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Asturias

Cuitu Nigru

Concejo de Lena, 08/2012

JFCamina, 08/2012

 

Cuitu Nigru

Uno de nuestros guapos y habituales paseos veraniegos.

Mapas IGN: 103-I "Busdongo" (1998)

Inicio: Brañillín, Estación Invernal Puerto Pajares, Concejo Lena, Asturias.

Objetivo Principal: Cuitu Nigru

Recorrido: Branillín-Estación Invernal Valgrande-Pajares (1475 m.a.) - Reguero el Chorro - Remonte de Valle del Sol (1615 m.a.) - Collá de Brañillín (1720 m.a.) - Valle del Sol (1765 m.a.) - Fin Remonto Cuitu Nigru (1850 m.a.) - Cuitu Nigru (1862 m.a.) - Vuelta por el mismo recorrido - Brañillín (1475 m.a.).

Distancia: ± 6,2 Kilómetros = 3,1 Ida + 3,1 Vuelta.

Tiempos: 2,5 horas

Desnivel: 385 mts. de ascenso y su correspondiente descenso.

Terrenos: Pista de servicio Estación Invernal Pajares Valgrande.

Señalización: No.

 

Últimamente cuando llega la Vuelta Ciclista a España a nuestra querida Asturias parece que lo hace en lugares un tanto especiales para nosotros, léase Coto Bello y la Farrapona, así que siempre tenemos un montón de fotografías y recuerdos de estos especiales rincones. En la edicción 2012 no será diferente y el día 03 de Septiembre llegará al puerto de Categoría Especial, de reciente creación, llamado Cuitu Nigru, el “nuestro Cuitiunigru”, así que nos resultó muy fácil preparar un pequeño reportaje para la ocasión, el cual os dejamos a continuación, se trata una pequeña recopilación donde los recuerdos son el nexo de unión para llegar a lo más alto de la cumbre, ahora convertida en… “Meta”.

 

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Un buen día nos despertamos con la noticia que el “Cuitu Nigru” será final de etapa de la Vuelta Ciclista a España 2012, -¿Ye el “nuestru Cuitunigru”?, - ¿Tás seguru?, - Pues sí, además tú ya sabes que lo tienen fácil, la pista va hasta lo más alto, la base ya está hecha. Será la “Etapa Reina”, la 16ª , el 03/09/2012, en un recorrido de 183,5 kilómetros que partirá de las aguas del Mar Cantábrico en Gijón y hasta la propia Cordillera Cantábrica en el Puerto Pajares, en el nuevo puerto, creado para la ocasión, de “categoría especial” conocido como Cuitu Nigru, “el nuestru Cuitunigru”, claro está que dando algún rodeo que otro para calentar las piernas. Así que este verano, más que nunca, y con cierta resignación, a él nos acercamos para realizar nuestro habitual paseo veraniego a lo más alto de la Estación invernal de Valgrande-Pajares, sería nuestro último paseo sin la compañía de negro asfalto y los vehículos que por ella puedan transitar, aunque casi no lo conseguimos.

(Branillín, E.Invernal Valgrande-Pajares, Concejo de Lena, Asturias, ± 0,0 K / ± 1475 m.a.)

Para nosotros la Estación Invernal de Valgrande-Pajares, más que un centro de esparcimiento invernal es un paraje especial de verano, donde un año sí y al otro también, nos acercamos para dar un cómodo paseo vespertino y contemplar las excelencias montañeras que este precioso balcón sobre la Cordillera Cantábrica nos ofrece y facilita.

(La cumbrera del Cellón destacaba con fuerza sobre un cielo, más o menos, azul)

No recuerdo cual fue la primera vez que en verano vinimos, hacia el año 1980, aún éramos novios, los dos teníamos mucho pelo, especialmente Mary, la cual lucía una melena “afro” impresionante. Si me acuerdo que, por la fecha de las fotos, acompañábamos a la pequeña de mis hermanas en una actividad del catecismos, también recuerdo que aquel año funcionaba el remonte del “Cuitu Negru” y que, a pesar de mis miedos, no nos resistimos a subir a lo más alto, sería la primera vez que estaría en el Cuitunigru, nunca pensamos que aquello se iba a convertir en una costumbre pero no tan motorizada ya que en posteriores ocasiones al remonte no lo vimos funcionar salvo en modo de mantenimiento.

(Por contra, en el sentido de la marcha, al SO, las nubes dominaban el cielo)

Así que después de leer en la prensa que hasta la cumbre del Cuitunigru llegaría el asfalto teníamos ganas de a él volver, antes de que el “nigru” conglomerado hasta ella llegara, así que otra guapa tarde, aunque esto último nunca está asegurado hasta que allí estás, hasta su base llegamos y nos ponemos en marcha.

