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"Quién va a Santiago y no al Salvador, visita al criado y no al Señor"

 

D-06 Pola de Allande - La Mesa

La disyuntiva de ir por el solitario y hermoso paraje de Los Hospitales, pese a las tentaciones de Jovino, la habíamos resuelto en la etapa anterior, ya no había vuelta atrás, iríamos por el puerto del Palo, el cual no nos decepcionó en ningún momento y nos llevamos una grata sorpresa, ante la belleza en él guardada. La opción de ir por el solitario trayecto de Los Hospitales la podemos dejar para una posible "quedada" aniversario, ¿no Chic@?

Aquí os queda una etapa llena de anécdotas y contrastes, donde nos hemos encontrado con lo mejor y lo peor de "El Primitivo" y de la cual guardaremos un duradero recuerdo.

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* Fecha: 19/09/2010

* Dist. día: 22,00 kms
* Duración: 7h 00'

* Desnivel Ac.: + 700 mts

* Tiempo: Soleado

* Velocidad: 3,2 kms/h
* Dist. Ac.: 133,80 kms

* Restan: 190Kms

Recorrido: Pola Allande - El Mazo - Calobredo - La Reigada - Alto Puerto del Palo - Montefurado - Lago - Berducedo - La Mesa.

 


Las siete horas durmiendo en las literas del albergue municipal de Pola de Allande fueron suficiente descanso para recuperarnos de la dura marcha del día anterior, aunque aún teníamos un cierto dolorcillo sobre nuestros hombros pero las ganas de seguir nuestro camino era mayores que las pequeñas molestias. Así que, tras levantarnos a las siete de la mañana, a las ocho, justo cuando despuntaba el amanecer, abandonamos el albergue en dirección a "Casa Iván", lugar que ya teníamos controlado de la tarde anterior, aspecto que siempre hay que tener muy en cuenta, ya que en etapas como la que hoy nos espera, sin muchos puntos de abastecimiento, es fundamental, pues caminar cerca de 20 kilómetros sin un cafetín se hace muy duro.

("El Grupo", menos el fotógrafo, en Pola de Allande, K 0,0 / 08:30 / 525 m.a.)

Siete desayunos en Pola de Allande, ¡al fin el grupo completo!, los que salvo una pequeña excepción, por cuestiones de agenda, entraríamos todos juntos en Santiago de Compostela, pero para eso aún nos quedan 9 etapas y 212 kms, así que no nos vamos adelantar y comenzamos la marcha del día en dirección al Puerto del Palo.

El objetivo inicial del día, después de superar el mítico Puerto del Palo, era llegar a comer al restaurante "La culpa fue de María" en Berducedo, una recomendación de nuestro amigo Jovino el de Villaluz, para después avanzar un poco más hasta la solitaria aldea de La Mesa. Con estas premisas iniciales comenzamos a caminar carretera arriba en dirección al alto del puerto, el transitar por la carretera AS-14 (Pola de Allande - Grandas de Salime) sería apenas de 1,5 kilómetros, ya que a la altura de El Mazo la abandonaríamos y nos meteríamos por un camín a la izquierda que nos llevaría a conseguir el primer hito del día.

(El Mazo, abandonamos la AS-14, K 1,5 / 08:50)

(El pase por el medio de los caseríos es inevitable y tiene muchas distracciones)

El guapo camín que hemos tomado nos subiría hasta la pelada "chomba" del Palo, en compañía lateral de río Nisón ofreciéndonos unas preciosas postales que nos hicieron olvidar el no haber realizado la etapa por Hopitales en compañía de Tedo y José Luis, con este bello paraje de los pies del Palo, nos olvidamos del lo que pudo ser y no fue.

