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"Quién va a Santiago y no al Salvador, visita al criado y no al Señor"

 

D-03 Grado (San Juan de Villapañada) - Salas

En esta etapa sufrimos, en carne ajena, la dureza de "El Primitivo", era la segunda etapa para él, en la bajada a Cornellana, el compeñero Adrian retuerze el tobillo y apesadumbrado, tiene que abandonar. Con tristeza continuamos, todos éramos conscientes de que esto podía pasar pero no lo deseamos, llevábamos la lección bien aprendida, "las prisas son malas consejeras", así que pasito a pasito....¡camino de Santiago!

 

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* Fecha: 16/09/2010

* Dist. día: 19,30 kms
* Duración: 5 h 15'

* Desnivel Ac.: + 300 mts

* Tiempo: Nublado

* Velocidad: 3,7 kms/h
* Dist. Ac.: 64,60 kms

* Restan: 259 Kms

Recorrido: San Juan de Villapañada (Grado) - Alto del Fresno - San Marcelo - La Reaz - Doriga - La Ponte - La Rodriga - Cornellana - Sobrerribas - Cantera de "La Cuesta" - Llamas de Villazón - Quintana - Casazorrina - Salas.


Cuando escuchamos al gallo cantar por primera vez ya todos estábamos despiertos, eran las siete de la mañana. Nuestra primera noche en un albergue de peregrinos, como no podía ser de otra manera fue un poco intraquila, la ansiedad de la primera, la adaptación al saco-momia, nos somos más de saco de camping, los ronquidos y el "rucar" de los dientes de algún peregrin@, fueron elementos sufientes para pasar una noche dando más vueltas de las debidas, aunque ya todo había pasado y ya estábamos de nuevo en plan de marcha.

(Villapañanda - Grado, K. 0,0 / 08:00 h.)

Sin darnos cuenta nos quedamos casi solos en Villapañada, Violeta fue la primera en salir, en plena noche, con su capa y frontal puesto, no la volveríamos a ver el pelo en todo el camino, se ve que los huevos fritos que le preparó Domingo la noche pasada le dieron una dosis extra de fuerza peregrina. La niebla estaba baja y las sensaciones iniciales no eran muy halagüeñas, todos pensábamos que iba a llover. Así que a las ocho en punto, al igual que los dos días anteriores, salimos del acogedor albergue destino a la villa de Salas, en él aún dejamos desayunando a Tedo, Adrían y José Luis, este último encargado, por decisión personal, de cerrar la puerta, el último en salir y de los primeros en llegar, un jubilado sereno y de ritmo constante, con larga experiencia de los distintos Caminos a Santiago.

(Los perros del día anterior se ven que no son muy madrugadores, ¡menos mal!)

(Ermita de la Virgen del Fresno, en el alto del Fresno, K. 2,2 / 08:30 h)

Tras comprobar que no había perros en el camino, deshacemos el trayecto que va del albergue hasta alcanzar el camino principal en el alto del Freno, una dura cuesta que la tarde anteríor agradecimos enormente bajarla pero ahora, entre la niebla, nos toca subirla, aunque con el frescor mañanero parecía menos fiera. Tedo nos adelanta con fuerza mientras paramos a sacar unas fotos del lavadero del lugar, ¿con cuántos nos habremos tropezado?, esto va a ser una constante en todo el camino, hacer la goma con Tedo, lo cual resulta muy interesante, pues te vas enterando como va la etapa del día, nos comunicábamos las incidencias al minuto, que si Rosa salió un poco antes que vosotros, que si Adrían quedó aún desayunando, etc...

(Desde el Alto del Freno, tienes la opción de ir al albergue de Cabruñana)

(Tras la dura subida, entramos en calor y comenzamos a quitarnos ropa)

Alcanzamos el alto del Fresno y dejamos de lado el ramal que va o viene al albergue de Cabruñana, antes era paso obligado por la obras de la autovia, ahora ya no, nos lo habían recomendado pero hay que apartarse del camino unos pocos kilómetros más, así que...

