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GR-105 Inicio - Etapas
"Historia de un guapo paseo de seis días por Asturias"

 

3ª Etapa GR-105: Puente Miera - Espinareo.

(22/06/2011)

Mapas IGN: 054-1 Arenas (2001)

Recorrido Básico: Puente Miera (51 Kms – 15 h) – El Valluecu - Fresnedal – El Portalón - Reguero Vaqueros - Pando Molino – Parea el Aguila – El Moro – El Sellón – Collá de Llamosa (Ermita de San Lorenzo) - Desvio a Omedal – La Gallera – Rozapanera – Soto – Espinareo (63 Kms – 19 h)

Nuestros Números: 11,8 Kms. / 4,5 horas / 560 mts. Desnivel de ascensos y 600 mts. Desnivel de descensos / 9 Fuentes y 4 Perros.

Terreno: Carreterinas, pistas, caminos y veredas montañeras.

Señalización: Si.

 

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Las campanas del reloj, creo que de la iglesia de Infiesto, nos anticipaban que pronto había que comenzar otra jornada andariega pero hasta las ocho en punto no nos levantamos de la cama, una ducha rápida, el desayuno en el Café Venecia, compra en el super más cercano y rápidamente a coger la mochila, Gelu ya estaba esperándonos para acercarnos de nuevo hasta Puente Miera, ¡jo!, así da gusto salir de casa, todo parece que va sobre ruedas, que nos sale perfecto, ninguna demora innecesaria.

(Puente Miera, Concejo de Piloña, 0,0 K / 295 m.a. / 10:00 h.)

Con esta eficacia logística no nos extraña que a las diez en punto estuviemos caminando los cien metros de la carretera AS-254, en dirección a la collá de Arnicio, con el fin de coger el camín que nos llevaría del río La Marea al río del Infierno, con la Sierra del Sellón por el medio. Hoy el bar de Puente Miera parece que estaba abierto pero eso ya no nos interesaba mucho, lo que nos preocupaba era seguir las indicación de nuestro personal guía y adentrarnos en la mata por el buen camín, el cual estaba muy bien indicado, especialmente por la ya conocida señalización del GR-109, la cual es casi coincidente con nuestro objetivo, aunque no en su totalidad.

(Puente Miera, camín de desvio, ¡mata arriba!, 0,1 K / 300 m.a. / 10:05 h.)

El día estaba muy gris, parecía que orbayaba algo, aunque creo que era más la humedad que la propia lluvia la quien impregnaba nuestra ropa y mochila, en realidad no me importaba mucho, ya que me encantan estos grises paseos, es verdad que uno se pierde las preciosas panorámicas que pudíeramos gozar pero los parajes bucólicos que obtenemos a cambio merecen la pena.

Siguiendo las metálicas señanles de GR-109 o las clásicas franjas blanco-rojas vamos ascendiendo con tranquilidad, sudando un poco por la cuesta y por el humedo bochorno, entre una mata de castaños y ablanos, más los consabidos felechos, los cuales están de un verde rabioso, mucho más que el resto del entorno vegetal.

En veinte minutos de marcha alcanzamos la primera fuente del día, a la entrada del Vallecu, según mis notas se llama fuente del Faeu. Digo "según mis notas" porque a pesar de que llevamos un guía de lujo, Mari y un servidor llevamos el recorrido entero "enchuletado", tal como ya os comentamos en nuestro apartado de "Preliminares", siempre hay que tratar de saber por donde uno tiene que ir, núnca debemos delegar el esfuerzo en el compañero, en un momento dado puede que te necesite y tu no sepas que hacer.

(El Valluecu, fuente del Faeu, ± 0,6 K / 390 m.a. / 10:20 h. / Fuente 1 de 9)

Tras dejar atrás la fuente caleyamos un poco entre casas y hórreos para entrar en el pueblo de Fresnedal donde nos encontramos con una carreterina que sube hasta él desde la que nosotros abandonamos hace poco menos de media hora. El pueblo tiene una fuente, lavadero y abrevadero precioso, parece que recién restaurado y en él hay un detalle que nos llama sobremanera nuestra atención, se trata de unos cubículos de madera que suponemos que serán para que el panadero deje allí el pan. También nos encontramos con un gran panel donde figura las etapas 7 y 8 del Camino Natural de la Cordillera Cantábrica: Espinaredo - Frenedal - Los Melendreros, justo la etapa que ayer estaba haciendo nuestro singular "Agosto".

