo, el sol de poniente "al rojo vivo")

(Cena en Corme y a descansar, ¡Mañana será otro día!)

Nos fuimos muy contentos de la Punta do Roncudo, ahora solo nos quedaba cenar un poco antes de ir para la cama, así que, ya de noche, volvemos a parar en Corme para cenar en un mesón que habíamos controlado anteriormente. Ya en el comedor se nota el final de verano, solo nosotros y dos parejas de extranjeros, ¡mejor!, para disfrutarlo más tranquilos. Después a dormir, aunque antes a diseñar el recorrido del día siguiente, el cual sería unos kilómetros más al Oeste, el objetivo está en el “final de la tierra”.

 

* D-3: Cabana de Bergantiños - Mórdomo – Playa de Traba – Cuello da Señora – Camelle – Museo del Alemán – Arou – Camelle – Playa de Traba y laguna de Taba / Atardecer Monte da Insua - faro Laxe.

Empezamos el tercer día en tierras gallegas y el sol vuelve a lucir con gracia, aunque la noches siguen siendo frías y la brisa del “Nordes” no cesa, pero esta mañana es mucho más suave. Hoy nos iremos hacia la zona de Traba, más concretamente hasta el pueblo de Mórdomo, en los confines del Ayuntamiento de Laxe, aunque antes realizaremos una parada en el mirador As Grelas, en Cabana de Bergantiños, que el día anterior nos pareció muy interesante este pequeño rincón sobre la ensenada de Ínsua, donde la blanca arena nos deleita con sus caprichosas formaciones sobre la ría.

(Mirador de As Grelas o Monte Blanco, Cabana de Bergantiños)

La llegada a Mórdomo (Traba) fue un poco complicada, no encontramos bien el desvío para bajar a él. Al final, en el último desvio, acertamos y hacia la laguna de Traba, en un gran área recreativa aparcaremos el coche y comenzaremos nuestro matinal paso hasta el pueblo de Camelle (Ayuntamiento de Camariñas). De momento sobre pasarela de madera transitamos sobre las dunas, dejando la grandísima y blanca playa de lado. El recorrido de hoy (estimamos que de unos diez kilómetros) va en dirección Oeste – Este, saliendo por la punta de Traba y pasando por una paraje de mitología pétrea, donde la imaginación juega un papel muy importante.

(Playa de Traba, Ayto. de Laxe)

(Punta de Traba, una mirada hacia el Oeste y la gran playa de la que partimos)

Al igual que el día anterior, vamos guiados por la verde señalización de la huella de Traski y siguiendo la propuesta que nos hace el librin que nos facilitaron en la Oficina de Turismo de Laxe, agradecidos a los dos estamos. Poco a poco le vamos dando la espalda a la gran playa de Traba y nos adentramos por un camino granítico, donde nos encontraremos numerosas y caprichosas formaciones labradas por la acción del agua y el aire Atlántico. Cada uno echa la imaginación a volar, aunque hay formaciones que están muy claras, como el puño y la tortuga.

(¿Pares o Nones? o ¿Papel o Tijera?)

En este precioso paseo costero no lo iniciamos solos, otras dos parejas arrancaron a la vez que nosotros pero son mucho más rápidos y pronto les perdimos de vista. Sinceramente lo comentado es una “media-verdad” pues no somos tan lentos caminando, lo que si ocurre es que nos distraemos con cualquier detallín que tropezamos en el camino, como las guapas florinas, además de las singulares formas petreas a las que, como niños malos, tratamos de subirnos.

(Sobre la petrea tortuga de Traba)

(Entre las firmes formas petreas también surge otra belleza más debil, la de las preciosas florinas)

Poco a poco las piedras nos van resultando más pequeñas, vamos virando a la izquierda dejando el mar más en la lejanía, ya contemplamos Camelle en la lejanía pero aún tenemos que “circunvalar” la ensenada de Sabadelle primero saliendo de las tierras de Laxe y entrado en las del Ayuntamiento de Vimianzo y después en Camariñas. En este transito ya existe una buena vegetación y la belleza baja en intensidad, aunque encontramos puntos preciosos, como unas pequeñas calas pedreras, la de Coído da Señora y Sabadelle. Tras pasar riego de Sabadelle el Ayuntamiento de Camariñas y el asfalto nos esperan.