A la niebla le costaba trabajo despegar, estába un poco vaga, de hecho cuando divisamos lo que era un ermita, la de la Virgen del Fresno, nosotros pensamos que era un cementerio, no veíamos claramente el edificio. Atras dejamos a la Virgen envuelta en un manto gris y descendemos fuertemente por una amplia pista terrera que va por encima de la nueva autovía, con el calor de la subida anterior parece que, a pesar de la niebla, hace calor, así que comenzamos a quitar capas de ropa.

(Puente de La Meredal, S. XVII - XVIII)

(Nuevo puente de La Meredal, S. XXI)

En el nuevo puente de Meredal cruzamos la autovía que va a Salas, unos metros atrás habíamos dejado a Tedo, relajándose un poco, en el antiguo puente y la guapa fuente de La Meredal. Nosotros seguimos bajando hasta el pueblo de San Marcelo, donde hacemos un alto en el camino para leer durante un buen rato los paneles donde nos contaban su historia, por lo leido había mucho que informar al caminante. En este punto nos encontró Adrian, se paró a leer un poco y se marchó con prisa, quería hacer el camino en diez días, ¿diez días?, ¡ta locu!, pensamos, pero....¡él sabrá!

(San Marcelo, K. 3,7 / 09:05 h.)

Al poco de la salida del interesante pueblo de San Marcelo nos encontramos con la rotonda que va para Cangas de Narcea, nosotros, ¡gracias a Dios!, no tenemos que tomarla, ya que antes de llegar a ella, a la izquierda, tomamos una vereda, flanqueda de preciosos manzanos cargados de fruto, que nos llevará a La Reaz. Transitamos por uno de los muchos guapos caminos que nos vamos a encontrar en nuestro largo peregrinaje, una estrecha senda, a la vera de un riachuelo, cargada de vegetación y donde los árboles caidos y los antiguos molinos hace de este pequeño trayecto uno de los puntos más bellos del día, al final del mismo, a la entrada de la aldea, una merecida fuente para refrescar un poco el paladar, aunque no conviene beber mucho para no quitar el guapo regusto que en él nos ha dejado la bajada desde San Marcelo.

(Molinos y fuente de La Reaz, un paraje muy especial, Tedo nos vuelve adelantar)

Atras dejamos la larga y guapa bajada desde El alto del Fresno y nos adentramos en el pueblo de La Doriga, donde tenemos una antigua iglesia, de Santa Eulalia, Siglo XII, y un bar que nos ofrece un atractivo menu por 8 €, lo que pasa es que aún es muy temprano, incluso para tomar un primer café, tenemos que caminar un mínimo de dos hora para merecerlo, aún son las 9:30 h. y solo hemos caminado 5 kms., hay que ser un poco disciplinado sino.... Así que sin el cafetín mañanero cruzamos la carretera y seguimos por senda, pronto nos encontraremos con las obras de la autovía que nos obliga a prestar mucha atención a la señalización, la cual está un poco escondida, pero al final la encontramos y no perdimos mucho tiempo.

(Iglesia de Santa Eulalia, en La Doriga, K. 5,0 / 09:30 h.)

(Después de La Doriga tenemos un tramo provisional por obras, ¡atentos!)

Tras superar fácilmente los inconvenientes que está ofreciendo las obras de la construción de la autovía que va a La Espina, nos adentramos en otro guapo camín que nos llevará, en fuerte bajada, a las orillas de río Narcea y hasta la carretera que va hasta Belmonte y Somiedo. Al final del mismo nos adelanta Adrian, - ¿de donde sales?, - ¿nun tabas delante nuestro?, le preguntamos, - Sí, pero en la zona de las obras me lié y retorcí un pie, al apoyarme sobre el izquierdo me lo lesioné. ¡Menuda faena!, va cojeando, dice que le duele el tendón de aquiles, ¡qué mala suerte!, baja con nosotros hasta la carretera y allí le pasamos un poco de anti-inflamatorio, haber si hay suerte y se queda en un pequeño susto.

(Adrián nos "adelanta" en la fuerte bajada desde La Doriga a La Rodriga)

(Casas del Puente, en Ponte, al margen de la carretera que sube a Belmonte y Somiedo).