En fila india, el camín no da para mucho más, pasamos por el medio del caserío de Calobredo y al poco de pasarle nos encontramos con el desvío que va al albergue de Peñaseita, un paraje muy singular donde la soledad del mismo desanima a pernoctar en él, aunque siempre está bien saber donde puede uno cobijarse, porque en el camino siempre hay que tener una alternativa de parada y fonda, aunque sea tirando de las barritas energéticas de emergencia.

(Desvío al solitario albergue de Peñaseita, una vez pasada la aldea de Calobredo)

El día había amanecido un poco gris, la niebla lo dominaba todo, pero esperábamos que solo fuera al inicio, pues parecía que para arriba hacía bueno, y efectivamente así fue, poco a poco las suaves nubes fueron dejando paso al cielo azul, primero con timidez, pero al alcanzar el alto, en todo su esplendor.

El transitar por este estrecha senda era toda una gozada, el plácido ruido del río Nisón junto con toda la gama de verdes de la abundante floresta hacían que este paraje fuera muy diferente a lo que habíamos andado anteriormente, la verdad es que esto es una impresión que se repetía día a día, nada parecía igual a lo anterior, no había lugar al aburrimiento, todo era nuevo y a descubrir, realmente este era "El Camino" que todos queríamos y esperábamos.

Entre tanto agua y exuberante vegetación no nos dábamos cuenta que apenas estábamos subiendo, que caminábamos aún en los deditos del gran pie del puerto del Palo, solamente, cuando el cielo se tornó totalmente azul, nos dimos cuenta que teníamos que subir... ¡allá arriba!, ¡uff!. Efectivamente así era, estábamos subiendo muy poco y esto empezaba a preocuparnos ya que después había que tragarse de un trago los más de 600 metros de desnivel que teníamos que superar para alcanzar el alto del puerto.

(¡Allá arriba!, ¡uff!)

(Los árboles se apalancaban sobre el camín con fuerza, incluso nos impedían pasar)

Antes de haber llegado a la aldea de La Reigada ya nos habían alcanzado Matilde y Andrés, se unieron a nosotros y el grupo ya pasó a ser de nueve peregrinos que transitábamos con el río Nisón como compañero, entre algún que otro árbol caído sobre nuestra trayectoria, el verde se hacía dueño de todo, de las hojas, las cortezas de los árboles, el musgo, los felechos e incluso de las piedras, solo la flecha amarilla de indicador de dirección del recorrido destacaba sobre él, decididamente pensamos que había merecido la pena seguir con nuestros planes y no haber dejado de lado este recorrido por el canto de sirenas de la zona de Hospitales.

(El verde de las piedras)

(El verde de los felechos)

(Y el verde del musgo, solo la fecha amarilla destaca)

(El agua va por libre, ella marca su propia tendencia, pero siempre rodeada de....¡verde!)

¡Al fín!, comenzamos a tomar altura, no era mucho pero nos tranquilizaba un poco, alguna vez teníamos que ascender. Matilde, al igual que el fotógrafo de grupo (el que suscribe) y Rosa, como casi siempre, íbamos detrás, Matilde venía muy tocada del día anterior, la bajada había sido bestial, estaba bastante mal, realmente pensamos que no llegaría a la cumbre, arrastraba mucho la pierna y se apoyaba en su gran bastón, como nosotros no teníamos mucha prisa, poco a poco fuimos superando las dificultades que se nos presentaban por este precioso ascender al puerto del Palo.

(No solo la flechita destacaba sobre el verde, el corazón "rosa" de Rosa también se hacia notar)

El discurrir entre "los deditos" del puerto del Palo, era casi parejo a la trayectoria de la carretera AS-14, ella por arriba y nosotros por debajo, hasta que llegó un momento que nos besamos y la tuvimos que cruzar, fue aquí donde se acabó lo más guapo y nos encontramos con el puerto del Palo del que todos habíamos oido hablar, un zona casi esteparia, sin apenas vegetación y muy solitaria, la verdad todo lo contrario de lo que habíamos disfrutado en los casi siete kilómetros anteriores, donde la exuberante vegetación era la reina del mismo.

