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GR-105 Inicio - Etapas
"Historia de un guapo paseo de seis días por Asturias"

 

5ª Etapa GR-105: La Matosa (La Vega) - Cangas de Onís.

(24/06/2011)

Mapas IGN: 054-2 Llerandi (2001), 034-4 Arriondas (1999) y 031-3 Cangas de Onís (2000)

Recorrido Básico: La Vega (82 Kms – 28 h) – Villarcazo – Vallinas – Collau La Llama – Collau Fresnidiellu - Sierra de la Frecha (Picos Pindalón y la Frecha) - Sierra de Bodes (Pico El Porru) – Cuesta de Bodes - Riega de Bobes – La Peyural – La Varalla y la Calavera - Llames de Parres – Viabaño – Camino de la Reina y Río Piloña - Ermita de San Lorenzo - Romillo – Romillin – San José – Los Tacones – Vega de los Caseros – La Barriosa – Seronda de Abajo – Prestín – Puente “Romano” – Cangas de Onis (103 Kms – 35 h).

Nuestros Números: 21,0 Kms. / 7,3 horas / 615 mts. Desnivel de ascensos y 680 mts. de descensos / 2 Fuentes y 28 Perros.

Terreno: Carreterinas, pistas, caminos y veredas montañeras.

Señalización: Si.

 

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Antes de las ocho de la mañana las campanas de la villa de Infiesto ya nos habían despertado, no nos importó mucho ya que estábamos impacientes por llegar a Cangas de Onís, superada la “temida” Matosa ya olfateábamos el éxito, casi el objetivo cumplido. Así que cuanto sonó el despertador nos tiramos de la cama y poco a poco comenzamos a despedirnos de la villa; desayunamos, cogemos unos pinchos de tortilla para la comida, pagamos la cuenta del hostal y nos fuimos a despedir de las chicas del supermercado, había que completar el menú del día.

Al salir a la plaza del pueblo nos encontramos con una curiosa sorpresa, los Trasgos “Sanjuaneros” habían hecho de las suyas y habían cogido los carros del concejo y los habían depositado a los pies de la gran iglesia de Infiesto, parece que esta “trastada” ocurre todos los años en la Noche de San Juan y por mucho que los paisanos guarden los carros, los Trasgos los encuentran y los bajan, estos seres mitológicos norteños son muy listos y escurridizos así que no hay manera de librarse de ellos.

(Inicio de la 5ª Etapa, La Vega, AS-339 K-5, ± 00,0 K / 205 m.a. / 10:00 h. )

Con cierto pesar nos despedimos y Gelu nos volvió al GR-105, al mismo lugar donde la tarde anterior nos había recogido, en La Vega. Realmente el haber establecido la base de operaciones por tres días en la villa que ahora abandonábamos definitivamente fue nuestra mejor decisión, ya que no tuvimos que preocuparnos por casi nada, solo el relajarnos y descansar para la siguiente etapa.

Carretera AS-339 arriba realizamos la última despedida, la del nuestro taxista en el GR-105, da gusto encontrarse con gente así. Ya en La Vega iniciamos la marcha, una generosa marca roja así nos lo indica, no obstante un chaval, asoma la cabeza por la ventana de la casa y nos indica por donde se inicia la misma, nos apunta la dirección correcta y comenta que solo tenemos que seguir los postes de la luz, tras ellos, todo para arriba hasta la collá, en clara dirección NorEste.

(Todo para arriba siguiendo los postes de la luz, fue la recomendación recibida)

(La presencia de La Matosa nos da ánimos para afrontar la nueva andadura, creo que peor...)

Razón tenía la recomendación, pero no resultaba tan sencillo, el camino no estaba muy pateado y la senda se perdía, solo algunas señales nos hacían seguir con seguridad, aunque después del consejo parecía que teníamos una buena referencia. Si esto nos parecía feo solo teníamos que mirar para atrás y mirar hacia la zona de La Matosa, por donde ayer transitamos y penitenciamos, no hay mejor cosa para darse ánimos: una visual hacía atrás y… ¡venga que esto son rosas!.

