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León

Villaverde - Pico Espina

Ayto.Valdelugueros, 02/2011

JFCamina, 02/2011

 

Villaverde de la Cuerna - Pico Espina

Mapas: IGN 079-III "Cerulleda" (1997).

Inicio y fin : Villaverde de la Cuerna (1.425 m.a.), Ayto. Valdeluguero, León

Ubicación en Google Maps: Villaverde de la Cuerna.

Recorrido: Villaverde de la Cuerna (1.425 m.a.) - La Gulpiera y la Hoz - Collá Valporquero (1735 m.a.) - Mojón de la Llana (1805 m.a.) - Pico Espina (1929 m.a.) - Val de la Cueva (1740 m.a.) - Peña de la Iglesia (1560 m.a.) - Villaverde de la Cuerna (1.425 m.a.)

Distancia: ± 8,5 Kilómetros de recorrido Circular.

Tiempos: 4,5 horas

Desnivel: 500 mts. de ascensos.

Terreno: Pista terrera, vereda montañera y "camín de cabres".

Señalización: No.


Yo quería ir hasta el pueblo de mis amores, Villaverde de la Cuerna, en la vecina León, pegadito al puerto Vegará y San Isidro, en pleno invierno y todo vestidito de blanco, queríamos llegar en raquetas desde el puente, pero cuando llegamos a Busdongo, me empecé a mosquear, no había apenas nieve, pasamos la collá de Valdeteja y estuve a punto de girar a la derecha para ir hasta el puerto San Isidro, pero al final pudo más el amor a la tierra que me vio crecer en la naturaleza y mantuvimos el rumbo, iríamos a corretear por las altas cumbres de Villaverde de la Cuerna.

A modo de introducción y para los que no conozcan mi personal vinculación al pueblo que hoy va a centrar toda mi atención, y antes de seguir leyendo, puede echar un vistazo al reportaje que realicé al respecto titulado, no podía ser de otra manera: Villaverde de la Cuerna, tras visionarlo comprenderéis mejor algunos pequeños detalles que aquí se reflejan.

(Lugueros, sobre el puente Medieval y con el gran Bodón detrás)

Pero como mandaban los cánones paternales, antes de llegar a Villaverde había que hacer una parada obligada en el pueblo de Lugueros y tomar algo en "Casa Peña", yo no quiero romper la tradición y la mantengo, a pesar de que a Mary le gustaba más cotillear el nuevo establecimiento hostelero que han abierto en el antiguo cuartel de La Guardia Civil, pero eso lo dejamos para la vuelta. En Lugueros había mucho ambiente de caza y ski, estos últimos matando el día ya que parece que la estación de Repinos no ofrecía la calidad de nieve deseada. Tras tomar un cafetín y comprobar que no éramos los únicos desanimáos por la poca nieve existente, solo nos quedaba por sacar una guapa foto de la impresionante mole caliza del Bodón desde le puente medieval del pueblo.

(Villaverde de la Cuerna, 0,0 K / 1425 m.a. / 11:30 h )

Aún no era medio día horario cuando llegamos ante la casa de la Güela Sisa y el Tío Basilio, ahora en propiedad de otra buena familia del pueblo, estábamos otra vez más en Villaverde de la Cuerna, si no fuera por el verdor de La Vega y las montañas, parecía que estábamos en pleno verano, relucia el sol y el cielo era de un azul intenso, no había ni una pequeña nube, ya nos habíamos hecho a la idea y no echamos de menos la nieve. Antes de aparcar el coche vemos a Valeriano, nos apeamos rápido para saludarle y charrar un poco antes de calzarnos las botas, tras los primeros saludos quedamos en que a la vuelta tomaríamos algo y nos pondríamos un poco al día, ahora tocaba aprovechar el magnífico día realizando un pequeño paseo.

(Arrancamos por la pista que nos podría llevar a Lillo, el pueblo lo dejamos a nuestras espaldas)

Tras el breve encuentro cogemos la pista terrera que va hasta cerca de Lillo y pronto dejamos atrás a Valeriano y al pueblo, no tenía muy claro que íbamos hacer, de momento subir hasta las vegas de Valporquero, hasta donde había ido un par de veces de pequeño con las ovejas, cuando nos tocaba "la vecera". El caminar era muy cómodo lo que provocaba mis lamentos por que no hubiera un buen paquete de nieve, ¡que pena!, ¡como lo hubiéramos disfrutado!, pero el asunto no tenía marcha atrás y había que gozar del momento.