(Cruce con la carretera AS-14, K 6,8 / 10:40 / 940 m.a.)

Volvemos a dejar tras nuestro el feo asfalto y afrontamos los 200 mts. de desnivel que aún nos faltaban por superar, ahora el camino está mucho más marcado, se observa claramente la cumbrera a la cual debemos llegar, esto nos da renovadas fuerzas para pegar el último tirón y superar uno de los hitos más importantes de "El Primitivo", la temida subida al Puerto del Palo, la cual no es tanto porque con la belleza que nos acompaña todo resulta más suave y dulce.

(A veces la gente se pasa con las indicaciones, aunque nunca sobran)

(Oteamos las cumbres vecinas esperando "ver" a los compañeros de la variante de Hospitales)

Ahora ya vemos casi todo el cordal, miramos hacia atrás para otear la cumbreras vecinas, donde intuimos que están nuestros compañeros Tedo y José Luis haciendo la variante de Hospitales. Antes de alcanzar el objetivo inicial del día, nos encontramos con una fuente, no echa agua, a partir de aquí esto será un factor a tener muy en cuenta, hasta ahora no había problemas con el agua, en cualquier momento te encontrabas con una fuente, pero esto va a cambiar y siempre debemos ir provistos de agua extra de seguridad, lo cual aumenta el peso de nuestra mochila, pues antes con un pequeño botellín era suficiente, pero ahora hay que cargar a tope la cantimplora grande.

(Alto del Puerto del Palo, K 8,5 / 11:15 / 1.146 m.a.)

Son un poco más allá de las once de la mañana cuando alcanzamos el letrero indicador del puerto del Palo, casi dos horas y media para superar 8,5 kms y 620 metros de desnivel, ¡no está mal!, teniendo en cuenta tantas bellas distracciones creemos que ha sido un buen registro, pero si no es así..¡qué importa!, ¡con lo que disfrutamos!

Un autobús llega a la vez que nosotros, eran peregrinos de Avilés, del G.M. Asociación Astur-Galaica, según nos digo una de los integrantes del mismo, Charo, a la cual le pedimos que nos sacara una foto de recuerdo. La mayoría de ellos empezaron la etapa donde nosotros, otros comenzaban allí, no todo el mundo tiene las fuerzas requeridas para afrontar tan dura, aunque bella y entretenida, subida, y ella seguía en el bus, una lesión le impedía acompañarlos a pie pero no quería perderse pasar el día con sus compañeros.

(Todo el grupo, solo faltaban los de Hospitales)

(Las Chicas: Eva, Mary, Rosa y Matilde)

La foto de grupo nos salió redonda, ¡gracias Charo!, por dos elementos muy importantes, el primero, por la belleza natural del paraje que aún nos quedaba por conocer, la niebla sobre lo fondero del valle le daba un toque muy especial, y, la segunda, la más importante, porque allí estaba nuestro Austriaco preferido, el siempre sonriente Michael, ¡pleno!

(En el alto hay un cobertizo de hormigón que en días malos debe venir muy bien para resguardarse)

La contemplación, la charla con la señora Charo y las fotos nos llevaron 30 minutejos, tras los cuales iniciamos la cuesta abajo hasta el siguiente jito del día, Montefurado. Tal como era de preveer, ya no iríamos solos, a la gente que se apeo del bus en el alto del puerto, se nos unieron los que empezaron el Pola de Allande, en estos el calor, que ya empezaba a calentar, les había hecho mella, ya que, alguno de ellos, traían una buena sudada y no solo era del esfuerzo.

Así que todos juntos iniciamos el largo descenso hasta la capilla de Santiago de Montefurado perteneciente al hospital de peregrinos, enlazando con la carretera alguna vez.

