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Asturias |
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Cuevas - Aller, 10/2009 y 2011 |
JFCamina, 31/10/2011 |
El Gumial
(Un paseo por el bosque y la majada)
Mapas ING: 079-I "Felechosa" (1997) y 079-III "Cerulleda" (1997)
Inicio y fin : Felechosa - Cuevas, Concejo de Aller, Asturias.
Recorrido: Cuevas (775 m.a.) - Desvío K-16 Carretera AS-253 (790 m.a.) - Río San Isidro (850 m.a.) - Cabañas de La Llana (930 m.a.) - Bosque de El Gumial - Arroyo de Alba o Gumial (1175 m.a.) - Braña de El Gumial (1320 m.a.) - Inicio camino de retorno por los mismos jitos hasta Cuevas (775 m.a.).
Distancia: ± 10,0 Kilómetros = 5,0 x 2
Tiempos: 4,5 horas = 2,5 h + 2 h.
Desnivel: 550 mts. de ascensos más su correspondiente descenso.
Terreno: Vereda montañera.
Señalizacion: Si, PR AS-48 "El Fielato - Cuevas".
Siempre es un placer indescriptible adentrarse en un bosque y “perderse” en él durante cuatro horas, un guapo paseo escudriñando parte de los preciosos detalles que el bosque de El Gumial nos ofrece. Una excelente opción de disfrutar de la Naturaleza sin pegarnos una gran pateada, por encima de Felechosa, en Cuevas, desviarse un poco de la carretera que nos sube al Puerto de San Isidro y…. ¡a disfrutar!
(Cuevas - Felechosa, Concejo de Aller, Asturias, ± 0,0 K / 775 m.a. / Carretera AS-253)
Este pequeño reportaje describe alguno de los pequeños detalles que te puedes encontrar en este corto paseo a la vera del arroyo del Alba o de El Gumial, el mismo no está realizado en el mismo día. El último día de octubre del 2009 nos acercamos por primera vez hasta El Gumial, realizamos el recorrido de una tacada, hasta la Braña, dos años después volvimos al bosque y nos fue imposible alcanzar la cota de los 1320 metros de altitud, la pretensión no era esa, lo que queríamos era disfrutar mucho más de los pequeños detalles que, en parte, ya conocíamos y descubrir otros nuevos. Aquí vamos a realizar un enlace de las dos, la primera parte hasta el entronque con el arroyo y después lo realizado dos años atras.
Este recorrido está señalizado con el PR AS-48 "El Fielato - Cuevas", comienza a mitad del puerto San Isidro y a la sombra del Pico Fuentes y Los Castillones desciende hasta Cuevas por la braña, arroyo y bosque de El Gumial. Nosotros olvidaremos este sentido de la marcha y comenzaremos por el final, desde Cuevas, y daremos, más o menos, la vuelta a la mitad, ¡Eso sí!, aprovecharemos la señalización, la cual siempre viene muy bien por si nos despistamos.
Desde Cuevas tenemos que transitar unos trescientos metros por la carretera AS-253, la que nos lleva hasta el alto del puerto San Isidro, en primera instancia encontramos un primer ramal, ¡lo despreciamos!, seguimos hasta otro que se encuentra justo antes del letrero indicador de la carretera, en el kilómetro 16, aquí descendemos por la cómoda pista que va justo por debajo de ella hasta entroncar con el río de San Isidro.
(Abandono carretera AS-253 K.16, ± 0,3 K / 790 m.a.)
El bosque aún no ha cogido el tono que a todos nos gusta en otoño, el día esta feo, tira el viento, tiene pinta de que va a llover, seguro que lo hará cuando el aire se frene un poco, parece que hoy no va a ser el mejor día, dudamos un poco pero seguimos adelante, ya tenemos los bocatas en la mochila y no nos apetece nada dar la vuelta para casa, así que vamos aprovechar el día.
(El tajo del medio es el nuestro, el de El Gumial)
Según caminas por la pista lateralmente observas tres grandes tajos, el primero es el Riopinos, el segundo el de El Gumial y el último el de la foz de Alba, al principio dudábamos de cual sería el nuestro, pero ahora ya tenemos claro que aunque parezca que vamos al último, esto no es así, a nosotros nos interesa el tajo del medio, aunque para ello el ancho camín nos lleve casi hasta el final, en el dibujo de nuestro recorrido sobre la aplicación Google Earth se observa con claridad la vuelta que tenemos que realizar para adentrarnos en él.
