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León

Faedo de Ciñera

Ciñera, 02/2010

JFCamina, 05/2010

 

Faedo de Ciñera

Inicio y fin : Ciñera (1070 m.a.), Ayto. La Pola de Gordón - León

Mapa: IGN 103-IV “Pola Gordón”.

Terreno: Pista terrera, Agua, Puentes, Montaña rocosa y Asfalto.

Distancia: 11 Kilómetros.

Desnivel: 256 mts.

Tipo: Circular.

Nota de advertencia: Antes de que el lector arranque el reportaje al que se enfrenta, advertir que el mismo fue documentado en el año 2010. Mucho han cambiado las cosas en torno a este pequeño fayeu (hayedo), ya no es el mismo que ahora puedes observar. En pro de la accesibilidad y protección del bosque se ha instalado una larga pasarela de madera sobre el río y el propio hayedo. Ni entramos, ni salimos, solo lo advertimos para que la gente no vaya con una idea preconcebida de lo que va a contemplar y se encuentre otra muy diferente.

 

 

 

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Nos había hablado mucho bueno del Fadeo de Ciñera, "una excursión corta y guapa" decían, ¡tendremos que ir! pero las andanzas son muchas, y las piernas las mismas, así que lo fuimos demorando, "este otoño tiene que estar precioso", "sí, pero con mucha gente", por lo que decidimos que se realizaría en invierno, con algo de nieve ó con mucha agua y...¡así fue!, no había nieve pero... ¡agua a raudales!

Así que después de pasar el último temporal de este bruto invierno, "haber si acaba pronto" decía una señora del lugar, nos desplamos hasta la población minera de Ciñera, un pueblo en el que la minería, al igual que en sus vecinos, ha jugado un baza importante desde finales del siglo XIX, ahora, como en el resto del país ha desaparecido o está punto de ello.

A la entrada del pueblo, cerca del K-39 de la N-630, nos espera un gran panel informativo en el que figura un mapa que indica el recorrido a realizar y sus 25 puntos de interés, con sus correspondientes fotografías, ¡no está nada mal!, ¡buen comienzo!, aunque nosotros no lo necesitábamos mucho, porque en la última Feria del Chivo de nuestra querida Vegacervera habíamos pillado un guapo libro, editado por A.M.P.A. del C.P. San Miguel Arcángel de Ciñera, en el cual venía ese precioso poster, pero me imagino que para el resto de caminantes una fotografía del panel les vendrá a las mil maravillas, además si la realizas al comienzo te puede venir muy bien como guía del camino.

Ibamos un poco tarde, por lo que no parámos a tomar un cafetín, Mary no tardaría mucho en recriminarmelo, no paramos a sacar una fotuca de la guapa Iglesia porque estaba rodeada de cables, lo que la enfeaban mucho, casi al lado de la misma sube la caleya que nos llevará al objetivo de día, unos indicadores de madera así nos lo indican. La mañana está soleada pero aún fría, las previsiones eran que para la tarde entrara otro dichoso temporal.

Salimos del pueblo, vamos caminando por una amplia pista, dejamos atrás el cementario y tras cuzar un puente pronto observaremos donde puede estar nuestro objetivo, en la interseción de dos grandes moles calizas, las cuales forman una foz, ¡allí debe ser!, así era pero antes de adentrarnos en ella paramos un tiempo para observar los restos de las intalaciones mineras del Grupo Ciñera. Una bocamina museo nos dará la bienvenida de entrada, de la entibación minera cuelga viejos recuerdos, una fotografía de antigüos mineros le dán el toque humano, el Belen y La Virgen ponen el resto.

En el panel del inicio dice que allí se encuentra el Pozo Ibarra, no lo vemos, pero intuimos que debe de estar subiendo por una pista que sube a nuestra derecha, nos apartará del camino principal al Faedo pero no importa, merece la pena desviarnos un poco y contemplar una joya del arte arqueológico industrial del siglo XX, según el libro se inaguró en noviembre de 1930 y estuvo operativo hasta 1996, ¡casi ná!, ¡cuantas historías nos podrían contar esos hierros!.