En Ponte, cruzamos la carretera a la altura de la plantación de kiwis y, en paralelo a ella, vamos hasta la rotonda de La Rodriga, Adrian nos pidió caminar a nuestro lado, estaba muy abatido, ¡era una verdadera pena lo que la había pasado pero.... ¡El Camino ye así!, hay que tomarselo con tranquilidad y sin prisas, no valen las precipitaciones, porque tarde o temprano te pasan factura. Así que con Adrián cojeando y con la preocupación contagiada dejamos de lado el Museo del Salmón y la rotonda de La Rodriga, solo nos preocupamos de acompañar al compeñero en busca de una farmacia o centro de salud en el cercano pueblo de Cornellana.

(La Rodriga, K. 7,0 / 10:00 h.)

Tras cruzar el río Narcea por la estrecha acera del puente, los caminones casi te pasaban raspiando, entramos en el pueblo de Cornellana, en circunstancias normales no haría falta entrar en el pueblo, ya que una senda fluvial lo bordea y te lleva directamente al albergue de peregrinos sito en el impresionante Monasterio de San Salvador de Cornellana, fundado en el año 1.024 por la infanta Cristina hija del rey de León Bermudo II, pero esto ahora no nos interesaba mucho y nosotros lo que más nos ocupa era encontrar una cruz luminosa de color verde para que aconsejaran un poco al compañero lesionado. Así que nos adentramos en el pueblo y en el primer punto sanitario que topamos, entró, era una farmacia, mientras esperábamos sus noticias desayunamos en una cafetería cercana, no habíamos acabado el desayuno cuando aparece con mala cara, le dieron un tobillera y un anti-inflamatorio pero parece que no va a poder seguir, va a descansar un poco y después tomará una decisión, él no lo tiene muy claro, ¡que faena!

(Monasterio de San Salvador de Cornellana, K. 8,5 / 11:00 h., tras una parada de 40')

(El albergue de Cornellana está en el monasterio)

Con profundo pesar dejamos al fugaz compañero y reanudamos la marcha, una pena conocerle en tan desdichada ocasión, pero el camino nos depara estas desagradables sorpresas para las cuales debemos estar preparados, nunca sabes donde van a surgir. Por el medio del pueblo pasamos a la zona del monasterio cruzando el río Nonaya, un nuevo compañero de camino durante dos etapas a partir de aquí.

Visitamos, por fuera, el monasterio y el albergue, este último parece que tiene buena pinta, además está alojado en un lugar de privilegio, con mucha historia y arte, merece una visita más detallada y con una persona que nos cuente lo mucho que sus viejas paredes enseñan y esconden. Nosotros nos conformamos con un vistazo superficial y unas cuantas fotos de los muchos guapos detalles que en él te puedes encontrar. Allí teníamos, haciendo lo mismo, a la estona Kaira, se ofreció a sacarnos una foto de pareja, a lo cual aceptamos gustosamente, ¡con lo que nos gustan a nosotros las fotos!

(Inicialment salimos de Cornellana parejos al río Nonaya, nuestro nuevo compañero por dos etapas)

(La improvisada señalización nos permitió llegar sin novedad hasta el pueblo de Sobrerribas)

Al lado del monasterio continúa el camino, uno metros en paralelo al río Nonaya para después subir hasta el pueblo de Sobrerribas, pero el trayecto, no nos resultaría tan fácil, pues entramos en una zona de obras con los mojones destrozados y con indicaciones un tanto singulares, allí encontramos, de nuevo, a Karia tratando de encontar la buena flecha, la cual estaba en medio de la pista de obra realizada con piedras del camino. Una vez encontrada la dirección correcta llegamos al coqueto pueblo de Sobrerribas dejando atrás a Kaira.

(Sobrerribas, K. 9,8 / 11:25 h.)

Dejamos el pueblo y tenemos que seguir subiendo por sus caleyas para adentrarnos en otro precioso bosque, pero antes le diremos un último adiós al pueblo de Cornellana, donde siempre lo tendremos asociado al compañero Adrian por el cual seguíamos preocupados y con la esperanza de que su lesión no fuera nada y pudiera reanudar la marcha tras unas horas de descanso.

(Desde la salida de Sobrerribas diríamos el último adiós a Cornellana)

La entrada por la senda boscosa que nos llevará hasta el pueblo de Llamas de Villazón, en principio, no era muy buena, ya que estaba tomada por los felechos, pero pasados unos metros nos adentramos en otro precioso camino con guapos detalles y flanquedado de grandes árboles, varios de ellos los tuvimos que sortear ya que estaban tirados sobre el propio camín, el cual ya iba bajando, poco a poco, hasta el pueblo siguiente.

