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Pirineos

Ordesa

Huesca, 07/2006

JFCamina, Rv. 04/2012

 

Ordesa: Un recorrido para no olvidar

(Siguiendo una foto, nuestra primera andanza por los Pirineos)

Mapas: I.G. N. y Ordesa, Huesca, Editorial Alpina.

Inicio y fin : La Pradera - Parking V. Ordesa, P.N. Ordesa y Monte Perdido - Huesca.

Recorridos: La Pradera - Parking de Ordesa (1330 m.a.) - Puente de los Cazados (1345 m.a.) - Mirador de Carcilarruego (1980 m.a.) - Faja de Pelay (1950 m.a.) - Cola de Caballo y río Arazas (1778 m.a.) - Gradas de Soaso (1695 m.a.) - Cascada del Estrecho (1650 m.a.) - La Pradera - Parking de Ordesa (1330 m.a.).

Distancia: ± 20,0 Kilómetros (recorrido circular) / Tiempos: 7,0 horas.

Desnivel: 700 mts. ascenso todo de golpe y después en dosificado descenso.

Terreno: Caminos y veredas montañeras.

Esta ruta significó, en toda regla, nuestro “bautizo” montañero por los Pirineos, la experiencia nunca se nos olvidará, así por este especial motivo, y para que saquemos las consecuencias correspondientes, merece ser rescatada de nuestro desaparecido blog.

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Después de varios viajes turísticos por la zona más urbana de los Pirineos nos decidimos hacer la primera gran andanza por ellos, el paraje escogido no fue fortuito, tenía una explicación ya que desde güaje he tenido la ilusión de ir a los Pirineos y muy especialmente al P. N. de Ordesa; ¿el motivo?: una fotografía. En el salón de la casa de mis padres siempre he visto un cuadro que contenía una fotografía del pueblo de Torla, la Iglesia y las grandes moles de rocas que conforman su entorno, similar a la que figura como portada a este reportaje. Nunca me explicaron el motivo de su presencia, seguramente sería solamente decorativo, pero ese cuadro fijó en mí una necesidad de conocer el paraje, así que hasta allí nos fuimos en familia.

¡Ah!, en el salón de mi casa existe otro cuadro similar pero con la foto del “Picu Urriellu”, por suerte el nuestro güaje no le quedará ninguna fijación ya que hemos subido varias veces hasta el refugio de la vega del Picu, ahora si quiere subirlo será cosa de él.

(Torla, Huesca, Julio del 2006)

El verano del 2006 se cumplió el deseo, acampamos en Torla y nos pasamos una semana recorriendo el Parque Nacional de Ordesa – Monte Perdido. Sin entrar a valorar la belleza de la zona o compararlo con nuestra tierra, error habitual en la mayoría de las personas, me dedicaré a comentar las sensaciones y peripecias de la ruta más típica del lugar: Subida a la Cola de Caballo desde la Pradera de Ordesa.

(Nuestro primer recorrido por Ordesa / ‘© INSTITUTO GEOGRÁFICO NACIONAL DE ESPAÑA.2009’)

Nosotros no hicimos la más sencilla, Pradera Ordesa – Cola de Caballo, sino que realizamos una variante, un poco más dura y aérea, pero mucho más vistosa, es decir: Pradera Ordesa - Senda de los Cazadores – Faja Pelay - Cola de Caballo – Pradera de Ordesa. Subir hasta la Cola de Caballo utilizando la Senda de los Cazadores significa un esfuerzo añadido compensado con unas maravillosas vistas.

(Parking Valle de Ordesa, P.N. Ordesa y Monte Perdido, Torla, Huesca, ± 0,0 K / 1330 m.a. / 9:30 h.)

En las fechas que estamos, para llegar al Parking del Valle de Ordesa en Las Praderas no lo puedes hacer con vehículo propio, se debe utilizar un autobús lanzadera que cogimos en Torla. Nada más apearnos de él nos acercamos a la señal que nos indica la dirección que nos interesa y… ¡todo para arriba!

Este recorrido tiene un desnivel positivo de uno 700 metros y todos deben hacerse en los dos primeros kilómetros, así que uno ya debe de ir mentalizado para lo que le espera. Otra cosa es a qué ritmo subir, esto es muy personal y cada uno debe ajustar su “marcheta”, nosotros que estábamos acostumbrados a caminar por nuestras montañas lo llevamos bastante bien pero no por eso nos apuramos más.

