Viajes y Rincones

Francia 2012 : El Regreso

JFCamina, 2013

Francia 2012: El Regreso

(2500 kilómetros sin montañas)

Ubicación Google-Maps: Asturias - Francia

En diez intensísimas jornadas, reflejadas en nuestros anteriores reportajes, habíamos recorrido:  Francia 2012: La Bretaña , Francia 2012: Normandía Día D, Francia 2012: Alta Normandía y Francia 2012: El Loira. Leído así de carrerilla parece fácil y sencillo, pero nos vamos con la clara sensación de que nos hemos dejado muchas cosas tras nuestro, atreverse a decir que lo habíamos visto todo, incluso lo más importante, es una gran falacia, aunque esto lo teníamos muy claro desde el principio, lo nuestro sería un viaje turístico de pinceladas, de grandes trazos, los pequeños toques quedarían para otra ocasión si quisiéramos  o pudiéramos. Ahora tocaba iniciar el regreso al hogar a nuestra querida Asturias pasando por los territorios vecinos de Euskadi y Cantabria, de este pequeño viaje de vuelta de más de mil kilómetros (un tercio de lo recorrido  total) tratará el último reportaje de nuestro a serie viajera Francia 2012.

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Para nuestro viaje de regreso al hogar teníamos un margen de cuatro o cinco días para recorrer los mil kilómetros que, más o menos, separaban la villa de Chinón de la de Mieres del Camín, pasando previamente por la vetusta ciudad de Oviedo. Nos lo queríamos tomar con calma, parando en dos lugares y sus aledaños especialmente: San Juan de Luz y San Sebastián, todo dependía de la climatología la cual se presentaba muy buena, aunque las previsiones no apuntaban a que fuera a durar mucho tiempo, más bien todo lo contrario, veamos lo que realmente aconteció.


 

* D10/2012 – “Las Landas: Angoulême - Bayona”.


Itinerario: Chinón – Poitiers (2000 Kms) – Angoulême – Burdeos (circunvalación) – Bayona – Anglét.
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Los nombres en color azul indican poblaciones de referencia de paso, sin parada realizada.

Recorrido en coche: 557 Kms. día / 2460 Kms. acumulados.

Al igual que las diez jornadas anteriores madrugamos y a las ocho ya estábamos en plan de marcha, desde que decidimos contratar el desayuno, a costa de perder en calidad, habíamos ganado casi una hora, lo que nos permitía estar en carretera a una hora tempranera. La idea era muy clara y simple: desde la villa de Chinón, haciendo un parada turística a mitad de camino, en este caso en Angoulême, dejando de lado la gran ciudad de Burdeos, todo por  la autovía de Las Landas, llegaríamos a la villa de Anglét, entre Bayona y Biarriz, ya muy cerca de la frontera, estimábamos que sería entorno a los quinientos kilómetros (realmente fueron 557), sin lugar a dudas uno de los recorridos más largos que íbamos a realizar, el resto de jornadas no sabíamos aún lo que iba a ocurrir, aunque, alcanzada la pernocta de Anglét, ya solo nos separarían 530 kilómetros  de nuestro hogar.

(Angoulême: Detalle arquitectónico de su casa consistorial)

El día despertó espléndido y ciertamente caluroso, ya calentaba al salir del hotel, poco a poco la temperatura fue subiendo y si no fuera por el climatizador del coche el viaje se hubiera hecho insufrible, como en los viejos tiempos. En nuestro transitar dejamos de lado la ciudad de Poitiers, en la cual podríamos haber realizado una escala pero nos quedaba un tanto lejos del punto final de parada, así que nos inclinamos por la villa de Angoulême.

