Asturias

Camín de Ondón

Cabrales, 05/2013

JFCamina, 07/2013

 

Camín de Ondón

(Un guapo paseo hacia un "pindia" pero vistosona majá)

Mapas ING: 56-I "Carreña" (1999) y 55-II "Iguanzo" (2002).

Mapas M.A. Adrados: Macizos Occidental y Central de los Picos de Europa.

Inicio y fin : Poncebos, Concejo de Cabrales, Asturias.

Objetivos: Majá de Ondón, Concejo de Cabrales, Asturias.

Recorrido: Poncebos (210 m.a.) - Camarmeña e inicio Canal de la Bobia (450 m.a.) - Sedo de la Bobia y Cuevona (760 m.a.) - Cabaña Esmenadorio (930 m.a.) - Llaná La Rasuca (1035 m.a.) - Vega la Bobia y fin de la canal (1230 m.a.) - Majá de Ondón (1325 m.a.) - Regreso sobre nuestros propios pasos hasta Poncebos (210 m.a.) .

Distancia: ± 15,0 Kilómetros = 7,5 Ida + 7,5 Vuelta.

Tiempos: 5,5 h. = 3 h. Ida + 2 h y 20' Vuelta.

Desnivel: ± 1115 mts. de ascenso más su correspondiente descenso.

Terreno:Vereda montañera.

Señalizacion: Solo los dos primeros kilómetros, el PR PNPE-31 "Camarmeña", el resto sin señalización pero por vereda muy pisada con la canal de Bobia como guía.

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Hacía mucho tiempo que esta vertical ascensión a la balconada majada de Ondón dormía en la nuestra abultada carpeta de pendientes, las aglomeraciones en la zona de aparcamiento del punto de partida, Puente Poncebos, inicio también de la Ruta del Cares, siempre nos retraía. Así iba pasando el tiempo, hasta que un día nos liamos la manta a la cabeza y para tierras cabraliegas nos fuimos, ya teníamos ganas de coger el “ascensor” andariego que nos trasportaría hasta uno de los más importantes miradores pastoriles del que teníamos referencias.

(Poncebos, Concejo de Cabrales, Asturias, ± 0,0 K / ± 210 m.a. / 11:00 h. / El objetivo a la derecha)

El día elegido despertó muy guapo, aunque les previsiones meteorológiques pronosticaban cambio de tiempo a última hora de la tarde, a pesar de ello, cuando empezamos a caminar era un poco tarde, la aproximación al parking del funicular del puente de Poncebos es un tanto larga desde nuestro lugar de residencia, cuando a él llegamos ya quedaban muy pocos aparcamientos libres, solo un par de ellos. Desde el propio aparcamiento ya enfocamos toda la canal que vamos afrontar, la cual se observa muy verde, la exuberante naturaleza luce con fuerza después de las abundantes lluvias primaverales.

(Le "enesíma" fotografía de las cristalinas aguas del río Cares y... )

Calzamos las botas y sin muchas más distracciones, solo el inmortalizar fotográficamente, por enésima vez, las cristalinas aguas del río Cares, tras este ritual comenzamos a subir hacia Camarmeña por el camín señalizado como el PR PNPE-31 "Camarmeña", el cual arranca entre los dos negocios de hostelería que existen al comienzo de la carreterina que nos emboca por la Senda del Cares.

(... ¡todo para arriba!)

Hasta el balconado pueblín de Camarmeña nos guiará la señalización, después solo nos queda seguir una interminable canal de casi cinco kilómetros, nada de las populares franjas “blancas y amarillas”, solo seguir la vereda pastoril o montañera. Nosotros lo tenemos claro, será “pindio”, así que no nos agobiaremos y trataremos de ir disfrutando de los numerosos detalles que el recorrido nos va ofreciendo a cada momento, nada de cebarse con el objetivo final, con la contemplativa panorámica de los Picos de Europa: con los dos tótem montañeros: los picos Urriellu y el Torrecerro, nosotros a vivir el momento puntual, el resto… ¡ya llegará!