Hubo un momento en el cual otra vez pensamos que la excursión se terminaba, nos encontramos con una partida de cazadores, ¡uff!, era tarde y pensamos que ya estaban de retirada, ¡así fue!, preguntamos y nos lo confirmaron, la caza ya estaba terminada estaban esperando por los últimos compañeros, ¡menos mal!
(Es tiempo de....)
(.... ¡la rebusca!)
La verdad que tardamos un poco en llegar al río de San Isidro, el camín estaba lleno de ablanos y Mary no se resiste en sacar la bolsina para tratar de llenarla, además el aire ayuda a que los últimos caigan. Con la bolsa mediada llegamos al estacón que nos indica que tenemos que girar a la derecha y cruzar el río por un rustico puente, el cual nos parece imposible que aún perdure allí.
(Río San Isidro o Braña, ± 1,60 K / 850 m.a.)
Tanto esta vez como la anterior teorizamos sobre la resistencia del puente y si lo quitarán en invierno, parece mentira que aguante los envites de las riadas, además en esta ocasión observamos que por debajo de él hay un gran tronco, ¿cómo habrá pasado?, -Seguro que por encima, ¡volando!
Tras curzar el puente descolgamos la mochila y sacamos el trípode, hoy traemos el "bueno", no el que llevamos para sacar las fotos de cumbres, "el ligero", la ocasión require un buen instrumento de apoyo de la cámara, mas hoy que el día esta muy gris y la luz escasea.
La parada fotográfica en el río de San Isidro, tambien conocido como Braña, casi recien nacido a la sombra del pico Toneo, nos llevó más de media hora, como no llevaba mucho caudal nos fajamos un poco y le sacamos unas cuantas fotos, las hojas caidas sobre el curso del agua eran un buen motivo para sacar unas cuantas guapas postales.
(Casi en el medio, con medio metro de profundidad lateral)
(Tomamos unas cuantas guapas instantáneas del río)
(El agua fría, casi recien salida de los pies del pico Toneo, tonteaba con las hojas recien caidas)
Trabajo costó soltar la cámara y continuar nuestro camino, ahora deshaciendo casi el camino andado, pero por la otra vera del río, una buena traza nos invita a caminar ligeros pero esto resulta casi imposible, hoy no vamos de marcha, eso tocó ayer, por la Sierra de Llagos, hoy toca relajarse y disfrutar, y, si se tercia, sacar unas cuantas guapas postales de la parte alta del concejo que nos vió nacer, Aller.
(Transitamos por buena traza y con mejor alfombra)
Mary, entre foto y foto, sigue llenando la bolsa de ablanos, ella no para, esto siempre me trae lejanos y guapos recuerdos, siempre asociados al Yaky, cuando íba a coger una ablana y él metía el hocico y rápidamente me la quitaba, ¡serás castrón!, le decía.
El camín esta plagado de guapos rincones, unas setas, las cuales parece que no abundan, la sequedad de la estación no debe ayudar mucho a ello, una portilla "forrada", el color cris calizo de las murias que nos separan de los praos, etc... un montón de motivos para desarrollar los sentidos y la afición fotográfica.
Recriminando Mary mis muchas distracciones y retrasos llegamos a una zona de cabañas, el mapa que llevo parece que indica que son las de El Carrozal, aunque seguro que meto la pata y se llaman de otra manera, es el riesgo de poner nombre a las cosas pero....
(Primeras cabañas, ± 1,80 K / 870 m.a.)
(El invierno se aproxima, están bajando el ganado del puerto, ahora se llenarán las cabañas de los valles)
Seguimos nuestra marcha, no contabilizo el tiempo, eso no importa, solo le pido a Mary referencias kilométricas y tomo la altitud, un poco más arriba de las primeras cabañas, después de superar una pequeña cuesta, nos encontramos con otras, en este caso el GPS marca que estamos en La Llana, a los pies del bosque del mismo nombre. Desde esta pequeña atalaya tenemos una buena prespectiva del camino realizado hasta ahora, si nos fijamos un poco esta sería la entrada natural al tajo que nos interesa pero el río o el camín nos ha obligado a realizar un pequeño, pero precioso, rodeo.
(Cabañas de La LLana, ± 2,00 K / 930 m.a.)