(El camino estaba muy trillado y el cruce con la carretera estaba perfectamente indicado)

(La carretera AS-14 sigue siendo nuestra muda compañera, así será durante dos etapas)

(En fila india camino de Montefurado, atrás queda el bus y la fotógrafa ocasional avilesina)

Tras una bajada de dos kilómetros y más de 200 metros de desnivel, llegamos a Montefurado y nos encontramos con cuatro personas recientemente conocidas, hablamos de los elegantes ciudadanos franceses que habían cenado a nuestro lado la noche anterior, allí estaban descansando un poco y nada nos hacía pensar que serían nuestros compañeros ocasionales durante unas cuantas etapas, llevaban un ritmo mucho mejor que el nuestro a pesar de su edad.

(Dirección a Lago, ¡nos quedan 4 kms, uff!)

(Capilla de Santiago de Montefurado, K 10,5 / 12:15 / ± 930 m.a.)

En el paraje de Montefurado debía de vivir alguien porque las chimeneas echaban humo, pero la verdad que no vimos a nadie. Nosotros pensamos que eran un buen lugar para tomar unas cervezuquis pero...¡no hubo manera!, se iban a hacer esperar cuatro kilómetros más. Lo de las bebidas refrescantes no era gratuito, íbamos un poco escasos de agua, estábamos acostumbrados a tener una fuente cada poco que no pensamos que eso se nos acabaría así de repente, pero..¡llegó el día!, el agua pasaba a ser un bien escaso y apreciado y un bar...¡aun más!

(Abierta y cerrada, el burladeru no nos servía, para pasar con las mochilas)

La salida del paraje de Montefurado es en subida, debemos llegar hasta los ± 1.000 m.a., donde nos encontramos con un gran portilla metálica y comenzamos a bajar otra vez a media ladera. Fue en esta bajada, después de que todos los componente del grupo del bus y los franceses nos pasaran, cuando perdemos de vista a José, cuando le volvemos a ver el pelo, le vemos un poco desencajado, - ¿qué te pasa?, - ¡na!, que paré a hacer mis cositas y una vaca me miró mal, creí que me iba a embestir, ¡menudo susto!, carcajada general del grupo y continuamos la marcha hacia el pueblo de Lago.

El tema del agua no debía ser un tema solo nuestro, ya que al pasar por una zona muy húmeda nos encontramos con un caseta que parecía que encerraba una fuente, la leyenda que figuraba en su metálica puerta era bastante significativa, no nos extraña ya que era el único punto de agua posible que habíamos visto en casi 12 kilómetros desde que iniciamos la andadura del día y la verdad es que a esto no estábamos acostumbrados y por lo que se ve otros peregrinos..¡tampoco!

(Sobra la trascripción, se entiende todo, ¿no?)

La falta de agua hacia mella en el grupo, con esta pequeña necesidad básica llegamos a la entrada del pueblo de Lago, entramos por la zona del cementerio, en un extremo del pueblo, y nos encontramos con un cartel que nos desvía, no podemos entrar directamente a través de la iglesia, ya que esta parte está en obras y el paso cortado. Es domingo y sospechamos que no están trabajando, así que "el que suscribe" se adelanta al grupo para inspeccionar y si es factible que pase el resto del grupo, efectivamente así ocurre, no están trabajando y podemos pasar tranquilamente sin tener que dar un rodeo.

(El entorno de la iglesia de Lago estaba en obras, había que dar un rodeo, pero hoy era domingo)

Mientras se realizaba la inspección sobre el terreno ocurrió un anécdota que "el que suscribe" se enteró quince días después, cuando estaba sentado en su casa revisando el correo electrónico y recibió un e-mail de Matilde en el cual adjuntaba una foto con parte de las chicas entrando en el cementerio del pueblo de Lago, le pregunté a Mary y me dijo, más o menos lo que pasó:

La gente tenía sed y el agua ya se había agotado, como hasta aquel momento no habíamos encontrado una fuente y con la nula esperanza de que en el pueblo la hubiera o de encontrar un bar abierto, parte de las chicas y uno de los chicos, pensaron que en el cementerio, debía haber un grifo, habría que regar las flores, pensó alguien, el caso es que decidieron intentarlo y..¡fallaron!, las flores eran todas de plástico y..¡no había grifo!, creo que alguien salía diciendo: "eso no se les hace a los muertos, ¡ponerles flores de plástico!, ¡que faena!".