(Desde el comiendo la traza a seguir está clara, aunque algo durilla)

(Para mitigar nuestras penas tenemos numerosos detalles primaverales, una buena excusa)

Para mitigar la vertical traza a seguir tenemos numerosos detalles primaverales que nos ofrecen excelentes excusas para reponer el aliento, las flores están pletóricas, destacan con fuerza sobre el verde pastizal y los “felechos”, así que no es de extrañar que nos entretuviéramos más de la cuenta, aunque nuestra personal manera de afrontar un recorrido es siempre muy similar, siempre sin prisa, contemplando y disfrutando al máximo, nada de castigar el cuerpo.

(Desde el principio: repecho sobre repecho)

(Las tuberías por las que se precipita el agua de la canalización de la Ruta del Cares)

Tras unos primeros quiebros nos encontramos con las dos grandes tuberías por las cuales se precipita el agua de la Canal del Cares y mueven la turbina que produce la electricidad, el germen de la popular “Ruta del Cares”, una generosa fuente nos da la entrada, después más detalles florales y algún bichito que otro, un poco más arriba seguimos con la señalización vertical y pronto empieza a vislumbrarse la canal del Texu, la que nos dará las mejores vistas el picu Urriellu.

(Trofeo fotográfico del día obtenido por Mary)

(Poco a poco vamos pillando altura, así hasta que comienza a vislumbrarse las altas cumbre)

(De momento el objetivo no está puesto en las alturas, los tenemos más cerca: a nuestros pies)

Aunque el objetivo es llegar a contemplar El Picu, pronto comenzamos a olvidarnos de él, los numerosos detalles florales que encontramos a nuestros pies nos fuerzan a ello, resulta imposible ignorarlos, más cuando es una de nuestras especiales pasiones, el fotografiar bellas “florinas”, el ampliar, día a día, la personal colección de Mary, otra cosa es encontrar el nombre de cada una de ella, difícil tarea en la que se ha embarcado.

(Poco a poco, la canal que nos dará la vista a "El Picu" se nos va abriendo)

(Aunque no lo conseguiremos hasta que lleguemos al propio pueblo de Camarmeña)

Poco a poco, la canal que nos dará la vista a "El Picu" se nos va abriendo, aunque no lo conseguiremos hasta que lleguemos al propio pueblo de Camarmeña, el cual alcanzaremos tras media hora de marcha, justo entraremos por uno de los establecimientos hosteleros del pueblo, aunque lo de parar y tomar un cafetín lo dejaremos para la vuelta, ya es un poco tarde para realizar otra parada más, solo las justas para contemplar el tótem de la montaña Astur: El Urriellu, de lo cual nunca nos cansamos.

(Ya estamos en Camarmeña contemplando El Urriellu, siempre es un verdadero placer)

(Camarmeña, ± 1,7 K / ± 420 m.a. / 11:35 h.)

Tras la primera visual al Picu, aunque sin desviar mucho la vista, seguimos “caleya” para arriba, hacia la parte alta del pueblo, hacia el mirador “oficial”, nuestro inicio de ruta “no señalizado” comienza, aunque antes nos veremos obligados a parar para fotografiar los detalles aéreos y los que nuestras botas rozan.

(Excelente y cómodo balcón sobre la canal del Tejo y El Picu)

(Las altas cumbres tienen mucha competencia, parece que no quieren dejarnos mirar hacia arriba)

Alcanzamos el mirador, no bajamos hacia él, seguimos subiendo, observando con curiosidad las pequeñas construcciones ganaderas “incrustadas” sobre el terreno, aprovechando su protección, unos metros más arriba el singular lavadero, el depósito del agua y una fuente, después la vereda pastoril-montañera que debemos seguir, el inicio de la Canal de Bobia, pero antes de adentrarnos en ella realizamos una mirada más hacia la zona del Urriellu, pues ahora se deja ver nuestra querida Peña Castil, buenísimos recuerdos nos vienen a la cabeza.

