Burgos

Peña Amaya

Amaya, 03/04/2010

JFCamina, 21/05/2010

 

Peña Amaya.

Un paseo montañero con mucha Historia.

Amaya, Burgos, Castilla y León

Inicio y fin : Aparcamiento de Peña Amaya, (1.155 m.a.).

Mapa: MTN 166 (18-9) “Villadiego”

Desnivel de Ascenso: ± 340 mts. (recorrido realizado por nosotros)

Distancia: ± 10 Kilómetros (recorrido circular realizado por nosotros)

Duración: ± 3 horas.

Terreno: 1ª parte camín no señalizado el cual ser pierde y después orientación montañera.


 

Los libros y los amig@s nos habían hablado mucho de Peña Amaya (1.370 m.a.), sus orígenes datan de la Edad del Bronce y este peñasco Burgales históricamente ha servido de gran bastión defensivo a las gentes del norte (Cántabros), los Cartagineses, numerosas legiones Romanas, los Visigodos y los Árabes asediaron y pagaron un alto precio por, en algunos casos, solo intentar conquistarlo. No vamos hacer una lección de Historia, sólo vamos a dejaros un guapo reportaje de todo el recorrido circular (10 kms) que hicimos el Sábado Santo, después de mucha indecisión ya que el tiempo no facilitaba mucho el tema, al final nos decidimos y “conquistamos” esta guapa Peña y otras más por las loras Burgalesas y Palentinas, un precioso “finde”, no programado, que nos salió muy guapo en todos los aspectos, mucha montaña, cultura, gastronomía y, sobre todo, bastante económico, parece que la improvisación es nuestro fuerte, no salen mejor las cosas.

Desde Asturias fuimos hasta el pueblo Palentino de Osorno todo por Autovía, la mañana estaba muy fría y negra, no estábamos muy convencidos del proyecto que íbamos a realizar, tras pararnos a tomar un cafetín, nos dirigimos al pueblo de Sotresgudo y de allí a Amaya. Entramos en el pueblo y buscamos una pista que nos lleve en dirección a la Peña, pronto vemos un cartel, seguimos la flecha y estamos en la pista terrera que nos llevará a una zona donde dejar el coche. En el informal parking tira mucho el aíre y hacia el sur las nubes son muy negras, por el norte viene abriendo.

Comenzamos a caminar, para protegernos del aire frio nos cubrimos la cabeza, en principio a Mary le vale la pañoleta pero pronto pondrá el gorro del anorak. Enseguida aparece el porru de la Peña del Castillo y lo restos del poblado medieval de Amaya, vamos con un poco de miedo de no cumplir el objetivo, esperamos que las previsiones se cumplan al dedillo y el día vaya a mejor ya que sino....

Comienza a granizar con fuerza, parece que vamos a dejar la excursión para otra ocasión, pero miramos hacia atrás y vemos que viene abriendo con fuerza, ¡menos mal! Pronto el cielo gris oscuro se torno en azul claro. Caminamos con ganas en dirección al arroyo guiados por la fundida canalización de agua, atrás dejamos el viejo depósito.

El cielo azul nos animó mucho pero no podemos quitar el gorro, aunque incordia un poco, nos protege mucho del frio aire. No tenemos muy claro cómo hacer el recorrido, la idea era rodear la peña por el lado que da al pueblo de Amaya hasta encontrar una grieta por la cual debemos subir, era todo lo que sabíamos y con esa idea avanzábamos, evidentemente portábamos un mapa pero Mary no se fiaba mucho, la peña parecía inaccesible.

La canalización está fundía, cedió el terreno, así que el agua no puede subir por lo que ha dejado de ser útil. Dejamos atrás el arroyo Hongarrera, que sale de la propia peña. Y de igual manera la peña el Castillo y la brecha que la separa de Peña Amaya, nos recuerda mucho a la brecha pirenaica de Rolando.

Las vistas sobre el pueblo parece que se hicieran desde las almenas de un grandioso castillo. Seguimos rodeando la peña por una senda muy pisada, creemos que vamos muy bien. Pronto encontraremos a unos montañeros que bajaban y nos confirman todo lo que nosotros sabíamos en teoría, ellos hicieron el recorrido al revés del nuestro, rodearon la peña por el lado de la peña de Albacastro y ascendieron por la grieta que nosotros bajaremos. No oteamos ningún buitre, ¡una pena!

Poco a poco vamos perdiendo la marcada senda y nos vamos metiendo por terreno más pedrero y un poco más pegado a la pared. Hasta que vemos un pueblo distinto de Amaya y una alambrera que divide el territorio, ¡este es nuestro objetivo!, aquí debería estar la grieta. Sorteamos la alambrera pegados a la pared y pronto vemos muy claramente la canal de subida, ¡menos mal!, Mary ya empezaba a dudar.