Mary, como no le gustan nada los cementerios, no entró y se olvidó del tema, el resto, al llegar al pueblo y encontrar el bar abierto, se centraron más en la cerveza fría que en contar lo que había pasado, así que fui el único que no se había enterado de ello hasta que recibí el sorprendente e-mail con la foto adjunta que aquí queda, ¡increíble!, pero... ¡cierto!

(El intenso calor y la escasez de agua agudiza en ingenio para tratar de encontrarla en lugares...)

A la voz de.. !se puede pasar!, se tardó en responder, ahora ya sabemos todos por que fue, en que menesteres estaban los peregrinos entretenidos, el caso es que enlazamos con la carretera, nuestra muda compañera la AS-14, y vemos que el autobús de nuestros recién conocidos de avilesinos está allí, osea que..¡el bar está abierto!, ¡salvados! Advertir que en la primavera del 2019 pasamos por Lago y el bar se encontraba cerrado, parece que ya hacía dos años, una pena.

(Lago, K 14,3 / 13:10 / ± 910 m.a.)

(¡Qué guapa y soleada terraza! Pena que ahora ya esté cerrado)

En el bar "Casa Serafín" saciamos nuestra sed con unas frías claras y cargamos nuestras secas cantimploras, era ya casi la hora de comer pero en aquel establecimiento no servían comidas, ¡que pena!, con aquella preciosa y soleada terraza cualquier comida nos hubiera venido de perlas, fue entonces cuando Andrés sacó un cuarto de queso que duró menos que..¡nos supo a gloria!

Tras media horita de terraceo reanudamos la marcha en busca del restaurante que nos había recomendado Jovino, el "La Culpa fue de María" en la cercana Berducedo, a donde nos dirigimos por otro amplio camino desde el cual, al mirar para atrás, tenemos una amplia panorámica del camino realizado desde el alto del Puerto del Palo.

(Unos 50 metros de carretera y otra vez en el camino en dirección a Berducedo)

(A las espaldas de Paco y Mary tenemos una amplia panorámica de la cuerda transitada)

(José, con el gran bastón de mando, marcaba el paso cual excelente gastador)

El tramo que nos faltaba hasta el siguiente jito, en este caso, el de la comida, tenemos que transitar un poco por la carretera compañera del día, tras superarlo nos adentramos en otro, con los molinos al fondo, otros compañeros de casi todo el camino, y, después de poco más de una hora y tras caminar 4 kilómetros, llegamos al pueblo de Berducedo y uno de los primeros objetivos que nos encontramos sería el Albergue Municipal de Peregrinos, donde dejamos a Michael, nosotros continuamos, nuestra programación va más allá, aunque ahora tenemos que comer.

("La Culpa fue de María" era el objetivo inmediato, Paco pone el turbo)

(Albergue Municipal de Peregrinos de Berducedo, como muchos en las antiguas escuelas)

(Berducedo, último pueblo del concejo de Allande, K 18,0 / 15:00 / ± 900 m.a.)

Salimos a la carretera y llevamos una gran decepción, el restaurante que nos había recomendado Jovino y el único existente en aquel pueblo estaba cerrado "por enfermedad", ¡que mala suerte!, ¡para todos!, entonces miramos hacia el local cercano, autoservicio - bar "El Cafetín", y vemos que están todos los del autobús de Avilés, así que apartamos la vista y nos la dirigimos al "Bar Casa Gago", ultramarinos y bebidas, allí nos dirigimos los nueve, al vernos la señora nos dice que allí no dan comidas, que si fuéramos pocos..., nos recomiendan ir hasta "el autoservicio" que preparan bocadillos, en caso contrario que volviéramos por allí, ya vería que podía hacer.