(Hay momentos que el camino se pierde y tenemos que pasar por zona de pradería)

(Una de cal y dos de arena, así es el GR-105)

Hay momentos en que el camino se pierde y tenemos que pasar por zona de pradería, después parece que nos metemos por un callejón y volvemos a adentrarnos en una zona de artos y maleza, una de cal y dos de arena, esta es la mezcla “perfecta” del GR-105. Así hasta que salimos a las primeras casas de Barrio, en la zona de Villarcazo, a partir de aquí el tema se vuelve más claro y cómodo, aunque nos encontramos con el duro hormigón.

(Tras cerca de un kilómetro de camín oscuro... ¡vuelve la claridad!)

Ahora por traza vistosa y fácil de transitar avanzamos rápido, aunque los kilómetros acumulados y las penurias del día anterior comienzan a pasarnos factura, hay otro elemento que tenemos que tener muy en cuenta: el peso de la mochila. Efectivamente las dos jornadas anteriores habíamos dejado parte del material suplementario para excursiones de más de un día en la habitación del hostal, esto nos permitió aliviar el paquete de la espalda en un par de kilos, los cuales se agradecieron en los momentos difíciles pasados anteriormente, aunque ahora, cargados de nuevo….

(Villarcazo, ± 1,0 K / 330 m.a. / 10:20 h. )

Con estas cuitas de las ventajas sobre el peso de la mochila llegamos a Villarcazo, núcleo rural donde parece que viene una carreterina desde un poco más arriba de donde nos dejó el taxi. Entre guapas casas lo atravesamos y, por detrás de él, salimos hacia una preciosa repisa que nos permite observar perfectamente la zona por la cual transitamos la jornada de ayer, la zona de Tebrandi, la pista que va hacia Pesquerín, la bajada hasta el río Color y La Matosa, fueron unos momentos para volver a realizar el recorrido pero con la punta del bastón, ¡faltaría más!

(Seguimos con "una de cal y otra de arena")

Dejamos atrás esta pequeña “agrupación” de guapas casas y volvemos a seguir la señalización del GR-105, unas veces marcado con las franjas y otras con una flecha amarilla, unas por una clara traza para, unos metros más arriba, taparse todo y volver a un oscuro callejón, pero Pepe nos anima, -Esto pronto se acaba y…. ¡comienza el “felechu”, esto último no suena nada bien, más que “ánimos” parece una advertencia, parece que nos tiene algo guardado.

En cuanto nos aproximamos a los núcleos rurales parece que las trazas guapas vuelven, esto así ocurre cuando nos acercamos a Vallinas, el camino limpio vuelve a nosotros, antes de llegar hay una fuente, Pepe nos comenta que el camino sigue pasando al lado de ella, a nuestra derecha, pero el camino está casi perdido, mejor seguir por el hormigón hasta alcanzar el pueblo, así que le hacemos caso y nos olvidamos de ella.

(Fuente de entrada a Vallinas, ± 2,2 K / 485 m.a. / 11:00 h. / Fuente 1 de 2)

Vallinas nos recibe con sus guapas casas y su espectaculares vistas, el día además está para gozar de las mismas, el centro del techo del cielo está casi totalmente tomado por el color azul, solo unas esponjosas nubes reposan sobre las cumbres impidiendo que las veamos con clara nitidez, además la temperatura no es muy alta y nos permite caminar muy bien, ahora que salimos de los oscuros caminos, con buena visibilidad y sin sudar mucho.

(Vallinas, ± 2,4 K / 500 m.a. / 11:10 h.)

A la salida de Vallinas nos encontramos con las bolsas del pan haciéndole compañía a la señalización del nuestro GR, un pequeño ramal de carreterina, que viene desde el Collao de La Llama, está a escasos metros y seguro que hasta aquí llega la furgoneta del panadero, el dejará el pan de costumbre, un detalle que recordamos de nuestra niñez y que, ahora, en los núcleos no rurales, ya no se estila, tenemos que pasar por la panadería a comprar la barra de pan.

