Rutas por Teverga
La Focella
Asturias

Brañas Las Cuevas y +

11/2013

JFCamina, 06/2014

 

Brañas Las Cuevas, Pico Piedras y Las Navariegas

(Dos por el precio de una)

Mapas I.G.N.: 77-I "La Plaza" (97) y 77-III "Torrestio" (97) + Mapa M. A. Adrados Somiedo.

Inicio y fin : La Focella, Concejo de Teverga, Asturias.

Objetivos: Braña Las Cuevas, Pico Las Piedras + Las Navariegas, C. Teverga, Asturias.

Recorrido: La Focella (1075 m.a.) - Fin de pista(1200 m.a.) - Salida foz río Cuevas (1490 m.a.) - Braña y río Cuevas (1545 m.a.) - Mayá (1660 m.a.) - Canto de entrada al puerto de Cuevas (1710 m.a.) - Puerto y nacimiento río Cuevas y braña La Verde o El Conde (1750 m.a.) - Cumbrera Asturias - León (1890 m.a.) - Pico Las Piedras (1927 m.a.) - Cumbrera Asturias - León (1850 m.a.) - Pico Carbacedin (1892 m.a.) - Lagunas del Alto de las Navariegas (1815 m.a.) - Braña Navariega Inferior (1575 m.a.) - Barranco de la Verde (1430 m.a.) - Monte Brainiecha (1210 m.a.) - Balcón sobre las Cascadas del Xiblu (1300 m.a.) - Desvio de Ruta Hayedo Montegrande (1130 m.a.) - La Focella (1075 m.a.).

Distancia: ± 16 Kilómetros = 7 + 9 / Tiempos: ± 5,5 horas = 3 + 2,5

Desnivel: ± 900 mts. de ascenso y su correspondiente descenso.

Tipo de recorrido y terreno: Veredas monatañeras y caminos.

Señalización: PR AS-259 "Ruta de la braña de Cuevas" (aunque la señalización muy escasa) + PR AS-156 "Ruta de las Brañas Navariegas".

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En noviembre del 2012 nos habíamos acercado por última vez al histórico pueblo de La Focella, ya sabéis que formaba parte de El Privilegio junto a Páramo y Villa de Sub, el primero de donde nos desviamos de la carretera al Alto Ventana y el segundo el que tenemos enfrente. En aquella ocasión reclamó nuestra atención un gran panel situado cerca del lavadero y fuente, se trataba del recorrido PR PR AS-259 "Ruta de la braña de Cuevas" , le sacamos una foto pensando que sería una buena opción andariega. Unos metros más adelante, justo al lado del texu, tropezamos con un poste con flecha señalizadora que nos marca el rumbo a seguir, otro guiño. En la primavera del 2013, en ruta hacia los puertos de Cueiro, nos paramos a tomar un café en La Plaza de Teverga y la atenta señora del bar nos recomendó que fueramos hasta la braña las Cuevas, que era muy guapa decía, nos gustó esta espontánea recomendación y la apuntamos en la agenda para hacer en otoño. Ahora, justo un año de aquel primer encuentro, de nuevo, en La Focella, junto al lavadero y panel nos encontrábamos, esta iba a ser la ocasión de la braña de Cuevas.

(La Focella, Concejo de Teverga, Asturias, ± 0,0 K / ± 1075 m.a. / 10:30 h. )

Tras aparcar el coche, asesorados por la señora que siempre nos encontramos en el pueblo, nos preparamos un poco, ponemos de mano, las polainas, pensamos que va haber mucho barro, las lluvias de la semana anterior así nos lo hacían pensar. Nos despedimos y encaramos el inicio de ruta hacia la iglesia y el texu, natural crucero de caminos, al encuentro con la primera señal de la PR AS-259, aunque aquí viene rotulada como “La Veiga ‘l Muñón”. De mano pensamos que ante tanto detalle, casi reciente, la ruta estaría bien señalizada, ¡error!, un espejismo, pues anticipo que la señalización es muy escasa y hay que estar muy atento a las pocas “señales”. Menos mal que ya estamos bastante avezados a caminar por la montaña y además, estudiamos un poco los recorridos antes de afrontarlos.

