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León

Al Bodón por sus "fayeos"

El Curueño, 08/2013

JFCamina, 10/2013

 

Al Bodón por sus "fayeos"

(Uno para ascender y otro para el descenso, entre "papillons")

Mapas ING: 104-I "Lugueros" (1997).

Inicio y fin : Llamazares, Ayuntamiento Valdelugueros, León.

Objetivos: El Pico Bodón y sus "fayeos", Ayuntamiento Valdelugueros, León.

Recorrido: Llamazares (1240 m.a.) - Bifurcación pista a Redilluera (1330 m.a.) - Abandono pista (1350 m.a.) - Salida del "fayeu" e inicio canal (1480 m.a.) - La Cuevona (1790 m.a.) - Cumbrera del Bodón (1842 m.a.) - Colladín de antecumbre (1900 m.a.) - Pico Bodón (1957 m.a.) - De nuevo en la cumbrera del Bodón (1842 m.a.) - La Cuevona (1770 m.a.) - Collado Valverde (1705 m.a.) - Collado sobre la canal del "fayeu" a los pies del Cueto Cabañas (1690 m.a.) - Bifurcación pista a Redilluera (1330 m.a.) - Llamazares (1240 m.a.).

Distancia: ± 11,5 Kilómetros Circulares = 5,0 Ascenso + 6,5 Descenso.

Tiempos: 6,0 h. = 3 Ascenso + 3 Descenso.

Desnivel: ± 800 mts. de ascenso más su correspondiente descenso.

Terreno: Pista y Vereda montañera.

Señalizacion: No.

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El verano pasado, el correspondiente al año 2012, habíamos convenido con Ana y Nordine que, para sus próximas vacaciones por tierras de León, realizaríamos una guapa integral por el gran mole calizo del Bodón (torre mayor del Curueño), así que expectantes estábamos a que volvieran de sus bulevares parisinos. Nosotros ya habíamos estado en esta impresionante cumbrera pero no importaba, siempre es un placer repetir en excelente compañía, además lo habíamos realizado en dos excursiones, nos apetecía hacer un esfuerzo extra, además para esta ocasión teníamos preparado un toque especial. Efectivamente, aunque la primera intención era realizarlo desde el valle de Valdeteja, influenciados por experiencias de otros amig@s montañeros, procederemos a cambiar de vertiente y realizar la ascensión y su correspondiente descenso por la zona de Valdelugueros, por el coqueto pueblín leones de Llamazares, y además, utilizando como “escaleras” de subida y bajada, los fayeos (hayedos) que por esta caída de agua existen, el tema prometía, así que impacientes estábamos de la llegada del verano.

El día llegó y hasta tierras del Fenar nos fuimos para el reencuentro, allí, con una taza de café recién hecho, nos esperaban Ana, Nordine y una más, pues parece que al grupo expedicionario se nos ha unido la jovencita, simpática y despierta, además de otras cualidades tan bien heredadas, Sara. En principio la idea nos prestó (gustó) mucho, aunque pronto nos dimos cuenta de que lo “la integral” iba a ser un poco fuerte para tanta juventud.

(Llamazares, Ayto. Valdelugueros, León, ± 0,0 K / ± 1240 m.a. / 10:30 h.)

Con algunas dudas del recorrido que íbamos a realizar, finalmente nos plantamos bajo la vertiente Norte del Bodón, aparcando el coche junto a la iglesia de Llamazares, le damos la cara a la cumbre y vamos en busca del puente que nos permita cruzar el río Labias, al cual ya no le queda mucho para entregar sus aguas al Curueño a la altura de Tolibia de abajo.