(Angoulême: La excelente mañana soleada invitaba al paseo)

Nuestras pretensiones solo eran meramente de relajo, solo pensando en descansar un poco de la tediosa labor de conducción. En un principio la ciudad no nos gustó mucho pero según nos adentramos en ella fuimos cambiando de opinión. La excelente mañana soleada, aunque un poco calurosa, invitaba al paseo, no es de extrañar que hubiera tanta gente moviéndose en sus bicis por el casco urbano.  No vamos a realizar un detalle de los distintos detalles arquitectónicos que observamos en nuestro matinal paseo, solo vamos hacer mención a un aspecto que nos había llamado mucho nuestra atención desde la primera villa en que posamos pie en el país galo, las numerosas y preciosas tiendas de decoración que en él existen.

(Angoulême: Como todas las villas galas que visitamos... tienen mucha historia)

En nuestro periplo galo habíamos visto muchas galerías de arte y decoración, no habíamos entrado en ninguna de ellas, nos cortábamos un poco, pero en esta, la original decoración exterior de la tienda invitaba a ello, por lo que no nos resistimos y entramos a cotillear un poco. Decir que todo lo que había dentro era todo muy guapo, no vamos a entrar en el tema de precios porque cada uno tiene su escala monetaria y de valores, lo que si podemos decir claramente es que nos gustó y no nos arrepentimos nada de haber entrado.

(Angoulême: Aquí no nos resistimos... ¡entramos!)

Tras la visita “artística” nos tomamos algo y a la vez nos compramos un pic-nic para el camino, aún era temprano para comer, igual para ellos no, pero para nosotros sí. Después volvimos a darle al botón de arranque del coche y ponemos rumbo a Las Landas a través de una autovía cargada de tráfico, especialmente de camiones, llegó un momento en el que íbamos literalmente encajonados. Decir que seguíamos sin pagar ningún tipo de peaje, aunque a estas alturas de “la peli” pensáramos que así sería.

(De Angoulême a Burdeos: Por una autovía, no de pago, cargada de tráfico)

(De Angoulême a Burdeos: Contemplando los viñedos galos desde el coche)

(Circunvalando Burdeos: En la lejanía, cruzando sobre el río Garona)

Circunvalamos la gran ciudad de Burdeos, Patrimonio de la Humanidad desde el 2007 por su patrimonio urbano, a pesar de ello, como no estaba en nuestro recorrido base, especialmente el visitar grandes urbes, la dejamos de lado y seguimos ruta en busca de un área de descanso donde relajarnos un poco de tanto tráfico a la vez que reponer fuerzas. Tras el habitual rito diario, el cual no fue tan "prestoso" como los anteriormente acontecidos, le tecleamos al nuestro navegador de trafico la dirección de un hotel de Anglét, a medio camino entre Bayona y Biarriz, así tendríamos dos opciones para visitar.

Como venía siendo habitual, no paramos mucho en el hotel, lo justo para comprobar que el mismo estaba muy “trallado”, se apreciaba, muy a las claras, que mucha gente pasaba por él, sin lugar a dudas no era igual que sus “hermanos” anteriores, a pesar de que era del mismo nivel y la cadena hotelera, pero para lo que íbamos a estar nosotros en él nos servía. Tras esta pequeña observación decidimos, volver hacia atrás, e  ir hasta la cercana Bayona y dejar para el día siguiente la visita a Biarriz.

(Bayona: Catedral de Santa María, declarada Patrimonio de la Humanidad)

La villa de Bayona se fundó en el siglo X sobre un castro de origen romano, la misma está ubicada sobre el cauce de dos ríos, el Nive y el Adur, los cuales,  lateralmente engalanados con unas preciosas construcciones, nos dejan una guapas postales, más con los cálidos colores del sol de poniente.  

(Bayona: Una villa surcada por dos ríos, el Nive y el Adur)

(Bayona: Los ríos, sus bellas construccines y... ¡sus terrazas!)

Rematamos la jornada cenando en una “tasca” con acento claramente español, no en vano la frontera está a unos escasos 27 kilómetros. Tras otro plácido y solitario paseo, se nota que aún estamos en Francia, volvemos al hotel para descansar, realmente estábamos agotados, el calor nos tenía derrotados, menos mal que era un día de viaje y el climatizador realizó su función a las mil maravillas.