(Nuestra señal tiene nutriente compañía)

Son las once y cuarto de la mañana cuando alcanzamos la carretera local, creo que la PI-13, aunque esto último, dada la dispersión de pueblinos, no sabe uno a ciencia cierta de donde viene o va la carretera que te encuentras en un determinado momento, y menos ahora que estamos en los límites administrativos de los Concejos de Piloña y de Parres. Lo que parece que está claro es que estamos en el Collau de La Llama, en poco más de una hora hemos superado unos trescientos metros de desnivel que existen entre ésta y en la que nos dejó Gelu, la AS-339, la distancia de avance no es mucho, apenas 2,7 Kilómetros pero no hay prisa, hoy tenemos que tomárnoslo con tranquilidad, el cuerpo va acumulando los kilómetros y no queremos forzar mucho.

(Collado La Llama, Giro a la izquierda, ± 2,7 K / 530 m.a. / 11:15 h.)

En este alto, frente a nosotros tenemos un camino o pista que va al cercano pueblo de Fresnidiello, nos olvidamos de él y comenzaremos a caminar por la vía principal que gira a nuestra izquierda, al Norte, no será mucho, pero si algo cuesto. Tras medio kilómetro alcanzamos una collá muy vistosa, justo sobre el pueblo de Fresnidiello, y desde ella tendremos, al Norte, unas vistas excelentes de toda la Sierra del Sueve, con el Pico Pienzu destacando con fuerza en medio del mazacote, aunque esta afirmación puede resultar superficial, nosotros la creemos tanto, fueron muchos los días de playa en Espasa mirando para arriba y observar al Pienzu con la boina puesta, es decir, cubierto por la niebla, así que hoy aprovechamos la ocasión y nos desquitamos.

(Collado sobre Fresnidiello, ± 3,2 K / 575 m.a. / 11:30 h.)

El asfalto continúa ladera abajo, hacia el río Piloña y la carretera N-634, nosotros nos tenemos que olvidar de ella y, por detrás del depósito de agua, comenzar a subir por la Sierra de la Frecha la cual hace de divisoria administrativa de los concejos de Piloña y Parres. Visto el cariz “felechal” que el terreno nos presenta, el compañero Alfonso le pregunta a Pepe si la misma llega a Llames de Parres, tras el Sí recibido le tienta la idea se seguir por la carretera, sugerencia rápidamente abortada por el resto, después de pasar “La Matosa” sería el colmo romper el recorrido aquí.

(Inicio Sierra de la Frecha)

Son cerca del medio día, una buena hora para llamar al Hotel Covadonga y reafirmar nuestra reserva, Alfonso se había comprometido a ello con la señora que contacto y no quiere faltar a su palabra. No había ningún problema, aunque la interlocutora se empeñaba que le dijéramos la hora exacta de llegada, el compañero se esforzaba en explicarle de que íbamos caminando en dirección a Cangas de Onís y aventurar un hora exacta era muy difícil, después de varias intentos lo comprendió y todos quedamos muy tranquilos.

(Monemtos de contemplación hacia el Sur y los Picos de Europa)

Al alcanzar la collá sobre Fresnidiello lo primero que llamó nuestra atención fue el Norte y la Sierra del Sueve, ahora, tras la conversación telefónica con Cangas de Onís, venía muy bien relajarse un momento y contemplar la Cordillera Cantábrica, el Sur, y, especialmente, el Macizo Occidental de los Picos de Europa, donde destacaban con fuerza Peña Santa (la reina) y Canto Cabronero.

Los momentos de relajación contemplativa nos vinieron muy bien para coger fuerzas para afrontar lo que “sibilinamente” nos había anticipado y de los cuales Alfonso quería huir, nos tocaba adentrarnos en la “selva felechal”. Vamos transitando por la cumbrera de la Sierra de la Frecha, pero la vereda que le hace la raya al medio no está limpia, la misma está completamente tapada por numerosas y grandes plantas de felechos y, por si esto fuera poco, por urcias y árgomas (cotollas), además de un buen número de escobas secas, ideal para caminar “cómodamente”.