(Cruzamos el puente sobre el río Labias y cogemos la dirección que nos marca a Redilluera)

(Aunque este no será nuestro destino, ya llegará el tiempo de cambiar)

En principio el trazado discurre por cómoda pista y va por sendero señalizado que nos llevaría a Redilluera, pero una vez en la base caliza del Bodón, le daremos la espalda y nos olvidaríamos de él. Así, dejamos atrás el cementerio y con dirección Sur, encaramos la cumbrera caliza del Bodón, aunque la cumbre del pico queda mucho más al Este, a la izquierda, lo que tenemos, más o menos enfrente, con tendencia a la derecha, sería el Cueto Cabañas, al cual, en principio, tendríamos intención de llegar.

(En principio por cómoda pista que vamos)

No llegamos a un kilómetro de marcha, cuando la pista se bifurca: por la derecha nos llevaría al pueblín de Redilluera, por la izquierda en dirección al objetivo, aunque existe otra alternativa, de frente, introduciéndose en el fayeo, sale un camín, por ahí, precisamente y si todo transcurre según lo previsto, apareceremos por la tarde, será nuestro camino de regreso. De momento tomamos el ramal de la izquierda y ponemos rumbo occidental.

(Pista a Rediyuera, giramos a la izquierda, por la canal bajaremos, ± 0,7 K / ± 1330 m.a. / 11:00 h.)

Ya en la dirección prevista, toca relajarse un poco y charrar de nuestras cosas, ocho meses hace que no nos vemos, así que hay mucho que contar, aunque también que fotografiar. Las mariposas revolotean con alegría sobre las numerosas flores silvestres y los cardos existentes a ambos lados del camino, así que es un buen momento para lucir nuestra técnica fotográfica, especialmente Sarita (léase en adelante como diminutivo cariñoso), pues la benjamina del grupo carga con una buena cámara, así que hoy toca sacarle partido, no solo pasearla.

(Uno de los primeros detalles fotográficos mientras las chicas "mayores" se ponen al día)

(Aunque siempre hay tiempo para ver trabajar a la artista)

(Detalle de la expectación y del resultado del mismo, aunque las fotos son "marca de la casa")

(Aunque en justicia hemos de contar que las de "Sarita" salieron igual de bien o más)

(¡Menudo lujazo de día!, no esperábamos tantas oportunidades)

La verdad que estos cientos de metros iniciales nos estaban “prestando” mucho, aunque también empezábamos a retrasarnos un poco, pero esto realmente nos importaba muy poco a los cinco. Poco más de kilómetro y medio duró el cómodo y fotográfico paseo, llegó un punto donde debíamos abandonar la pista terrera y coger una vereda que nos llevará, poco a poco, hacia el fayeu, así siguiendo los pasos marcados sobre el mapa que portábamos, tocaba entrar en terreno más abrupto.

(Abandono pista terrera para buscar el "fayeu" y canal, ± 1,6 K / ± 1350 m.a. / 11:25 h.)

(Aún en terrenos más abruptos nos resulta imposible soltar la cámara, son muchos los detalles a fijar)

Tal como contamos al inicio, el recorrido a realizar estaba inspirado en experiencias de otros amig@s, aunque la “piedra angular” del mismo nos la había facilitado el compañero Javier González del blog “Montes de León” , a la vista de su magnífico reportaje nos pusimos en contacto con él y nos facilitó el recorrido digital de un amigo, similar al por él realizado con su compañera. Así que en principio lo teníamos preparado (marcado en el mapa), pues nuestra técnica no es seguir un “track” cargado en el GPS, ya que resulta un tanto aburrido, lo estudiamos y lo llevamos guardado “por si las moscas”, por si las cosas se ponen feas.

(En principio no encontramos una vereda clara, pero no tardaremos mucho en dar con ella)

(Una buena y definida traza, además de un gran jito ante nosotros aparece)

En principio no encontramos una vereda muy definida, pero tenemos muy claro la dirección que debemos seguir la pica del Bodón la tenemos muy clara, así que ponemos la cara hacia ella y tratamos de coger la buena senda, la cual no tardó mucho en llegar, aunque sin cegarnos con ponernos a subir por las distintos canalizos que suben de Norte a Sur hasta la cumbrera, ya habrá tiempo, de momento una buena traza y un gran jito ante nosotros aparece, una buena señal.