(Abandonando el pueblo, por su parte más alta, nos encontramos con singulares detalles)

(Lavadero y fuente, la cabritina estará pensando que por que le han desviado el agua de la balsa)

(Antes de afrontar el inicio de la ascensión por la Canal de la Bobia hacemos otra mirada al Picu)

(Ahora, por la izquierda, se deja ver Peña Castil, por el medio la Torre Carnizoso y del Oso)

Aún quedan veinte minutos para el mediodía de reloj, quizás un poco tarde, en nuestro personal estilo, realmente no nos preocupa mucho, ahora son los días largos, lo que realmente nos inquietan son las nubes que comienzan aparecer en escena por el SurEste, las cuales comienzan a poner un fondo gris sobre las prominencias calizas del día, sin embargo, hacia el NorOeste, hacia donde nosotros nos dirigimos, el cielo sigue siendo, mayormente, de fondo azul, con alguna beta blanquecina, así que con cierta incertidumbre, pero optimistas, afrontamos la ascensión por la Canal de Bobia.

(Camarmeña, ± 2,0 K / ± 450 m.a. / 11:40 h. / Inicio de la Canal de Bobia)

(Casi cinco kilómetros de ascensión a la vera de la peña)

(Aunque con numerosos "descansos contemplativos")

(Será una vertical ascensión canalera)

Tras dejar atrás el pueblo ya no encontramos señalización compañera, alguna piedruca que otra, a modo de jito, nos hace un pequeño guiño, aunque la traza a seguir está clara, más si uno sabe el objetivo del día, lo que es decir, el seguir ascender por la canal casi “pegadinos” a la peña lateral que discurre por nuestra derecha, aunque al mitad del camino tenemos que hacer una pequeña variación para después volver hacia ella y salir a las Vegas de Bobia, ya muy cerca de la majá de Ondón.

(Todo para arriba, dejando a nuestra derecha la peña)

(Panorámico detalle de lo que dejamos atrás: la canal del Duje, la del Tejo y el Urriellu)

Nos lo tomamos con tranquilidad, aunque un poco intranquilos por las negras nubes que comienza a tapar el Macizo Central de los Picos de Europa, aunque la vista hacia donde se encuentra Ondón aún está claro, pero ya comenzamos a mentalizarnos que si conseguimos llegar no obtendremos el pleno del día, aunque con lo que llevamos disfrutado ya nos damos por contentos, somos muy facilones de contentar.

(Del cielo azul del NorOeste, a las negras nubes que entra por el SurEste)

(Este cara y cruz mateorológico genera dudas, aunque no por esos vamos a renunciar a seguir)

En poco tiempo hemos realizado una fuerte ascensión, el aparcamiento del funicular se ve ya muy abajo, ahora la canal por donde transitamos llega un punto que parece que se cierra un poco, un promontorio, con una cuidada cabaña sobre él, provoca tal percepción, a nuestra izquierda aparece una vereda que parece que va hacia él, nosotros seguimos por la vera de la peña, un poco más arriba vemos un “sedo”, donde Mary observa una portilla, se trata del Sedo de Bobia, el cual va hacia Espuga, realmente un terreno muy peligroso, como cualquier transito por estos especiales paso de pastores.

(Una mirada hacia el comienzo de ruta: ¡Uff, que abajo queda la carretera!)

(Desvío hacia Espuga, por un complicado sedo, no es de extrañar que tenga portilla)

(Mary contemplando el "sedo" y la cuidada cabaña en medio de la canal)

Pasado los desvíos del sedo y la cabaña, llega un momento que el camín nos arrima aún más sobre la peña, para facilitar nuestro avance tenemos una especie de escaleras calizas, sorteamos unas peñasca y al poco nos vemos bajo la entrada a una gran cueva, no nos aguantamos y nos acercamos para inspeccionar, el terreno está totalmente cubierto de estiércol de ganado caprino, una buen capa.

(Unos calizos peldaños y... ¡una cuevona!)

(Cueva, más abajo, en el medio de la canal, una cabana, ± 3,5 K / ± 760 m.a. / 12:30 h.)

Damos la espalda a la cuevona y seguimos camín arriba, por un tramo con pedrera escalerina, poco a poco nos vamos despegando de la peña, tal parece que atravesamos diagonalmente toda la canal, aunque tampoco existe tanta extensión para ello, su estrechez hace que en “cuatro” pasos nos plantemos en el otro lado de la misma.