(Fresnedal, ± 1,0 K / 405 m.a. / 10:25 h. / Fuente 2 de 9)

Casi entre la niebla dejamos atrás el pueblo de Fresnedal, vamos por la carreterina que llega hasta él y al poco la abandonamos para girar a la izquierda, una metálica señal de GR-109 y otra vieja madera del GR-105, esta última tumbada u olvidada sobre el talud, nos dan la referencia que anteriormente Pepe ya nos había anticipado.

(Salida de Fresnedal, desvio a la izquierda, ± 1,1 K / 405 m.a. / 10:30 h.)

Sobre un camín humedo, aunque ahora no muy embarrado, seguimos subiendo, nos encontramos con otra fuentuca, esta más humilde, aunque parece que tiene nombre y viene señalizada en el mapa, la Riega el Campo. El curso a seguir parece que no tiene perdida, las metálicas señales y las pinturas ayudan a ello, incluso a veces están muy continuadas, recargando la zona, -¡No te quejes!, dice alguien del grupo, -Un servidor no se queja, pero seguro que cuando el camino a seguir no esté tan claro faltan, respondí.

(Fuente Riega el Campo, ± 1,4 K / 410 m.a. / 10:45 h. / Fuente 3 de 9)

El terreno se pone cada vez más cuesto esto unido al alto grado de humedad hace que sudemos bastante, Alfonso y Mary aún llevan puesto el chubasquero pero pronto tendrán que quitarlo, Pepe y un servidor hace rato que vamos en camiseta.

(¡Otros que van Covadonga!, pensarán les vaquines)

Vamos parejos al reguero Vaqueros, llegamos a un punto donde coincidimos con él y el camino se bifurca, a la izquierda el GR-109 y a la derecha el nuestro, por lo que tenemos que cruzar el regato, una amplia información de pintura sobre roca nos lo explica gráficamente.

(Nos olvidamos del GR-109 y cruzamos el regatu, ± 1,6 K / 425 m.a. / 10:50 h.)

Dejamos atrás el gran recorrido coincidente y seguimos las franjas blanco y rojas del nuestro modesto GR-105, seguro que no tardaremos en toparnos con las señoriales señalizaciones del 109 pero ahora toca seguir ascendiendo por la húmeda mata de ablanos donde el camino comienza a embarrarse cada vez más, provocando que pegemos algún patinazo que otro.

(Ascendemos entre felechos....)

(... ablanos y algún texu que otro)

(Precioso bosque de ablanos y algún guapo texu, ± 2,4 K / 575 m.a. / 11:20 h.)

Tras sudar un poco más subiendo a la falda floresta-caliza del Pico Acebosis alcanzamos una cabaña de piedra que parece que nos anticipa que este primer tramo toca a su fin, pero antes debemos levantar un cierre y volver a dejarlo como estaba para alcanzar una pequeña pradería, casi tomada en su totalidad, ¡cómo no!, por una buen marabunta de felechos.

(Cabana de salida de la mata, ± 2,5 K / 590 m.a. / 11:25 h.)

La salida de la mata de castaños, ablanos, felechos y algún texu nos llevó casi hora y media de sudores, solo para superar 2,5 kilómetros y 300 metros de desnivel, justo la mitad de lo que tenemos que realizar en sentido ascendente. Un buen momento para relajarnos un poco y solo contemplar como la niebla se hacía cargo de las altas montañas de la zona, las cuales no son excesivamente altas pero que hoy se nos niegan, a cambio recibimos unas bellas y bucólicas estampas. En esta "vistosa" collá parece que tira un poco de brisa, lo que obliga al compañero Alfonso a volver a poner el chubasquero, el resto la agradecemos, nos airea nuestro sudado cuerpo.

(A esta altura del recorrido solo Alfonso se restiste a quitar el chubasquero definitivamente)

Tras dejar atrás el reguero Vaquero y la mata seguimos nuestro camino en traza mucho más cómoda, con alguna guapa vista lateral hacia El Rasu ya que lo que tenemos enfrente no se dejan ver. El camín apenas se percibe y está medio oculto por los felechos, aunque Pepe nos tranquiliza mostrándonos el objetivo inmediato que debemos alcanzar, -Aquella collá con árboles, señala él. La dirección seguida hasta este momento era claramente Norte - SurEste, pero ahora vamos girando poco a poco en la dirección referencia, la Oeste - Este.