(A nuestros pies, al Norte, vemos el pueblo de Lugueros y las montañas de Villaverde de la Cuerna)

Ya en buena traza, con el picón a la vista y por terreno sin mucho desnivel, llegamos a la entrada del bosque, incluso tenemos que bajar un poco para adentrarnos en él. La idea es cruzarlo, ascendiendo un poco en busca de una riega que sube casi directa a la cumbrera. Así con las ideas claras seguimos nuestro avanza disfrutando de las excelencias arbóreas, pues estamos en agosto y en León, así que las mismas se agradecen, a pesar de que el sol no calienta como a lo mejor esperábamos.

(Siempre es un placer casi inexplicable el transitar por bosque)

(Sentir el rozar de las botas con las hojas caidas)

La vereda que vamos siguiendo por el medio el bosque se va perdiendo por momentos, en algunos casos más la percibimos que la vemos. A mitad de la mata salimos a un claro y se ve más marcada la traza a seguir, después otra vez bajo el cobijo de los árboles, hasta que, poco a poco, perdemos la guía sobre la alfombra de hojas. Miramos el GPS y vemos que ya estamos muy cerca de la riega, así que decidimos subir un poco y buscar un punto donde el bosque vuelve abrirse.

(Por momentos la vereda entre las hojas se pierde)

(Tenemos clara la dirección así que a buscar un claro hacia la canal de ascenso a la cumbre)

Justo detrás de una faya tumbada sobre el terreno, la luz se vuelve más intensa y aparece la canal que va hacer las veces de escalera hasta la cima, a la vez que un jito nos saluda, ¡bien!, hemos conseguido con exito nuestro primer objetivo. Respiramos un poco y nos sacamos unas fotos, además de contemplar lo que vemos hacia atrás, una zona especialmente querida para el que escribe esta crónica, las montañas, que lindan con la zona del Puerto San Isidro y que resguardan al mi pueblín de Villaverde de la Cuerna.

(Salida del "fayeu" e inicio canal, ± 3,0 K / ± 1480 m.a. / 12:25 h.)

(Al fondo las montañas que lindan con el Puerto San Isidro y resguardan a Villaverde de la Cuerna)

Superada la primera dificultad del día, tocaba afrontar la más dura, la de superar el fuerte desnivel que existe hasta alcanzar, en primer lugar, La Cuevona y la cumbrera después. La inclinación se las trae, un 35% calculamos, así que nos lo tomamos con tranquilidad y mucha gracia, secreto para no estresarse en exceso, más con todo lo que teníamos por delante y lo que atrás íbamos dejando, en ocasiones daba miedo mirar. Algún saltamontes nos vino muy bien para darnos algún respiro, siempre está bien tener alguna disculpa para hacer una parada.

(35%, parece que vamos a caer)

(Con traquilidad, gracia y alguna distracción añadida, parece que La Cuevona ya está a la mano)

Una hora nos llevó ascender por la “pindia” canal, no teníamos prisa así que no merecía pasar de vueltas nuestro corazón, además el sol comenzaba a calentar más y esto lo empezábamos a notar. No es de extrañar que, en cuanto enlazamos con el camín, que viene por toda la cumbrera, desde la collada de Valverde, rápidamente nos dirigimos a ponernos a la sombra de la preciosa "capilla sixtina" calicera del Curueño, es decir: La Cuevona del Bodón, ¡cómo se agradecía su frescor!

(Enlace con el camín que viene, por toda la cumbrera, desde la collada de Valverde)

(La Cuevona, ± 4,0 K / ± 1790 m.a. / 13:25 - 13:45 h.)