(Con Camelle a la vista entramos en tierras del Ayto. de Vimianzo)

(Con las singulares calas de aguas cristalinas del Coido da Señora y Sabadelle)

(Pasamos el Coido da Sabadelle y el asfato nos espera, también el Ayto. de Camariñas)

(Bellos detalles, unos de la madre naturaleza y otros del hombre)

(Un de los puntos blancos pintados por el Alemán, aunque aún no hemos llegado a su museo)

El camino hasta Camelle es menos natural, asfalto, pero no deja de ser curioso su tránsito, pues las huertas bien cuidadas y cargadas de berzas, además de otros productos, llaman mucho nuestra atención. Llega un punto donde abandonamos la carreterina y giramos a la derecha para caer justo sobre el gran arenal de Camelle, la cual está muy solitaria, no nos extraña porque es la hora de comer. Este último aspecto es el que nos preocupa ahora a nosotros, pues no llevamos bocata, en la Oficina de Turismo de Laxe habíamos preguntado si había sitios donde comer y nos aseguraron que sí, así que nos relajamos y hacia uno de esos restaurantes vamos, hoy vamos de plato, aunque aún tenemos que caminar un poco por el paseo marítimo de este guapo pueblo de Camelle.

(Buena huerta de berzas con Camelle al fondo)

(La blanca y solitaria playa de Camelle, se nota que es la hora de comer)

(Solo unas pocas gaviotas merodean por arenal más húmedo, en busca de su comida)

(Nosotros vamos en busca de un bar donde comer, aunque aún queda un poco)

No tuvimos problemas con la comida, solo un poco de espera, porque otros se nos habían adelantado (incluidas las dos parejas que salieron cuando nosotros de Traba), realmente no importó mucho, estábamos muy bien allí, además aprovechamos para documentarnos un poco más. Tras el momento nutritivo del mediodía tocó levantarse y volver a colgar las pequeñas mochilas al hombro, aún no terminamos la excursión, pues además de volver sobre nuestros pasos, pues vamos acercarnos hasta el Museo del Aleman.

(Llegamos los últimos, así que toca esperar por la comida, un buen momento para documentarse)

¿Qué era eso del Museo del Alemán?, no tardaríamos mucho en saberlo, allá por Mayo de 1962 llegó a Camelle un señor con aspecto de turista, se trataba de Manfred Gnädinger, un ciudadano Alemán nacido en enero de 1936, el cual era artista preocupado por el medio ambiente, tanto le gustó este paraje que se instaló llevando una vida muy simple y natural, creando sus esculturas al aire libre en las proximidades de su humilde morada, muy pegada al mar, también sobre las rocas en la montaña, como los puntos blancos. Todo ello hasta que llegó el desastre del Prestige, la mancha negra lo cubrió todo, tal como nos dijeron unas vecinas del pueblo, murió de pena en Diciembre del 2002, un mes después del terrible desastre que afectó a la costa del Atlántico y el Cantábrico. Un temporal en noviembre del 2010 parece que destruyó lo que quedaba de su obra, por lo que suponemos que lo que vemos ahora serán las ruinas.

(Detalle de las ruinas de la obra del Alemán de Camelle, también de sus huellas sobre el hormigón)

Tras ponernos al día de tan triste historia hacemos recapitulación de la marcha: llevamos cinco kilómetros desde que salimos de Mórdomo, si damos la vuelta serán diez, tres más para ir hasta la laguna de Traba y volver y salen unos trece. Parece que tenemos margen para continuar paseando un poco más en dirección Occidental, por un camino que sale antes de llegar al museo nos arrimamos hasta el puerto de Auro, el día está precioso y tenemos que aprovecharlo.