(Un tramo con guapos detalles, como la fuentina protegida y con vaso de cristal)

(Nos encontramos con las destrozas de algún temporal y tuvimos que hacer ciertas contorsiones)

Pero antes de llegar al pueblo de Llamas nos encontramos con un potencial punto de peligro, ya que vas tranquilamente paseando por tan ídilico bosque y... ¡de repente! te encuentras con una cantera, ¡y esto que fai aquí!, comentamos sorprendidos, no estábamos extraviados ya que el mojón está justo a la entrada de la cantera y nos indicaba por donde debíamos seguir, bordearla lateralmente por la izquierda pero por la pista de paso de la explotación, la verdad que no salíamos de nuestro asombro, ¡que cosa más rara!, pero... ¡allí estaba!

Para compensar tanto afeamiento del camino nos adentramos en el guapo pueblo de Llamas donde nos encontramos a Tedo en uno de sus momentos de relax, seguimos haciendo la goma, y comentamos las incidencias ocurridas, el tema de Adrian y la dichosa cantera, en las dos cosas coincidimos, ninguna de los situaciones nos había gustado nada, la última sobre manera, porque la primera son cosas que pasan y a veces se pueden evitar pero otras no, aunque alguien pensará que el pasar por la explotación caliza es inevitable porque en otro caso ya estaría corregido, ¿no?

(Llamas de Villazón, K. 12,1 / 12:10 h)

(Singular ermita de Llamas, el cura tenía la ropa eclesiástica ventilandose)

Dejamos atrás a Tedo y a la singular iglesia o ermita de Llamas de Villazón, nos dijo un lugareño al preguntarle, y nos adentramos por una amplia pista terrera que va flanqueda en su totalidad por plantaciones de maiz y fabes, al frente tenemos el pueblo de Quintana, pero antes debemos atravesar la larga recta que de él nos separa y encontrar el curioso letrero que decía:

(El paisano debía estar arto y bastante cabreado, ¿no creeis?)

A la altura del pueblo de Quintana nos encontramos con otro guapo detalle del camino, con una hermosa fuente de la que mana un fuerte chorro que vierte su cristalina agua sobre un amplio lavadero, que por sus dimensiones podría hacer la veces de piscina, seguro que más de uno lo pensó y alguno se bañó, estamos en Fuente de Santiago, una zona rehabilitada recientemente. Alli nos encontramos, ¡cómo no!, con Tedo, Karia, Jose Luis y Eva (la envidiada de Premoño, aún nos duraba el resquemor de aquella tapa de chorizo del día anterior), estos dos últimos nos traian desgraciadas noticias sobre Adrian, ¡había abandonado!, le vieron ir en direccion de la parada de autobuses, lo intentó pero al poco de subir hacia Soberribas vió que no podía seguir y dió la vuelta, ¡una pena!.

(Fuente de Santiago en Quintana, K. 14,3 / 12:45 h.)

(Fuente de "la parada del bus")

(Giramos a la izquierda, Eva va abriendo vía)

Tras 30 minutejos de cotilleo peregrino, deshacemos el punto de encuentro y seguimos la marcha individualmente, Kaira aún quedaría curando sus ampollas, ya no la volveríamos a ver hasta pasadas casi una decena de etapas, ya que parece que llevaba una programación un tanto diferente a la nuestra. Eva va delante nuestro, había dormido en un hostal de Grado así que llevaba cuatro kilómetros más, ya debía tener ganas de llegar a Salas, el resto seguia a su bola y nosotros a la nuestro, pasito a pasito, ¡sin prisa!, comentando las noticias recien llegadas. Depués de pasar al lado de una fuente con una especie de escultura, lo más parecido a una parada de bus, el camino torna a la izquierda y nos adentramos por otro bosque que va por encima y en paralelo al río Nonaya, ya nos queda poco para llegar a Salas.

(Puente de Casazorrina)

(A la altura de Casazorrina, K. 16,5 / 13:40 h.)