(Campera con bebedero, no mucho agua, ± 2,8 K / 620 m.a. / 11:40 h. / Fuente 4 de 9)

Siguiendo la traza marcada por Pepe llegamos a la collá que anteriormente nos había señalado, me había desviado un poco para ver el estado de una fuente-abrevadero que he visto a mi izquierda, de la cual apenas manaba agua. Por ir a investigar me quedo un poco rezagado y cuando llego al lado de mis compañeros, junto a una vieja cabaña tapada en su totalidad por la exuberante vegetación, veo que ya están enfrascados en el acertijo que Pepe nos había puesto: -Vosotros aquí, ¿por donde tiraríais?

(Campera conflictiva, girar a la izquierda, señal más arriba, ± 3,1 K / 650 m.a. / 11:45 h.)

(El acertijo de Pepe)

Los dos habían respondido que... ¡Defrente!, -¡No!, -¡A la izquierda!, respondió él, sorpresa general y risas de Pepe, después nos lamentamos de que en los caminos donde no hay alternativa a seguir, estén excesivamente señalizados y, por contra, en este punto conflictivo la señal esté más arriba y no visible desde donde se puede plantear la lógica duda, tal como Pepe nos anticipaba, está claro que la experiencia de otras ocasiones nos había venido muy bien.

(Más arriba encontraríamos "la señal", aunque igual ya nos hubiéramos desviado si no fuera....)

Resuelto el acertijo seguimos nuestra marcha hasta encontrar la señal, a la cual igual no hubieramos llegado a la primera si no fuera por la experiencia en el 105 del nuestro compañero. Con los residuos de la discusión pasada avanzamos por una camín que bordea El Pando Molino, según el mapa, y nos encontramos con el primer paisanu de la jornada, un ganadero que estaba ojeando el ganado.

(Unos detalles de los muchos momentos guapos de la jornada)

A estas alturas de la jornada un servidor tenía claro que ésta era la más bonita de toda las realizadas hasta el momento y que seguro que iba a estar difícil de superar, las vistas no eran muy buenas, ¡todo lo contrario, pero los detalles eran muy buenos y numerosos.

(Por marcado camín hasta una guapa campera)

La niebla nos impedía observar las altas picachas de esta media montaña por la cual vamos transitando, ahora el camín va muy marcado, no precisamente en señales pero sí en la impronta sobre el terreno, no nos deja lugar a duda y pronto nos dejará en una preciosa campera donde unos guapos caballos levantan la cabeza a nuestro paso y nos miran con cara de.... ¡No tendrán otro día mejor!

(Campera Pando Molino, ± 3,6 K / 675 m.a. / 12:00 h.)

Fue en esta preciosa campera, en la que con mejor climatología deberíamos tener unas excelente vistas, donde volvimos a encontrar la metálica señalización del GR-109, en aquel momento desconocíamos por donde se había introduccido el camino, ahora, en casa, superpongo los dos recorridos y observo las diferencias, las mismas están que el GR-109 continuó reguero Vaquero arriba hasta, más o menos, la majada de Rasu y después ascendió hasta este punto de reunión, es decir, ellos por abajo y nosotros por arriba.

(Punto de reencuentro entre el GR 109 y el 105, la moderna señalización y "la olvidada")

Desde esta excelente atalaya, a la falda del Pico el Aguila o Xurbéu deberíamos tener unas preciosas vistas sobre el Pico Faceu, una cumbre que nos resulta muy familiar al ser realizada recientemente desde la cercana collá de Arncio, pero estaba claro que hoy no era el día de mirar para arriba, solo nos tendríamos que centrar en los detalles más cercanos, nos tuvimos que conformar con ver, entre la niebla, las casinas del pueblo de El Moro, nuestro próximo objetivo.

(Cómodo transitar hasta la entrada de El Moro)

El kilómetro que nos separaba desde la collá anterior hasta la entrada del pueblo de El Moro son de lo que más me encantan, por una precisosa calzada de tipo medieval, desconozco si la misma data de la epoca mencionada pero a un servidor le gustan como si lo fueran, estos caminos bien empedrados son mi debilidad, seguro que este recibirá algún influjo de unos de los más famosos de Asturias, el cual nos encontraremos a escasos kilómetros, hablo del Camín Real de Tarna, una antigua "autopista" que venía de Castilla hasta al Cantábrico.