En la larga subida de una hora y media nos encontramos con numerosos turistas, más que montañeros, estos últimos tiran mucho más arriba, todos con cierta tranquilidad iban subiendo. Hubo un momento de tensión, escuchamos un gran estruendo, cerca, lateralmente, parecía que había habido un gran desprendimiento de rocas. Una señora cogió el móvil para avisar a emergencias, tenía miedo de que por la zona afectada hubiera gente, la tranquilizaron y le dijeron que lo iban a controlar. No parecía que por la zona donde sonó hubiera gente, desde la lejanía, parecía muy salvaje no había indicios de que existieran paso. Teníamos un día excelente de sol pero.. ¡mal comenzábamos!

(Las canales de bajadas son de vertigo)

La dura subida va en zig – zag constante y casi interminable, hasta alcanzar una altitud considerable, cercana a los dos mil metros de altitud, esfuerzo del que nos olvidamos al ver las excelentes panorámicas que desde la citada altitud contemplamos, realmente merecía la pena.

No me voy a recrear en la descripción de las espectaculares vistas que se pueden contemplar desde el mirador de Calcilarruego o del Rey, con mirar las fotografías…. ¡sobran las palabras!

(Arriba, vistas desde los 2000 metros de altitud y...)

(... Abajo, a unos 1330 m.a., en La Pradera, donde nos dejó el Bus y comenzamos a subir)

(Mirador de Calcilarruego, ± 2,4 K / 1990 m.a. / 11:00 h.)

Allí nos fuimos agolpando la fila de senderistas que habíamos comenzado a caminar a poco de apearnos del bus, así que costó trabajo sacar una foto guapa de familia, sin que nadie anduviera por el medio. Nos llamó mucho la atención en encontramos con un padre holandés con sus hijos adolescentes, llevaban varios años haciendo el GR-11 “Senda Pirinaica”, por zonas, una año cada una, serían nuestros intermitentes compañeros de viaje hasta cerca del final de la faja que comenzábamos a transitar, la de Pelay.

(Una mirada hacia la zona de donde vinimos en bus y entrada al vallde de Bujaruelo)

(Arriba, en lo más alto, la Brecha de Rolando)

Nos vamos adentrando poco a poco en la faja de Pelay a la vez que nos vamos despidiendo de las excelentes vistas, una última mirada para la impresionante postal de la mítica Brecha de Rolando, un lugar un tanto especial cargado de cierta magia, no sé si algún día podremos ir hasta él, ¡no estaría mal!

(Detalle de la Faja de Pelay, por la que comenzamos la singladura)

El paseo por la faja de Pelay, en suave descenso de unos siete kilómetros hasta la Cola de Caballo, nos va a ir permitiendo observar la magnitud de Ordesa a una altitud cómoda para el cuerpo y la vista.

(Un precioso detalle floral del camino y....)

(... el espectacular cuadro Pirenáico: Circo y cascada de Cotatuero)

El avance, en fila de a uno, es cómodo, muy contemplativo, aunque en ocasiones los pinos y abetos nos impiden ver la guapa faja que llevamos a nuestra izquierda, al otro lado del cañón, la que rodea al gran mazacote del Tobacor (2779 m.a.).

(Faja de Pelay, ± 5,0 K / 1950 m.a. / 12:00 h.)

El día comenzó muy bien, pero al medio día las nubes empezaron a llegar con fuerza y nos juegan una mala pasada, nos van cerrando el cielo azul inicial, ocultando la maravillosa imagen de “Las tres Sorores”, justo por encima del objetivo marcado para iniciar el regreso por el medio del Cañón de Arazas, pasando por la Gradas de Soaso, las cuales podemos observar desde nuestra privilegiada posición.