Un buen rato nos refrescamos bajo tan gran cavidad, realmente estábamos muy bien, allí observando cómo subían los rezagados o charranes, según se mire, observamos como un pajarín trepaba por la roca, “un treparriscos”, dijo Mary en cuanto llegó y lo vio. Nos asomamos a una de las ventas de la cueva y contemplamos parte del camino que vamos a transitar al regreso del pico Bodón, pues el ambicioso recorrido pretendido nos llevará a recorrer toda su cumbrera en dirección Oeste-Este, aunque aún queda, de momento para arriba que nos vamos.

(Un momento de relax sobre las cavidades de La Cuevona)

(Observando a un diminuto "trepariscos" y parte del camín de vuelta)

Tras veinte minutos de fresco relax toca volver a salir al sol para afrontar tres pequeños largos de ascensión al pico Bodón: el primero hasta la cumbrera, después otro hasta la antecima, y, finalmente, a la cima que nos vamos. Parece que está “chupao” pero tanto subir parece que desgasta un poco mentalmente.

(Salimos de la cueva y... ¡otra vez al sol y a subir!)

(Aunque estos últimos tres cortos largos a cumbre ya se llevan mejor)

Superado este primer largo alcanzamos la cumbrera y “nuevo” panorama se abre ante nosotros, allí tenemos la Peña Valdorria, a la cual, justo hace un año en ella estuvimos, ahora frente con frente. A nuestros pies al valle de Valdeteja y el pueblo del mismo nombre, al pueblín de Valverde del Curueño no lo llegamos a ver porque un mazacote calizo de la nuestra cumbrera nos lo impide, aunque ya habrá tiempo para ello, ahora toca encarar la cuesta pedrera hasta la antecima.

(Cumbrera del Bodón, ± 4,5 K / ± 1842 m.a. / 13:55 h.)

(Un momento de relax contemplativo y... ¡otra vez para arriba!)

(La ascensión no es tan potente como el anteior camino pero los esfuerzos empiezan a notarse)

(Aunque para compensar tenemos la exceleten panorámica de Peña Valdorria, ¡qué recuerdos!)

Según vamos ascendiendo hacia el penúltimo peldaño de la cumbre, miramos hacia atrás y ante nosotros se abre toda la cumbrera del Bodón, desde donde nos encontramos hasta el hórreo del Cueto Cabañas, ¡uff, cuanto tenemos por delante!, no sé si podremos aguantar, especialmente Sarita, la cual pone “carina”, a la espera de que nos apeemos antes de lo previsto. Con un “ya veremos” seguimos camino pedrero arriba, otro descansillo nos espera, nos vamos a situar a 1900 metros de altitud, solo nos quedan 57 para cima.

(Collaín antecima, ± 4,8 K / ± 1900 m.a. / 14:05 h.)

Para el último arranque hubo dos maneras de hacerlo, la primera la de Nordín y Sarita, que rápidamente la afrontaron y pronto nos saludaron desde lo más alto, y los que nos lo tomamos con calma contemplativa y fuimos saludando a lo más granado de las montañas de León y Palencia, desde la peña Forcada del Porma al Espigüete, con unas cuantas peñas interesantes por el medio, Las Pintas de Riaño, realmente todo un lujo para nuestros ojos, así lo debía entender Ana que no paraba de señalar con su bastón.

(No tuvimos prisa en tocar cumbre había mucho que señalar, el bastón de Ana no paraba)

(Desde la próxima peña "mellá" de la Forcada del Porma, a Las Pintas de Riaño y, al final, el Espigüete)

Nos hicimos un poco de rogar, pues difícil era soltarnos de aquella espectacular atalaya a la cual nos habíamos agarrado, pero pasados unos minutos de las dos de la tarde nos hacemos la foto de cumbre tan esperada. Sin lugar a dudas había merecido la pena esperar, además con la compañía añadida de Sarita, siempre “presta” que la juventud acompañe, pues parece que estamos dando el relevo generacional, para ellos es lo que vamos dejar aquí, así que está bien que lo compartamos previamente, enseñarles su herencia, así entre todos, tendremos más conciencia para cuidarlo y entregarlo en el mejor estado posible, tarea que cada vez parece más complicada.