(Una bonita panorámica del camino realizado hasta ahora, la carretera y, debajo, el camín)
A partir de La Llana podemos decir que nos adentramos en el bosque de El Gumial, vamos girando suavemente a la izquierda y nos adentramos casi en una foz, la que ha formado el arroyo de El Gumial o del Alba, aunque la tupida floresta se impone ante los contrafuertes calizos, aunque a nosotros.... ¡qué nos importa!, lo realmente interesante es contemplar y disfrutar, pararse y no tener prisa en arrancar, aprovechar el momento, a pesar de que ya es la hora de comer el bocata y aún no nos hemos adentrado en los más bonito del trayecto.
(Seguimos transitando por una cómoda alfombra de hojas multicolores)
(Entre la hojas aparecen los restos caidos de los fayucos)
Según vamos avanzado el terreno que pisamos cada vez está más "mullio" , una preciosa alfombra multicolor cubre la buena traza del camín, en alguna parte he leido que antes "carretero", sobre la misma podemos ver los restos de los "fayucos", fruto de las fayas (hayas) y que, según Mary, si abundan es señal de que vamos a tener un invierno muy blanco.
El aíre sigue soplando con fuerza, cuando disparamos hacia los árboles las fotos salen casi siempre movidas, no hay manera de que las hojas esten quietas en ningún momento, así que nos recreamos, fotográficamente hablando, en el líquido elemento, ya que nos encontramos con una canalización que nos aporta un bello escenario, más teniendo en cuenta que en la otra ocasión el mismo canal pasó totalmente desapercibido para nosotros al no llevar agua, ahora en cambio nos ofrece una buena oportunidad para practicar el congelar el agua, el "efecto seda" que diría una amiga virtual.
(El "efecto seda" en El Gumial)
Es difícil avanzar, cada poco nos salimos del camín principal y bajamos a sacar otras muchas asemeyas (fotos) más, Mary por un lado y un servidor por otro, así hasta perder la noción del tiempo y perdenos de vista, tal es la abstracción del momento que uno no se da cuanta de que el tiempo pasa y que no estás solo, pruebas una y otra vez a fotografíar el mismo motivo, a una velocidad más baja, a un "f" superior o a un ISO diferente, pruebas y vuelves a cambir así hasta que crees que sacaste la foto.... ¿perfecta?, supongo que para nuestras prestaciones así será, pero para los más entendidos seguro que no, pero.... ¡qué importa!, lo importante está conseguido: contemplar y disfrutar.
(Otra vez bajamos a la canalización y....)
(Un buen marco y motivo)
(Un detalle más concreto)
(Otro más bajo)
Cuando volví al camín principal me dí cuenta de que estaba solo, Mary no estaba por allí, -¿Dónde habrá ido?, tiro bosque arriba para pillarla, voy rápido y me doy cuenta de que no puede haber avanzado tanto, por lo que doy la vuelta, no la veo, la llamo unas cuantas veces, a la vez que continuo descendiendo, al poco aparece por un camín lateral, ¡jo!, -¡Menudo susto!, -¡Ya creí que te había comido un llobu!, aguanté el chaparrón estoicamente y continuamos la marcha con frases como... -¿A dónde ibas tan lanzau?, -¿Nun te das cuanta que yo no puedo correr tanto?, -¿Qué me iba a pasar?, etc...
(Otra vez en el camín principal donde los árboles comienzan a ser los protagonistas)
Tras secar el chubasquero del chaparrón de Mary continuamos la marcha, ya por el camín principal, ahora los árboles son los verdaderos protagonistas, el murmullo del arroyo se oye muy en lo fondero de la foz, el recorrido no deja de subir en ningún momento, aunque este pequeño detalle no se aprecia, las distraciones son muchas y uno no va nada preocupado del desnivel que vamos superando.
(El camín es ancho y flanqueado por grandes fayas)
El camín es ancho, va totalmente flanqueado por altas fayas, no muy anchas, más bien altas y esbeltas, producto de tratar de sacar la cabezuca desde lo fondero de la foz. Lateramente el recorrido está jalonado con unas verdes y grandes "felechas", parecen selváticas, las cuales resulta dificil plasmar fotográficamente, el viento las jalea constantemente y no pillamos una quieta en ningún momento, cuesta trabajo que no salgan movidas en la asemeya, aunque lo intentamos una y otra vez hasta que conseguimos una medianamente aceptable.