(El texu que hace las veces de crucero de rutas, el primer y único poste señalizador del PR AS-259)

(Esta primera señal nos podría anticipar una buena señalización pero... ¡error!)

Encaramos la inclinada pista hormigonada que tenemos frente a nosotros, se hace durillo, pues aún no hemos tenido tiempo a calentar. Nos lo tomamos con paciencia y en poco lo solventamos, justo donde nos tropezamos con otra fuente-abrevadero el terreno se suaviza. Este repecho nos permite tener una buena estampa del pueblo que ya hemos dejado atrás, incluso de la laguna del mismo, parece que ya recogió algo de agua de las lluvias otoñales. Después toca afrontar la entrada en la otoñal riega del río Cuevas, la cual ya tenemos muy a la vista, incluso podemos intuir donde se encuentra la braña, justo debajo de un llamativo picón al final de la misma.

(Después de una inclinada subida hormigonada el terreno se suaviza)

(La "pindia" subida nos permite tener una buena prespectiva de La Focella y su laguna)

(También de la cercana Peña Sobia, la cual tenemos al otro lado del valle)

(El objetivo ya lo tenemos fijado, bajo el picón, después de superar la riega tenemos la braña)

Tras finalizar el hormigón sigue la pista terrera, cubierta por frondosos bosque de “ablanu” (avellano), así que se va muy cómodamente. Tras un kilómetro escaso, la misma parece que finaliza y el terreno se vuelve más abrupto, es el momento que nos adentramos lateralmente en la riega, por un entallado camino esculpido sobre las estribaciones del pico El Bálagu, momento en el que el otoñal bosque de altura se deja ver en todo su esplendor, por eso nuestro interés de hacerla en esta época, nos encanta la cromática otoñal.

(Fin de pista, ± 0,7 K / ± 1200 m.a. / 10:50 h. )

(Parece que ya nos estamos olvidando de la pista terrera, toca adentrarse en la riega)

(Y también adentrarse en la cromática otoñal, la que tanto nos gusta)

Paralelos al rugir del río Cuevas, en dirección Sur, nos adentramos en el bosque, flanqueados por la izquierda de la caída hacia el río (el cual aún no hemos visto) y a la derecha por la abrupta ladera de El Bálagu. No hemos observado ninguna señal de PR más, aunque parece que no queda otra opción que seguir camín arriba. Llegamos a un punto de duda, pillamos la traza más amplia, parece que no es la mejor pero pronto volvemos al redil, creemos que no existen más opciones, la riega nos limita.

(Ya en el bosque, poco a poco, los "ablanos" van dejando paso a la faya, aunque las escobas...)

Más adelante, ya casi sobre el río, nos encontramos un jito, lo cual da cierta confianza, aunque a partir de este punto el camino a seguir se vuelve mucho más inhóspito, las crecidas escobas nos lo tapan en su totalidad, así que nos despedimos de la vista de Villa de Sub (al otro lado del valle) y afrontamos la aventura hacia el escondido paraje elegido en esta andanza.

(Un jito alivia de la escasa señalización encontrada)

(Nos despedimos de la vista de Villa de Sub y nos adentramos de pleno en la riega)

Retirando las molestas escobas, la cuales, aparte de incordiar en la cara, nos impiden ver por dónde vamos pisando, aunque pronto nos damos cuenta que vamos sobre un canalizo de agua, pues el líquido elemento discurre libremente por el camín abajo, su abundancia utiliza la traza que seguimos como canal de desagüe. Seguimos nuestro avance “chapoteando” agua en abundancia, aunque esto no nos preocupa mucho, lo que nos inquieta es el transitar por terreno tan resbaladizo, no queda más remedio que ir con mucho tiento, así hasta encontrarnos con el protagonista del paraje, el río Cuevas, su ruidoso descenso nos llevaba anunciando su pronta presencia hace unos cientos de metros.Tras un breve encuentro toca seguir ascendiendo por el camín entallado y realizando alguna “zeta” que otra para coger altura, claro está que… ¡chapoteando agua!