(Dejamos tras nuestro la cuevona y poco a poco vamos separandonos de la peña)

(Parece que nos quedan pocos minutos para contemplar al Urriellu, no tardará en ser cubierto)

Son cerca de la una de la tarde y parece que la contemplación del Picu Urriellu toca a su fin, las negras nubes, amenazantes desde principio de ruta, comienzan a tomar las altas cumbre en plan serio, aunque, como último guiño a nuestro esfuerzo, la madre naturaleza nos deja ver las altas picachas del Macizo Central de los Picos de Europa, como el Albo,Torrecerredo y los Cabrones, seguro que será todo lo que podamos contemplar hoy, con respecto a este tema… ¡la suerte está echada!

(Ya con las altas cumbres de los Picos de Europa ocultas, seguimos nuestra marcha)

(Aunque, cada poco, hacemos una paradina y nos recreamos, una buena excusa para tomar aire)

Las nubes están un poco juguetonas, tan pronto oscuras como claras, esto nos mantiene en vilo y nos da una buena excusa para tomar aire y mirar hacia los dos grandes tajos que dejamos tras nuestro, con la esperanza de que la negra situación sea transitoria o, al menos, con pequeñas ventanas visuales.

(En medio de la canal de Bobia, una mirada hacia arriba y otra a lo fondero)

En medio de la canal de la Bobia, con una mirada hacia arriba y otra a lo fondero, llegamos a un jito importante del recorrido, alcanzamos la cabana de Esmenadorio, una buena edificación pastoril, de ¿1895?, si interpretamos bien un gradado sobre la piedra de la puerta, no es de extrañar que esté medio cayendo, aunque, para nosotros, lo verdaderamente importante es que se encuentra estratégicamente situada a una hora de Ondón, tal con intuimos que dice una descolorida inscripción sobre una de sus piedras.

(Cabana de Esmenadorio, a "1 hora Ondón" diz en una piedra, ± 4,6 K / ± 930 m.a. / 13:10 h.)

Desde Esmenadorio, ya casi no distinguimos los coches aparcados en el parking del funicular, unos caballos que pastan tranquilamente en una vallina más abajo, donde la canal parece que se bifurca, tampoco se contemplan muy grandes, al igual que unos montañeros con los que nos cruzamos, unos minutos caminando y ya los vemos como “enanitos” canal abajo.

(¡Uff, qué pequeño se ve todo!)

Lo de una hora a Ondón nos da un extra de fuerza moral, pues de la física parece que vamos realmente bien, pues, pese a lo pronunciado de la subida, no vamos cansados, no nos hemos cebado con la ascensión y nos lo hemos tomado con tranquilidad contemplativa, esto siempre ayuda. Siguiendo con nuestra personal estrategia afrontamos otro largo, este será el cuarto de seis, el de la subida a Camarmeña, a la Cuevona y a Esmanadorio fueron los tres anteriormente realizados, ahora afrontamos el resto, tenemos una hora por delante para ello.

(Para el cuarto largo de seis tenemos a les cabres como compañeras, aunque...)

(... las florines cabraliegas siguen muy presentes)

El cuarto largo que iniciamos tendremos la compañía de las cabras, las cuales deben estar bastante atacadas de bichitos porque no paran de “tascase”, por lo que no nos arrimamos mucho a ellas, no sea que nos pasen algún inquilino. Las preciosas florinas y las amplias panorámicas de las dos canales que tenemos al otro lado de la nuestra también siguen presentes.

(Ya solo queda una hora, así que... )

(Aunque aún tenemos que dar el "do de pecho")

Ya hace tiempo que vamos transitando por la izquierda de la canal de la Bobia, teniendo una “amplia” visión de la peña caliza que la franquea y que vamos dejando a nuestra derecha según ascendemos. Observamos que la canal va a cerrarse unos cuantos metros más arriba, parece que no queda mucho, aunque una gran “llaná” verde-pedrera se interpone en el camino, deberemos cruzarla diagonalmente y arrimarnos de nuevo a la peña, al paso que vemos a nuestra derecha según avanzamos.

(Llaná de La Rasuca, un repiro antes del último repecho, ± 5,7 K / ± 1035 m.a. / 13:30 h.)