El pindio camín que sube por la estrecha canal está muy pisado pero tiene mucha hierba y piedra suelta. Sorteamos alguna piedra grande, tenemos que tener mucho cuidado de no tirar piedras al compañero. La zona herbosa hay que tener cuidado, pues está muy húmeda y se resbala un poco, hay huellas de la granizada matinal.

¡Al fín!, pasamos la estrecha grieta y nos encontramos con una grandiosa llanura rocosa donde tiraba el viento de lo lindo, el punto geodésico lo vemos rápidamente. Mientras caminábamos hacia el vértice comentábamos de que ya sabíamos de primera mano el porqué les había costado tanto trabajo a los que trataban de invadir a los norteños moradores de la peña. El ruido del viento era ensordecedor en nuestras ocultas orejas.

Llegamos al vértice geodésico de Peña Amaya a 1.370 m.a., habíamos caminado 4,5 kilómetros en 1 hora y media. Sacamos unas primeras fotos, pues no pensábamos que el fuerte viento nos animara a estar allí mucho tiempo. Desde la cumbre, al sur ... ¡ancha es Castilla!, al norte teníamos, al lado, la peña de Albacastro y al fondo la guapa silueta de la montaña Palentina y Cántabra.

Una foto de Familia, sin quitar la capucha del anorak, un poco más de contemplación, ante una impresionante estampa del Espigüete y…. a comer el bocata!, para ello nos refugiados en un bendito corro de piedras que allí había. En este punto comentábamos la imposibilidad de adentranos más allá en el caso de la existencia de algo de niebla, pues no observábamos un camino o senda claro, tendríamos que ir campo através.

Una última fotuca de despedida del vértice y el curioso buzón de cumbre, Mary se impacientaba con mi entretenimiento fotográfico, no estaba el día para muchos altares, aunque el cielo estaba casi todo azul. Pero antes de marchar dejo nuestra tarjeta de cumbre, la tengo que sujetar con un piedra porque si no sale volando por arriba o por abajo, pues estaba desfondado, la verdad que no me extraña que aún no nos la hayan devuelto, seguro que voló al poco.

Queríamos hacer el recorrido circular, subir por el lado más sureño y bajar por el lado norte tras recorrer toda la peña, así que continuamos la marcha hacia la zona de La Muela, este paraje es conocido por su gran refugio de piedras, no pasa desapercibido pues casi se ve desde que subes a la plataforma de portaviones llamado Peña Amaya. Es más alto que un servidor, debe estár pensado para que entre el mayor número de personas en él, claro que todas juntitas y de pies.

Dejamos atrás el curioso refugio y Mary, en casi perpendicular a Peña Albacastro, se dirige a una zona que va bajando, una especie de depresión, ella intuye que por allí se baja. Aquí contemplamos una preciosa imagen de peña Albacastro con la cabeza del Espigüete asomando, no me resisti a que Mary me sacara una fotuca con la montaña Palentina al fondo, ¡merecía la pena.

Un servidor quería recorrer toda la peña, desde el vértice hasta la brecha de Amaya, así que hice desistir a Mary de bajar por allí, es temprano y podemos explorar posibles bajadas, así que continuamos paseando por la planicie pedrera de Amaya. Llegamos a otra depresión que probablemente sería la bajada o subida que algunos utilizan y hemos visto cuando estuvimos preparando la marcha en casa, la que cae sobre el arroyo Hongarrera, pero desistimos de experimentar, creo que hay que trepar o destrepar un poco y eso no me gusta nada de nada, así que seguimos camino de la brecha.

Vamos en dirección hasta la peña el Castillo, seguro que no teníamos paso, la brecha nos lo impediría pero había que explorar, es lo que más nos gusta, ya sino ¿qué fin tienen estas excursiones? En el camino pasamos por un bosque de robles pequeños, creo que se llaman "melojos" pronto comprobaríamos que no había posibilidad de bajar por allí.

¡Ya te lo decía yo!, ¡cabezón!, me decía Mary, ¡mira por donde tienes que descolgarte!, ¡vas a bajar tu por ahí!, je, je, je. Desde allí veíamos el pueblo y el camín muy cerca, pero.... ¡por allí no podíamos bajar!, era bastante evidente. Así que tras escudriñar la bajada que se vía por la zona del arroyo, la cual rechazé también, deshacemos el camino recorrido, aunque Mary intentó que un servidor bajara por otro paso que parecía posible pero… ella algo de razón llevaba porque después vimos que tenía cuerdas, aunque todas rotas.

Volvemos sobre nuestros pasos buscando la bajada que Mary había visto, casi en la vertical entre el refugio alto y peña Albacastro, el cual estaba indicado, más o menos por unos jitos. "Ya te decia yo que era por aquí cabezón", decía Mary., tranquila ahora voy tras de ti, no experimento más. ¡Efectivamente!, por allí era, una pequeña hendidura herbosa, pedruna y muy inclinada, teníamos que bajar con mucho cuidado.