(Al fín, el rugiente curso de agua del Cuevas se deja ver algo entre el ramaje y las barbas de San Jorge)

(Aunque aún queda camino húmedo y angosto por delante, así que no paramos mucho)

(Todo para arriba prestando mucha atención de donde posamos las botas)

(Así que cada uno va a su ritmo, algunos tienen que esperar por los rezagados)

Realmente estaba feo y húmedo, pues las escobas nos ponían pingando con su roce, aunque esto nos preocupaba poco, lo que realmente nos ponía nerviosos era el pegar un patinazo, seguro que el costalazo iba a ser serio. Fue en este punto donde decidimos modificar el itinerario de vuelta. Teníamos pensado, que tras alcanzar la braña, auparnos a la cumbre del pico Piedras (1927 m.a.) y dar la vuelta sobre nuestros pasos, aunque lo que realmente nos pedía el cuerpo era dar la vuelta por la zona de la braña de Torce (Agüil) y el “Pasu malu”, pero esto en horario de invierno no nos apetecía. Así que como bajar por esta torrentera de agua sobre el camín no nos daba mucha seguridad, decidimos que la vuelta la realizaríamos por Las Navariegas, que aunque lo teníamos muy fresco, nos garantizaba, a priori, un mejor regreso.

(Un respiro en el camino, ¡Uff, qué alivio!)

Con cierta dosis de paciencia vamos superando la parte más angosta de la foz de río Cuevas y volvemos a juntarnos a él en una zona más clara, aunque con grandes chagüanes de agua y barro. Aquí el mismo se precipita con más fuerza, dejándonos un par de guapas cascadas, tras unos momentos fotográficos, no muy cómodos por lo complicado de terreno y la maleza, seguimos nuestra ascensión y salimos al final de lo más abrupto de la garganta, un verde pradera nos esperaba, un excelente momento para relajarse un poco y reafirmar que por aquí no volveríamos.

(Salimos de lo más angosto de la foz, aunque el terreno que nos recibe no está para muchas chanzas)

(Volvemos aproximarnos al río, el cual forma varías guapas cascadas)

(Tras unos incómodos momentos fotográficos toca seguir la marcha)

(Salida de la foz del río Cuevas, ± 3,4 K / ± 1490 m.a. / 12:15 h. )

Tras el relax en el claro del bosque y de la foz, toca ponerse en marcha otra vez. Ahora parece que el camín se ha perdido, no vemos ninguna señal de PR, pero si un jito que nos marca la traza a seguir (hacia arriba y en dirección Sur, más o menos la que llevamos desde que partimos), lo seguimos y nos adentramos en el bosque, el cual tiene un colorido de lujo, como realmente esperábamos que estuviera.

(Un solitario jito nos marca el rumbo a seguir, aunque lo teníamos claro pero siempre ayuda)

(El bosque está precioso, como realmente esperábamos)

Así en pocos cientos metros de marcha nos plantamos ante la húmeda planicie de la braña de Cuevas, aunque antes nos detendremos para observar, en el lateral izquierdo del "picón" de la braña, la gran cascada que origina al río al precipitarse desde la planicie superior, desde los Puertos de Cuevas, una pena que la luz no nos favorezca mucho, más bien todo lo contrario, aunque más adelante tendremos que verla con más detalle, pues pasaremos frente a ella.