(Bayona: Hora de dormir, el día había sido largo y muy caluro)

Cuando regresamos al hotel, a pesar de que seguían las altas temperaturas, vemos que las nubes se habían hecho cargo del cielo azul que reinaba al llegar, tal como nos temíamos, las negras previsiones meteorológicas, de que entraba un frente por el NorOeste, por el Cantábrico se estaban cumpliendo fielmente, no hay que olvidar que a su vera estamos, aunque al otro extremo del mismo. Ya en la habitación comprobamos que las previsiones, daban malo para los próximos cuatro días para todo el Norte, justo el margen que teníamos, esto hacía tambalear nuestras expectativas de alargar el viaje, pues teníamos muy claro que no nos íbamos a gastar el dinero con lluvia, lo dejaríamos para otra ocasión con mejores perspectivas meteorológicas, aunque esto en ocasiones nunca se sabe.  ¡Mañana veríamos, así, a pesar de estas dudas… ¡dormimos plácidamente!

 


* D12/2012 – “Vuelta a casa: “Pays Basque - Asturias”.


Itinerario: Anglét – Biarritz – Saint Jean de Luz – Hendaye (2495 Kms) – Donostia-San Sebastián – Mundaka – Bermeo (Ermita de Gaztelugatxe) – Bakio Circunvalación de Bilbao – Unquera – Vidiago – Oviedo – Mieres.

Los nombres en color azul indican poblaciones de referencia de paso, sin parada realizada.

Recorrido en coche: 530 Kms. día / 2990 Kms. acumulados.

Cuando el día doceavo, de nuestra actividad turística por tierras galas, no levantamos y  corremos los visillos de la ventana de la habitación del hotel se confirmaron las previsiones meteorológicas, estaba todo cubierto de nubes, además muy bajas, casi a pie de carretera. No nos apuramos mucho para ir a desayunar, remolonamente nos aseábamos, como para dar tiempo a la cabeza sobre qué decisión tomar.  Así que cuando llegamos al comedor ya estaban nuestros compañeros esperando, creo que lo teníamos claro, además ya lo habíamos dicho: -si el tiempo se comporta estiramos la tournée turística, lo dejábamos todo al tiempo que reinara por tierras de Euskadi, “Sanse”  (Donostia-San Sebastián) bien se merecía unos días adicionales.

Lo más inmediato era levantar tienda y aproximarnos a la cercana villa de Biarritz, la cual, como no podría ser de otra manera, nos recibió bajo un manto a cual más gris y plomizo. Estaba claro que el día no estaba a la altura de las luces de este aristocrático rincón. Dejamos el coche en un parking cercano al gran casino y playa, a lado justo de un “bonito” paseo, el entrecomillado no es porque fuera feo, sino más bien todo lo contrario, aunque con el día que teníamos….

(Biarritz: En una gris y plomiza mañana)

(Biarritz: La Grande Plage)

Como era un tan temprano y no llovía, nos adentramos por el guapo paseo marítimo y comenzamos a caminar, dándole la espalda al casino, sin rumbo claro, tan poco nos parecía tan grande como para tener la sensación de poder perdernos, además si así pudiera llegar a ser teníamos la mi PDA con función de GPS, una tecnológica herramienta de auxilio.

(Biarritz: Zona de la playa y el Casino)

(Biarritz: El paseo marítimo y la Iglesia de Sainte Eugenie)

A pesar de la húmeda mañana resultaba agradable caminar por aquel coqueto y señorial paseo marítimo a la vera del mar Cantábrico, el mismo que nos había visto partir un par de semanas antes en la villa de Gijón. No nos cruzamos con mucha gente así que avanzamos rápido, bueno igual ya estábamos muy ágiles por nuestras turísticas andanzas. Así hasta que llegamos  la Iglesia de Sainte Eugenie y el un pintoresco puerto pesquero, lo cual nos sorprendió un poco, casi se parecía a los nuestros, si no fuera por la presencia de esa gran iglesia podríamos decir que nos encontrábamos en alguno de los numerosos pueblinos costeros de Asturias.  