(Cumbre del Bodón, ± 5,0 K / ± 1957 m.a. / 14:10 - 15:30 h.)

Tras sacar unas cuantas fotos de Familia toca arrimarse un poco sobre los bordes y empezar a completar el amplio arco panorámico que esta esbelta torre sobre el Curueño nos ofrece, realmente resulta comprometido poner nombre a tanta picacha, pues desde las cercanas peñas caliceras que esconden el curso tranquilo del “río del olvido”, más las cumbres de los puertos San Isidro y Vegará, hasta las lejanas moles caliceras de la montaña leonesa-palentina, seguro que en una detallada descripción de las misma… ¡meteríamos la pata!

(Nos arrimamos a los bordes del pico Bodón y empezamos a contamplar sus amplias panorámicas)

(Al Sur: nos encontramos las peñas que resguardan al Curueño, desde la Valdorría al Cueto Encino)

(Al Oeste: Cuerda del Bodón hasta el C.Cabañas flanqueada por los valles de Valdeteja y Redilluera)

(Al NorOeste: La cuerda del Bodón el valle de LLamazares-Redilluera y La Cordillera-Vegará)

(Al Norte: A nuestros pies las vegas de Lugeros y las altas cumbres limitrofes del Puerto San Isidro)

Después de una brevísima descripción de lo que podemos contemplar toca dar cuenta del bocata y tras ello unos momentos de relax, realmente nos pasamos un buen rato en la cumbre, casi hora y media. Así cuando reanudamos la marcha eran las tres y media de la tarde, quizás no la mejor hora para afrontar el largo recorrido por toda la cumbrera del Bodón, de Este a Oeste, hasta el Cueto Cabañas, pero había que intentarlo, al menos hasta encontrar la canal de fayas de descenso directo a Llamazares, lo de alcanzar la cima del Cueto….

(Hora de relax y tras ello.... ¡hasta el Cueto Cabañas)

En el descenso de la cumbre nos volvemos a encontrar con excelente postales montañeras: Valdeteja, Peña la Verde, Cueto Encino (el K2 leonés), Valdorria, etc… En un principio deshacemos el camino andado hasta por debajo de La Cuevona, allí tomaríamos la vereda montañera que viene desde el collado del Valverde, esto sería nuevo para nuestros amigos, no así para nosotros, pues fue el recorrido que realizamos en el caluroso agosto del 2011, ahora, con un poco menos de temperatura ambiental , en ella estábamos de nuevo.

(Cumbrera del Bodón, ± 5,5 K / ± 1842 m.a. / 15:45 h.)

(La Cuevona, ± 6,0 K / ± 1770 m.a. / 15:55 h.)

(Una miradita hacia atrás y le ponemos cara al nuevo recorrido)

Superado el pequeño descenso hacia La Cuevona y encarrilada la vereda solo quedaba despedirnos, desde la cercanía, de la torre de la cual acabamos de apearnos. Ahora toca dejarse llevar por vereda pedrera que es un autentico “subeybaja” y observamos tanto el puebín donde tenemos aparcado el coche como uno nuevo que ahora se deja ver, hablamos de Valverde del Curueño (desde el que partimos el año 2011).

(Ahora toca afrontar un auténtico "subeybaja" pedrero hasta la cumbre del Cueto Cabañas)

(Un nuevo pueblo se deja ver: Valverde del Curueño, con muchos recuerdos para nuestra compañera)

(¡Uff, qué poco apetece subir esa porra)

En este “subeybaja” nos encontramos con una buena porra, impresionaba un poco y la verdad que no apetecía mucho subirla (viniendo en dirección contraria no imponía tanto), así que para evitarla cogemos una vereda que sale por su derecha, parecía fácil, aunque pronto nos dimos cuenta que perdíamos mucha cota, por lo que no quedó más remedio que afrontar una pequeña subida, en donde echar las manos era una cuestión de prudencia, después otra vez en la buena senda, un jito y una preciosa e impresionante mariposa Apolo nos recibirían.