(Tenemos el "picón" de la braña de Cuevas muy cerca, ya llegamos)

(Aunque antes de llegar giramos la cabeza a la izquierda para ver la cascada del río Cuevas)

Dos horas desde que partimos de La Focella, la mayoría del tiempo penitenciando por el camín parejo a la reiga, el cual tal parecía una prolongación de la misma (realmente la semana anterior había llovido mucho pero no esperábamos tanto agua), todo ello para recorrer tan solo unos cuatro kilómetro. Pese a todo ello, el esfuerzo requerido, especialmente de atención al terreno donde pisábamos, había merecido la pena, nos encontrábamos en un lugar muy especial, en un precioso y escondido rincón de la naturaleza tevergana, en el cual la soledad y la belleza van de la mano a partes iguales. Si las muchas piedras de los típicos corros de la zona hablasen seguro que nos contarían muchas historias y leyendas de la ajetreada vida en esta recóndita braña al cobijo del “picón” que todo lo domina, pero hoy solo el rugir del agua rompe su silencio.

(Braña de Cuevas, ± 4,0 K / ± 1545 m.a. / 12:30 h. )

El silencio del paraje contrastaba con fuerza con el rabioso colorido otoñal, realmente los árboles estaban vestidos de gala otoñal, a lo que ayudaba el radiante día de sol, así que el habíamos cumplido un deseo al cien por cien, aunque algo húmedo, pero este último aspecto ya era agua pasada. Ahora toca girar a la izquierda (un poco al SurOeste) para coger un leve sendero, “señalizado” con un jito, cruzar el río Cuevas y ponernos a subir por la ladera Occidental del Carbacedín. Fue en ese momento donde nos tropezamos con unas huellas en el barro un poco inquietantes, pues parecían de lobo, lo cual no es de extrañar.

(Dejamos atrás los corros de Cuevas y giramos a la izquierda para seguir ruta, ahora al pico Piedras)

(Un solitario jito nos "señaliza" el camino a seguir)

(Cruzamos el río Cuevas y...)

(¡Uff, mete miedo!, parece de lobo)

Ahora vamos por una buena traza, aunque no se ve muy pisada. Ascendemos a la sombra de los árboles y alguna escoba, por terreno medio pradería, medio pedrero. Llegamos a un punto donde tenemos dudas, un camino va por la izquierda y otro por la derecha, me inclino por el segundo, pues el mismo parece que nos acerca más a la visión de la gran cascada del río Cuevas, así que giramos a la derecha y al poco la vemos y sentimos rugir. Habíamos leído que eran dos cascadas gemelas, pero hoy, a pesar de las abundantes lluvias pasadas, parece que solo tenemos la suerte de ver una, así que tendremos que volver en otra ocasión, pues estos preciosos detalles son los que más nos gustan.

(Tras dejar atrás el río Cuevas encontramos dos caminos, cogemos el de la derecha)

(Pues el mismo nos llevará a tener una guapa estampa de la gran cascada del río Cuevas)

(Dicen que son gemelas, pero en este caso creo que solo hemos visto una, así que... ¡igual volvemos!)

Guidados por los jitos sobre el camín, lo cual nos confirma que la decisión anterior había sido acertada, vamos dejando atrás la gran cascada, aunque tardaremos de perderla de vista. Una pena que la luz fuera tan “puñetera”, no nos dejó sacarle una foto guapa. Seguimos ladera arriba hasta tropezar con una guapa campera o mayá, en este tramo Mary se quedo un poco para atrás y optó por otro sendero, fue cuando tropezó con una solitaria y descolorida franja amarilla y blanca de la señalización del PR AS-259.

(Vamos guiados por los jitos pero... ¡sorpresa!)

(Una solitaria y descolorida señal de PR AS-259 que se tropezó Mary en el camino)

(Mayá, giro a la derecha hacia el puerto de Cuevas, ± 5,0 K / ± 1660 m.a. / 13:15 h. )

Desde este verde rellano contemplamos plácidamente el puerto de Cuevas y el Pico Piedras, el objetivo más montañero de día. Para alcanzar este gran chomba de 1927 metros de altitud debemos girar al Oeste y encarándola definitivamente, pero debemos superar, por una pisada vereda, un canto pegado sobre la ladera del Carbacedín que nos dará paso a la planicie de los Puertos de Cuevas, desde donde cae el agua, recién exprimida de la montaña, del río Cuevas formando la guapa cascada.