(Camino de La Gulpiera y La Hoz)

Con el sol ya calentando de lo lindo, llegamos a la zona de La Gulpiera y La Hoz, un par de letreros rudimentariamente pintados sobre la caliza así nos lo indicaba, además de la existencia de ambas fuentes. Le comentaba a Mary que de güaje bebía por allí, aunque no recordaba muy bien dónde, me acerco al río y en una pequeña balsa me pareció ver una pequeña trucha, Mary se reía de mí, así que allí estuve cinco minutos con la cámara de fotos preparada, esperando a que saliera debajo de la piedra pero.... ¡no hubo manera!, me quedé con las ganas de enseñar foto.

(Zona de la Gulpiera y la Hoz)

La pista parece que está cuidada, alguna de las curvas están hormigonada aunque la nieve cubra en parte, ¡qué pena!, volvíamos a decir, con lo requetebien que lo hubiéramos pasado por aquí con las raquetas y todo este blanco valle, ¡que pena!, la blanca nieve sobre las montañas que lindan con el puerto San Isidro, especialmente el pico La Cuerna, el cual completa el nombre al pueblo, no paraban de recordarnos cual era la misión deseada del día.

(En menos de dos kilómetros empieza a saludarnos el gris calizo y la blanca nieve)

(¡Incluso el duro hielo!)

La marcha era bastante lenta, la habitual en nuestras andanzas, aunque en esta ocasión había muchos argumentos sentimentales que la justificaban, había muchas historias y nombres que recordar, se lo íba contando uno a uno a Mary, a pesar de que ella siempre me respondía con la misma frase: "Eso ya me lo contaste, ¡pesau!".

Tras una hora de plácido caminar llegamos casi al final del primer objetivo, la pista seguía a la derecha hasta los collaos del Pando de Valporquero, donde yo ya había estado, pero tirando de frente ya monte arriba, llegaríamos a la collá de Valporquero, -¿Vamos hasta ella?, -Pero, ¿no quieres ir caminando por la cuerda de la Sierra de La Cuerna? -¡Qué más dá!, vamos para arriba y después ya veremos. Así fue, nos olvidamos de la pista y nos introducimos monte arriba, por una pequeña vereda montañera entre escobas y nieve, por la cual íbamos ganando altura y belleza a medida que los minutos avanzaban.

(Dejamos la pista y... ¡monte arriba!)

Cuando alcanzamos la Collá del Valporquero, situada a unos 1735 metros de altitud, eran la una de la tarde y no habíamos caminado apenas nada, nuestro cuenta kilómetros particular acumulaba 3.500 metros, es decir, nada de nada, tampoco era que importara mucho, se trataba de disfrutar del guapo día "invernal" que nos había tocado en suerte. Al llegar a la collada una gran piedra caliza con tres cruces labradas sobre ella llamó fuertemente nuestra atención, -¿Que significará?, -¿Será algún símbolo Templario?, ¡que vá!, no había nada misterioso en el tema, era algo más práctico, se trataba del límite entre los territorios de Villaverde de la Cuerna y la vecina Cerulleda, aunque para llegar a saber esto tuvimos que esperar unas cuantas horas, Valeriano nos daría la clave del "misterio".

(Collá de Valporquero, 3,5 K / 1735 m.a. / 13:00 h )

(¿Será algún símbolo Templario?)

Desde la collá de Valporquero las vistas ya son de lujo, especialmente las de la zona que linda con el puerto de San Isidro, desde el Pico La Cuerna, el Agujas, la Sierra del Ajo y del Fuentes al Nogales, todo un lujazo de cuerda montañera. De momento no nos entretenemos mucho en ellas, ya no vamos a bajarnos de aquí y vamos a continuar en dirección opuesta a la que anteriormente teníamos previsto, teníamos relativamente cerca un pico cercano a los dos mil metros que nos parecía muy apropiado para nuestro objetivo contemplativo, el GPS decía que se trataba del pico Espina, aunque yo me empeñaba en leerlo en masculino en lugar de femenino, así que para él nos dirigimos.