(Aún nos queda, así que sacamos una fotuca más a les cabres)

La traza a seguir está muy clara y pisada, así que no presenta dudas, antes de afrontar este quinto largo nos relajamos un poco sacando unas cuantas fotos a las cabras y sus criaturas, los cabritinos estan preciosos, aunque muy inquietos, no dejan de rascarse. Tras tomar aire afrontamos la última subida importante de la jornada, seguro que si el día hubiera estado mejor aún quedaba otra, pero hoy, con llegar a Ondón nos vamos más que satisfechos, en otra ocasión igual conseguimos el Cuetón.

(Iniciamos el quinto largo, el que subiendo por la traza de la derecha nos saque a las Vegas de Ondón)

(¡Ánimo, ya queda poco!)

(La vereda pastoril-montañera va muy pisada)

Justo antes de salir de la canal de Bobía nos encontramos con una pareja que baja, al vernos subir en camiseta de manga corta, nos advierten de que arriba está muy frio y las nubes se han hecho cargo de la situación, les comentamos que traemos la ropa de abrigo en la mochila, pues todo el bulto no es bocata y tiramos para arriba, ya tenemos ganas de alcanzar la pradería y llanear un poco, parece que los mil metros de desnivel que llevamos acumulados empiezan a notarse, especialmente en este último tramo, ¿o serán las ganas de llegar?

(Vegas de la Bobia, fin de la canal, ± 6,7 K / ± 1230 m.a. / 13:55 h.)

Tal como nos temíamos una hora antes, cuando vimos que las nubes tapaban al Urriellu y sus damas de compañía, la “garganta divina”, el gran tajo del Cares tiene “la boina” puesta, se ve claramente el tajo pero ninguna de las altas cumbre que lo forman. No hace falta dejar constancia escrita de que nos hubiera gustado contemplar el espectacular e impresionante espectáculo montañero de los Picos de Europa, desde Peña Santa, al Torrecerredo, el Urriellu y la Morra Lechugales, las prominencias importantes, entre otras, de los tres macizos que lo forman, pero no puedo ser, llegamos un poco tarde.

("La boina" puesta sobre la "gargante divina", la del río Cares)

Dicho lo anterior también tenemos que escriturar que no nos importó mucho, realmente disfrutamos un montón con la subida y los numerosos detalles que en ella encontramos, incluido los motivos montañeros, si no hubiera sido así, y solo buscáramos la foto principal de la jornada, nos hubiéramos dado la vuelta a mitad de camino. Tras constatar lo que ya sabíamos hace un par de horas solo quedaba afrontar el último largo de ascensión, el sexto, el que cómodamente nos llevaba hasta las cabañas de la majada de Ondón, las cuales observamos ya muy cerca entre la niebla.

(Después de tres horas de subidita, a nuestro paso, ¡faltaría más!, llegamos a la...)

(Majá de Ondón, ± 7,5 K / ± 1325 m.a. / 14:10 - 15:10 h.)

Pasados unos minutos de las dos de la tarde, tres horas después de arrancar desde el parking del funicular a Bulnes, alcanzamos la majada de Ondón, justo antes de llegar la niebla se retiró unos metros tras las cabañas, todo un detalle. Lo primero que nos llamó soberanamente nuestra atención fueron los “corros” que en ella existían, como si estuviéramos en nuestra querida Teverga o Somiedo, realmente no nos lo esperábamos, no habíamos apreciado ese detalle en las fotografías o se nos pasó por alto, fue una grata sorpresa encontrarnos con esta singular construcción pastoril.

(Al llegar la niebla se retiró unos metros y nos dejó observar los "corros" de Ondón)

Como no podemos divagar sobre cuál es esa cumbre o aquella, tema muy recurrido y el que siempre acaba en alguna discusión, no perdemos mucho tiempo y apoyamos la espalda sobre una pared de la gran cabana-casa y procedemos a degustar el bocata. Cuando estábamos en labor nutritiva vemos bajar por la canal un grupo montañero, suponemos que vienen del Cuetón, unos trescientos metros de desnivel positivo más arriba, donde un servidor tenía en mente subir si el tiempo lo permitía. Llegan en fila de a uno los montañeros a nuestra altura y nos confirman lo que suponíamos, arriba ya no veían nada, -Nada, para otra vez, le dije y rápida respuesta recibí, -No creo. Estaba claro que la subida de más de 1400 de ascensión y su correspondiente descenso….