(Dejamos atrás el reposo verde y toca encarar el pico Piedras desde la planice del puerto de Cuevas)

(Canto de entrada en el puerto de Cuevas, ± 5,4 K / ± 1710 m.a. / 13:30 h. )

Al poco de reanudar la marcha hacemos otro alto en el camino, pues observamos como pastan, muy tranquilos ellos, media docena de rebecos, además de alguna que otra vaca, comentábamos que como se descuiden un poco la nieve las pilla, pues ya es un poco tarde para que allí esten. Pensamos que los reyes de la montaña se iban a largar en cuanto nos oliscaran pero no fue así y allí seguían muy tranquilos mientras nosotros los contemplábamos, además de la preciosidad del bosque que tras nosotros lucía sus mejores galas otoñales.

(En el puerto de Cuevas los rebecos pastan tranquilamente sin inmutarse por nuestra presencia)

(Remanso sobre la braña de Cuevas, desde el que se precipita el río y forma la gran cascada)

(El otoño está rabioso, precisamente como nosotros deseábamos)

A poco de entrar en el puerto tropezamos con una piedra con otras descoloridas señales del PR, un poco más allá una fuente natural nace con fuerza, uno de los diversos surtidores que emergen de la húmeda ladera del Carbacedín. En este punto optamos en seguir para arriba con la vista puesta en el Piedras, atravesaremos, de Este a Oeste, toda la ladera diagonalmente en busca de la cumbrera, rechazando la propuesta de Manolo de subir hacia el collau de Cuevas, pues nos parecía que íbamos a perder cota y que después la ascensión sería más dura, mejor ir superandolo poco a poco.

(Puerto de Cuevas, nacimientos del río, ± 5,6 K / ± 1750 m.a. / 13:35 h. )

Tras nuestro vamos dejando numerosos cursos de agua que confluyen hacia la gran cascada, nos lo tomamos con cierta calma y para ello no hay nada mejor que contemplar las excelente panorámicas que la altitud que vamos alcanzando nos ofrece, especialmente una, la del Macizo Occidental de los Picos de Europa y un poco más, siempre “presta” que así sea, el saludar a la Peña Santa desde tan lejos.

(Nos lo tomamos con tranquilidad y contemplando las excelente panorámicas que la altitud nos ofrece)

(Siempre "presta" saludar a la reina de los Picos de Europa, especialmente desde la lejanía)

En nuestro avance observamos la impronta de otra braña, la de La Verde o Parada del Conde, después otro gran chorro de fresca agua nace con fuerza, esta ya domesticado por la mano del hombre, pues le han instalado un mangón, para que cumpla las veces de fuente, de la cual no nos resistimos a degustar su frío agua, ¡cortaba los dientes! Después todo para arriba hasta alcanzar la cumbrera divisoria entre Asturias y León, del concejo de Teverga (por el cual estuvimos transitando) y el de San Emiliano, aunque también Somiedo presentará sus credenciales (el Puerto de la Mesa se presentará ante nosotros).

(Un trago de la fría agua recién exprimida y... )

(.... ¡para arriba!, pues la cumbrera divisoria entre Asturias y León nos espera)

(Aunque antes de llegar no nos resistimos a contemplar lo que vamos dejando tras nuestro)

(Cumbrera límite entre Asturias y León, ± 5,8 K / ± 1890 m.a. / 14:10 h. )

Tal como le iba comentando al compañero Ángel, pues a Manolo y a Mary ya los perdimos de vista hace un rato, en cuanto topetemos con la espinosa alambrera del Puerto de la Mesa, los Bígaros y el Muñón nos presentarán sus credenciales. Efectivamente así fue, pero la luz no favorecía mucho su contemplación y no nos recreamos mucho, viramos a la derecha y directos a la cumbre del Piedras que vamos guiados por la física limitación territorial y de pastos, no hay manera de despistarse.