La tarde elegida, meteorológicamente hablando, era un tanto irregular, no teníamos asegurada la visibilidad plena en las alturas, el menos la cumbre del Cellón, a nuestras espaldas, se dejaba ver con un tímido cielo azul tras ella, pero hacia nuestro horizonte los contornos no destacaban con tanta fuerza.

Nada más apearnos del coche observamos más vehículos de lo normal en esta época del año y, por consiguiente, más gente. Respiramos un poco al comprobar que aún no estaba asfaltada la pista, que las vacas seguían pastando a su aire y que los caballos seguían trotando con total libertad, más arriba, en la zona del Valle del Sol, comprobaríamos si los mastines seguían de guardianes, esto sería un signo de continuidad.

(Poco a poco vamos cogiendo ritmo y afrontamos las primeras curvas)

Poco a poco vamos cogiendo ritmo y embocamos la subida, tras dejar a nuestra izquierda unas caballerías que tratan de saciar su sed en el raquítico arroyo el Chorro, afrontamos las primeras curvas y la larga cuesta que nos subirán hasta lo más alto del Cuitu Nigru, la cuales no son muchas ni muy viradas, van congiendo la curvatura poco a poco, más bien pocas y tendidas, aunque esta primera no lo es tanto. En tres kilómetros debemos superar una cota de 385 metros lo que representa una media del 12,4 % de desnivel, con puntas que hace que algunas cuestas sean entorno al 22 %

(Las curvas no son muy viradas, van congiendo la curvatura poco a poco)

(Hemos llegado justo antes de echar la capa asfáltica, algunas cunetas ya están preparadas)

Para compensar este pequeño esfuerzo inicial tenemos a la vista las primeras arandaneras, estamos en el mes perfecto para ellos, hoy parece que no hay muchos, no sabemos si por que la temporada es floja o porque ya han pasado por aquí anteriormente. También podemos encontrar alguna florina que otra que sale entre las plantas anteriores y el florido brezo, son guapos detalles que hacen que este paraje, un tanto degradado por amasijo de postes y cables propios de una estación invernal, sea mucho más guapo y agradable.

(Las arandaneras, hoy, con su escasos frutos y las florinas dan un toque especial)

Anteriormente conté que la primera vez veraniega que aquí estuvimos subimos en el telesillas principal, el que sube hasta la cafetería más alta de la estación invernal. Para todos fue un paseo por los aires espectacular, aunque al final del mismo, justo unos minutos antes de la comida, nos encontramos con la desagradable sorpresa de que el conductor del autobús, en contra de lo previsto, se había ido a comer hasta Villamanín acompañado de nuestras mochilas. Así que nos vimos degustando la tortilla de los organizadores de la excursión, uno de ellos, D. Bernardino, oficiaría nuestra ceremonia de boda unos años después, ¡cosas de la vida!. En recuerdo de aquella “primera vez” en el Cuitunigru os dejamos dos fotografías escaneadas, tomadas en el descenso del mismo y con mi cámara Werlisa Color, Mary va en la silla de adelante con la benjamina de la familia y un servidor, temblando, detrás sacando un par de fotos, no muchas, que de aquella él revelado de las mismas era muy caro tirábamos las justas, ¡no como ahora!

(Un guapu recuerdo fotográfico, el cual no volvimos a repetir)

Con todos nuestros recuerdos llegamos a la “llaná” donde se ubica el inicio del remonte intermedio del Valle del sol, como casi todos los años allí estan los mastines a cargo del ganado, hoy parece que están más tranquilos y se ve que las obras los han “socializado” un poco. Habitualmente, para no molestarles mucho, dejamos la pista, nos escoramos a la izquierda y cogeremos un poco de altura, hoy también haremos lo mismo, pero no porque ellos nos ladren, sino porque nos encontramos con las máquinas trabajando en el asfaltado de la pista, están comenzando a tirar la primera capa de brea, así que nos volvemos a desviar del ancho camino o pista, pronto carreterina.

(Ya superamos la primera cuesta, abajo la urbanización comienza a verse pequeña)

(Remonte del Valle del Sol, ± 1,1 K / ± 1615 m.a.)

El desvio de la traza principal nos permite coger altura y tener una visión casi global de toda la subida, desde la urbanización de Brañillín hasta lo más alto del Cuitunigru, así apreciamos la guapa ascensión sobre la ladera y algunas de las cicatrices de la pistas de esquí.

(Panorámicas de la traza principal, desde la urbanización hasta lo más alto)

Es un buen momento para dejar una foto tomada a mi persona en el año 2004, en la misma se observa todo lo anterior dicho y el efecto de la “pindia” subida que Mary quiso reflejar, seguro que de aquella ya comentábamos que podía ser un guapo final de etapa, creo que la leyenda del mítico Angliru nos empezaba a seducir, aunque no estábamos mucho por la labor.