(Foto de Pareja en la Collá de Valporquero, detrás la cuerda montañera de San Isidro)

Dándole la espalda al Pico La Cuerna (2140 m.a.), seguimos subiendo entre los matojos y la nieve, cuesta un poco hacerlo, en esta ladera la nieve empieza a ser un poco molesta para avanzar, uno va con cierto miedo de no "meter la pata". A media ladera, miramos hacia atrás y vemos lo "fácil" que hubiera sido ascender al pico que nos dice de que Villaverde se trata, ¡que pena!, no parece muy difícil. Con las lucubraciones de una futura ascensión a esta peñasca, llegamos un pequeño resalte que tenía un guapo mojón, miro el aparato de posicionamiento global y dice que estamos en la zona de La Llana, pero sin indicarme promontorio alguno, así que me tomo la libertad de llamarle como "El Mojón de la Llana", que me disculpen los puristas, un punto desde donde las vistas ya comienza a ser algo más que considerables.

(Dándole la espalda al pico La Cuerna, de 2140 m.a., llegamos al....)

(..."Mojón de La Llana", 4,8 K / 1805 m.a. / 13:35 h )

Desde los 1800 metros de altitud que nos encontramos, el objetivo que nos habíamos marcado está a la vista, ya se acerca la hora de comer el bocata y esto es importante, además miramos hacia abajo y vemos el pueblo, esto nos viene muy bien para pensar y diseñar la bajada, en primer termino pensamos que es la zona de la Majaina pero pronto lo descartamos, esta debe estar un poco más allá, no nos importa mucho, hoy vamos sobrados de tiempo y ya tenemos, más o menos, claro que hacer después de comer, trataremos de bajar al pueblo tomando como referencia la Peña de la Iglesia, seguro que lo conseguimos.

(Hacia arriba, el improvisado objetivo del Pico Espina, a 1929 m.a.)

(Miramos para abajo y vemos el pueblo, con el impresionante Bodón al fondo)

A Mary le sorprende que no conozca esta zona, -Tú que siempre estás hablando de Villaverde y no conoces esto, -¡Pues no!, la respuesta es clara y tiene un explicación bastante razonada, esto era territorio de las ovejas y del Pastor, el pueblo tenía arrendada esta verde y rocosa ladera al Pastor que todos los años venía de Extremadura con su ovejas, cabras y... ¡mastines!, por lo que para nosotros era territorio vedado, la otra parte la que teníamos enfrente, desde el Pando de Valporquero hasta el cortafuegos del pinar era nuestro radio de acción, así que todo tiene su explicación, ¿vale?. Como parte del pago de este arrendamiento, El Pastor aportaba la borrega que se comía todos los años en La Vega por la fiesta de San Lorenzo o "de la borrega", una pequeña compensación, fiesta que parece que ahora se está recuperando por la gente joven del pueblo, lo cual nos alegra mucho. -¡Vaya rollo que me estás espetando!, acaba diciendo Mary.

(Entre las escobas y la nieve, dándole la espalda al cercano puerto San Isidro)

Ya estamos en la cumbrera que nos lleva al pico y las panorámicas que nos empieza a ofrecer son de primera especial, ¡qué pasada!, yo nunca pensé que desde allí se divisara tan impresionante línea montañera, hacia el NE, por detrás de la Sierra de La Cuerna, vemos una blanca consecución de montañas que va desde los Picos de Europa hasta la Montaña Palentina, de momento no identifico muchas cumbres de Los Picos, pero de la zona de Palencia reluce y destaca en todo su esplendor el Espigüete, ¡no me lo podía creer!, la verdad que no me esperaba nada de esto.

(Por detrás de la Sierra de la Cuerna se abre una impresionante cuerda montañera)

Estos momentos de contemplación dilatan nuestra llegada a la cima, ya deberíamos estar desenvolviendo el bocata y estamos con la boca abierta contemplando el blanco horizonte, no es que importe mucho, pero hoy hemos desayunado un poco temprano y parece que ya tenemos gusa, estaba claro que con estas distraccionesíbamos a tardar en comer.