(El Puerto de la Mesa, los Bígaros y el Muñón nos presentan sus credenciales)

(Como la luz sobre Somiedo no es la mejor, no nos entretenemos mucho y nos vamos hacia el Piedras)

(Pico Las Piedras, Asturias y León, ± 7,0 K / ± 1927 m.a. / 14:15 - 14:30 h. )

A las dos y cuarto de la tarde alcanzamos la cumbre montañera del día, la cual no es muy espectacular pero si muy vistosona. Decir que la misma es una crucero de concejos: el de Teverga y Somiedo de Asturias más el de San Emiliano de León. En la cima, ya lo habíamos comprobado al alcanzar la cumbrera, tira el aire con cierta gracia, así que no paramos mucho, lo justo para hacer la típica descripción de panorámicas que podemos comprobar (muchas por cierto) y sacar la foto de cumbre, vemos el producto de ambas acciones:

(A Oeste: Puerto de la Mesa y el Chao, y la bajada hacia Saliencia por los Arroxos)

(Al NorOeste: Peña Negra y el Michu, por donde discurre el Real Camín de La Mesa)

(Al NorEste: La zona de Torce y la zona de calicera de La Gradura y La Sobia)

(Al Este: De donde venimos, La Focella, arriba la caliza de La Sobia y, al fondo, el Aramo)

(Los debates panorámicos son "duros", llevan cierto tiempo y discusión)

(Al Sur: Las Ubiñas, aunque el Ferreirua no se deja intimidar y da unos pasos adelante)

Después de quince minutejos de apuntar con el dedo, no queda otro remedio que volver sobre nuestros pasos por la cumbrera en dirección al Carbacedín y el Alto de las Navariegas, aunque antes en busca de un sitio poco ventilado para comer el bocata. Para el retorno nos pasamos a la vertiente de León, porque decían Manolo y Mary que estaba más limpia, les hicimos caso y, con algún entretenimiento de los restos belicosos de la zona, poco a poco, nos vamos apeando de lo más alto poniéndole cara a las relucientes calizas del Macizo de las Ubiñas, sobre las cuales danzan las nubes leonesas con cierta alegria, pues entraban y salían cada poco.

(Hora de regresar y de buscar un sitio menos venteado para comer el bocata)

(Aunque por la cumbrera, vertiente de León, nos encontramos algunos restos del pasado bélico)

(Estampa de la maqueada cumbrera que nos lleva al Cabacedín, al fondo el Ferreirua y Las Ubiñas)

(Deshacemos unos cientos de metros en busca de un cómodo lugar para descansar tranquilamente)

(Paseando sobre el Puerto de Cuevas, donde observamos la recogida del agua del ruidoso río)

(Cumbrera Astur-Leonesa con vistas a la Peña Sobia y +, ± 7,5 K / ± 1850 m.a. / 14:40 - 15:20 h. )

A mitad de cumbrera, ya por la vertiente de Asturias, vemos que el aire se ha calmado, así que en el lugar más cómodo que primero encontramos decidimos apear nuestras mochilas y dar cuenta del bocata. Durante este momento nutritivo, a casi dos mil metros de altitud, no parábamos de comentar que era un verdadero lujo, ya no nos acordábamos de las penurias sufridas por el camino entallado sobre la foz del río Cuevas, a la cual ya habíamos decidido no volver. Tras media hora abundante toca reiniciar la marcha y tocar el mojón de Carbacedín, el cual casi ni nos paramos, pues el objetivo estaba en buscar con la vista el Alto de las Navariegas y el punto por donde nos "descolgaríamos" hacia la braña.