Por encima de la pista, ya casi carreterina, llegamos al collau de Brañillín donde un gran y reposado toro nos da la entrada, al igual que las picachas de las Tres Marías, ya que es el momento que comenzamos a tener la visión de la vertiente Sur de la Cordillera Cantábrica, lo cual nos hace acelerar el paso, como si fuera la primera vez, estamos impacientes por volver a contemplarlas, parecemos güajes, la ilusión montañera nos pierde.

(Una larga cuesta para llegar al collau del Branillín)

(Donde un gran y tranquilo toro, junto con Las tres Marias, nos dará la entrada)

(Detalle del toro y de la larga curva)

(Siempre es un verdadero placer reencontrarse con Las tres Marías)

Nos despedimos, momentáneamente, de Las tres Marías y nos incorporamos de nuevo a la pista, ahora ya negra. Una estaca sujeta un letrero en el que reza: “1 Km Meta”, así que tomanos nota de ello para tratar de comprobarlo con nuestro GPS. Procurando no pisar la negra capa de brea, vamos avanzando observando hacia arriba y para abajo, contemplando la tendida subida, la cual se ha puesto un poco más dura para alcanzar el collau que acabamos de abandonar.

(Collá de Brañillin, ± 1,9 K / ± 1720 m.a.)

(Dejamos atrás el collau y las montañas de León para volver sobre la negra pista)

(El Fontún y demás moles calizas que resguardan los ríos Bernesga, Torío y Curueño)

(Esta larga curva nos dará la entrada al Valle del Sol)

(Valle del Sol, ± 2,4 K / ± 1765 m.a.)

Entramos en Valle del Sol donde nos reencontramos con un viejo amigo, uno de los mastines, hace quince minutos estaba en lo fondero pero seguro que subió aquí, donde hay unas cuantas ovejas, a comprobar nuestras intenciones. Por esta zona el terreno suaviza un poco aunque pronto habrá de remontar hasta los más alto, alcanzando los porcentajes más altos de desnivel, ya queda muy poco.

(Nuestro viejo amigo no descansa en ningún momento, aunque ahora parece que más tranquilamente)

De este “pindio” recorrido tenemos unas cuantas anécdotas, una de ellas, también relacionadas con nuestros ocasionales acompañantes, en este caso de Felipe y Celsillo, los cuales estaban jugando en torno a las sillas de la parte alta de la estación y decidieron sentarse en una de ellas para posar fotográficamente. Aquel día los remontes no funcionaban pero bromeamos por si arrancaban en aquel momento y los llevaba, fue apearse y comenzar a funcionar unos metros, lo justo para meternos un buen susto y echar unas cuantas risas. Ahora entiendo porque el otro día, estando en la estación invernal de San Isidro, las sillas de la parte próxima a los posibles “viandantes” tuvieran la tabla del asiento quitadas, ¡buena idea!

(Entre pilotes, cables y sillas... otro momento fotográfico para el recuerdo)

Atrás vamos dejando parte de nuestros recuerdos y la parte más suave del Valle del Sol, transitamos entre férricos pilotes y cables propios de las instalaciones de una estación invernal, también entre ovejas, las que cuidan nuestros viejos amigos los mastines. Ya tenemos a la vista los “argadiellos” ubicados en lo más alto del Cuitu Nigru, vamos por la orilla ahora ya en fuerte subida, parece que directos a la meta, así que pronto llegaremos, aunque esto no resultará tan sencillo, la madre naturaleza nos prepara una pequeña sorpresa.

(Con la imagen del Cellón a nuestras espalda, vamos por la orilla, procurando no mancharnos de brea)

(Al final ya contemplamos el final)

(Aunque a última hora el terreno se pone más inclinado)

Efectivamente, entre las estaqueras que flanquean las pistas de esquí se comienza a vislumbrar un paisaje excepcional y muy especial. Entre la conjunción atmosférica de las nubes, la bruma y el cálido sol del atardecer emergen las siluetas de casi todo el macizo de Las Ubiñas y las cumbres que resguardan a los puertos de la Bachota. La estampa es impresionante y casi indescriptible, creo que sin la cámara fotográfica sería difícil realizalo, siento que estamos en un momento único y como tal tratamos de fotografiarlo.

Una pena que nuestro hijo Felipe no nos hubiera acompañado, él con su mejor técnica fotográfica seguro que hubiera conseguido la foto de su vida, ante su ausencia tendremos que ser nosotros quien modestamente lo realicemos, tomamos un buen número de fotos, creo que todas bastante guapas, una de ellas aquí os la dejamos como muestra del potencial que nos ofrece este especial paraje-balcón del Cuitu Nigru, el “nuestru Cuitunigru”.