(Como tenemos tiempo seguimos unos kilómetros más hasta Aruo, el día se lo merecía)

(Porto de Aruo, hora de iniciar el regreso a Traba)

Desde el puerto de Aruo iniciamos el regreso hacia Mórdomo y Traba, lo realizaríamos por detrás del pueblo de Camelle, después deshaciendo el camino andado hasta llegar a la preciosa playa de Traba, la cual nos esperaba en la más absoluta soledad, lo cual siempre da un regusto especial, toda un playa para nosotros.

(Solos en la preciosa y extensa playa de Traba)

Tras una hora y media de relax playero, disfrutando a tope de las frías aguas atlánticas, nos arrimamos hasta el pueblo de Mórdomo, tomaríamos un cafetín y coger fuerzas adicionales para acercarnos a conocer la gran laguna de Traba, de la cual tan bien habíamos leído. Realmente la visita fue un poco decepcionante, aunque ya nos lo esperábamos, pues de la laguna poca cosa vimos, pues la misma estaba muy baja de agua y totalmente tapada de cañaverales, no era plan adentrarse por ella, así que nos quedamos un poco ploff, ¡otra vez será!

(Aldeas del entorno de Traba con las sigulares torres, como la de Mórdomo o Moa)

(Laguna de Traba, el cañaveral nos impide verla en toda su extensión, una pena)

Eran ya más de las ocho y media cuando abandonamos el escondido paraje de Traba, una última foto para la iglesia de Santiago de Traba, el sol del poniente iluminaba con fuerza su fachada retablo, invitaba a ello, en otra ocasión volveremos para visitarla con más detalle, aunque en dura competencia con la blanca playa de finas arenas y verdes aguas, las peñas Moa y Mórdomo o la repetición de la ruta que hoy hemos realizado.

(Iglesia de Santiago de Traba, con su fachada retablo)

Antes de pasar a otra zona, creo que es el momento de dejar un pequeño detalle del recorrido que realizamos sobre el mapa del IGN que portábamos en el nuestro GPS, una herramienta muy práctica, muy necesaria cuando sales a caminar por parajes desconocidos, en los que no llevas la compañía de una persona conocedora del terreno la cual te guía y en ocasiones te lleva de la mano.

(Detalle de nuestro recorrido a Camelle desde Mórdomo y posterior visita a la laguna de Traba: 15 Kms - 5 h.)

De regreso a Malpica nos desviamos a la altura de Laxe para contemplar nuestra tercer puesta de sol en la punta de Insua o Laxe, pues aún llegábamos a tiempo. Sinceramente la misma no fue tan potente como la de su vecina Roncudo pero no estuvo nada mal, siempre presta despedir el día con una bonita puesta de sol, un bonito broche para una excelente jornada.

("A Espera" y el faro de Laxe en la punta de Insua)

¡Uff, vaya como da de sí el día!, tanto que aún llegamos a tiempo para cenar en el restaurante, ya pensábamos que nos íbamos a dormir con el estómago vacío, cosa que no ocurrió y nos permitió planificar la jornada del día siguiente con cierta tranquilidad. Toda la atención que necesita el acercamiento al Cabo Vilán, al cual tenemos ganas de conocer en primera persona, no solo por guapas fotografías, así que…

¡Uff!, se me olvidó que este reportaje termina aquí, que para el resto de días tendremos otro documento más, para no comérselo todo de una sentada, así que hasta….

Caminos Costa da Morte (Parte 2ª: De Camariñas a Fisterra)

Seguro que os gustará.

JFCamina

 


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* Para volver a ver otra ruta cliclea aqui: www.jfcamina.es

* Aviso: En estos documentos solo tratamos de narrar la experiencia personal vivida al realizar nuestros recorridos, los itinerarios que aquí describimos son orientativos. Queda a la responsabilidad de quien realice la ruta el tomar las medidas de seguridad apropiadas para cada dificultad, que dependerán muchas condiciones, entre ellas el estado del terreno, la altitud, la meteorología, etc... así como la preparación tanto técnica como física de las personas que realicen la actividad.