Esta es otra de estes rutes que yo no he formado
parte de la marcha, esta vez se reunieron los chicos para realizar
la tan ansiada subida a la Mostayal, los integrantes serían:
Alfonso, Santiago, José Luis, Manolo, Félix y el más
joven del grupo que es nuestro querido montañero Celso.
(Celso y Manolo delante del monumento al montañeru)
El día que la verdad, como otros tantos
de junio no daba tregua al buen tiempo y la mañana se presenta
bastante nubosa, no suenan los teléfonos y por lo tanto deciden
ir hasta el punto de encuentro, donde la niebla está bastante
baja e incluso parece que orbaya, pero como buenos montañeros,
esperan que poco a poco escampe.
(La niebla es su compañera de camino)
Poco a poco y con ayuda de un GPS, se van orientando
hacía la cima, la niebla no quiere desaparecer y la orientación
es nula, pero gracias a las nuevas tecnologías, poco a poco
van encontrando el camino hacia la cima, donde el sol les espera
para darles una alegría.
(El sol por fin se deja ver, con un mar de nubes)
(¡Por fin cumbre y al sol!)
Una vez comido el bocata y con prisas por parte
de algunos integrantes, deciden dar por terminada la excursión
a pesar de que en el alto de la montaña lucía el sol,
en los valles todavía seguían las nubes impertérritas
sin hacer caso al astro rey,
(Una bonita panorámica desde la cumbre)
( La Uña-Arcenorio-La Uña)
(16/06/2009)
Segundo encuentro con nuestros queridos compañeros de “Al
filo de la Navaja de Taramundi”, esta vez, realizaríamos
un circuito alrededor de la enorme Peña Ten, la subida a
la misma la dejaremos para otra ocasión. Una ruta por tierras
leonesas y asturianas.
(Comenzamos el camino muy animados
Aunque en nuestra Asturias el día estaba
nublado, al llegar al alto del Puertu de Tarna, la cosa ya había
cambiado y lucia nuestro amigo Lorenzo, después de tomar
un cafetín nos encaminamos hacía el pueblu de la Uña,
de donde sale la ruta en dirección a Arcenorio, nuestro destino.
(Félix con Peña Ten a sus espaldas) (El desfiladeru hacía Arcenorio se deja ver)
La ruta muy amena y sencilla, nos dejaba tiempo
para todo, hablar, sacar fotos, pararnos e ir pensando en subir
a Peña Ten, el día iba pasando y las nubes que venían
de la zona de León, presagiaban tormenta, así que
aligeramos para llegar a la Majada de Arcenorio y allí con
los truenos cada vez más cercanos, nos resguardamos en la
Ermita allí existente la cual estaba abierta, ya que estaban
reparando el tejado.
(Una asemeya delante de la Ermita) (La Santina nos dejó comer con ella)
Tuvimos que comer dentro de la Ermita, acompañados
por nuestra Santina, mientras la tormenta arreciaba, una vez concluida
la comida y despedirnos de la Virgen y ya que había dejado
de llover, nos encaminamos en dirección al Puerto de Ventaniella,
rodeando Peña Ten y teniendo como vigilante a Peña
Pileñes, las dos nos quedaran para futuras excursiones. Otra
excursión agradable y satisfechos los cuatro de la pateada
que nos metimos.
(Una preciosa estampa del Puerto de Tarna)
Esta imagen y alguna más nos la regalo el
Puertu de Tarna a nuestro regreso hacía casa, y como era
de esperar las cámaras dispararon sin descanso.
(Cascada de Nonaya )
(14/06/2009)
Junio parece ser que no quiere regalarnos los domingos
con sol y en vista de que vuelve a amanecer nublado pero no llueve,
decidimos hacer una pequeña escapada hasta Salas a conocer
una cascada que hacía tiempo Luis nos había comentado.