Después de unos cuanto minutos de reláx y de aburrir a Mary realizando el recuento de cumbres que divisamos, llega el momento de rematar la subida, el alcanzar el final del remonte y donde se encuentra la cafetería, hoy, evidentemente cerrada, del Cuitu Nigru. Al llegar a esta casi última escala, nos encontramos a un chaval subido a un andamio rematando un gran mural con motivos relacionados con el blanco deporte del esquí, aquí, a 1850 m.a. creemos que será el final de etapa de este puerto de categoría especial, su “llaná” lo facilita mucho.

(Remonte y cafetería del Cuitu Negru, ± 2,9 K / ± 1850 m.a.)

Nosotros aún continuaremos unos cuantos metros más arriba, hasta lo más alto, hasta los 1862 metros de altitud, donde se ubica el gran mojón y otros elementos ubicados en el Cuitu, el cual se divisa desde numerosos promontorios montañeros de la Asturias y León Central. Al subir este último tramillo, observamos que los paneles de los PRs AS-75 “Ruta por los Confines de Lena” y AS-75.1 “Ruta Vega del Mur” aún estén en pie, con lo que aquí azota el viento y la climatología extrema sorprende verlos destacar con cierta gracia “gallaspera”.

(Cuitu Nigru, ± 3,1 K / ± 1862 m.a.)

Al alcanzar el objetivo unas ovejas, que a la sombra sestean, nos dan el premio, aunque el mismo es contemplar el precioso 360º montañero que este vértice nos ofrece, casi las tenemos todas a la mano: el valle del Huerna, los puertos de la Bachota, las Ubiñas, el Aramo, todo el valle de Pajares hasta el Cellón, las cumbres de la montaña Central de León, Las Tres Marías y el embalse de Casares, etc… la vista se pierde hacia la Meseta, sería casi eterno relacionarlas todas.

(Una muestra fotográfica: Las Tres Marías y el embalse de Casares)

Realmente merece la pena recrearse un buen rato, aunque nosotros ya nos hemos pasado de tiempo, son más de la siete de la tarde, ¡uff, cuanto nos enrollamos!. Habíamos quedado con nuestros amigos para “sidratarnos” un poco y charrar un rato, con seguridad que no llegamos a tiempo, así que les mandamos un mensaje advirtiendo de nuestro retraso el Cuintunigru nos había vuelto a seducir, ¡otra vez más!, y nos había ocupado toda una tarde veraniega.

(Nos despedimos de las tranquilas ovejas e iniciamos el regreso)

A pesar del retraso, rechazamos el ofrecimiento del pintor del mural para que ocupáramos las dos plazas libres que quedaban en su 4x4, no estaría bien, sería una pequeña traición. Además queríamos bajar, ahora que las máquinas ya están aparcadas, por donde discurrirá el negro asfalto y así que nuestro GPS vaya guardando el recorrido (track), de este tramo añadido, que hará a este puerto de categoría especial. Así que en un ligero descenso de 45 minutos vamos dibujando los 3,1 kilómetros sobre el mapa del Instituto Geográfico Nacional y lo adjuntamos a este pequeño reportaje, para nuestro-vuestro disfrute, sobre parte de las andanzas veraniegas por este es especial rincón.

(Nuestro recorrido por el Cuitu Nigru / ‘© INSTITUTO GEOGRÁFICO NACIONAL DE ESPAÑA.2009’)

Alguien podría pensar que este autobiográfico reporte en torno al Cuitu Nigu es un tanto excesivo: -¡Tampoco es para tanto!, se puede oír al otro lado del terminal. Quien así piense quizás tenga razón, ya que la zona en cuestión ha sufrido la degradación propia de la ubicación de una estación invernal, la cual ya nos hemos encontrado la primera vez que hasta aquí nos trajeron, así que partimos de esa premisa inicial y la asumimos, en este caso mandan más la razones sentimentales que las medioambientales, no tratamos de ser críticos o complacientes, sino de contar nuestras personales andanzas veraniegas.


Este año 2012 el hombre ha considerado oportuno dar un paso más en este especial paraje, desconocemos realmente el motivo o la necesidad que han tenido para realizarlo, solo deseamos que esta “nueva” infraestructura sea utilizada con una racionalidad extremadamente respetuosa con el entorno, aunque este ya esté “tocado” y no sea el que la Madre Naturaleza nos ha legado inicialmente, del acierto o error de la decisión tomada el tiempo será su verdadero juez.

 

 

JFCamina

 

fin Para referencias sobre la zona correspondiente en www.jfcamina.es

 


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* Aviso: En estos documentos solo tratamos de narrar la experiencia personal vivida al realizar nuestros recorridos, los itinerarios que aquí describimos son orientativos. Queda a la responsabilidad de quien realice la ruta el tomar las medidas de seguridad apropiadas para cada dificultad, que dependerán muchas condiciones, entre ellas el estado del terreno, la altitud, la meteorología, etc... así como la preparación tanto técnica como física de las personas que realicen la actividad.