Efectivamente, ¡ya nos quedaba poco!, pero aún teníamos que pasar por la zona de Casazorrina y encontrarnos con lo bueno y lo malo de un día cualquiera del camino, lo bueno era los cómodos caminos por lo que transitábamos, los guapos ríos que teníamos que cruzar y las guapas casonas que nos vamos encontrando que nos ponen los dientes largos.

(Pasarela de la Debesa)

Pero por otra parte, nos encontramos con lo feo del camino, las obras y los pasos peligrosos de carretera, en este tramo final nos encontramos las dos situaciones en un mismo punto, pero hay que reconocer, que en este caso concreto, parece que hay buena voluntad, pues para pasar por un tunel nos facilitan la labor con una pasarela de tablones que nos permite cruzarlo cómodamente y sin embarrarnos, en cambio el cruce de la carretera N - 634 tenemos que extremar las medidas de seguridad y agudizar la vista y darnos prisa para que no nos lleve por delante un coche o camión.

(Peligrosos cruce de carreteras, N - 634, K. 17,4 / 14:00 h., cerca de la entrada de Salas)

Tras pasar, sin novedad, esta zona potencialmente peligrosa y con la que todo lo feo anteriormente expuesto sea transitorio y pronto sea un punto negro olvidado, nos quedan casi solo dos kilómetros para llegar a centro de la villa de Salas y el camino por el cual vamos a caminar no desmerece en nada a todo lo guapo visto en anteriores trayectos de día, llegaremos a Salas por una guapa senda, donde además se nos ofrece infomación de dónde está situado el nuevo albergue de peregrinos en la villa, ya que desde el 11/03/2010 ha cerrado el de Godán y el de la calle Piñón de la Freita, en el propio Salas, ahora el nuevo está en la urbanización La Veiga, 8 Bajo, en el mismo Salas, al lado del restaurante "Casa Pacita", donde puedes recoger las llaves y sellar. Toda la información extra se agradece porque uno después de andar unos cuantos kilómetros no tiene ganas de dar vueltas a lo tonto.

(Toda la información extra se agradece, nunca sobra)

Tras callejear un poco llegamos al punto final del día a las 14:30 horas, después de recorrer 19,30 kilómetros y transitar por un recorrido, casi integralmente, de caminos y sendas, apenas asfalto, lo indispensable en los enlaces y en la travesía de los pueblos. Una pena que las obras de la autovía afeen un poco los guapos parajes por los que hemos pasado, se puede decir que ya estamos en "El Camino" que todos esperamos y deseamos.

(Salas, K. 19,3 / 14:30 h., ¡hora de comer! y para algunos de dormir)

(Se ve que este comió primero)

El día en Salas seguia igual de nublado que cuando salimos de Villapañada seis horas antes, la villa estaba tranquila, ni los gatos se despertaban a nuetro paso, así que vamos directos a "Casa Pacita", allí estaba José Luis y nos dará el parte de alojamiento, "está bien" y "están todos", nos gustan las dos cosas así que lo dejamos casi con la palabra en la boca y nos vamos pitando para posar nuestra machila, ducharnos y...¡comer!, ¡ah!, se nos olvidaba el sellar la credencial.

El albergue está a lado del restaurante, camino de él pillamos a José, Paco y Tedo, dentro estaban Eva y Rosa, a esta última no la hubiéramos visto en todo el día, nos dió una gran alegría porque pensábamos que tiraba más adelante y no le volveríamos a ver el pelo, ya que ella estaba un poco justa de disponibilidad de días, tambien estaban Michael, así que como dijo José Luis, "todos", ¡bien!, como ya empezábamos a formar piña y ya nos conocemos todos, nos organizamos en un momento y ... ¡venga a ducharse y rápido a comer!

El local del nuevo albergue de Salas tiene pinta de consultorio médico y está bastante bien, fuciona casi en régimen de autogestión, ya que por allí no apareció ningún hospitalero, las instruciones nos la dió la chica que nos selló en Casa Pacita, como el resto de los situados en Asturias el sistema de pago es de donativo, aunque en este caso nos indicaba el importe del mismo, todos echamos unas risas en torno al citado cartel y su enorme hucha.