Atendemos el consejo de la señora Amalia y todos vamos hacia donde estaba la excursión, parecía que marchaban, así que pensamos que igual teníamos suerte, ¡craso error!, se ve que están bastante saturados, porque nos despacharon con "viento fresco", así que un poco cabreados nos volvimos hasta "Casa Gago".

(Andrés haciendo el equitativo reparto, fijaros que pinta tenía todo y...¡mejor sabía!)

Al ver el panorama la septuagenaria Señora Amalia, se ofreció a prepararnos cosas de su tienda, garbanzos con callos, fabes, unos huevos fritos, pan de molde, etc.. nos sonó a música celestial, así que nos sentamos y esperamos el resultado, nos parecía algo inhumano, así que incluso pasamos hasta la cocina para ayudar algo y poner nosotros la mesa, no tardando mucho, aparecieron unos huevos fritos con chorizo y morcilla, todo de casa, después los garbanzos con callos, les fabes y de postre queso con membrillo, ¡qué más podemos pedir!, con las bebidas y los cafés 5 euros por barba, ¡no puede ser!, ¡lo cobra a precio de costes de su tienda!, ¡impresionante!, evidente esta cantidad individual la incrementamos para compensar el impagable trabajo y acción de la Señora Amalia, la cual lamentaba de que esto se acabaría pronto, el tiempo corría en contra y relevo generacional no debía haber.

(Fotografía del grupo con Amalia al fondo, para nosotros fue un honor, ¡GRACIAS SEÑORA!)

(Foto de estampa de peregrina, Rosa con su doble corazón y su cena)

A los postres apareció Michael, este peregrino tiene un olfato especial para encontrarnos en el bar de cualquier pueblo donde estemos, el truco creo que es sencillo, se los recorre todos hasta que nos encuentra, en esta ocasión la cosa estaba muy fácil. Nos cuenta que en el albergue están unas compatriotas suyas y el compañero Ángel, al cual no le habíamos visto en todo el día. Tras una larga sobremesa nos compramos la cena, ya que a donde vamos a pernoctar no hay medios, así que tenemos que tenerlo en cuenta. Nos despedimos de la Señora Amalia agradeciéndole enormemente su gesto y con la sensación de haber encontrado una buena persona y que esto que ha realizado por nosotros es lo que suele hacer habitualmente, por la zona que estamos transitando, al igual que casi todo"El Primitivo", no es muy dado a la abundancia, especialmente en pueblos tan pequeños como en el que nos encontramos.

(Iglesia de Santa María de Berducedo, origen del siglo XIV)

Eran ya más de las cinco de la tarde cuando nos despedimos de Matilde y Andrés, ellos tienen el alojamiento contratado anticipadamente en una casa rural del pueblo, la cual además tiene albergue privado, aunque parece que el tema de la comida no te lo solucionan, ya que para la cena esta pareja tuvo que volver a recurrir a los servicios de la Señora Amalia, la cual les preparó "Frixuelos con mermelada", ¡jo!. Así que con cierto pesar, por ambas partes, nos despedimos seguramente hasta el próximo día, Andrés tentó a Matilde para seguir con nosotros pero...

("El que suscribe", JF, con el pueblo de Berducedo lateralmente y el puerto del Palo al fondo)

(Foto de la guapa meseta de La Mesa, en la siguiente etapa tendremos que superar esa cuerda)

(A la vista la aldea y nuestras blancas bolsas con la cena, allí no reside la Señora Amalia)

Con nuestras bolsas de plástico en la mano, que contenían la cena, dejamos atrás el pueblo de Berducedo de donde nos llevamos un gratísimo recuerdo, algún día tendremos que volver a visitar a la Señora Amalia y si es posible comer en el restaurante "La Culpa fue de María", creo que el trato recibido se merece otra visita. En este tipo de conversaciones vamos haciendo los cuatro kilómetros que nos quedaban hasta la aldea de La Mesa. Primero una subida por pista para enlazar con la carretera y después, todo por ella y en suave bajada, hasta la gran meseta de La Mesa, quizás de ahí le viene el nombre o al menos eso te parece según la enfocas, una gran meseta flanqueada de molinos de viento.