(Tras el bocata toca afrontar una pequeña subida hasta el Carbadedín, en el cual no paramos)

(Pico Carbacedín, ± 8,2 K / ± 1892 m.a. / 15:30 h. )

(Al objetivo era el Alto de las Navariegas y el punto de "descuelge" hacia la braña)

Con la espectacular imagen de la arista NorOccidental del Ferreirua sobre nuestras retinas, además de las grises Ubiñas, nos vamos deslizando por el cómodo pasillo de la cumbrera, el cual va muy limpio y herboso. Así hasta encontrarse con la primera de las lagunas que existe en la zona del Alto de las Navariegas, la cual nos deja una bonita postal. Tras dejarla atrás, vemos que el terreno casi nos lleva de la mano y nos introduce en el descenso hacia la braña, así que nos dejamos llevar y comenzamos a descender sobre los corros ubicados en este singular paraje tevergano, pues ya estamos otra vez en Asturias.

(Lagunas del Alto de las Navariegas, ± 9,0 K / ± 1815 m.a. / 15:45 h. )

(Dejamos el linde territorial y la cumbrera e iniciamos el descenso hacia la braña de las Navariegas)

Entramos en terreno ya mucho más conocido, pues en el último período anual, esta es la tercera ocasión que por aquí pasamos: las dos primeras intencionadamente, pero esta última “impuesta” por las circunstancias, aunque no por eso deja de ser igual de “prestosa”, siempre es un placer pasear por estos parajes teverganos. Así que, en este reportaje, vamos a pasar casi “de puntillas” por los diferentes jitos de este recorrido de vuelta hacia La Fociella, para más información del mismo mirar en la sección dedicada a Teverga en nuestra web (www.jfcamina.es) en la cual se encuentra el detalle de las excursiones pasadas.

(Tras apearnos de la cumbrera toca repasar un recorrido ya realizado en varias ocasiones)

(Braña La Navariega inferior, ± 10,5 K / ± 1575 m.a. / 16:10 h.)

A eso de las cuatro y cuarto de la tarde llegamos a la braña de Las Navariegas, podemos decir que a partir de aquí iniciamos otra ruta, la PR AS-156 "Ruta de las Brañas Navariegas". Ahora queda cumplir con el ritual de sacar las correspondientes fotos a los curiosos corros Teverganos. Tras las enésimas fotos, toca entroncar con el río y barranco de La Verde, el que aporta el agua que caerá en vertical caída y forma una de las cascadas más bonitas del Norte, aunque, para ser justos, la competencia es muy fuerte.

(Dejamos atrás los corros y volvemos a entroncar con el río, el que nos brindará las cascadas del Xiblu)

(Enlace con río y barranco de la Verde, ± 11,50 K / ± 1430 m.a. / 16:20 h.)

Tras cruzar el río nos adentramos en el monte de Braniecha, el cual no está tan pletórico como el de la otra vertiente. Después nos asomamos al precioso canto o balcón natural que nos dará la posibilidad de admirar, otra vez más, la cascada del Xiblu, son numerosas las fotos que le hemos sacado, aunque realmente… ¡no importa mucho!, sinceramente se lo merece, aunque hoy ha tenido una buena competencia.

(Con las calizas de Peña Sobia como mudo testigo, toca volver a inmortalizar las cascadas del Xiblu)

(Logramos el objetivo de sacar las tres en un mismo plano)

(Canto sobre las cascadas del Xiblu, ± 12,5 K / ± 1210 m.a. / 16:35 h.)

(Realizando algún "vericueto" para tomar la "enésima" foto de las Cascadas del Xiblu)

(Tras las fotos toca descender por camín empedrado y rápido descenso)

Dejamos tras nuestro las cascadas del Xiblu y por camín angosto, pero de mejor traza que el utilizado por la mañana (recordareis que por eso optamos por venir por aquí), nos vamos perdiendo altura con cierta rapidez, pues el mismo baja bastante "pindio" (cuesto). Desde la braña Las Navariegas hasta entroncar con el ancho camín que viene del Fayeu de Monte Grande y va hasta el punto de partida de la jornada, el guapu pueblín de La Focella, existen unos cuatro kilómetros de recorrido, los cuales son muy entretenidos, así que no nos suplió mucho, aunque llevó su hora y algo.