(Arriba Las tres Sorores sobre el final del Cañón de Arazas y, abajo, Los Gradas de Soaso)

(Nosotros arriba, abajo vemos el camino de la vuelta por lo fondero del valle, a la vera del río Arazas)

Ante el miedo a perder la visibilidad por completo nos apuramos a realizar una foto de familia ante tan especial y espectacular paraje del Cañón de Arazas. Tras ello, con cierto pesar y con la vista puesta en las nubes y la Cola de Caballo, seguimos nuestra marcha, observando las numerosas y vertiginosas canales que desde lo más alto bajan, ¡uff!, metía cierto miedo que se pusiera a llover, no queríamos ni pensar en ello, aunque parecía que la evolución de las nubes era para mejor y comenzaba a clarear, ¡menos mal!

Como parecía que los nubarrones se alejaban, aunque sin dejarnos ver las altas picachas, decidimos parar a comer el bocata antes de llegar a nuestro objetivo. Estábamos a media faena cuando el cielo se abrió, parece que el cielo se apiadó de nosotros y las nubes se apartaron un poco para dejarnos ver y fotografiar, con el bocata aún en la mano, “Las tres Sorores” con la cima de Monte Perdido en el medio, ¡bien!.

(“Las tres Sorores”: El Cilindro, 3328 m.a., Monte Perdido, 3355 m.a. y Soum de Ramond, 3252 m.a.)

(“Las tres Sorores” y la familia con el bocata, ± 9,0 K / 1850 m.a. / 13:30 -14:00 h.)

(“Las tres Sorores” sobre el Circo de Soaso y la Cola de Caballo)

La alegría fue intensa pero muy pequeña, al poco los truenos comenzaron a sonar, como fue habitual los días que en los Pirineos estuvimos, comenzaron poco a poco, lo que nos dio tiempo a poner nuestras capas, pero en cuando llegamos a la Cola de Caballo, justo después de sacar la foto de familia, se desató la tormenta de lluvia y granizo con su correspondiente acompañamiento eléctrico.

(Cola Caballo, ± 10,0 K / 1775 m.a. / 14:20 h.)

(Después de la foto de familia vino lo más gordo, a Felipe se le borraría la cara de risa)

En un poco espacio de tiempo vimos como desde las grandes moles se formaban las famosas torrenteras del lugar nunca vistas por nosotros, lo que preveíamos que podía pasar al transitar por la faja de Pelay, pero hay que verlo para creerlo.

El espectáculo visual era impresionante y el ruido atronador, nos deleitamos con el mismo, bueno, Mary no tanto, aunque cuando nos dimos cuenta no podíamos cruzar las riegas laterales cargadas de agua desde lo más alto. A falta de puentes para salvarlas, se hizo una labor de equipo para tratar de ayudarnos unos a otros, nadie quería quedarse quieto allí esperando que pasara.

Gracias a un senderista, que en su mochila llevaba de todo, sacó una cuerda y la tensaron por los dos extremos, hacía las veces de improvisada barandilla, así se pudo cruzar el río en varias ocasiones con más sensación de seguridad. El espíritu solidario quedó bien claro ante esta “inesperada” situación. Entrecomillo porque realmente sabíamos de la frecuencia de las tormentas en los Pirineos pero no esperábamos tanta virulencia.

La situación fue realmente crítica, especialmente para Mary, la cual tiene una fobia especial hacia las tormentas. Nos tranquilizó un poco que íbamos medianamente preparaos, calzábamos botas de montaña, ropa de abrigo, capa, etc… En contraposición observamos alguna estampa al respecto un tanto inapropiada para la zona donde nos encontrábamos, personas calzado de finos playeros, camisetas de tirantes y nada para protegerse, Venían desde el Parking por el valle arriba, los que venían de Goriz y por la Senda de Los Carzadores ibamos mejor equipados, ¡por algo será!, aunque a la hora de la verdad la tormenta era para todos.

A estas alturas de la jornada, la actividad contemplativa pasó a un segundo nivel y nos quedó sin observar el singular paso de las Clavijas de Soaso, las cuales nos acortarían el recorrido para llegar a la zona superior, donde se encuentra en refugio de Goríz, a 2200 m.a., y la posibilidad de acceder a las altas cumbres de Monte Perdido. Fue en este punto donde me acordé del padre holandés y su hijos, ¿dónde estarían?, ¿habrían alcanzado Goríz a tiempo?, pensamos que no y que se llevarían un buen atracón.