(Tenemos un poco de gusa pero con tanta contemplación vamos a tardar en comer el bocata)

Tras la pequeña advertencia culinaria planteada por Mary seguimos ascendiendo el último tramo para alcanzar definitivamente la cuerda del Pico Espina, al fín lo conseguimos pero aún tardaremos en llegar al montón de piedras que hace de mojón geodésico, la impresionante panorámica de 360 grados no impide caminar y solo tenemos momentos para la contemplación y el relajo, aunque no hayamos llegado al punto clave de la cumbre debemos hacer un grandioso recorrido circular de lo que nuestros ojos visualizan.

A Mary, desde la cumbrera del Pico Espina, a 1929 m.a. le voy relatando:

El orgulloso Bodón vigilando la vegas y el pueblo de Lugueros.

Parte de la Sierra de la Cuerna, con la Mojonerína y el corta fuegos del pinar al frente, abajo, los Praos Cuadros, Las Aceras, el Campo la Ende, El Pueblo y La Vega.

La otra parte de la Sierra de la Cuerna, con el Pando de Valporquero, El Cudero, Rabogato y Canto Salguero, detrás de ello, las blancas cumbres de los Picos de Europa y la montaña Palentina.

De los Picos de Europa al pico La Cuerna, abajo, la Collá de Valporquero.

Con la Cuerna hemos iniciado la vertiente del vecino Puerto de San Isidro, con el Agujas, la sierra del Ajo, el Fuentes, la estación de Repinos, en la ladera Leonesa, está a sus pies.

El Nogales nos abre paso a la zona del puerto de Vegará.

Son territorios de La Fitona, el Huevo y la Puerta de Faro, cumbres a las que aún no nos hemos aupado, pero que después de esta visión no tardaremos mucho en hacerlo. Creo que también alcanzamos a ver la Sierra del Aramo, cerquita de nuestra casa, en el último plano de la foto.

Sorprende tan grandiosa visión circular, la verdad que no me esperaba tanto, dejamos de recontar y nos acercamos hasta el montón de piedras que nos indica que estamos en la cima, no paro de volver la vista hacia atrás y de mirar hacia la zona de los Picos de Europa, no a cabo de identificar claramente una gran peñasca que sobresale un poco lateralmente, hasta, que, ¡al fín!, lo consigo, se trata de Peña Santa, ya tenemos todas las fichas, se trataba de nuestra querida y vistosa "Reina", esa que observamos desde casi todas las cumbres de Asturias, para mí la más importante de todos los Picos de Europa, auténtico buque insignia.

(Tres provincias desde el Pico Espina: Asturias, León y Palencia)

(De Peña Santa al Espigüete)

A las dos y media de la tarde llegamos al punto que figura como la cima del Espina, nuestro GPS y un montón de piedras así nos lo indican, no hay buzón de cumbre, pero Mary busca entre las piedras y saca un frasco de crital con una vieja pegatina del G.M. Mies de Oviedo, lo abre y saca tres descompuestos papeles, no quería meter la mano para sacarlas, pero al final se decidió y encontró unas pocas tarjetas montañeras depositadas allí desde el año 2009, veamos:

- 24/05/2009, G. M. San Bernardo de Turón: Colectiva.
- 24/05/2009, G. M. San Bernardo de Turón: Individual.
- 21/06/2009, Un montañero poeta: Anónima.

(Pico Espina, 5,0 K / 1929 m.a. / 14:30 h )

(Tres viejas tarjetas montañeras por la nuestra)

Las dos primeras son pertenecientes al grupo de montaña al cual nosotros estamos adscritos, vinieron en travesía desde el Puerto San Isidro, pasando por el pico La Cuerna y siguieron hasta el pueblo de Cerulleda, donde tienen su refugio de montaña, la verdad que nos prestó mucho encontrar allí unas tarjetas de gente tan cercana. La última no era expresamente una tarjeta, era un papel publicitario sobre el que el montañero había escrito una guapa poesía, una buena idea, nos recuerdan a esas cimas en el que en su buzón se guarda una libreta y la gente va escribiendo todo lo que le viene a la cabeza, como el Cornón de Somiedo y Cantu l' Osu en Redes.

Ya hemos devuelto las dos primeras tarjetas, la tercera nos resulta imposible, al no tener dirección, la guardaremos digitalmente, aprovechamos la ocasión para enviarles a todos los implicados, especialmente al poeta por no poder hacerlo de otra manera, un cordial saludo montañero.