(Pozo Ibarra 1930 - 1996)

Hasta el castillete habíamos caminado un poco más de dos kilómetros, no hay mucho desnivel, unos escasos cien metros, pues en esta zona estamos a unos 1.160 m.a., así que con toda la tranquilidad del mundo volvemos al camino principal, el que nos lleva al Faedo. Pronto nos encontraremos con otro punto referenciado en el mapa, el puente de piedra, el cual tiene una boveda de entibación minera. Como vamos comprobando, y como no podría ser de otra menera, la minería lo impregna todo, más adelante veremos hasta que punto esto es así.

Tras cruzar el puente nos damos cuenta que no podemos pasar tan fácilmente, el río se había hecho cargo del camino, bajar cargadísimo del liquido elemento y nos ha tapado el camino, así que Mary toma la iniciativa y mira la forma de vadearlo, por arriba parece sencillo, pero ella insite en hacerlo más interesante y lo hace justo por la orilla, subiendose a las rocas que lo acorralan. Nos imaginamos que en otra época del año este problema no existirá, el río no irá crecido y será un manso hilito de agua.

(-Qué feo lo tenemos para pasar)

Tras superar el primer obstáculo de entrada a la Foz del arroyo de La Ciñera o de Villar, no lo tengo muy claro, y cuando llevamos acumulados unos tres kilometrucos de nada, nos encontramos con la inundación de todo el Área Recreativa, otro punto referenciado, ¡como va el arroyo!, ¡no respeta!, menos mal que no teníamos pensado comer el bocata allí.

Tras comprobar las destrozas el agua y leer un buen rato otro panel informativo que nos cuenta las excelencias del Faedo y de Las Hoces del Villar, caminamos unos poco metros y nos encontramos con un puente de hierro y madera, custodiado por dos grandes llaves mecánicas, y tras cruzarlo nos adentramos en el Faedo, principal objetivo del día. El arroyo, a pesar de que lo llevamos de compañero hace un buen rato, nos llama fuertemente, es imposible olvidarse de él y centrarnos en los árboles, el ruido es ensordecedor e incluso mete un poco de miedo.

(Un puentín con muchos detalles)

Con esfuerzo tratamos de olvidarnos del agua y nos dedicamos a la contemplación de las desnudas hayas, como es evidente en esta estación del año, sus hojas están en el suelo y solo podemos observar sus sinuosos cuerpos, el tronco cubierto por esa fina corteza grisacea y verde, está muy guapo, aunque nos hace pensar que el otoño aquí tiene que ser muy especial, pero la concurrencia de gente seguramente impedirá gozarle con la traquiliadad que ahora nosotros estamos haciendo.

(Los árboles pelados, sin hojas)

(El agua se nota que es de nieve)

El Faedo no es muy grande pero merece la pena conocerle y darse un paso por él, además al ir al lado del río le da un toque muy especial, más en esta ocasión que el caudal va bravo. Si estuvieramos en primavera, no podríamos escuchar el cantar de los pájaros, el ruido del agua es ensordecedor y nos impediría hacerlo, aprovechamos la ocasión para tomar alguna foto de agua.

(Todas la hojas en el suelo)

En mitad del Faedo nos encontramos con una gran faya, llamada Fagus, tiene más de quinientos años, su forma es un poco singular, no crece hacía arriba por una guia ,sino se extiende en forma de copa está catalogada entre los 100 árboles más singulares en el catálogo de "Árboles y leyendas vivas", en un cartel anexo nos cuenta su gran historia. Ha visto muchos mineros pasar camín del trabajo, escuchado muchas veces las campanas de los pueblos de la zona que toca "Hacendada" que es, lo que en otros lugares es "Camino" o "Sextaferia", trabajo de los lugareños para un fin común, en este caso limpiar los caminos de nieve para que los niños y los mineros puedan ir a la escuela o la mina o volver, además de otras labores.

(Como no podía ser de otra manera el bosque tiene su leyenda)

Como todo bosque tiene sus leyendas y brujas, en este caso "La Bruja de Heeda", pero no os la voy a contar, mejor os dais un paseo por este guapo faedo y leeis con calma todo lo que Fagus en él os cuenta. Esta lectura nos llevó un tiempo y nos hace una ruta relativamente corta en una excursión larga y entretenida, llena de mucha Historia y Leyendas, donde el factor humano se engarza con la naturaleza de una manera muy especial.