Menos mal que de vez en cuando había una pequeña clara y cogías fuerzas contemplando al Norte y al Sur, al frente, al Este, ya no mirabas, daba miedo ver lo que aún nos quedaba por delante. Tal era la fuerza de la exuberante vegetación que no te dejaba ver el cogote del compañero que iba delante, así que no era de extrañar que en muchas ocasiones levantáramos el bastón para indicar donde nos encontrábamos exactamente.

(Sierra de la Frecha - Pico Pindalón, ± 4,2 K / 674 m.a. / 12:00 h.)

("Alfonso", entre felechos y urcies)

Por la información que nos facilitaba el GPS sabemos que pasamos por el Pico Pindalón, a 674 metros de altitud, solo hasta que llegamos a un promontorio un poco superior , a 701 m.a., tenemos constancia de donde nos encontrábamos, y no porque el mapa de ello nos informara, sino porque nos encontramos dos tarjetas de cumbres que así lo afirmaba, las dos del mismo día y hora (20/10/2010 – 13:00 h.), aunque de grupos diferentes (L’ Andaricu y el G: M. Vetusta), habían pasado más de ocho meses y nadie había dado cuenta de ellas, así que nosotros correspondimos a la invitación y dejamos la nuestra, la cual, dicho sea de paso, seis meses después, seguimos sin saber nada de ella, esto nos hace pensar mal y que la opción propuesta inicialmente por el compañero igual es la más utilizada.

(Sierra y Pico Frecha, ± 4,7 K / 702 m.a. / 12:15 h.)

Tras alcanzar el punto más alto de la jornada, ahora toca empezar a bajar, en principio no mucho, unos cincuenta metros de desnivel, los justos para engarzar con la Sierra de Bobes y llegar hasta el Pico el Porru, a 668 m.a., y, ya definitivamente, adentrarnos en el Concejo de Parres, con el cual ya venimos tonteando desde que aparecimos en el collá de La Llama.

(Cresteando ya en el Concejo de Parres)

(Sierra de Bobes y Pico El Porru, Concejo de Parres, ± 5,7 K / 668 m.a. / 12:40 h.)

Desde la prominencia de la crestería de Bobes, para nosotros una continuación de la anterior, Pepe, nos marca la ubicación exacta de nuestro objetivo inmediato, el de la comida, Llames de Parres, pero esto, a la vez que nos da ánimos nos desinfla un poco, debemos seguir cresteando por esta infernal “maratana” de felechos, urcia y escobas hasta finalizar la sierra, después bajarla y, casi en su base, girar a la izquierda para tratar de enlazar con la pista terrera que casi tenemos a nuestros pies, ¡casi nada!

(El Sueve ya no está solo, otras sierras intermedias lo engarzarán con el Cuera)

No hay atajo directo posible, así que, tras resignarnos, seguimos en nuestro avance, dudando un poco si por donde vamos es el recorrido diseñado, realmente así era, Pepe lo afirmaba rotundamente y unas cuantas señales, escondidas entre la maleza lo refrendaban, cuando encontrábamos una la señalábamos con satisfacción aunque esto no nos aliviaba mucho en nuestra larga y pesada bajada.

(Esto parece que ya mejora un poco, las señales se ven más)

Llega un momento en que la hostil vegetación nos da una tregua y continuamos bajando por un terreno, más o menos, limpio y, además, por una marcada traza, no muy amplia, pero sí va clara. No me extraña que Mary le sacara la lengua a los últimos arbustos, en verdad que ya teníamos ganas, parece que ahora comenzamos a continuar bajando por una zona que se conoce como La Cuesta Bobes, aunque, a decir verdad, esto del nombre nos preocupa más bien poco, lo realmente interesante era llegar a la pista pronto para hacer una pequeña revisión de garrapatas.

(Cuesta de Bobes)

A media cuesta, dándole la cara a la Sierra de la Escapa y el Cuera, Pepe se para un momento y nos marca con el bastón, a su derecha, más al Este, donde está el objetivo del día, Cangas de Onís, ¡Uff!, ¡Cuánto queda!, - Traquilos, ahora toca bajar de aquí y comer en Llames, allá abajo. Razón tenía pero a nosotros se nos estaba haciendo muy largo, más sabiendo que en algún momento teníamos que girar a la izquierda y, de alguna manera, deshacer el camino andado, esto no animaba mucho, además el sol empezaba a notarse sobre nuestros cuellos, cascaba de lo lindo.