Al poco de iniciar la bajada nos encontramos con la entrada a una especie de sima, la dejamos y seguimos bajando con mucho cuidado, la cabeza parecía que se iba… ¡que exagerado eres fiu!, decía Mary. Al final de la canal nos encontramos con un gran jito que nos indicaba que por allí era.

(Vista de la canal de bajada o subida situada en frente de la peña de Albacastro)

Tras bajar por la canal tomamos la estrecha senda que sigue rodeando la peña, pero en este caso del lado de Albacastro y en dirección a Peña el Castillo, y vemos las cuerdas rotas por donde Mary quería que bajáramos, je, je, je, reía un servidor.

Ya en la brecha Mary se empieza a reír y….¡por ahí querías tu bajar!, jua, jua, jua, se reía y me recriminaba ella, ¡menudo cuernu!. Como no podía ser de otra manera no quise dejar de inmortalizar este precioso lugar, que para nosotros será la brecha de Félix. Tras escudriñar un buen rato las posibles bajadas o subidas por la zona del arroyo, continuamos la marcha en dirección a la peña el Castillo, una mirada hacia atrás Mary se da cuenta que Peña Amaya, vista desde allí, tiene forma de tortuga, efectivamente así era.

Antes de iniciar la subida a la peña por una guapa canal herbosa, vemos que hay un hermoso pasillo pedrero que nos lleva a la entrada de una cueva, para allí vamos, se trata de Cueva del Castillo, la cual investigamos un poco y sacamos unas guapas fotos, fue un momento de relax y contemplación de todo el recorrido último realizado.

Continuamos la marcha por la pindia y verde ladera para llegar y sacarnos una guapa foto Familiar con todo Peña Amaya detrás nuestro. Estábamos muy satisfechos, habíamos conseguido realizar el recorrido pensado y el día se había comportado como las previsiones habían dicho, además esto nos animaba para seguir por la zona otro día más, ¿donde buscamos habitación?, - tranqui, vamos a terminar la ruta y después ya veremos, dijo Mary.

Con alegría y satisfacción descendemos desde el Castillo en dirección al final de nuestro recorrido, vamos camino de cerrar la circunferencia andariega por esta histórica peña. Pero antes observaríamos los últimos detalles de este antiguo paraje… restos de viejos muros del ¿Castillo?, o del castro, ya que aquí se asentaron desde la Edad del Bronce, más de 3000 años y también algún dibujo más moderno de influencias célticas.

De nuevo llegamos a la caseta, ya no está la moto del señor de grandes barbas, el cual nos lo encontraríamos al marchar y nos saludaría, seguramente diría para sí… ¡estos son los últimos del día!, ya que en el improvisado aparcamiento no quedaba ningún coche.

Una última mirada a la gran mole caliza de Peña Amaya, unas fotos de la guapa iglesia y nos vamos a buscar un lugar donde calentar un poco y dormir, pues parece que el domingo va hacer bueno y lo tenemos que aprovechar.

Aguilar de Campoo será la villa que nos daría cobijo nocturno, tiene mucho que contemplar y nosotros teníamos que seleccionar algo, una pena que, como íbamos de improviso, no llevabámos la amplia información que teníamos en casa, menos mal que el domingo la oficina de turismo abrió y un amable empleado nos facilitó todos los datos necesarios para continuar nuestra actividad cultural-montañera de Domingo de Resurrección, pero eso será narrado en otra historia.

Ahora solo queda dejaros el habitual video, el cual observaréis que en algunos tramos el canal de sonido se ha anulado con el fin de no maltratar mucho vuestros oidos, bastante sufrimos nosotros con el aire zumbando sobre los nuestros, aunque creo que sobradamente mereció la pena, vosotros juzgaréis.

 

Por si algún detalle se os escapa, os dejamos una amplia presentación fotográfica, la cual contiene unas cuantas fotos más de las que habéis tenido la oportunidad de contemplar en este reportaje.

 

 

Esperamos que el texto y la secuencia de fotos y de video os gustara tanto como hemos disfrutado en este excelente día Sábado Santo del 2010.

JFCamina.

 

Posdata:

Si tienes algún problema al ver la presentación de fotos inicial, puedes verla pinchando sobre esta linea de texto la cual te llevará al álbum de fotos relacionado con la actividad que nos ocupa.

 


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* Aviso: En estos documentos solo tratamos de narrar la experiencia personal vivida al realizar nuestros recorridos, los itinerarios que aquí describimos son orientativos. Queda a la responsabilidad de quien realice la ruta el tomar las medidas de seguridad apropiadas para cada dificultad, que dependerán muchas condiciones, entre ellas el estado del terreno, la altitud, la meteorología, etc... así como la preparación tanto técnica como física de las personas que realicen la actividad.