(Mary, Eva, Paco y José, "los iluminaos" camino de La Mesa)

(Jesús y su sombra a la entrada de La Mesa)

Desde la lejanía observamos que la aldea tenía muy buena pinta, pero cuando te encuentras con la primera casa, esa primera impresión se confirma al cien por cien, se comprueba que es un sitio especial, casas tradicionales, una rústica iglesia y una hermosa casa parroquial que parece que ahora ya no cumple esa función, no tiene bares y el Albergue Municipal de Peregrinos está situado en la planta baja de las antiguas escuelas y vamos directos hacia él, allí nos está esperando su singular hospitalero, Tony.

(La Mesa, K 22,2 / 18:20 / ± 860 m.a.)

Nada más llegar lo primero que observamos es que allí estaban los cuatro franceses y tenían muy mala cara, ¿qué les pasaría?, la solución fue rápida, solo tuvimos que entrar en el albergue y ver lo que había, ¡el peor!, pero...¡con diferencia!, no nos extrañó la cara que tenían, además ellos parece que no venían de albergues como nosotros y en ¿el primero? que pillan se encuentran con aquella ratonera, ya que eran muy pequeño, 12 literas muy juntas y con pinta de sucias, un pequeñísimo hall que hacía las veces de cocina-comedor y dos aseos con ducha, la verdad que "les sobraban motivos".

(Santi registrando a los peregrinos Jesús y Paco, Rosa se prepara para ser la siguiente fichada)

Teníamos noticias muy contradictorias de este albergue, pero las últimas eran que lo habían pintado y arreglado pero se ve que han quedado un poco cortos en los trabajos. El hospitalero se declaró discípulo de Domingo (el excelente hospitalero del albergue de Grado, el de San Juan de Villapañada), la verdad que parecía voluntarioso pero algo fallaba, igual los medios destinados no sean los mismos pero... con un poco de dedicación, creemos, que se podían salvar algunas cosillas fundamentales.

Evidentemente habíamos metido la pata, pero es que La Mesa es un punto medio muy interesante para la gran etapa que hay entre Pola de Allande y Grandas de Salime, son 40 kms y más de 1.000 metros de desnivel y esta parada nos venía muy requete bien, pero..¡erramos!, así que como dijo alguien: "a no sacar la cabeza del saco en toda la noche", lo malo era para Rosa que no llevaba saco, ¡cuánto se acordaría de él!.

(La luz del atardecer, en la preciosa aldea de La Mesa, era muy especial)

Tony nos dio una charla sobre la etapa del día siguiente, al puro estilo Domingo, y nos comentó que él también llevaba el albergue de Grandas de Salime, el cual tenía doce literas y un aseo con ducha, el resto de peregrinos tendría que ir al pabellón polideportivo, así que..¡nos lo puso fácil!.

En nuestra programación, la etapa siguiente no tenía prevista la pernocta en el citado pueblo, sería 5 kilómetros más allá, en la aldea de Castro, en un albergue privado. Los franceses tenían la reserva hecha y como era de plazas limitadas descolgamos nuestro teléfono y reservamos las nuestras, no queríamos sorpresas, además le encargamos que nos pusiera unes botellines de sidra a enfriar, había que sacarse la espina que llevábamos clavada.