(En la plaza de donde sale la ruta)
La llegada a Salas ahora es algo más corta
que antaño, pero aún nos queda un buen tramu sin autopista
o buena carretera, ya que La Cabruñana tovía hay que
subila y bajala, pero bueno con ganes y sin mucha prisa se llega.
(El inmenso viaducto de La Espina)
Después de quedar anonadaos por la imagen
que nos muestra la autovía de la Espina justo en el camino
que va hacía la cascada de Nonaya y que es también
parte del camino primitivo a Santiago, seguimos nuestro camino tranquilamente
ya que lo que pretendíamos era pasar la tarde del domingo
caminando por la naturaleza que nos ofrece el Concejo de Salas.
(Leyendo algo sobre los puentes) (Miramos la obra maestra de nuestros antepasados)
La ruta en sí no tiene pérdida ninguna,
ya que transcurre por una pista y toda ella va señalizada
con las conchas del Camino, sólo hay que darse cuenta que
para ir hasta la cascada hay un poste indicativo hacía la
derecha en uno de los tramos, pero que si se va muy distraiu se
pue pasar de largo.
(Luis nun se da cuenta de la señal y casi pasa de largo) (En el puente de la cascada) (Dos Xanes que salieron de la Cascada)
El paseo aunque no muy largu, te deja un buen sabor
de boca, la cascada nos dejo un poco defraudaos, ya que de tanto
oir la publicidad, pensábamos que era más grande,
pero bueno como no todes van a ser como La de Oneta, Mongayu, Semeira
etc., tamién tenemos que dar cabida a estes que son algo
más pequeñes pero que tamién tienen su encanto.
(Foz de Melordaña-La Carasca )
(7/06/2009)
Un buen día de Junio, para quedar a conocernos
con los componentes de: “Al Filo de la Navaja de Taramundi”,
que mejor que hacer una de esas rutas que tanto queremos pero que
nunca llegan, todos de acuerdo y a eso de las 12 del mediodía
nos encontramos en el bonito pueblo de Orle, un saludo, unos besos,
mochilas al hombro y a caminar como si toda la vida los hubiéramos
hecho juntos.
(Las dos chicas delante del Refugio de Conforcos)
Hasta Conforcos, la ruta no tiene pérdida
y salvo algo de barro de las lluvias de los días anteriores,
no hay problema ninguno, allí sigue impertérrito el
feo refugio que desentona bastante con el lugar, luego nos encaminaríamos
poco a poco en busca del caminin que nos llevaría a La Foz,
el agua se sentía ruxir, pero después nos dimos cuenta
que el río desaparece y tranquilamente subimos por la bonita
e impresionante Foz de Melordaña pasito a pasito y sin ninguna
prisa.
g (¿Un rincón de xanes?)
(Poco a poco y sin esfuerzo ninguno) (Los 4 aventureros al final de la foz)
Llegamos al final y la vista es impresionante,
no nos creíamos que hubiésemos pasado por allí,
poco a poco nos metimos en la Braña de Melordaña y
buscamos un sitio donde comer nuestro bocata, el tiempo amenazaba
lluvia así que nos resguardamos en una de las cabañas
mientras comíamos y el cielo lloraba un ratu, después
la niebla se disipo y nos animamos a seguir nuestro camino, ¡La
Carasca nos llamaba!
(Collau hacía La Carasca) (Cumbre, ¡jo, que nubarrones!)
Decir que fue un día maravilloso, caminando
y dando la de singüesu to el ratu, nunse como nun quedamos
afónicos los cuatro, una experiencia que no sé cómo
expresar en palabres, pero si decir que les hores fueron pasando
tan deprisa que cuando nos dimos cuenta tavimos en Orle tomando
una sidrina y nos dieron las 11 de la noche allí sentaos
tranquilamente.
¡Una experiencia sin igual! Juntos JFCamina y Al Filo de la
Navaja de Taramundi.
Podéis ver el recorrido que ficimos en el wikiloc de Carmen
y Alfonso: