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León

La Boyariza

Geras, 10/2019

JFCamina, 10/2019

 

La Boyariza

(De guapo paseo otoñal por el bosque)

Mapas I.G.N.: 103-III "Los Barrios de Gordón"

Inicio: Geras, T.M. Pola de Gordón, León

Objetivos: Bosque La Boyariza

Recorrido: Geras de Gordón LE-473 Km 8,7 (1059 m.a.) - Puente río Casares (1108 m.a.) - Entrada en arroyo y bosque de La Boyariza (1163 m.a.) - Arroyo de Meleros (1194 m.a.) - Foz de Meleros (1215 m.a.) - Collarriondo (1491 m.a.) - Entrada en la Foz de Polanco/Palanco (1397 m.a.) - Salida Foz de Polanco (1185 m.a.) - Geras de Gordón (1129 m.a.) - Geras de Gordón LE-473 Km 8,7 (1059 m.a.).

Distancia: ± 9,2 Kilómetros / Tiempos: ± 3 h y 45'.

Desnivel: ± 516 mts. de ascenso y su correspondiente descenso.

Tipo de recorrido y terreno: Caminos

Señalización: Si, aunque en fase inicial.

Creative Commons License


Otro otoño más ha llegado pero el que nosotros esperamos impacientemente, el cromático, se hace esperar un poco en el Paraíso Astur. No queda otra que cruzar El Puerto en busca de los sureños bosque de la vecina León. Estos siempre se adelantan unos quince días, lo que siempre es una excelente ventaja para disfrutar mucho más del colorido otoñal, pues el mismo siempre sabe a poco. Un suspiro, visto y no visto. En estas cuitas estamos y en la jornada de hoy tocó encarrilar la carretera del Puerto Pajares para acercarnos hasta el Término Municipal de la Pola de Gordón para disfrutar del bosque de La Boyariza en Geras. Paseo corto pero muy intenso, más hoy que hemos tenido una suerte barbara con el color otoñal, pues a punto de caramelo nos lo hemos encontrado. Sin más preámbulo vamos a disfrutarlo en este pequeño reportaje fotográfico.

Cafetín en la Vega de Gordón, un poco antes de llegar a La Pola de Gordón desde Asturias, tomamos el desvío hacia Geras por la carretera LE-473. Sobre pocos más de nueve kilómetros debemos transitar por ella hasta llegar al pueblo en cuestión, aunque nosotros nos quedaremos un kilómetro antes para iniciar la ruta circular de La Boyariza. Estacionamos el coche unos cientos de metros después de dejar atrás el punto de entrada en el bosque, pues ante el mismo no hay zona espaciosa donde hacerlo. Ante el “ferruñoso” panel de la “Senda de Celorio: Geras – Paradilla” iniciamos nosotros la marcha otoñal circular que hoy hemos elegido para recrearnos en el color. Con mucho cuidado carretera abajo (unos cuatrocientos metros) en busca del puente sobre el río Casares, justo donde el arroyo de La Boyariza entrega sus aguas al mismo.

(LE-473 Km 8,7 próximo a Geras de Gordón, ± 0,0 K / ± 1059 m.a. / 13:00 h./ Punto 1 Mapa)

(Puente sobre el río Casares, ± 0,4 K / ± 1108 m.a. / 13:10 h./ Punto 2 Mapa)

(Hora de informarse un poco de las distintas alternativas andariegas)

(Nosotros, que ya conocemos un poco la zona, nos inclinaremos por la opción circular)

Tras cruzar el puente un panel de rutas nos pone en antecedentes de los recorrido que podemos realizar en el especial paraje del hayedo de Boyariza: una corta lineal y otra más larga circular. Nosotros que ya conocemos el terreno un poco y nos inclinamos por última, de menos de diez kilómetros y un desnivel muy asequible. Nos chocó un poco el bocablo Boyariza, pues nosotros siempre veníamos utilizando el de "Boyeríza", el cual parece que tampoco está muy desacertado según nos comentaron algunos lugareños, pero vamos a mantener el "oficial" de la ruta. Así que, con rumbo Sur inicial, a la vera del arroyo de la Boyariza vamos con un anticipo cromático de lo que está por llegar. Como punto negro del recorrido, apuntar que justo en este inicio nos encontramos con unas vacas en el camino custodiadas por tres mastines, una madre con sus dos cachorros bien creciditos. Los jóvenes eran tranquilos, pero la madre era mucho más guerrera. Menos mal que ya estamos un poco acostumbrados a sortear con estas lides perrunas, pero no a todos les ocurre lo mismo. Advertencia realizada, seguimos nuestro guapo recorrido hasta el desvío que nos adentra en La Boyariza de pleno tras cruzar su tímido arroyo, ha llovido pero no lo suficiente.

(Un pequeño anticipo de lo que está por llegar)

(A la vera del arroyo de la Boyariza, de momento por su margen derecho)

(Tras un pequeño recodo ya vemos lo que nos espera, parece que está a punto de caramelo)

(Pese a que a llovido algo, el arroyo no baja con mucho agua, hay mucha seca atrasada)

(De momento, por traza ancha)

(Bajo la cubierta de los dorados ablanos)

(Desvio hacia el arroyo y hayedo de la Boyariza, ± 1,2 K / ± 1163 m.a. / 13:30 h./ Punto 3 Mapa)

El poste de ruta aún está sin su señal correspondiente, está en fase de señalización, creo. Una antigua señal de madera clavada en una rama nos indica la dirección al “Hayedo”, la seguimos y pronto tropezamos con el curso del arroyo el cual cruzamos sin mucha dificultad. Ahora todo para arriba, rumbo Occidental, pero sin ser un desnivel excesivo. En principio los dorados ablanos (avellanos) hacen de pórtico de entrada, más o menos hasta el entronque con el arroyo lateral de Meleros. Una mullida y colorida alfombra de hojas nos hace nuestro caminar muy placentero por el ancho camino que vamos transitando. Ahora el río por nuestra derecha, por su margen izquierdo para arriba. El mismo, no quiere desentonar y de color oro está teñido, más arriba el agua desaparecerá quedando su cauce cubierto de las otoñales hojas. Así de entretenido vamos fotografiando los numerosos detalles naturales, solo el entronque con el arroyo de Meleros turbará nuestro relajado paseo.

(Seguimos bajo el dorado de los ablanos y pronto... )

(Cruzamos el menguado cauce del arroyo de la Boyariza)

(A partir de este punto todo un sin vivir, foto va y foto viene)

(El agua del arroyo también es de color oro, no quiere desentonar)

(Más ablanos dorados y...)

(... una preciosa alfombra bajo nuestas botas)

(Menudo lujazo, no nos esperábamos esta explosión de color)

("Pequeños" detalles, mejor diríamos... ¡Detallazos!)

(Uno no cansa de bajar la cámara al suelo y tratar de sacar una foto guapa)

(Ya estamos en zona de las grandes fayas, esta de muchos años y recobecos)

Efectivamente, el entronque con el curso de agua del arroyo de Meleros vino a turbar nuestra paz. ¿Qué hacemos? ¿Vamos a visitar su peligrosa foz? Estas dudas nos surgieron, pues conocemos su estrecha y verdosa foz y, pese a ello, no nos resistimos a visitarla otra vez más, pese a que intuimos que poco agua tendrá la cascada. Advertimos que se trata de un visita que entraña mucho peligro, zona muy húmeda y resbaladiza, así que cada uno que caiga en la tentación de visitarla debe ser consciente del peligro potencial que entraña esta actividad extra. Nosotros somos muy conscientes de ello (además de llevar buen calzado) y para allá vamos por segunda ocasión. Antes o después de cruzar el arroyo de Meleros (mejor después) nos desviamos a la izquierda y pronto nos vemos sumergidos en una estrecha foz donde las piedra son muy “nideas” (resbalosas). Un belén navideño muy completo es el guardián de la entrada. Después entre grandes rocas y agua para arriba unos pocos metros hasta tropezar con la cascada, hoy muy menguada, una pena. Por la derecha de la cascada una escalera de cadenas para superar esta dificultad y seguir avanzando. Nosotros punto final de la aventura, unas cuantas fotos y vuelta al camino principal del bosque de la Boyareiza. Apuntar que para este pequeño regreso nos fuimos por la izquierda y fue mucho más suave la vuelta al redil del camino.

(Desvio hacia el arroyo y foz de Meleros, ± 1,7 K / ± 1194 m.a. / 13:50 h./ Punto 4 Mapa)

(Nos desviamos por la izquierda para hacer una visita rápida a la estrecha foz de Meleros)

(Nos adentramos por terreno muy resbaladizo, así que se trata de un extra peligroso)

(Un belén navideño nos da la entrada en la foz más abrupta)

(Ahora por terreno de grandes piedras resbaladizas, además del agua del arroyo de Meleros)

(Actividad tan bella como peligrosa, un buen calzado fundamental)

(Foz de Meleros, ± 2,0 K / ± 1215 m.a. / 14:00 - 14:30 h./ Punto 5 Mapa)

(Mary haciendo prácticas fotográficas en la foz)

(Momento "selfi" en la foz de Meleros, detrás se observa claramente la escalera de cadenas)

(Mary despidiendose de la foz, esperendo que la siguiente visita tenga más agua)

(El regreso al redil del camino del bosque lo realizamos por la izquierda, mucho más suave)

(Además de mucho más bello, muestra esta preciosa fotografía)

Tras el extra arriesgado, nos encontramos de nuevo en el camino de la Boyariza, y en unos pocos metros salimos a un claro del bosque, pero no por mucho tiempo. Efectivamente, unos segundos para adentrarnos de lleno en la profundidad del “fayeu” (hayedo) siguiendo el margen izquierdo del arroyo por una camino que tiene pinta de muy ancestral, aunque ahora parece que el que se utiliza es una pista exterior que dejamos atrás justo en el poste indicador que marcamos con el n.º 3. Todo paar arriba bajo la cubierta de las fayas, algunas de ellas, las más viejas y alicaidas, totalmente cubiertas de “mofo” (musgo). A partir de aquí, siguiendo el camino, en algunos momentos casi perdido, no contamos nada más, solo fotografía y fotografía, nada mejor que un buen número de ellas para mostrar la belleza de este bosque y la traza que lo recorre de Este a Oeste, es decir la ladera Norte. Espero que la cámara haya captado al cien por cien lo que nuestros ojos contemplaron, creo que sí, aunque siempre hay opiniones diferentes.

(De vuelta del extra peligro de la foz de Meleros)

(Un claro en el bosque y los postes indicadores nos esperan de nuevo)

(Tras un pequeño transito de claridad otoñal nos adentramos en el fayeu más cerrado)

(Donde las "barbas de San Jorge" nos esperan colgando de las ramas de las fayas)

(Numerosas fayas de color verde y muy retorcidas)

(Las alicadias completamente cubiertas de musgo)

(Curso del arroyo seco, solo las otoñales hojas sobre él)

(Nosotros, siguiendo el ancho camino ancestral, para arriba bien que contentos)

(Sin salirnos del camino, contemplando, a derecha e izquierda, la belleza del bosque norteño)

(Mary marca la pauta a seguir, servidor la sigue fotograma a fotograma)

(Detalle de la traza empedrada que seguimos)

(Setas a izquierda y derecha, algunas movidas por los animalillos del bosque)

(Otra fayona bien retorcida a la vera del camino)

(Unos bordillos muy verdes y naturales delimitan el paso de la traza andariega)

(Más setas, ya no se cuantas hemos fotografiado, así el paseo se alarga en el tiempo)

(Por momento la traza que seguimos parece que se diluye entre las fueyas)

(Pero pronto volvemos al redil del empedrado)

(Otras setas colgadas de un árbol)

(-¡Venga Félix, no te quedes tan atrás)

(-Ya lo sé Mary, pero hay tantas y bellas distracciones que uno...)

(-¡Como lo estás disfrutando hoy!)

(-La verdad que sí, no me esperaba esto tan de color otoñal)

(Hay rincones por los que pasamos que todo se vuelve muy oscuro, muy lúgrube)

(Las felechas pone un punto jurásico en a los rincones más especiales, donde el verde se impone)

(Aquí la traza va muy encajonada, como en un tobogán acuático, aunque en lugar de agua...¡fueyas!)

(Unos jitos aparecen, siempre dan un puntin muy familiar)

(-Creo que pronto salimos a la parte del collau)

Creo que ha quedado muy clarito la belleza de este precioso bosque de faya, donde los colores oro del otoño más cromático, se entremezclan con el verde rabioso del mofo (musgo) y las felechas jurásicas. Así, subiendo muy tranquilamente, parece que llegamos a la salida del fayeu siguiendo el camino inicial, la profundidad del bosque sigue a la izquierda, pero por ahí no hay traza a seguir ni la queremos, ya estamos más que contentos con lo que nos había tocado en suerte. Agregar que por el medio del camino unos cuantos jitos hemos encontrado, lo que siempre da un punto de confianza. Así, cuando ya divisamos la claridad del final del camino por el bosque, unos resalta con gracia y salero, después un par de guapas fayas y el poste del señalizado ante nosotros. Pronto tropezaremos con la traza que bordea el bosque.

(Uno de los jitos que nos fuimos encontrando, este ya casi saliendo del camino del bosque)

(Un momento fotográfico muy personal)

(Últimas fayas y pronto salimos del bosque)

Un solitario poste nos da la salida del bosque, hasta aquí podríamos decir que es la excursión de la ruta (digamos lineal), bien podríamos dar marcha para atrás e realizar otra preciosa pasada por el fayeu, esta en descenso, o hacerlo por el borde exterior del bosque. No se desmerece otra pasada más, aunque nosotros preferimos subir hasta el collau de Colla y “voltiar” sobre el valle del Cerro Pedroso para bajar por la foz de Polanco. Así lo habíamos decidido y lo mantuvimos, así que para arriba que vamos, pero sin dejar de mirar para atrás para disfrutar del techo del bosque y las altas cumbres de #MiLeon. Todo un gozo y placer. Además en el collado sería un lugar ideal para comer el bocata a la vez que seguimos disfrutando de los bosques del otro valle. Todo un lujo, no digo más, así que no abandonéis el reportaje y seguirnos un poco más. No os vais a arrepentir.

(Ahora a seguir para arriba para auparnos al collau Collariondo que da hacia otro valle)

(Ya abandonamos el bosque, ahora queda echarle un vistazo desde el exterior del mismo)

(Ahora el objetivo está en Collariondo para voltiar hacia el valle del Cerreo Pedroso)

(Aunque el avance no va ser rápido, siempre mirando hacia atrás, hacia la techumbre del bosque)

(También hacia algúna colorida fayuca en mitad de la verde ladera)

(A nuestra izquierda los árboles otoñales siguen bajo la ladera norteña del pico La Silla)

(Antes de culminar en el collado, una última montaña hacia las montañas de #MiLeon)

Llegamos Collariondo poco más de la tres de la tarde, dos horas para solo cuatro kilómetros… La verdad que nos lo tomamos con cierta “pachorra”, pero es muy normal, el precioso hayedo de la Boyariza se lo merece sobradamente. Ya ante el nuevo plano montañero nos encontramos ante el precioso valle del arroyo de Polanco que recoge las aguas de las cimas del Cerro Pedroso (1914 m.a., al fondo a la izquierda y hollado en dos ocasiones) y Sierra Peña la Cueva (a la derecha). El tema “picos” hoy es meramente circunstancial, lo que nos interesa es toda la boscosa ladera norte que continúa desde El Silla hasta las inmediaciones del Cerro Pedroso. Todo un placer para todos los sentido, especialmente para la vista, así que no es de extrañar que bajo la cercana ladera de la peña El Cellerón (1544 m.a.) nos sentáramos y degustáramos las viandas del día, aunque siempre con la cámara en la mano, los constantes cambios de luz provocaban numerosos cambios sobre la gran imagen que teníamos ante nosotros.

(Collariondo, ± 4,4 K / ± 1491 m.a. / 15:15 - 16:00 h./ Punto 6 Mapa)

(Al fondo el Cerro Pedroso, desde esta para acá todo una preciosa ladera boscosa llena de colorido)

(Hora de comer, a la izquierda el bosque, al fondo el Cerro Pedroso, a la derecha la Peña la Cueva)

(Menudo colorido ante nosotros, así que con la cámara en la mano para registrar los cambios de luz)

Tres cuartos de hora en un verdadero “sin vivir” por los constantes cambios de luz que iluminaban la norteña ladera boscosa, un extra más de esta corta pero intensa jornada. Costó levantar el vuelo, pero no quedaba otra, había previsiones de agua y no queríamos mojarnos al final de la jornada. Así que para abajo en busca de las cantarinas aguas del arroyo de Polanco / Palanco (parece que este último es el más acertado) para acompañarlas hasta el pueblo de Geras. No fue tan fácil la empresa, costaba guardar la cámara fotográfica. Además, ya casi abajo había un buen rebaño de vacas del mismo color que del bosque, quedaban muy a juego, así que más fotos. Realmente estábamos muy contentos, no nos esperábamos tanto.

(Hay que bajar pero cuesta mucho guardar la cámara, así que foto va y foto viene)

(En busca del arroyo Polanco / Palanco para seguir su curso de aguas que nos llevará hasta Geras)

(Cuando ya pensábamos que no realizaríamos más fotos...)

(... un rebaño de vacas a juego con el otoñal bosque)

(No quedó otra que inmortalizar tan bello momento, arriba las estribaciones de La Silla)

Al fin, conseguimos dar la espalda al bosque girando bruscamente al Este para adentrarnos en la foz de Polanco / Palanco, la misma nos sacará directamente en las inmediaciones del pueblo de Geras. Ya van unas cuantas ocasiones desde que una helada mañana de Diciembre la transitamos por primera ocasión con un grupo de amigos. Creo que es la quinta o sexta ocasión que la pasamos y siempre nos encanto. Un “camino” dos kilómetros entre rocas y abundante vegetación por donde silenciosamente transita el arroyo. Pena que cada vez esté más tomada y cueste disfrutarla cómodamente, pues son numerosos los detalles a tener en cuenta.

(Entrada en Foz de Polanco / Palanco, ± 5,0 K / ± 1397 m.a. / 16:15 h./ Punto 7 Mapa)

(La moda de acomulación de piedras también llega a la escondida foz de Polanco / Palanco)

(Mary no se resiste y echa una última mirada hacia el bosque otoñal)

(-Deja de mirar para atrás y centrate en el estrecho camino entre las rocas, el agua y la vegetación)

(Muy atentos a las puntiaguas espineras, una rozadura te puede hacer un buen destrozo)

("Les manteguines" de les espineres, que dice Mary)

(Camín bien elaborado, pena que se vaya tomando cada vez más)

(Precioso empedrado, a la izquierda las coloridas fayas que sujetas a la caliza siguen muy presentes)

(La foz finaliza, aquí en una ocasión vimos una guapa cascada, hoy el agua escasea un poco)

Cuarenta y cinco minutos y salimos de la foz de Polanco para llegar a la zona de ribera muy próxima al pueblo de Geras. La ruta ya está finalizando, menos mal pues las primeras gotas de agua empiezan a caer, fue decir esto y encontrarnos con dos senderistas que iban a ver como estaba el bosque. Media hora de charla andariega y apurando después para llegar antes que la lluvia al pueblo donde teníamos pensado tomar un cafetín vespertino, además de comprar un poco del excelente embutido de la zona.

(Salida de la Foz de Polanco / Palanco , ± 6,9 K / ± 1185 m.a. / 17:00 h./ Punto 8 Mapa)

(Ya en la zona de ribera próxima al pueblo de Geras)

(Ya en el pueblo, parece que no nos mojamos, aunque lo que vemos al frente...)

(Geras de Gordón, río Casares, ± 8,3 K / ± 1129 m.a. / 17:15 - 17:30 h./ Punto 9 Mapa)

Quince minutos de café y para recordar que la primera ocasión que en este pueblo estuvimos, ya no recuerdo el año, fue para comer una caldereta de cordero en el mismo bar donde tomamos el café y compramos el chorizo. Después carretera abajo en busca del coche, aún quedan novecientos metros, todavía hay margen para mojarnos. Así pasamos al lado del cementerio (LE-473 Km 9) y de la Ermita del Cristo, un poco más y finalizamos sin mojarnos. Siempre está bien acabar la jornada bien, la humedad siempre es mala para el cuerpo.

(Carretera LE-479 abajo en busca del coche)

(Paso junto a la Ermita del Cristo, aún el agua se comporta)

(LE-473 Km 8,7 proximo a Geras, ± 9,2 K / ± 1059 m.a. / 17:45 h./ Punto 1 Mapa)

El reportaje fotográfico ha terminado, ninguna foto más, no estaba el tiempo para más. Ahora solo queda compartir el mapa y el “track” del recorrido realizado, con los personales puntos de paso que consideramos más interesantes (solo 9, recorrido corto pero muy intenso). Recalcar la advertencia de que queda a la responsabilidad de cada uno la utilización correcta del mismo, además de tomar todas las medidas de seguridad apropiadas para cada dificultad, que dependerán de muchas condiciones, entre ellas el estado del terreno, la altitud, la meteorología, etc... así como la preparación tanto técnica como física de las personas que realicen la actividad. Especial atención si se opta por arrimarse a visitar la foz de Meleros, no es precisamente un rincón muy apropiado para senderistas con poca experiencia en lugares abruptos, y aunque lo seas un resbalón inoportuno te puede costar muy caro. Mucha prudencia, nosotros solo narramos nuestra experiencia.

(Nuestro recorrido circular y otoñal por La Boyariza / ‘© INSTITUTO GEOGRÁFICO NACIONAL’)

(Si tienes algún problema en la visualización pincha este enlace para una visualización directa)

 

Carretera abajo empezamos a dar los limpias de coche, creo que no paró en dos días, así que durante los mismos no dejamos de decir lo bonito que debía estar el arroyo y bosque de La Boyariza con tanta agua, aunque el arrimarse a Meleros sería una temeridad. La verdad que tuvimos mucha suerte, fue una primera excursión otoñal solo para testar el bosque pero lo que nos encontramos fue una explosión de color, no nos lo esperábamos. Por todo esto y un poco más solo nos queda decir…

¡Hasta pronto #MiLeon!!!!

JFCamina

 

 

Para referencias vistar la sección de León en ww.jfcamina.es

 


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* Aviso: En estos documentos solo tratamos de narrar la experiencia personal vivida al realizar nuestros recorridos, los itinerarios que aquí describimos son orientativos. Queda a la responsabilidad de quien realice la ruta el tomar las medidas de seguridad apropiadas para cada dificultad, que dependerán muchas condiciones, entre ellas el estado del terreno, la altitud, la meteorología, etc... así como la preparación tanto técnica como física de las personas que realicen la actividad.