El Faedo no es muy extenso, apenas unos pocos cientos de metros, así que en cuanto nos apresuramos un poco nos encontramos al final de él, en una nueva y diferente zona, nos damos de bruces con en El Puente de La Fuente que abre paso a una estrecha garganta, la cual sortearemos por el mítico Puente de Palos, pero antes tenemos que transitar por un camín horadado sobre la piedra caliza de la foz.

(Mete miedo, pero el puente parece seguro)

(Comienza lo más abrupto, pero tenemos agarres, pese a ello... ¡con cuidadín!)

La dificultad de este estrecho camino, labrado en la roca, se ve atenuada por una pasarela de cadena que nos dá seguridad y si en un momento pegamos un patizano nos permitirá agarrarnos a ellas e impedir caer al fondo del río. Este es un trayecto corto así que en poco tiempo nos encontramos ante el puente que nos permitirá pasar por el medio de la foz.

(La pasarela de la foz)

Ahora pasar por este "moderno" puente es jauja, aunque en esta ocasión la intensidad del agua hace que a uno le dé un poco de reparo, pero hasta hace poco años pasar por aquí era todo una aventura que realizaban todos los días los vecinos de Villar del Puerto, Coladilla o Vegacervera para ir al trabajo en las minas de Ciñera. De echo muchas vidas se perdieron por la extrema dificultad que representaba este paso, especialmente en invierno.

En uno de los paneles informativos hemos visto una foto del año 1985 en la que aún figuraba el puente viejo, ¡metía miedo!, sobre todos si a lo visto en ella le añadimos una fuerte nevada con los aludes correspondientes. Esto nos dá una idea de la dureza que representada para los mineros, de hace aún pocos años, el solo echo de acudir al trabajo y volver a casa después de una durísima jornada laboral.

Se acabó el Puente de Palos, hasta aquí, desde el pueblo, hemos contabilizado, más o menos, unos cuatro kilómetros y un escaso desnivel, apenas unos 100 metros, un "cómodo" paseo que nos puede dar muchas satisfaciones, especialmente que encontramos el día apropiado de Otoño, creemos que mejor por la semana, pues en finde debe estar muy saturado de gente. De la belleza de este guapo paraje no debemos dudar en ningún momento y no debemos caer en el habitual error de compararlo con otros falleos de La Cordillera Cantábrica, todos sabemos que los hay muy guapos pero debemos disfrutar del que tenemos ahora ante nosotros e impregnarnos de su belleza, historias y leyendas, seguró que te sobran argumentos para pasar una estupenda jornada en plena Naturaleza.

Justo al final de puente nos encontramos con un rústico cartel indicador, las dos flechas indica la misma dirección pero a dos lugares diferentes, a Valporquero y a La Vid, en nuestro caso vamos a seguir las indicaciones del plano inicial y nos vamos a La Vid, de esta manera realizamos un recorrido circular que nos llevará, finalmente, al punto de partida. Los menos atrevidos o prudentes se pueden dar la vuelta con casi todos los deberes realizados y con la ventaja de contemplar lo mejor del recorrido por segunda vez.

Nosotros seguimos con el fin de conocer todo el potencial de la zona, por lo cual continuamos avanzado por una estrecha senda, ganada a la rocosa y pindia ladera, aquí la foz ya se va abriendo y no es tan encajonada. Vamos ganando altura poco a poco y el arroyo lo dejamos a nuestra izquierda, va tan fuerte que no podemos apreciar las gracias que ofrece la zona de las "Marmitas Gigantes", con la bravura del caudal el liquido elemento no llega a formar esos preciosos detalles que en otra estación del año son más acentuados.

(Comienza la opción más montañera)

Nos estrellamos contra la parez de la foz, la misma se divide en tres ramales de agua, nosotros tomamos la senda, "camín de cabres" diría un servidor, que sigue el curso del arroyo más caudaloso, el de la derecha y que según el mapa nos llevará a salir de la foz en dirección al pueblo de Villar del Puerto. Para ello disponemos de un hermoso puente de tablas que nos facilita mucho las cosas, ya que si no fuera así en esta situación lo tendríamos muy feo, así que con estas facilidades vamos tomando altura poco a poco dejando atrás el fondo de la garganta del arroyo de Villar.