(Nos escoramos a la derecha y la esquivamos pero....)

(...¡gatear un poco queda!)

(Ya estamos en la senda buena de nuevo, un jito nos lo indica)

(Y una preciosa e espectacular mariposa Apolo nos saluda)

Ya en el buen camino volvemos a dejarnos llevar y pronto observamos el collado de Valverde, el Coto Cabañas cada vez está más cerca y a la vez más lejos, pues parece que cada vez es más grande, metía un poco miedo afrontarlo, así que ya íbamos pensando más en buscar la canal buena para bajarnos de la cumbrera, aunque Sarita decía que si había que subir lo hacía, aunque con la carina que ponía… ¡no convencía!. Tampoco los mayores estábamos para mucho más, el sol comenzaba a castigar y afrontar la dura subida al Cueto, sinceramente, apetecía muy poco.

(Por pisada vereda nos vamos acercando cada vez más al Cueto Cabañas, aunque....)

(Collado de Valverde, ± 8,0 K / ± 1705 m.a. / 17:10 h.)

Desde el colladode Valverde vemos los dos pueblos del valle :el que dá nombre al collado, Valverde del Curueño, y al valle, Valdeteja, con la Valdorria de telón de fondo. Oteamos la subida que realizamos en el 2011, no tan fuerte como la que hoy realizamos desde el fayeu NorOriental, pero si más fea y menos entretenida, aunque a decir verdad, cuando lo hicimos por primera ocasión nos pareció muy interesante, con los picachos tipo “urriellín”. Tras unos momentos contemplativos toca seguir cumbrera adelante en busca de la canal NorOccidental de bajada.

(Valdeteja y Valvelde del Curueño, con la Valdorría al fondo, además de los "urriellinos" a los pies)

(Dejamos atrás la collada de Valverde y toco avanzar en busca de la canal de bajada)

Según vamos avanzando por la cumbrera hacia el Cueto Cabañas observamos varías canales que descienden hacia la pista que pasamos por la mañana, son tentadoras, pero nosotros seguimos más adelante, casi hasta la base de subida al picacho que hemos decidido no subir. Como ya contamos anteriormente conocíamos varias experiencias de compañeros y sabíamos del paso por donde teníamos que internarnos, así después de dejar una singular porra, donde Nordine y las chicas pasaron, afrontamos el descenso por una canal que te dejaba sobre un bosque de fayas, nuestro objetivo.

(Es hora de decirle al Cueto Cabañas... ¡hasta otra ocasión!)

(Inicio de canal del "fayeu", ± 8,5 K / ± 1690 m.a. / 17:30 h.)

El terreno del descenso, como no podría ser de otra manera, se pone muy inclinado, encontramos muchas veredas, seguro que del ganado. Con la referencia la pista mañanera que nos lleva directos al pueblo, vamos negociando la que mejor nos interesa en cada momento, el objetivo es dejarse caer sobre el bosque, con la confianza de que al ser un fayeu (hayedo) su tránsito sea mucho más limpio, además lo habíamos visto en varias fotografías. Así con cierta paciencia y prudencia, dejando, a nuestro lado izquierdo, los farallones de la Peña Carrozal, verdadero contrafuerte del pico que habíamos querido subir, vamos perdiendo lentamente cota.

(Por una canal medioherbosa y mediopedrera vamos en busca del bosque, la pista y el pueblo)

(¡Uff, qué pindio baja!, menos mal que el bosque esta cerca)

Antes de adentrarnos en la arboleda tuvimos la oportunidad de ver el mi pueblín de Villaverde de la Cuerna, al cual mis acompañantes, para hacerme de rabiar, llamaban “Valverde”. Desde nuestra inclinada posición veíamos: La Vega, la Peña, la iglesia y las casas del pueblo. Tras este breve momento para la nostalgia y los recuerdos nos sumergimos bajo las hojas de la fayas, así nuestro objetivo de bajada estaba ya casi conseguido, ahora solo quedaba dejarse deslizar y disfrutar hasta pista terrera.