(El objetivo de la comida tan cerca y nosotros aún tenemos que rodear un poco)

Pepe tenía muy claro lo que iba acontecer, iríamos perdiendo cota, no llegaríamos a lo fondero, poco a poco las señales nos irían desviando hasta que viráramos totalmente y nos encontrarnos con la visual de varios árboles solitarios, esto sería la señal buena, la que nos aproximaría a la pista deseada. Tal como nuestro guía nos contaba así se iba milimétricamente cumpliendo.

(Cuesta de Bobes, ± 7,8 K / 345 m.a. / 13:25 h.)

Avistados los solitarios árboles avanzamos en dirección contraria a la que hasta hora habíamos transitado, justo por debajo de la última parte del cresterío, íbamos directos a la Riega de Bobes la cual recibimos con un gran alivio y amplia sonrisas, ¡menos mal!, ya creíamos que esto no acababa.

(Riega de Bobes, ± 8,3 K / 260 m.a. / 13:35 h.)

(Tras el largo transitar por las Sierras de la Frecha y Bobes a Mary aún le queda gracia)

(Enlace con pista La Peruyal, ± 8,5 K / 260 m.a. / 13:40 h.)

Pasadas la una y media de la tarde alcanzamos la pista deseada, desde que iniciamos la marcha en el collado sobre el depósito de agua, los números hablan por sí solos: dos horas abundantes de marcha para cinco kilómetros escasos, apenas ciento cincuenta metros desnivel positivo pero quinientos del negativo, un buen momento para tomar una foto de tan espectacular travesía, seguro que no se nos olvidará en mucho tiempo.

(Ahora relajar y revisar)

(Ahora, está claro que ya no tenemos los trenzados felechales por compañeros)

Tras la infernal bajada ahora toca revisar un poco las piernas, no fuera que algún bichito decidiera alojarse en ellas. También para estirarlas un poco, bajamos con mucha tensión y esto se nota, el terreno casi llano nos permite tener un relajo activo que nos viene muy bien para el cuerpo y la mente, esta última venía un poco saturada de tanta vegetación hostil.

(Este cresterío tardará mucho en olvidarse)

Son las dos y cuarto de la tarde cuando entramos en el pueblo de Collau de Llames de Parres, una hora excelente para dar cuenta de nuestros bocatas, en primera estancia encontramos un establecimiento hostelero muy guapo, con un preciosa terraza pero… ¡Estaba cerrado!, -Tranquilos, dijo Pepe, cien metros más abajo estaba el Centro Social del pueblo. Así era, pero había un pequeño inconveniente, cerraba a las dos y media, no importó mucho, le pedimos permiso para comer en la terraza, le encargamos todas las bebidas y nos pusimos manos a la obra, mientras nosotros estábamos comiendo empezó a venir clientela y cerró un poco más tarde, así, incluso llegamos a tomar un cafetín.

(Collau de Llames de Parres, ± 10,5 K / 160 m.a. / 14:15 - 15:00 h.)

Un servidor estaba un poco preocupado ya que mirando los papeles observaba que eran las tres de la tarde y que solo habíamos avanzado diez kilómetros, aún nos quedaban otro tanto para llegar a Cangas de Onis. Pepe no le daba importancia al tema, -Ahora el camino es muy cómodo, solo hacer kilómetros, decía él. Nos quedan otros diez, a tres a la hora, podemos decir que sobre las seis de la tarde concluiresmos la etapa, esperemos que sí, ya que en caso contrario Alfonso tendría que avisar a la señora del Hotel, no fuera que diera por liberadas nuestras habitaciones y tuviéramos que dormir debajo del puente.

(Con el depósito cargado de combustible iniciamos el segundo sector andariego)

Después de realizar pronósticos de avance y llegada, levantamos tienda y con el depósito cargado de combustible iniciamos el segundo sector andariego. Tal como nos había anticipado Pepe el terreno es fácil y cómodo, transito por carreterinas y alguna pista terrera, entre numerosos núcleos rurales y guapos pueblinos, solo estar pendiente de algún coche que pueda pasar.