(El agua busca enfurecido el cauce del río Arazas)

Poco a poco la tormenta se fue disipando y las negras nubes fueron dejando paso al cielo azul, aunque ya importaba poco, el agua seguía cayendo enfurecido por las finas riegas desde las altas cumbres en busca del cauce del río Arazas. El apoyo entre los, hasta hace unos minutos desconocidos, compañeros senderistas fue fundamental para seguir avanzando con seguridad. A pesar del húmedo follón que nos encontrábamos la gente no dejaba, entre saltito y saltito, de fotografiar o grabar lo que allí estaba ocurriendo, nosotros no íbamos a ser diferentes, también queríamos inmortalizar el salvaje momento.

(El apoyo entre los senderistas fue importante para salvar la "inesperada" situación)

Al llegar a la zona de las Gradas de Soaso la situación ya parecía controlada, aunque no por eso dejamos de relajarnos. A partir de aquí, según el mapa que portábamos, similar al que figura al inicio del reportaje, figuran señalizadas un buen número de cascadas, pero viendo la que estaba cayendo no había manera si era un salto de agua habitual o provocado por la espectacular tormenta de verano de las tres de la tarde.

(Gradas de Soaso, río Arazas, ± 12,0 K / 1695 m.a. / 15:20 h.)

Sea el origen de la cascada lo realmente interesante eran las preciosas imágenes que nos dejó la madre Naturaleza, a parte del susto nos llevamos un buen número de fotos para recordar la belleza del paraje, en un día donde se desataron los truenos y relámpagos.

(Los saltos de agua no llegamos a saber si eran habituales u ocasionales, con tanto agua)

(Lo que está claro que el río Arazas creció rápidamente, provocando que su bravura se multiplicara)

Con fotografía tienes la oportunidad de plasmar una décima de segundo de una situación determinada, como las especiales postales que hasta ahora habéis podido contemplar pero siempre queda observar la acción en movimiento y para eso llevábamos nuestra cámara de video. La película que grabamos conseguimos, creo que con acierto plasmar la vigorosidad de la situación, aunque las condiciones no fueran las mejores. Seis años después rescatamos, ya lo dábamos por perdido, su recuperación nos causó una gran satisfación y preparamos una edición especial para este reportaje, parte de la grabación total, la específica de la tormenta.

(Si tienes algún problema con el video pincha este link para verlo directamente en Youtube

Creo que no hace falta decir más, solo una cosa, si llegáis a disfrutar la totalidad del video, al final podéis comprobar la mala cara que Mary tenía, detalle que la fotografía logró plasmar. En el fotograma aseguraba que no volvería y menos en invierno, al día de hoy, esto se cumplió parcialmente, aún no volvimos a Ordesa, pero si regularmente a los Pirineos, la que hoy narramos sería la primera de un amplio repertorio de guapos recorridos por las montañas Pirenaicas.

(Parking Valle de Ordesa, P.N. Ordesa y Monte Perdido, Torla, Huesca, ± 20,0 K / 1330 m.a. / 18:00 h.)

Al final, de nuevo en la Pradera de Ordesa, la primera ruta “montañera” por los Pirineos nos llevó unas siete horas, ahora solo quedaba esperar a que el autobús lanzadera nos llevara de nuevo a Torla, en el viaje hasta al pueblo los comentarios eran unánimes. Para todos sería un recuerdo muy especial, el de una accidentada excursión, la cual no se borrará fácilmente, el paisaje, la tormenta y especialmente la buena gente, hacen que no se borren de nuestra memoria.

Esta experiencia nos demostró que ir bien equipado a la montaña no está de más. Nunca nos debe dar pereza llevar una capa, prendas de abrigo, calzado adecuado, etc… Cuando te encuentras en situaciones, como las narradas anteriormente, compruebas la necesidad de seguir los consejos que nos facilitan tan a menudo.

 

 

JFCamina

Para referencias sobre la zona correspondiente en www.jfcamina.es

 


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* Aviso: En estos documentos solo tratamos de narrar la experiencia personal vivida al realizar nuestros recorridos, los itinerarios que aquí describimos son orientativos. Queda a la responsabilidad de quien realice la ruta el tomar las medidas de seguridad apropiadas para cada dificultad, que dependerán muchas condiciones, entre ellas el estado del terreno, la altitud, la meteorología, etc... así como la preparación tanto técnica como física de las personas que realicen la actividad.