(Biarritz: El puerto pesquero)

(Biarritz: El puerto pesquero y la Iglesia de Sainte Eugenie)

Por paseo engalanado con numerosas flores, especialmente petunias azules y malvas, seguimos caminando hasta las inmediaciones de la Roca de la Virgen, por el camino y un poco más allá observamos alguna que otra mansión palaciega. Fue aquí donde decidimos dar la vuelta hasta la catedral y adentrarnos en el casco urbano.

(Biarritz: Roca de la Virgen)

(Biarritz: Un guapo paseo entre el mar y las lujosas mansiones palaciegas)

En todo núcleo poblacional  con cierto “caché” el mismo se mide por el nivel de sus tiendas, así que no nos privaríamos de cotillear las de esta conocida villa, según íbamos regresando a la zona de donde habíamos partido  observabamos los diversos escaparates de joyería, ropa, regalos, etc… así hasta que llegamos a una boutique de chocolate, una que ya le tenía muchas ganas Nélida. Hasta ahora nos habíamos negado a comprar chocolate para regalar a nuestros seres queridos a la vuelta, ahora, en el tramo final de nuestro viaje y teniendo ya presente que el tiempo no iba a calentar mucho, no quedó más remedio que rascarse el bolso y entar.

(Biarritz: ¿Será de la mi medida?, -¡No!, dice mentalmente alguien desde la lejanía)

(Biarritz: -¡Ufff!, -¡Toca rascarse el bolso)

Finalizamos nuestro casi paseo circular por Biarritz con unas cuantas bolsas de regalos y levantamos el ancla hacia otro puerto cercano, el de Saint Jean de Luz, donde el compañero Alfonso me había expresado su deseo de hacer un alto en el camino desde los preparativos del viaje, le habían dicho que merecía la pena y lo incluimos dentro de las paradas oficiales.

(Saint Jean de Luz: Un preciosa villa marinera)

Quien recomendó la visita a esta marinera villa, ya pegadita a la frontera, se ve que tenía buen gusto y además coincidente con el nuestro. Al poco de apearnos del coche, cerca de los muelles pesqueros, nos gustó. Nos dimos el habitual paseo por el casco urbano y nos fue gustando cada vez más, así callejeando hasta el borde la playa, la cual era muy grande, una pena que el día no estuviera para muchas chanzas.

(Saint Jean de Luz: La verdad que sus calles y terrazas invitan a tomarselo con tranquilidad)

(Saint Jean de Luz: Una pena que el día no esté para muchas chanzas)

Al contrario que Biarritz, aquí en San Juan de Luz, por las calles había mucha gente alternando y paseado, nada de la tristeza de la anterior, igual la hora invitaba más a ellos pero nos parecía que no era solamente eso, esta villa nos parecía mucho más popular y dicharachera. Tal fue así que el ánimo se contagio, por ejemplo: íbamos los chicos caminando  cuando miramos hacia atrás y observamos que no venían las chicas, ¿dónde estarán?, volvemos sobre nuestros pasos y a la vuelta de la esquina las vemos sacándose fotos mutuamente, creo que no ha lugar a más comentarios, las fotos hablan por sí solas.

(Saint Jean de Luz: Sesión de fotos de las chicas)

Según el horario francés era ya tarde para comer, realmente nos importaba bien poco, teníamos ya en mente comer al otro lado de la frontera, en nuestro horario y en San Sebastián, el día no estaba para muchos aplausos pero… ¡los pintxos nos esperaban!

Ya directo a la frontera de Hendaye, creo que fue cuando el contador del coche marcaba unos 2500 kilómetros acumulados, cuando intuimos, pues la niebla no daba para mucho más, las primeras montañas en doce días, ¡qué alegría!, no creí que las echara tanto en falta. Unos kilómetros más allá nos vemos aparcando el coche en el parking del Kursaal de Donosti y abriendo los paraguas, habíamos concluido nuestro periplo francés.