(Pico Espina, 5,0 K / 1929 m.a. / 14:30 h )

Tras dejar nuestra tarjeta de cumbres, ¿Cuándo nos las devolverán?, esperemos que no tarden dos años, nos sacamos una foto de pareja y nos apeamos un poco de la cumbrera para comer el bocata al sol que más calienta, a pesar de que estamos a dos mil metros de altitud y a principios de febrero, el día estaba para relajarse y tumbarse al sol, ¡que día!

Comemos el bocata con la vista puesta sobre el valle que cobija a los pueblos de Cerulleda y Redipuertas, muy unidos familiarmente a mi persona, especialmente el último, ya que es el pueblo natal de mi abuela Sisa y donde aún conservo familia residiendo. Fueron sesenta plácidos minutos, el sol brillaba y nos acariciaba como si estuviéramos en una playa del...., no se escuchaba nada, solo algún grajo que otro mancillaba aquellos guapos momentos de paz.

A las tres y media de la tarde levantamos tienda y comenzamos a descender de la vistosa peña, la tendencia de bajada nos llevaba hacia la zona orientada a las vegas de Lugueros, a caer sobre la Reguerona, la idea nos podía resultar muy interesante pero no coincidía con mi interés de pasar por la Peña de la Iglesia, así que giramos un poco a nuestra izquierda y descendemos en diagonal hasta la zona del Val de la Cueva.

(El Bodón, Lugueros y sus vegas)

Este cambio de orientación nos permitió volver a contemplar la preciosas panorámica de los Picos de Europa, en esta ocasión más centrados y con mayor nitidez, todo un lujazo que merece la pena volver a repetir, aunque creo que no hay dos momentos iguales en la vida y menos en la montaña, las circunstancias personales y ambientales le dan a cada momento un punto diferente, así que no hay dos iguales.

(Damos la espalda al Puerto de Vegará y.... ¡Picos de Europa!)

El descenso de la peña lo realizamos con sumo cuidado, aquí no hay ninguna vereda que nos indique por donde ir, bajamos caliza abajo, buscando el mejor paso, corrigiendo en función de la dificultad del terreno, pero con la vista puesta sobre el pueblo y el valle que cobija a la Majaina, esta es la referencia, la que nos permite caer sobre la peña que cobija al pueblo de Villaverde el cual, ahora se nos oculta.

(Por el piornal, en línea recta hasta la Peña de la Iglesia)

(Pero antes debemos sortear la punzante caliza de la parte alta del Pico Espina)

Tras sortear las punzantes calizas de la parte alta del pico donde hemos estado, llegamos a una zona de pradería donde se encuentran restos de un chozo, miro el aparato y me señala que estamos en Val de la Cueva, yo nunca había estado allí, mis dominios acababan en la cruz de la Peña de la Iglesia, esto era territorio del Pastor, las ovejas y los temidos mastines, así que mejor no tentar al diablo. Más tarde, comentando esta circunstancia con Valeriano me diría el nombre de esta vieja majada pero....¡se me olvidó!

(Resto del chozo de Val de la Cueva, 6,5 K / 1740 m.a. / 16:20 h )

(La Majaina a la vista)

Dejamos atrás la guapa pradería de Val de la Cueva, abajo a nuestra izquierda ya divisamos La Majaina, vamos en la buena dirección aunque la vereda no es muy buena, nos metemos por el medio de un buen piornal, Mary se queja, las escobas la tapa casi por completo, por momentos solo le veo su negra mata de pelo y escucho sus lamentos:

-¡Por donde me metes!, -¿No hay otros sitios?

Fue justo dejar de oír los lamentos de Mary y nos topamos con la gran cruz de la Peña de la Iglesia, ahora un tanto modernizada, al verla me entró un cierto cosquilleo interior, aquí subía muy amenudo cogiendo el conocido como "té de peña", no recuerdo cuantas veces pero si que tengo la misma sensación que el primer día que lo hice, sientes algo especial desde aquí arriba, mirar para abajo y ver todas las casas del pueblo, solo ha cambiado que antes estaba lleno de gente, observabas su trasiego en la realización del trabajo agricola-ganadero, a la vez que pensabas: ¡hoy me libré!