(Viabaño, iglesia Santa María, ± 11,4 K / 75 m.a. / 15:15 h.)

En este tramo, en cuanto a señalización, vamos sobrados de letreros que nos indican hacia donde queda nuestro objetivo: la nuestra, la familiar GR-109, que ahora reaparece, y, una nueva, El Camín de La Reina, esta última marca la traza que siguió el sequito de la Reina Isabel II en su visita a Covadonga a mediados del siglo XIX, así que no tenemos perdida, aunque con tanta señal igual uno se lía un poco y acaba cambiando la dirección.

(Los diez últimos kilómetros del día serán carreterinas y pistas)

Ahora el caminar es muy cómodo, entre sol y sombra, así, tras dejar atrás la iglesia de Santa María de Viabaño, comenzamos a descontar kilómetros con facilidad, aunque las distracciones son muchas y de vez en cuando paramos unos momentos para recrearnos en los guapos detalles que este, ahora, paseo nos va ofreciendo.

(Entre verdes praderías, vacas y ovejinas vamos descontando kilómetros)

Nuestro cómodo andar se ve interrumpido por una gran piedra en medio del camino, sobre la misma tiene escrito, entre dos flechas: “Covadonga – Riosa”, otra interesante variante. Pronto nos olvidamos de esta pétrea curiosidad, ahora estamos transitando a la vera del río Piloña y el mismo nos deja unas guapas estampas, en los remansos, que por esta zona realiza el curso del agua, llegamos a contemplar las truchas que abundantemente lo pueblan, otro momento más de distracción y relajo, como sigamos así no sé si llegaremos a la hora prevista a Cangas de Onis.

(<- Covadonga - Riosa ->)

(A la vera del río Piloña, ± 12,1 K / 75 m.a. / 15:35 h.)

A la vera del río, con los árboles protegiéndonos del soleado día, miramos hacia atrás y entre los mismos, sobresale la picacha de Sierra de Bobes, ¡será osada!, después de lo que nos hizo penitenciar, desde la lejanía, nos hace guiños, seguro que tardaremos en olvidarnos de ella, casi tanto como lo peleado en la etapa anterior, en la de La Matosa.

(¡Mirad!)

Poco a poco nos vamos alejando del río Piloña y comenzamos a dirigir nuestro rumbo hacia el que aportará sus aguas, el río Sella, en clara dirección oriental, así llegamos a la ermita de San Lorenzo de Romillo, donde al poco de dejarla atrás nos encontramos con otra buena colección de señales, otra vez todas las mencionadas anteriormente al salir del Collau de Llames de Parres.

(Ermita de San Lorenzo de Romillo, ± 13,5 K / 95 m.a. / 16:00 h.)

(Romillo, ± 13,7 K / 100 m.a. / 16:05 h.)

El pasar por el pueblo de Romillo es todo un placer, el mismo está muy guapo, sus cuidadas y acicaladas casas nos distraen un buen rato, así no hay manera de avanzar con fluidez pero no queda otro remedio, uno no se resiste sin hacer un alto en el camino y observar detenidamente los guapos rincones que este GR-105, GR-109 ó “Camin de la Reina” nos va ofreciendo.

(De Romillo bajamos un poco para volver a subir camino de Romillín)

De Romillo bajamos un poco para pronto volver a subir camino de Romillín, vamos por carretera y, por si tenemos alguna duda, las señales de tráfico nos ayudan en seguir la buena dirección, nosotros que veníamos un poco moscas por la falta de señales en los anteriores tramos, ahora parece que tenemos inflación de las mismas, aunque de nada sirven si uno no sabe hacia dónde quiere ir, en nuestro caso, ahora, , “en fila india” por las pequeñas cuestas, hacia la Ermita de San José de Romillín.

(Cuando la traza se pone cuesta... ¡en fila india!)

(Romillín, Iglesia de San José, ± 15,0 K / 145 m.a. / 16:20 h.)