(Villaverde de la Cuerna: La vega, la Peña, iglesia y pueblo)

(Tras unos momentos de nostalgia y recuerdos toca adentrarse en el bosque)

(Dejandose deslizar entre las hojas)

(Con mucho disfrute por el camino)

No vamos detallar el placer que este tipo de travesías “bosqueras” producen, mejor que cada uno deje volar su imaginación, como muestra solo decir que realizamos la técnica de “sky-fueya”, realmente como verdaderos guajes (nenos) disfrutamos. Creo que tampoco hace falta contar que no encontraos una senda clara, pero la limpieza que caracteriza a los bosque de fayas (hayas) nos permitía descender con cierta soltura, aunque nos llevó su tiempo, seguro que por los momentos disfrutones que pasamos, lo cuales nos entretuvieron más de la cuenta.

(Nordine negociando el paso entre la verde arboleda)

(Otro detalle más de este guapo día, parece que Mary las relaja)

(Ventajas de transitar por un bosque de fayas, su habitual limpieza nos permite alcanzar el objetivo)

Más de una hora nos llevó descender por los casi dos kilómetros desde la cumbrera al enlace con la pista mañanera, realmente nos lo tomamos con plácida calma, aunque el terreno no era el más aconsejado para correr. Así, pasadas las seis y media de la tarde, conseguimos el éxito de la ruta, es decir, subir al Bodón por un fayeu y descender por el otro, nos quedó pendiente los del Cueto Cabañas pero… ¡qué más da!, así tenemos disculpa para volver en otra ocasión, especialmente en otoño.

(Pista a Redilluera, ± 10,3 K / ± 1330 m.a. / 18:45 h.)

(Ya en la pista solo queda unir los últimos metros del tramo para cerrar el recorrido circular)

(Una mirada hacia atrás y ver la canal de bajada, los objetivos de los fayeos estaba cubiertos)

Ya en la pista solo queda unir los últimos metros del tramo cara cerrar el recorrido circular, ahora directos hacia el pueblo, repasando el mapa del IGN con los puntos que hemos marcado, realmente una excelente ayuda, al igual que la recibida por los compañeros que comparten sus experiencias en la red, para uso y disfrute de todos y entre los que tenemos el placer de encontrarnos.

(Nuestro recorrido a por los "fayeos" del Bodón / ‘© INSTITUTO GEOGRÁFICO NACIONAL DE ESPAÑA.2009’)

En torno a las siete de la tarde, unas cuantas horas después de nuestro arranque mañanero, llegamos al pueblín de Llamazares y echamos una última mirada a la torre del Curueño a la cual nos había encumbrado, realmente el día había sido grande, una preciosa jornada montañera gozando “a tope” de la exuberante naturaleza leonesa, con los amigos y, además, del valor añadido de disfrutar de la gracia y simpatía de Sarita, ¿qué podemos pedir?

(Llamazares, Ayto. Valdelugueros, León, ± 11,5 K / ± 1240 m.a. / 19:10 h.)

No hace falta pensar mucho para pedir un poco más, porque parece que todo viene rodado: tomar un refresco en Valdelugeros (donde nos encontrarnos con parte de la familia y amigos), una buena cena (de productos de la zona) en Valdepielago y una velada musical en familia en casa de nuestros anfitriones, ¡ahora sí!, ¿qué más podemos pedir?


-Sí otra, que…. ¡volver pronto!, las nuestras montañas, las de Asturias y León, son muy bonitas pero con buena compañía…. ¡mucho más!

 

JFCamina

 

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