(Subiendo con ganas)

(El puente ya se ve pequeño desde las alturas)

Transitamos por una zona angosta y pindia, con el agua como compañera, de tal manera que al pasar lateralmente cerca de un fuerte chorrón tenemos que agarrarnos a los resaltes de las rocas como medida de seguridad, pues en caso de pegar un patinazo y caer nos veríamos irreversiblemente arrastrados por el agua, así que, como siempre debemos hacer, tenemos que tomar todas la medidas necesarias para que tal situación no se produzca.

(El agua sigue siendo nuestra ruidosa compañera)

En esta parte de la ruta la señalización no la observamos, seguíamos la senda que van dejando otros caminantes al pasar, que al ser invierno no debe ser tan visible como suponemos que ocurrirá en otra estación más benigna. No estaría demás unas cuantas marcar de PR, o la señalización completa del mismo, así evitaríamos cualquier duda. Ya en el pueblo de Ciñera, al comentar este aspecto con una mujer me dijó: "Eres el único que dice que no está bien marcada", será verdad o ¿serémos los poco que la hacemos hasta el pueblo de Villar del Puerto?, ¡lo desconocemos! pero no estaría demás alguna señal más.

(Desnudez invernal en las praderías)

Ibamos en estas discusiones cuando vemos los primeros tejados del pueblo de Villar, caminábamos por una pradería que al pisarla bortaba el agua, pero antes nos encontramos con un gran tronco de árbol caido que nos venía muy requetebien para comer el bocata, ya era un poco tarde y el guapo paseo de 5 kilómetros desde Ciñera nos había abierto el apetito.

(Del cementerio del pueblo a la carretera para continuar ruta por ella)

Tras deborar el bocata, casi siempre lo mejor de las excursiones, subimos el último repechin y nos plantamos en la carrera local que enlaza el valle de Vegacervera y La Vid, aparecemos justo al lado del cementerio y no llegamos hasta el pueblo situado de unos 1.280 m.a., pues el cielo se estába oscureciendo más de lo que nosotros queríamos. Así que, tal como nos teníamos, el resto del recorrido los realizaríamos caminado por la estrecha y poco transitada vía asfaltada, ¡jo!, ¡una pena!, ¡con lo poco que nos gusta el duro asfalto!, ¡que le vamos hacer!, caminamos por esta, para nosotros, conocida carretera local, pues cuando vamos a Vegacervera pasamos por Coladilla para comprar sus derívádos lacteos, especialmente los yogures.

(Carrera local que enlaza el valle de Vegacervera y La Vid)

Pronto veríamos que podríamos transitar campo, ninguna tapia o alambrada nos lo impedía, así que abandonamos el asfalto, no sabemos si esto se puede hacer en verano, estación en que los pastizales están en todo su esplendor, ahora aún están muertos por la reciente nieve desaparecida. Antes de llegar a la collá de Villar a Mary le gusta un picachu que tenemos a nuestra izquierda, por lo que decide subir hasta él, "vamos a ver que se comtempla desde allá arriba", hoy no habíamos subido a ninguna peñasca y esta de Los Truébanos, con sus 1.305 m.a., nos venía muy bien.

(Vista de los pecachos cercanos y los más al fondo)

Al subir escuchamos que unos mastines nos ladraba y venían hacia nosotros, tiramos rápidamente peña arriba y nos dejaron en paz. Una vez en la cumbre y observar todo lo mucho que desde ella se contempla, nos damos cuenta del motivo de tanto celo de los canidos, aparece un rebaño de ovejas y cabras y ellos para estas cosas son muy suyos. Mary quería bajar pronto porque tenía ganas de subir el picacho que teníamos enfrente, pero un servidor prefirió deleitarse más tiempo contemplando el panorama ya que seguro que los "nuestros amigos" estaría abajo esperando por nosotros, ¡que va!, decía Mary pero....

Al llegar a la base del peñásco allí estaban cuatro grandes matines ladrandonos y con intención de acercarse a nosotros, el rebaño ya estaba lejos de nuestra vista pero ellos.... ¡a lo suyo!, bueno como no íbamos en su dirección nos dejaron en paz, aunque siguieron intimidandonos con sus ladridos, no fuera que cambiaramos de dirección, ¡ni por todo el oro del mundo!.