(Las plantas "selváticas" están muy jaleadas por el viento, cuesta trabajo de plasmarlas)
(Según vamos pillando altitud el color se va volviendo mas cálido y la alfombra más gruesa)
Según vamos pillando altitud el color se va volviendo mas cálido y la alfombra más gruesa, el viento otoñal, el de "les casteñes" que decimos, sigue ocasionalmente zarandeando las esbeltas fayas, cuando "bufan" mucho da un poco de temor, nos confiamos a la robusted de las mismos para seguir con cierta sensación de seguridad, a pesar de ello no somos los únicos que hemos tenido la feliz idea de visitar El Gumial, ya nos hemos encontrado con un "fotógrafo" portando su gran trípode y cámara, nada que ver con nuestro humilde material y más arriba algún "montañero" más.
(Las altas fayas son constantemente zarandeadas por el aire otoñal)
Llegamos a una riega lateral que baja de los contrafuertes calizos de la Peña del Alba y enlaza con el arroyo de El Gumial o del Alba atravesando el bosque, esta vez y la anterior va sin agua, -Tienes que venir en primavera para verla, me dice Mary, una pena ya que las mismas son una de nuestras debilidades y esta nos falta para nuestra personal colección.
(Una cascada seca, tendremos que volver en primavera)
(Continua nuestro precioso paseo entre las esbeletas fayas Alleranas)
La ocasionales ráfagas de aire que ahora zarandean los árboles, en otro momento deben ser de mucho cuidado, prueba de ellos es la fantasmal imagen de una de ellas descansando totalmente sobre el camino, con la planta de sus pies totalmente visible, y del mismo color negro que el piso de nuestras botas de montaña, no me estraña que dada la vuelta pareciera la escultura de un pie tirado sobre el bosque, en este caso expueto por una escultora muy famosa llamada Naturaleza.
(Una "bota" tumbada en medio del bosque)
(Una escultura realizada por la Naturaleza)
Mary ya reclama el bocata hace un buen rato, aunque no encontramos el lugar más "afayaizu" para dar cuenta de él, esperamos un poco más, recordábamos que un poco más arriba alcanzaríamos el arroyo y piedras nos podría facilitar la labor. Habíamos desayundado fuerte y tarde pero a pesar de ello ya eran horas de reponer fuerza, -Sino lo juntamos con la cena, decía Mary.
(En medio del bosque, entre alguna piedra caliza, aprece alguna señal de PR AS-48)
La señalización por el bosque no es muy generosa, aunque tampoco lo podemos afirmar con rotundidad, ya que nos preocupamos más de otros detalles que del recorrido en si mismo, pero creemos que la dirección a seguir es muy intuitiva, continuar avanzando camín arriba procurando no perderlo de vista en alguna de nuestras incursiones laterales para apreciar detalles varios.
(Siguiendo el camín y la señalización con muchas distracciones laterales)
¡Al fín!, después, en esta ocasión, más de dos horas disfrutanto de este precioso recorrido, de poco más de tres kilómetros, alcanzamos el objetivo deseado, la visualización de la consecución de pequeñas y encadenadas cascadas del arroyo de El Gumial o del Alba, un lugar inmejorable para posar la mochila, volver abrir el trípode y.... ¡Fotografiar!!!!, pero una voz detrás de mí clamaba: -¿Cuándo comemos?
(Arroyo de Alba o Gumial, ± 3,70 K / 1175 m.a.)
Dos fotucas y nos ponemos con el bocata sentados en una peñasca casi a la vera del arroyo, en un marco impagable, uno de los mejores salones del retaurante de nuestra madre Naturaleza, aunque este lujo lo pagamos con un poco de corriente, en marcha o con el calor del entretenimiento fotográfico no apreciábamos que el día estaba algo fresco, pero una vez parados, con las posaderas sobre la roca caliza, el tema se tornaba un poco frío, no me extraña que Mary ya pensara en empezar a traer el termo con café bien caliente, la verdad que nos hubiera venido muy bien.
Cuando acabamos de comer eran cerca de las cuatro y media de la tarde, aún nos quedaba poco más de un kilómetro para salir de la boscosa foz y alcanzar las praderías de la braña de El Gumial, el recorrido que faltaba ya lo conocíamos de la anterior ocasión, el objetivo del día estaba cubierto sobradamente, así que no tubimos ningún reparo en volver al punto de partida, regreso que realizamos repasando los guapos detalles que ya nos resultaban muy familiares aunque no por ello dejamos de contemplarlos.