Tras las conversaciones en la ducha, un rincón ideal para ello, realizamos la primera comida en familia, ante un estupendo menú compuesto por: Pote de repollo, rabo de toro y requesón con miel, todo por 8 €, ¡quién da más!, todo estaba excelente, Tedo, que es un poco "gourmet", no eligió el segundo plato hasta ver el rabo encima de la mesa, en cuanto lo vió, no lo dejó posar, dijo... ¡yo rabo de toro!, ¡serás gañán!, ¡hombre de poca fe!.

(Callejeando, detrás nuestro el Palacio y la Torre, las sandalias de descanso nos vienen muy bien)

Tras la contundente comida vino la sobremesa y el cotilleo peregrino, todos estábamos contentos del día pasado, con cierta pachorra nos vamos hasta el albergue para atender nuestro aseo personal y lavar la ropa del día. No llevamos una hora en él cuando deciden irse a comprar algo para la cena y encontrar una toalla para Rosa, ya que se le olvidó la suya en la ya lejana (caminando) ciudad de Oviedo, así que dejo mi libreta de notas y les acompaño, ¡estos no paran!

(Entre el arco que une la Torre con el Palacio se deja ver la Colegiata)

Recorremos la bonita villa de Salas, visitamos su gran colegiata de Santa María la Mayor, con el impresionante mausoleo a fundador de la Universidad de Oviedo, D. Fernando Valdés, y nos acercamos a la oficina de turismo, dentro del complejo medieval que hay entorno a la Torre Medieval y el Palacio de Los Valdés, además allí hay un precioso hotel y restaurante con un patio de lujo, una verdadera cocada que nos recuerda mucho a los patios andaluces. Charramos un buen rato con la amable chica de la oficina, nos canta las excelencias de la zona y nos propone realizar una visita al Museo pero la declinamos, no tenemos tanto tiempo como requiere el mismo.

Salas te invita a visitarla con más tranquilidad porque la verdad tiene mucho bueno que ofrecer, ella nos lo comenta y convenimos que así lo haríamos, prometemos acercarnos un día, la visita al Museo de Prerrománico de San Martin de Salas, con su impresionate cruz, la Colegiata, un paseo para visitar la iglesia prerromanica de San Martin y su milenario texu y después quizás acercarse hasta la ermita del Viso o hasta la cascada de Nonaya, son motivos natural - culturales sobradamente suficientes para cumplir tal promesa, nosotros lo tenemos muy fácil, el resto de compañeros ya saben donde tienen un precioso rincón para pasar unos días de relax con la persona que más quieran, realmente merece la pena y si además le agregamos la excelente gastronomía....

(Oficina de Turismo, Museo, Hotel y Restaurante, tan belleza en un rincón de la histórica villa de Salas)

Tras la cálida conversación "turística" nos vamos en busca de un super para comprar algo ligero para cenar y reponer la toalla de Rosa, por el camino nos encontramos a Matilde y Andrés, pareja que nos encontramos a la salida de Oviedo y que hacen el camino alojandose en hoteles del camino, otra forma más de hacer peregrinaje, ellos ha comido opiparamente y les gusta mucho Salas, ¡a quién no!

Las finas toallas de microfibra ya no quedaban, así que Rosita se tuvo que conformar con una simpática toalla de conejitos, la cual dió mucho juego para la chanza y el canchondeo, tónica general en todo "El Camino". En el super, donde compramos la cena, le preguntamos a la cajera por un establecimiento donde podíemos tomar sidra y nos indicó un lugar, pero nos hizo una advertencia: "primero miráis y si os gusta pasáis", "ye un sitiu especial".

(Primera foto de familia en "La Petisa": José, JF, Rosa, Mary, Eva, Paco y Tedo)

¡Claro que era especial!, ¡muy especial!, en cuanto lo vimos entramos sin demora, ¡faltaría más!, estábamos en "La Petisa" (*), un pintoresco local de los que ya quedan pocos, además la señora que atendía el local tenía una gracia y salero de envidiar, al igual que su manera de escanciar la sidra, ¡con un cayau!, ella en principio no la escanciaba, pero al ver la penosa manera de hacerlo del que suscribe, estiró el cayau y dijo: "pon el vasu aquí", "vas a ver como se escancia", todos "apijotaos" de ver con la soltura que la señora nos servía. A Paco los primeros culetes no le gustaron mucho, así que pidió una cervezina sin alcohol, ¡había que darle tiempo!, ¡ya caerás en las fauces del "zumo de manza"!