(Donosti-San Sebastián: El Kursaal)

(Donosti-San Sebastián: Puente del Kursaal)

(Donosti-San Sebastián: Hotel María Cristina)

Tal como preveíamos llegamos a Donosti – San Sebatián justo antes de comer, en nuestro horario,  y viendo lo feo que estaba teníamos ya muy claro que iba a ser el último día de nuestra correría turística y que allí solo íbamos a realizar tres cosas:

1ª Visitar rápidamente La Concha, lo que aprovechamos para ir ojeando bajo el paraguas lo mucho que teníamos para visitar.

(Donosti-San Sebastián: La Concha, un tanto deslucida)

(Donosti-San Sebastián: Antiguo casino y ahora Ayuntamiento)

2º Recopilar información en la Oficina de Turismo para una próxima visita, Alf compró un recuerdo y un servidor información sobre…¡más a delante lo veremos!

(Donosti-San Sebastián: Estos precio ya nos gustan un poco más)

(Donosti-San Sebastián: ¡Hora de comer!)

3º Comer los famosos Pintxos, sin lugar a dudas esto fue lo mejor. La imagen de Alf y Mary preguntando al camarero por la composición de casi todos los pintxos de la barra del bar no tiene precio, seguro que estaba acostumbrado pero…. El lugar escogido debía ser muy famoso, pues todos los que allí estábamos éramos en su mayoría foráneos, incluidos los de ojos rasgados, igual con alguno coincidimos en Mont St. Michel, los cuales estaban grabando y fotografiando todo el establecimiento, así que si os encontráis con algún video en el que aparecemos no es de extrañar.

(Donosti-San Sebastián: Los Pintxos)

(Donosti-San Sebastián: ¡Vaya dos!)

Tras la comida seguía el pertinaz “chirimiri”, para nosotros “orbayu”, no teníamos mucho más que hacer que no fuera pasear con el paraguas, así que con la idea de que tendríamos que volver algún día ponemos rumbo Occidental. Lo de volver cada vez coge más fuerza porque el compañero Alf, en la propia oficina se compró un argadiellu de recuerdo para poner el teléfono móvil a cargar, con el cual está encantado y no calla para comprar otro, lo anda buscando y no lo encuentra, así que…. ¡igual volvemos muy pronto!

(Mundaka: Recorriendo la costa en busca de un bello rincón)

Hacía unos cuantos años tenía la idea de visitar el bello rincón de Gaztelugatxe, ahora estábamos muy cerca de él, precisamente era la información adicional que había solicitado en la Oficina de Turismo. Propuse que aunque el día no estaba para muchas chanzas nuestro regreso a casa lo hiciéramos tranquilamente por las carreterinas de la costa vasca, de tal manera que si pillábamos un claro lo aprovecháramos. Así los hicimos y a buen precio cargue nuestro último depósito de combustible, nos fuimos dirección Bilbao por las playas de Mundaka y demás pueblinos costero, así hasta que antes de llegar a Bermeo  nos encontramos con el desvio hacia la ermita de Gaztelugatxe, precisamente cuando no llovía.

(Ermita de Gaztelugatxe: Otro deseo cumplido)

Decir que hasta la ermita de Gaztelugatxe no se llega en coche, el mismo se ha de estacionar en un aparcamiento y comenzar a caminar cuesta abajo, lo cual era un riesgo para nosotros, el tiempo no estaba para muchas aventuras, pero a pesar de ello nos arrimamos hasta las proximidades esta ermita construida en el siglo X, la cual, según he leído,  pasa por ser el lugar de Euskadi más fotografiado, evidentemente nosotros no íbamos a ser la excepción.