(Peña de la Iglesia, 7,8 K / 1560 m.a. / 16:45 h )

Desde lo más alto de la peña tuve en un recuerdo muy especial para todos los Güajes de la Familia, los nietos de Felipe, por los guapos partidillos que se montaron en La Vega las dos veces que hasta aquí nos acercamos. Hace unos días Garardín me increpó reclamándome cuándo volvíamos a Villaverde y hechamos un partidín, me llenó de orgullo y satisfacción, seguramente que igual que mi difunto padre, ¡si lo puediera escuchar!, ¡oh!... ¡igual sí! Préstame mucho poder trasmitir a las nuevas generaciones de la Familia donde tienen una parte de su pasado, Villaverde de la Cuerna forma parte de nosotros y parece que el tema, poco a poco, va calando.

Para el descenso de esta cumbre Mary quería bajar por la peña abajo de cara al pueblo y La Vega, yo no quería, -¿Porqué?, - Tres mastines, que cuidaban unas ovejas, tenían la culpa. Pero ella decía que no pasaría nada, el caso es que al poco de comenzar ella a descender, un servidor estaba esperando acontecimientos, los cánidos comenzaron a ladrar y acercarse a la base de la peña. -¿Qué te dije?, -¡Vamos por donde siempre!

(La bajada directa al pueblo fue imposible, tres mastines nos esperan a pie de peña)

Refunfuñando algo, rectificamos y descendimos por el lateral de la peña, entre la caliza y las escobas, el camín estaba perdido pero se podía bajar, con precaución y con la posibilidad de agarrarse a las escobas. Este era la senda que un servidor utilizaba para subir y bajar directamente cuando era güaje y no subía con idea de coger "té de peña".

(¡Qué feo está!)

(¡Por donde me metes!, -¿No hay otro sitio?, la historia se repite)

Al llegar al pie del lateral de la peña estaban las ovejas y... ¡los mastines!, nos ladraron un poco, pero sin mucha insistencia, ellos ya habían cumplido su cometido, no querían que pasáramos por el medio del rebaño. Pasamos al lado del cementerio, donde tenemos seres queridos enterrados, y de la iglesia, la cual ya no está como yo la había conocido siendo güaje, en esa época solo estaba en pie la torre del campanario, en 1990 se reconstruyó totalmente y ahora luce una guapa estampa entre la peña y el pueblo.

(La Peña de la Iglesia, a sus pies, las ovejas y...¡los mastines!)

(La restaurada Iglesia de San Miguel, entre la Peña y el Pueblo)

A eso de las cinco y media de la tarde entramos en el pueblo y concluimos esta preciosa y corta marcha montañera a la sombra de La Cuerna. Una guapa jornada llena de impresionantes panorámicas, nunca vistas por mis infantiles ojos, si llego a saber de esto ya me habría aupado a tan magníficas cumbres hace mucho tiempo, no lo hubiera dilatado tanto.

(Villaverde de la Cuerna, 8,8 K / 1425 m.a. / 17:35 h )

Ya en el pueblo charramos un buen rato con Valeriano, repasamos nuestros recuerdos del pasado y me pongo un poco al día de como está la gente que tanto tiempo hace que no tengo noticias, recordamos cuando cuidábamos "los jatos" en La Vega o de la reconstrucción de la venta que se está realizando en el Puerto de Vegará, una de cada época. Para mí, Valeriano representa el enlace perfecto con el pasado y el presente, él siempre ha estado en el pueblo, toda su Familia siempre ha tenido mi especial afecto y un hueco importante en mi dilatada memoria. Ahora, gracias a la nuevas tecnologías, su sobrina Raquel me ha puesto al día de la recuperación de la fiesta de San Lorenzo y de la preocupación de los mozos del pueblo porque la fiesta no decaiga. Préstame mucho que esto sea así y que la juventud mantenga la llama viva, aprovecho la ocasión para enviarles un gran y afectuoso saludo desde este pequeño rincón del ciberespacio.

(La Casa, El Pilón, Valeriano y J.F.)