(¡Que arte y gracia! *)

Nos tiramos un par de horas charrando, riendo y tomando sidra, el singular local nos había gustado a todos y eso se notaba en el tiempo de estancia, nadie tenía prisa por volver al albergue, aunque había que hacerlo, era la hora de recogernos y descansar para la etapa del día siguiente, nos esperaba una duro día, las previsiones meterológicas no eran muy buenas, seguro que llovería, y además, aún estábamos en fase de rodaje, especialmente los que no están habituados a caminar, la mayoría.

(*) En la actualidad (2014) esta imagen y local ya no puede repetirse ni ser visitado, pues recientemente hemos dado una vuelta por Salas y nos acercamos hasta "La Petisa" y la encontramos cerrada. Nos quedamos un poco "fuera de juego", así que preguntamos en los negocios vecinos y nos comentaron que la señora se había jubilado a finales del 2011, que le hicieron un homenaje al que asistio numerosa gente, pues precisamente nos lo comentaron en el local donde le organizaron el evento. La señora disfruta de su merecida jubilación, lo que siempre es de agradecer que asi sea, pues seguro que la tiene sobradamente merecida. Un recuerdo para la historia de "El Primitivo", la que día a día, de una manera u otra, vamos haciendo todos los Peregrinos y todas las personas que se mueven alrededor de esta apasionante experiencia.

Mientras charrabamos y reíamos recibo un mensaje en el movil del mi "afiau", me sugería una forma más rápida para llegar a Santiago de Compostela y para documentarlo me adjuntaba una foto sacada en la plaza de la Catedral de Oviedo, de donde habíamos partido hace un par de días.

(Se ve que el chaval tiene algo de sorna)

 

Es la tercera noche que pasamos fuera de casa, ahora parece que, a pesar de los típicos ruiditos nocturnos, dormimos mucho más cómodos, ya nos vamos conociendo y ya no nos parecen tan extridentes, aunque hay veces que parece una verdadera....

El sello del día no es nada fuera de lo común, estamos muy habituado a verlo pero, precisamente por esto, tiene un valor especial, creo que fue el pink más famoso hace un montón de años, ¿quien no tiene uno?

 

Aunque si somos sinceros, nos hubiera gustado más marcharnos de la noble villa con la estampación de una hermosa reproducción de la Cruz de San Martin de Salas, datada en el siglo X y perteneciente, junto a 21 piezas de semejante valor, a la antigua iglesia Prerrománica de San Martín, la cual fue reconstruida en el siglo XV, las piezas originales actualmente se encuentran expuestas en el Museo Aula Didáctica del Prerrománico "San Martín de Salas", sito en la torre medieval, al lado de la oficina de turismo.

Nuestra fotografía esta tomada de una reproducción situada en la iglesia de San Martin, a 0,5 kms del centro de la villa, carretera de la ermita del Viso y donde, además, hay dos enormes y centenarios texos. La misma la obtuvimos en una visita que recientemente hemos realizado y de la que os dejaremos, no tardando mucho, un guapo reportaje otoñal.

Realmente hubiera sido un guapo detalle que daría, desde nuestro humilde punto de vista, más realze a la credencial peregrina.

 

Cuando íbamos en busca del catre, nos encontramos con un nuevo peregrino, un hombre de buen porte, ¡uno nuevo!, comentamos, en cuanto llegamos nos informan que se llama Jesús, comenzó en Oviedo y llegó en avión desde Alicante, la etapa anterior, al igual que Eva, dormió en un hotel del Grado, mañana le conoceremos, por hoy ha sido suficiente, ¿no?

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* Aviso: En estos documentos solo tratamos de narrar la experiencia personal vivida al realizar nuestros recorridos, los itinerarios que aquí describimos son orientativos. Queda a la responsabilidad de quien realice la ruta el tomar las medidas de seguridad apropiadas para cada dificultad, que dependerán muchas condiciones, entre ellas el estado del terreno, la altitud, la meteorología, etc... así como la preparación tanto técnica como física de las personas que realicen la actividad.