Con la música canina de fondo llegamos a la Collá de Villar, lugar donde debe comenzar el Ayuntamiento de Vegacervera, pues allí había un gran y rutico panel que nos cantaba las excelencias de territorio, de las cuales damos fé, en nuestro caso salíamos de él, no estaba la cosa para volver.... aún se oía algún ladrido que otro.

Dejamos atrás la collá y nos quedaba bajar por la carretera abajo, unos cuatro kilómetros, más o menos. No nos hacía mucha gracia, así que pensamos bajar por el valle abajo, olvidandonos del asfalto, pero la bravura del arroyo de la Pedrosa nos hizo desistir del tema, si fuera en verano...¡quizás!

La aventura de lanzandonos campo através quedó tambien fustrada porque empezó a nevar, así que con esta última ayuda, en forma de copitos de nieve, continuamos bajando por la estrecha carretera que baja a La Vid. Este duro paseo asfáltico nos vino muy bien para observar de primera mano las curiosas formaciones geológicas y el interesante valle por el cual baja el arroyo de La Pedrosa, culpable en parte de que no tomaramos una línea más directa y natural hacia nuestros punto final.

Tras patear diez kilometrucos desde el inicio de la ruta en el, ahora cercano, pueblo de Cieñera entramos en La Vid, del cual casi siempre nos acordamos de él por tener una cantera al lado de las vias, la carretera y la población. Ahora solo queda caminar un último kilómetro más y llegaremos de nuevo al punto de inicio, el gran panel que nos indica el recorrido con sus 25 puntos refenciados fotográficamente.

¿Tiempo del recorrido?, ¡uff!, para nosotros el factor tiempo es siempre el menos importante, casi nunca tenemos prisa y nos vamos entreniendo costantemente, sacamos muchas fotos, nos deleitamos con cualquier detalle, charramos mucho, Mary en cuanto voy sin decir nada en seguida me pregunta que si me pasa algo o si no me gusta la ruta, así que no se que decir, como referencia solo puedo decir que salimos un poco antes de las 13 horas y llegamos un poco más allá de las 17:30 horas, aunque esto se solo para hacerse una idea.

Y por último el video, ya que nos hemos aficionado a documentar todas nuestras actividades en un pequeño video de diez minutos, la verdad es que al principio nos costaba un poco de trabajo pero ahora le hemos tomado el tranquillo y nos sale muy rápido, otra cosa es que salga bien pero...¡lo intentamos!, aquí os queda, en la útima parte podreis ver el encuentro con los mastines, ellos hacen su trabajo pero a veces es un poco complicado caminar por la montaña con su presencia cerca, en esta ocasión nos pilló más de sorpresa pues estamos en invierno y pesábamos que no nos encontraríamos con ellos pero...

 

 

El que visione este documento web sobre el Faedo de Ciñera, espero que no caiga en el error de compararlo con otros falleos que conozca, seguramente que serán más grandes e igual más guapos, pero en la vida hay que apreciar lo que uno tiene, cuidarlo y disfrutarlo, como están haciendo la gente de Ciñera, personas que lleván trabajando mucho por su entorno y no quieren que se pierda, ya que forma parte de su Historia, lo cual a nosotros nos parece muy requetebien y deberíamos tomar nota para tratar de preservar todos los pequeños tesoros que tenemos a nuestro lado y los estamos condenando al ostracismo, en la mayoría de los casos se mantienen gracias a que la naturaleza es mas sabia y poderosa que nosotros.

 

JFCamina.

 

Posdata:

Si te has quedado con ganas de contemplar el Faedo de Ciñera puedes pichar sobre este texto, te llevará hasta la narración de otra actividad Familiar realizada por nosotros en tan especial paraje.

 

Para referencias vistar la sección de León en ww.jfcamina.es

 


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* Aviso: En estos documentos solo tratamos de narrar la experiencia personal vivida al realizar nuestros recorridos, los itinerarios que aquí describimos son orientativos. Queda a la responsabilidad de quien realice la ruta el tomar las medidas de seguridad apropiadas para cada dificultad, que dependerán muchas condiciones, entre ellas el estado del terreno, la altitud, la meteorología, etc... así como la preparación tanto técnica como física de las personas que realicen la actividad.