(Dibujo del recorrido de las dos jornadas sobre del Google Earth)
Al principio del reportaje ya comentaba que en la jornada de hoy no realizaríamos el recorrido completo, el que figura en rojo en el dibujo del recorrido sobre la aplicación Google Earth, pero no por eso vamos a dejar el reportaje incompleto, ¡no señor!, tiraremos de archivo y de memoria, buscamos en nuestro disco duro las fotos, tomadas hace dos años, además del video que grabamos, y continuaremos la marcha, marcada en el dibujo de azul, hasta la la Braña de El Gumial, a los mismos pies de los guapos dosmiles del Concejo de Aller.
Como no podía ser de otra manera, los guapos motivos de agua siguen marcando la pauta del recorrido que falta para llegar a la braña, no en vano seguimos a la vera del arroyo y resulta imposible olvidarse de él. Recordamos que, la diferencia en días era muy escasa, el 23/10/2011 contra el 31/10/2009, apenas ocho, la primera vez los colores ocres imperaban por encima de los verdes, aspecto que resulta má agradable, ya que son las gamas que realmente buscamos en el otoño.
(Los guapos detalles de agua sigue marcando la pauta)
También recordamos que antes de entrar en las verdes praderías de la braña debíamos abrir una curiosa portilla, tras la cual nos encontramos con unos guapos caballos, uno pinto, "Apaloousa" que diría Celsillo, y con una pequeña y coqueta fuentina que nace entre dos musgosas piedras a la vera del camín, como podéis observar un cúmulo de preciosos detalles que hacen que este recorrido alcance un alto grado de valoración para nosotros y para todas las personas que conozco que por allí tuvieron a bien acercarse.
(La singular "portilla" que dá paso a la braña o al bosque, según el sentido de la marcha)
(Un caballo "pintu", no creo que sea "Apaloousa" pero... ¡qué más dá!)
(Un singular fuentina a la verda del camín)
(Más otoño y más caballos)
Calculo que después de unos cinco kilómetros, desde Cuevas, y de superar más de quinientos metros de desnivel ascendente alcanzamos la braña de El Gumial, una pequeña joya ganadera escondida entre los grandes farallones de los picos Fuentes (2021 m.a.), los Castillones (1970 m.a.), del Oso (2021 m.a.) y el Nogales (2074 m.a.), creo que no está nada mal la compañia, ¿no?
(Braña del Gumial, ± 5,00 K / 1320 m.a.)
(La braña en el precioso recuencu que hace las estribaciones del Fuentes y los Castillones)
El pequeño recorrido AS-48 "El Fielato - Cuevas", sigue ascendiendo un poco más hasta las majadas de Fuentes y de Alba, en lo que llamamos Fuentes de Invierno, cerca de los 1500 m.a., nos las conocemos de cuando realizamos los picos altos antes mencionados, partiendo desde el Fielato. Despues giramos a la izquierda, al norte, nos adentraíamos por el pedrero bosque del Toxu y ascendemos un poco más hasta el collau Vildoso (1572 m.a.) para después bajar, dandole la cara al pico Torres, hasta la Braña Redonda ( 1370 m.a.) y, finalmente, El Fielato ( 1275 m.a.), de esta manera culminaríamos el recorrido en travesía de once kilómetros que nos ofrece el PR AS-48. El problema técnico que nos ofrece este recorrido, al igual que todas las travesías, es que hay que tener un vehículo en el punto final de partida ya que en caso contrario la vuelta sería larga y un poco cansada.
Solo quedara dejaros el video que grabamos en el otoño del 2009, podéis repasar los guapos detalles de este ricón Allerano. Un detalle especial de este formato es el sonido y creo que en este caso se justifica sobradamente el tener encendio el volumen de nuestros altavoces, podemos escuchar las "voces" del bosque, en este caso las de El Gumial.
Espero que todo el reportaje que hemos preparado os haya gustanto, nosotros, en esta ocasión, proponemos este especial recorrido de ida y vuelta, de apenas diez kilómetros y quinientos metros de desnivel de ascenso y su correspondiente descenso, bastante aceptable, ideal para el relajo y la paz interior, nada de grandes esfuezos, solo tranquilidad, contemplación y disfrute.
JFCamina
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* Aviso: En estos documentos solo tratamos de narrar la experiencia personal vivida al realizar nuestros recorridos, los itinerarios que aquí describimos son orientativos. Queda a la responsabilidad de quien realice la ruta el tomar las medidas de seguridad apropiadas para cada dificultad, que dependerán muchas condiciones, entre ellas el estado del terreno, la altitud, la meteorología, etc... así como la preparación tanto técnica como física de las personas que realicen la actividad.