(Poco a poco nos vamos despidiendo del monte Braniecha y de las alturas)

(Crucero de rutas, no vamos a La Focella, giramos la derecha, ± 14,4 K / ± 1130 m.a. / 17:30 h. )

Una vez alcanzado el crucero de rutas, pues aquí enlazamos con la señalización del PR AS-269 "Hayedo de Monte Grande y Cascada del Xiblu", toca tirar de frente y encarar el último largo del recorrido, el más cómodo de la jornada, además del volver a reencontrarnos con las frías aguas del río Cuevas.

(En el crucero de rutas tiramos de frente y nos vamos directos a La Focella)

(Aunque antes tenemos que volver a reencontarnos con las frías aguas del río Cuevas)

(-Hoy os mojasteis un poco chavales, perece decirnos sonriendo el árbol recien rapado)

El reencuentro con el río Cuevas fue un poco frío, pues lo cruzamos “chapoteando” su agua, nos daba miedo cruzar el húmedo puentín lateral que existe para superarlo, pues tenía caída sobre una pequeña cascada. Aseguramos y mojamos un poco más las botas, un poco más de humedad no les haría daño, por eso la importancia de llevar buen calzado en las salidas de montaña y evitar las opciones más “playeras”.

En el último kilómetro del recorrido pudimos observar con cierta claridad, pues la luz ya comenzaba a escasear, la riega por donde habíamos ascendido por la mañana. Un buen momento para repasar el dibujo que el nuestro GPS realizó sobre el mapa del IGN, herramientas que nos vienen muy bien para asegurar el recorrido y, en jornadas como la de hoy, afrontar las variaciones que podamos introducir, voluntaria o impuestas, con cierto margen de seguridad, lo cual nos permite disfrutar más.

(Nuestro recorrido por Las Cuevas, el Pico Las Piedras y + / ‘© INSTITUTO GEOGRÁFICO NACIONAL DE ESPAÑA.2009’)

Decir que el recorrido nos quedó muy redondeo, aunque, sinceramente hubiéramos preferido realizar la vuelta sobre la braña de Torce y el Pasu Malu, pero la prudencia que nos caracteriza nos llevó a realizar el presente. Seguro que en otra circunstancia más estival, con un horario de luz mucho más amplio, la hubiéramos afrontado sin dudar mucho, así que…. ¡igual volvemos!

(La Focella, Concejo de Teverga, Asturias, ± 16,0 K / ± 1075 m.a. / 18:30 h. )

(En la despedida, sobre el pueblo de La Focella, observamos el Picón de Cuevas y el Pico Las Piedras)

Para nuestros intereses andariegos el horario de invierno es un latazo, pues a poco que te descuidas acabas casi de noche, como nos ocurrió en este caso y las otras dos ocasiones que por aquí danzamos. Así cuando dejamos atrás el pueblo de La Focella las luces del alumbrado ya estaban encendidas. Nos despedimos de la atenta señora que tan amablemente nos recibe y despide, además del silencioso panel "prometedor" del PR AS-259, al cual es un tanto engañoso, pues mucho lujo de presentación y después.... ¡poca señalización!, lo cual puede causar algún disgusto a personas poco experimentadas a caminar por la montaña.

Ahora solo queda realizar una parada “técnica” para tomar algo en un bar de Teverga y planear la próxima salida conjunta, lo cual siempre es un pequeño dilema, pues ya son unas cuantas las realizadas y tratamos de no repetir, así que....

¡Hasta la próxima!

JFCamina

 

Para referencias vistar la sección de Teverga en ww.jfcamina.es

 

 


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* Aviso: En estos documentos solo tratamos de narrar la experiencia personal vivida al realizar nuestros recorridos, los itinerarios que aquí describimos son orientativos. Queda a la responsabilidad de quien realice la ruta el tomar las medidas de seguridad apropiadas para cada dificultad, que dependerán muchas condiciones, entre ellas el estado del terreno, la altitud, la meteorología, etc... así como la preparación tanto técnica como física de las personas que realicen la actividad.