(Hora del bocata, con la espalda pegadita a un buena pared y ante la atenta mirada del ojo del corro)

(Foto de pareja con lo que fue y pudo ser como telón de fondo)

Tras el bocata, la charleta y lucubraciones varias, sobre si volvemos para alcanzar el Cuetón o Cabeza Llerosu, nos ocuparon una hora, después una foto de recuerdo con lo que fue y pudo haber sido, ¡una pena!, pero realmente no lo sentimos así, nos hemos quedado muy satisfechos, no sacamos “matrícula de honor” pero si un sobresaliente, así que realmente mereció la pena.

Por si se nos había olvidado algo allí teníamos otras preciosas florinas cabraliegas, donde el amarillo de las “prímulas” y demás, destacan con fuerza sobre el gris calizo, estos pequeños detalles siempre prestan. Tras todo ello toca iniciar el regreso, deshacer el camino, sobre nuestras pisadas de ascenso, sin levantar mucho la mirada hacia arriba, por dos razones importantes, la primera, la más importante, por seguridad, y la segunda, porque no hay nada que contemplar, la gris oscuridad lo cubre casi todo, solo los detalles “a rás” de de bota merecen la pena.

(Majá de Ondón, ± 7,5 K / ± 1325 m.a. / 15:10 h. / Toca deshacer el camino)

El dibujo del track del GPS sobre el mapa del IGN es idéntico para la subida como para el descenso, así que solo ponemos el de un sentido, así ganamos en “limpieza” sobre el mismo, pues algún “rayón” que otro, por perdida de cobertura, plasmó “el aparato” en el descenso, suponemos que las nubes algo tendrían que ver en ello, la fuerza de los satélites resulta un tanto escasa en tales circunstancias.

(Nuestro recorrido a Ondón de ida y vuelta / ‘© INSTITUTO GEOGRÁFICO NACIONAL DE ESPAÑA.2009’)

Sin que la lluvia hiciera actor de presencia llegamos de nuevo al pueblo de Camarmeña, en esta ocasión nos paramos en el bar para tomar un cafetín y relajarnos un poco, después, en el último largo de descenso y de jornada, tocaba sacar unas cuantas fotos más de florinas, las que habíamos dejado sin hacer a la subida, no era plan de perder mucho tiempo.

A eso de las cinco y media de la tarde cruzamos el puente sobre el río Cares, no hace falta contar que, en este tipo de desniveles, el descenso resulta mucho más complicado que el descenso, de tal manera que la diferencia de tiempo no es tan abultada como en principio podríamos imaginar, apenas unos cuarenta minutejos, dos horas y veinte minutos frente a las tres horas de la subida.

(Poncebos, Concejo de Cabrales, Asturias, ± 15,0 K / ± 210 m.a. / 17:30 h. / Río Cares)

Muy satisfechos de la jornada disfrutada por la Canal de Bobia nos vamos carretera abajo camino de Arenas de Cabrales, pensando en algún día volver y “doctorarnos”, ahora solo nos queda arrimarnos hasta la nuestra sidrería de referencia y seguir disfrutando de lo mucho bueno que Cabrales nos ofrece, así que…

¡No tardaremos en volver!

 

JFCamina

Para referencias sobre la zona correspondiente en www.jfcamina.es

Aunque no te pierdas:

Cabrales: Bulnes, por el camin vieyu

Cabrales: Peña Castíl

Cabrales: Vega de Urriellu.

 

 


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* Aviso: En estos documentos solo tratamos de narrar la experiencia personal vivida al realizar nuestros recorridos, los itinerarios que aquí describimos son orientativos. Queda a la responsabilidad de quien realice la ruta el tomar las medidas de seguridad apropiadas para cada dificultad, que dependerán muchas condiciones, entre ellas el estado del terreno, la altitud, la meteorología, etc... así como la preparación tanto técnica como física de las personas que realicen la actividad.