Valeriano quiere sacar unas cuantas fotos antiguas de la fiesta de la borrega en La Vega, no dejé que lo hiciera, serían eterno y me pondría muy tierno, a cambio le pedí que se las dejara a su sobrina, que les pegara un escaneo y me las enviara por correo electrónico, esas cosas son para verlas con tranquilidad y sosiego, aunque he de confesar que estaba impaciente por recibirlas, ¡Gracias Raquel!, no solo por la fotos, sino por tener la valentía de mandarme un correo electrónico identificándote, además otros guapos e importantes detalles.

En el pueblo estaba también un compañero de andanzas, Lucas, nos acercamos hasta su casa y charramos otro buen rato, con el valor añadido de que allí estaba su madre, una situación que me trajo muchos recuerdos de la Güela Sisa, además ella se encargó de avivarlos más al contar alguna anécdota que otra, ¡que recuerdos!

Con la parada de charla y recuerdos la noche se nos echaba encima, a las siete de la tarde arrancamos el coche, con la idea del volver cuando la nieve cubra el pueblo, para ello Valeriano me pasó su móvil, aunque ya habíamos pedido una tarjeta en "Casa Peña", yo quiero conseguir el sueño de ver el pueblo de mi Padre, y mío también, totalmente cubierto de nieve, tal como nos contaban la Bisagüela, la Güela y el Tío.

Cuando íbamos a media "carrera" no tuve más remedio que parar el coche y hacer una guapa fotografía del pueblo con las últimas luces de la tarde y las farolas ya encendidas, la tonalidad rosácea me dejo una guapa postal para el recuerdo. Ya en plena bajada hacia Lugueros tuve que volver a pararme, ¡qué imágenes!, parecía que la naturaleza quisiera atraparme allí con sus encantos, realmente era un verdadero canto de sirenas. Ya en el puente que salva al río Curueño, recuerdo que le comenté a Mary, por enésima vez, -Un día tenemos que venir, dejar el coche aquí y subir toda la sierra, desde el río Curueño al Pando del Valporquero. -Cuando quieras, Félix.

(Nos despidieron unas preciosas estampas de las montañas leonesas teñidas de rosa)

Tal como había pensado, al llegar a Lugueros paramos en el antiguo cuartel de la Guardia Civil, donde el Tío Basilio decía que había trabajado en su construcción, ahora reconvertido en Centro de Turismo Rural "Los Argüellos", tenía mucha curiosidad por saber como estaba, así que entramos a cotillear un poco, tomamos un cafetín, el cual, ¡por cierto!, estaba muy bueno, y recogimos un poco de información. La verdad que tiene muy buena pinta, parece un magnifico lugar para pasar unos días de relax, llevarte el libro "El río del Olvido", que sigue el curso del río Curueño, de Julio Llamazares, y dedicarte a recorrer alguno de los bonitos pueblo que él nombra, seguro que resultará una experiencia inolvidable.

Con la preciosa luna creciente echada sobre las desnudas ramas de los árboles abandonamos las tierras de mis antepasados y ponemos rumbo a casa, había sido un día excelente, no había conseguido lo que quería en un principio pero me marchaba muy contento y con cierta paz interior, esa que tanto cuesta conseguir y que casi siempre la consigues en compañía de los tuyos.

Solo me queda dejaros dos cosillas: La primera se trata del dibujo de nuestro recorrido sobre la imagen del Google Earth, la cual le gustará más a mi Hermana mayor, ya que su tonalidad está más asociada a sus recuerdos, el verde del invierno o primavera le choca un poco.

(Dibujo del recorrido de la jornada sobre ortomapa color pajizo del Google Earth)

Y la segunda, es dejaros el vídeo, al cual no pensaba hacer, solo quería realizar fotos, pero cuando llegué a la collá de Valporquero no me resistí y comencé a grabar, por ese motivo el vídeo arranca ahí y no en el pueblo, como parecería más natural. Creo que tras visionarlo estaréis de acuerdo conmigo, si no lo estáis ya, que las panorámicas que obtenemos de este pequeño recorrido son de primera especial.

 

Espero que este reportaje sobre el paseo realizado a la sombra del Pico La Cuerna y mis recuerdos no os resultara muy pesado, es evidente que a un servidor le ha encantado y está gustoso de compartirlo con todos vosotros.

JFCamina

 

Para referencias sobre la zona correspondiente en www.jfcamina.es


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