(Ermita de Gaztelugatxe: Dos foto de despedida, no íbamos a ser nosotros diferentes al resto)

Me hubiera gustado mucho subir la escalerina que nos hubiera llevado hasta la ermita, pero la meteorología no era la más recomendable, además tenía muy claro que algún día volveríamos con más sosiego y menos humedad, aunque esto, al igual que lo primero, nadie nos lo puede asegurar. Así que tras este pequeño “capricho” concedido volvemos sobre nuestros pasos, arrancamos el coche y le ponemos rumbo a la autovía, ahora ya directos a nuestra querída Asturias, aunque antes teníamos que sellar el pasaporte de entrada en Unquera (a la margen Oriental del río Deva, en Cantabria), es decir, parada para comprar las deliciosas corbatas, pues sería imperdonable levantarse a la mañana siguiente y no tener nada goloso para desayunar, sobre todo cuando unas pocas horas antes habíamos pasado al lado de Unquera, ¡imperdonable!

Cuando entramos en Asturias ya era de noche, hora de cenar, fue cuando vimos que del “bote” común quedaban unos cuantos euros, ¡ideal!, lo justo para cenar en nuestro restaurante preferido del Oriente de Asturias, hablamos de la Sidrería del Rubio donde Mary nada más llegar pidió un culín de sidra y Alf se puso a ver la tele, en español, ya sabeis: “cada loco con su tema”. Fue un bonito fin de viaje, al cual nos hubiera encantado que hubiera durado unos cuantos días más pero el tiempo no nos brindó esa oportunidad, los tres o cuatro días siguientes a nuestra llegada la lluvia no nos dio tregua, así que….

(De nuevo en Asturias: Una paradina nutritiva en la Sidrería El Rubio de Vidiago de Llanes y... ¡fín!)

Bueno, nuestro viaje y nuestros reportajes Francia 2012 han concluido, no vamos a realizar balance del amplio paseo turístico realizado, el que haya tenido la paciencia de leerlo, aunque solo fuera por alto, rápidamente comprobará que fue ampliamente satisfactorio, superando nuestras mejores expectativas.


Para los amantes a las estadísticas dejamos los siguientes datos:  ± 750 kms. en barco y  2990 Kms. en coche, 166 litros gasoil, + 50 poblaciones visitadas  y  4977 Recuerdos fotográficos.


Solamente recalcar lo bien acogidos que fuimos y, que tras estos doce días por tierras galas, algunos clichés preconcebidos se nos han venido abajo, lo cual nos satisface ampliamente, ahora solo nos queda decir y esperar...

 

¡Hasta el próximo viaje!

 




No queremos terminar este reportaje por tierras de la Alta Normandía sin realizar un pequeño recordatorio: Si hasta este documento has llegado de forma casual o aislada, tienes que saber que el mismo forma parde de otro mucho más amplio y ambicioso, el cual hemos titulado como Francia 2012 , solo tienes que "cliclear" sobre la referencia ahora propuesta para ir directamente hacia él.

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Francia 2012

Desarrollo al completo de nuestro personal viaje por tierras Galas, el cual esperamos que sea de vuestro agrado.

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JFCamina

 

* Nota General: Observaréis que a lo largo de los documentos presentados apenas se hace mención a temas económicos, tal ausencia no es fortuita, ya que a pesar que pensamos que el coste de la actividad, en contra de nuestras estimaciones, nos ha salido muy bien económicamente, no todo el mundo tiene las mismas preferencias de alojamientos, restaurantes o gastos varios, por lo cual siempre entraña que el coste total tenga un componente muy personal, así que preferimos contar lo que, más o menos, realizamos y después cada cual que se adapte a sus necesidades, razón por la que hemos omitido dar referencias económicas.


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* Para volver a ver otra ruta cliclea aqui: www.jfcamina.es

* Aviso: En estos documentos solo tratamos de narrar la experiencia personal vivida al realizar nuestros recorridos, los itinerarios que aquí describimos son orientativos. Queda a la responsabilidad de quien realice la ruta el tomar las medidas de seguridad apropiadas para cada dificultad, que dependerán muchas condiciones, entre ellas el estado del terreno, la altitud, la meteorología, etc... así como la preparación tanto técnica como física de las personas que realicen la actividad.

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