Nuestro camino pasa por el lateral de la ermita de San José, empezamos a bajar por una zona muy sombría y, a mano derecha, nos encontramos con unos grandes depósitos semienterrados, no sabes de qué se trata aunque hacemos conjeturas varias, justo en frente de ellos hay una fuente, la segunda y última de la jornada, parece mentira que nos hayamos encontrado con tan pocas, especialmente, en la jornada de hoy.

(Romillín, después de Iglesia de San José, ± 15,0 K / 145 m.a. / 16:20 h. / Fuente 2 de 2)

Seguimos nuestra marcha totalmente protegidos por la tupida masa arbórea, es un placer caminar por esta zona, nos encanta e incluso pensamos que es un precioso y tranquilo paseo para realizar en familia, aunque un par de perros, por un momento, nos hacen pensar lo contrario, pero solo se quedó en un primer impacto visual.

(Más curiosidades del camino)

Atrás hemos dejado Romillo, Romillín y la cubierta de hojas que nos cubría del radiante sol, ahora estamos desprotegidos, dándole ya la cara a nuestro destino del día, a Cangas de Onís. En un montículo nos encontramos con un panel de cumbres de la Sierra de Sueve donde Alfonso y Mary se enzarzan en una animada conversación sobre cuál será esta o aquella, una verdadera discusión de montañeros, sin la cual parece que a las excursiones alpinas se quedan un poco viudas, mientras Pepe y un servidor descienden ya hacia el hotel, ya casi tenemos a la vista el concejo de Cangas de Onís.

(Una jornada montañera sin una buena discusión de cumbres pierde mucho, así que no podía faltar)

(El concejo de Cangas de Onís a la vista, ya estamos cerca)

(En frente Los Picos de Europa y a nuestros pies el Monasterio de San Pedro de Villanueva)

Con la vista puesta en las altas cumbres de los Picos de Europa, con Cangas de Onís, casi debajo de ellos, ilusionándonos con una refrescante y relajante ducha en el hotel descendemos hacia la histórica zona de San Pedro de Villanueva, por la cual no pasaremos al quedarnos del otro lado de la carretera nacional y del río Sella, nosotros vamos directos hacia La Vega de los Caseros.

(Vega de los Caseros, cruce de Villanueva, ± 18,0 K / 75 m.a. / 16:40 h.)

Seguimos caminando en paralelo a la carretera N-625 que nos llevaría directos al pueblo que nos dará cobijo por esta noche, también llevamos por compañero al mítico río Sella, el cual hace de frontera entre los concejos de Parres, por el que aún transitamos, y el de Cangas de Onis, justo cuando pasemos el puente “Romano” entraremos en él.

(Un bonito recibimiento en La Vega de los Caseros)

(También dejamos de lado un polígono industrial...)

(.... y otras cosas caidas)

Tal como preveíamos era dejarse llevar, parecía que todo estaba hecho, pero una dura cuesta truncó nuestro cómodo caminar, sería la última del día, no la esperabamos, además nos rompía un poco el rumbo parecía que nos llevaba hacia San Juan de Parres en lugar de a Cangas de Onis. Fue una falsa alarma, pronto entroncamos con la carretera que PR-5 que va de San Juan a Cangas, -¡menos mal!, ya teníamos ganas de llegar y no queríamos más vueltas.

(Última cuesta del día, a la derecha a San Juan Parres, nos a la izquierda, ± 19,5 K / 80 m.a. / 17:45 h.)

(Fin cuesta del día, a la derecha a San Juan Parres, nos a la izquierda, ± 19,8 K / 100 m.a. / 17:50 h.)

Ya en la carretera, que nos lleva directos a los dos puentes que nos permiten pasar a la antigua capital del Reino, todo es bajar contemplando las casas de la villa, un buen momento para marcar la salida de la etapa siguiente, por la parte alta, por la ermita de San Antonio y el cementerio.