La diferencia que hay entre los albergues públicos y los privados, a parte de la cuestión monetaria, 3 ó 5 € contra ± 12 €, están en que en la mayoría de los privados te hacen reserva y el públicos no, tema importante a tener en cuenta. Nosotros teníamos que haber contemplado la posibilidad de haber quedado en el privado de Berducedo, pero nos quedaba la etapa un poco corta y preferimos seguir 5 kms. más pero...¡nos salió mal la jugada!

(Iglesia de María Magdalena de la Parroquia de La Mesa)

Como el hall que hacía las veces de comedor era muy pequeño, al igual que los compañeros franceses, cenamos en los bancos que había en aquel precioso paraje, el cual seguro que se merece un excelente albergue, aunque la tarde se estaba poniendo un poco fría, pero era lo que había. El frío atardecer nos lo pasamos haciendo bromas y chanzas sobre lo que nos había pasado anteriormente y lo más reciente, además de llamar a la familia y dar novedades, aunque sobre esto hay algún problemilla según la compañía de móviles que uno lleve contratada, aunque siempre tienes una compañer@ que te puede dejar el suyo, aunque sea a costa de generar algún mal entendido.

(Una pena que el albergue solo ocupe la parte baja, todo el edificio sería lo ideal y lo que necesita)

Como estaba fresco y aún arrastrábamos un poco de cansancio de la etapa de Pola de Allande, nos acostamos pronto, el albergue estaba lleno, nosotros, un canario que no habíamos visto en todo el trayecto, más los cuatro franceses, los cuales tenían una edad considerable, entre 70 y 80 años nos dijeron, además uno de ellos portaba un aparato respirador para dormir, con lo cual tenía que dormir cerca de un enchufe eléctrico. Solo Paco y "el que suscribe" nos quedamos un rato más a escribir en nuestro diario de ruta, eran muchas las cosas que anotar, no se podía dejar para el día siguiente, seguro que se nos olvidaba algo, aunque con seguridad a ninguno se le olvidará lo vivido ese día, ya que fue una etapa de contrastes.

Contraste fue el Puerto del Palo, por la vertiente de subida todo un vergel, con una exuberancia vegetación y agua cristalina a raudales que nos sorprendió muy gratamente. Por contra, la ladera de bajada, nos recibió con su lado más gris y sin agua.

Contraste fue el trato recibido, para darnos una comida, entre los dos establecimientos que había en Berducedo, el desplante recibido por los que atendían el autoservicio-bar "El Cafetín". En contraposición está la excelente disposición de la Señora Amalia, es uno de los recuerdos que siempre llevaremos en nuestro corazoncito y lo asociaremos a una de las mejores cosas que nos pasó en "El Primitivo".

Contraste también fue el llegar a la preciosa aldea de La Mesa y no tener un albergue de peregrinos más acogedor, y cómo mínimo, a la altura del resto de los que hasta la fecha nos había tocado pernoctar. Esperamos que este aspecto, fácilmente subsanable, se corrija, ya que "El Primitivo" se lo merece y no podemos estropearlo con medianías como estas.

Por todo ello, dejamos los dos sellos del día en una sola fotografía, realmente es un un sello de contrastes.

Las últimas anotaciones de nuestro diario de peregrinos, escritas a la mañana siguiente, fueron:

¡Menuda noche!, No dormimos casi nada, pendientes de no sacar la cabeza del saco, todos roncábamos, las noches anteriores lo hacíamos acompasado pero al incorporarse nuevos músicos se rompió la "perfecta" sinfonía.

Mañana será otro día y esperamos sacarnos la espina que llevamos clavada, pero eso será otra historia para contar en la siguiente etapa.

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* Aviso: En estos documentos solo tratamos de narrar la experiencia personal vivida al realizar nuestros recorridos, los itinerarios que aquí describimos son orientativos. Queda a la responsabilidad de quien realice la ruta el tomar las medidas de seguridad apropiadas para cada dificultad, que dependerán muchas condiciones, entre ellas el estado del terreno, la altitud, la meteorología, etc... así como la preparación tanto técnica como física de las personas que realicen la actividad.