(Por Prestín bajando hacia "El Puente")

Lo de la última etapa tenía su miga, había dos propuestas encontradas: Alfonso quería madrugar para llegar al medio día al Real Sitio de Covadonga y así volver al autobús de las cuatro de la tarde hacia Oviedo, frente a la idea que teníamos un servidor y Mary, no queríamos alterar la hora de salida del resto de jornadas, no teníamos prisa, además nos sobraba tiempo, esta pequeña diferencia horaria nos ocupo los últimos dos kilómetros de la jornada, justo en cuanto vimos el comienzo de la última etapa, horas después tomaríamos una decisión definitiva.

(El Puente, aún estamos en el concejo de Parres)

(Cangas de Onís, ± 20,5 K / 65 m.a. / 18:00 h.)

Tal como habíamos previsto, a las seis de la tarde cruzamos el mítico y fotografiado puente “Romano” de Cangas de Onís, a la vez que cruzábamos por el empedrado arco, abandonamos el Concejo de Parres y entramos en el Cangas de Onís. Una foto de grupo para y el recuerdo y tras la cual solo quedaba seguir la calle que va hacía el Puerto del Pontón, donde nace el curso de agua que acabamos de superar y encontrar el hotel que Alfonso había reservado, El Covadonga.

(Foto de grupo y en busca de.... ¡la ducha!)

(Cangas de Onís, Hotel Covadonga, ± 21,0 K / 65 m.a. / 18:10 h. / Final de la 5ª Etapa)

Tras una relajante sesión de aseo personal nos concentramos en el hall del hotel, el cual estaba muy bien, la verdad que nos lucimos reservando, todo nos salió perfecto, lo cual ayuda mucho a tener unas perfectas jornadas andariegas, no todo es el recorrido, la señalización y la mochila, un poco de comodidad después de una dura jornada viene siempre muy bien.

La tesis de Alfonso de empezar a caminar a las ocho de la mañana para la jornada última se tambalearon por momentos, la misma era de fin de semana y los establecimientos hosteleros, que nos pudieran ofrecer un desayuno mínimo, no abrían tan temprano como de lunes a viernes. Por nuestra parte estábamos dispuestos a ceder en nuestra propuesta si encontraba un local que nos “garantizara” salir con el estómago calentito, sin un café mañanero no somos nadie, él lo intentó en varias locales, todos decían que abrían más allá de las ocho, ya creíamos que habíamos ganado en esta pequeña “batalla”, pero tanto intento resultó positivo y, ¡al fin!, encontró un bar que decía que habría a las siete y media, con cierta desconfianza por nuestra parte nos fuimos a cenar.

De la cena no vamos a decir nada, creo que una foto habla por sí sola, la verdad que íbamos a un lugar seguro, donde nosotros solemos parar cuando pasamos por la villa de Cangas de Onís. Como todas las cenas el tema más recurrido, en el transcurso de la misma, fue el recorrido y las experiencias en él acontecido.

(1ª Parte Recorrido: La Vega - Llames de Parres / ‘© INSTITUTO GEOGRÁFICO NACIONAL DE ESPAÑA.2009’)

(2ª Parte Recorrido: Llames de Parres - Cangas de Onís / ‘© INSTITUTO GEOGRÁFICO NACIONAL DE ESPAÑA.2009’)

Pensábamos que la jornada iba a ser muy tranquila pero la larga Sierra de la Frecha y Bobes truncaron nuestras esperanzas, ya no importaba mucho, lo habíamos superado y ahora solo quedaba esperar que a las siete y media de la mañana del día siguiente, tal como le aseguraron al compañero Alfonso, el bar nos preparara un mínimo desayuno para arrancar con fuerza en la última etapa de la Ruta de las Peregrinaciones (GR-105), así que con escéptica esperanza.

¡Hasta mañana!

 

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* Aviso: En estos documentos solo tratamos de narrar la experiencia personal vivida al realizar nuestros recorridos, los itinerarios que aquí describimos son orientativos. Queda a la responsabilidad de quien realice la ruta el tomar las medidas de seguridad apropiadas para cada dificultad, que dependerán muchas condiciones, entre ellas el estado del terreno, la altitud, la meteorología, etc... así como la preparación tanto técnica como física de las personas que realicen la actividad.