(El Moro, no entramos, giramos a la izquierda, ± 4,8 K / 705 m.a. / 12:20 h.)

Nos quedamos con las ganas de visitar el pueblo de El Moro pero no era plan de desviarse y perder cota, nos tuvimos que conformar con verlo por encima, solo sus tejados, mientras transitamos por la pista que nos llevará hasta el alto del Sellón, punto de inflexión de la jornada de hoy.

("Circunvalando" El Moro)

La subida hasta el alto el Sellón resulta muy cómoda muy propicia para las conversaciones en grupo, "al trope la calle", y las mismas versan sobre temas montañeros, no podría ser de otra manera, la proximidad del Pico Faceu realza los recuerdos sobre caminos transitados y cumbres "conquistadas", los cuatro tenemos la misma afición, "Montañeros" y "Peregrinos", aunque ambas definiciones con muchos matices.

(Guapos y húmedos detalles en el camino)

(Los ablanos han quedado atrás y ahora toca árboles de mayor embergadura, como los robles)

(Un alto en el camino y una mirada a lo alto y a lo fondero: la Sierra del Sellón y la Riega de Llanxes)

Antes de llegar al linde de los concejos de Piloña y Caso nos encontramos, en el talud, un recuencu verdoso lleno de cristalina agua, ¿quizás una fuente?, ante el desconocimiento del tema decidimos no catalogarla como tal, mejor asegurar que arriesgar.

(Guapo cuenco de agua, ± 5,5 K / 800 m.a. / 12:45 h. / ¿Fuente?)

(Alfonso a punto de culminar la máxima altitud de la jornada, El Moro y quizás Tozo en lo fondero)

Cerca de la una de la tarde llegamos al limite de concejos, en el cual termina la pista terrera y confluye con el GR-102 "Real Camín de Tarna", la amplia señalización de los distintos GRs no deja lugar a dudas, la más pobres... ¡la nuestra!, la del GR-105. Aún no hemos alcanzado la máxima altitud de la jornada, aún nos queda unos metros para ello, sin entrar en el concejo de Caso seguimos las indicaciones hacia la collá de LLamosa.

(Alto Sellón, fin pista y enlace con el GR-102 "Real Camín de Tarna", ± 5,8 K / 800 m.a. / 12:50h.)

Según vamos avanzando sobre las verdes praderías de la collá Llamosa, las cuales dividen la Sierra del Sellón, observamos una fuente-abrevadero, será la sexta de la jornada, no bajaremos hasta ella porque llevamos la mente puesta en visitar las ruinas de la ermita de San Lorenzo de las cuales habíamos oido hablar mucho y nunca las habíamos contemplado, incluso ni en fotografía.

(Collá Llamosa, a la izquierda Fuente 6 de 9)

(Collá Llamosa, a la derecha ruinas de la ermita de San Lorenzo, ± 6,1 K / 805 m.a. / 13:00 h.)

Para llegar a la ermita del Sellón debemos desviarnos un poco a la izquierda del camín que debemos seguir, subir unos pocos metros de altitud y tras ellos contemplar la densa niebla sobre el valle del río del Infierno y alguno de los muros de la antigua ermita de San Lorenzo, no eran muchas piedras las que allí quedan, no me extraña que ni en fotografía las viéramos.

(Ruinas de la ermita de San Lorenzo)

Las vistas desde esta hermosa atalaya deben ser excelente pero está claro que hoy no era el mejor día para ello, deberíamos haber visto la Sierra de Aves con el pico Vízcares como santo y seña de la misma, aunque un servidor tenía más ilusión por ver la peña Cíebana, pero ni uno ni otro, solo las cuatro piedras de las ruinas y el cartel que nos cuenta lo que tenedríamos enfrente en un día claro, ¡como no!.

Tras tomar unas cuantas fotucas de recuerdo volvemos sobre nuestros pasos hasta la collá Llamosa donde iniciaríamos un largo descenso hasta cruzar el puente sobre el río del Infierno en Espinareo. Unos 565 metros de desnivel, un poco más que la subida, y además en menos distancia a recorrer así que las cuestas de bajada estaban aseguradas.

(Collá Llamosa, devuelta de las ruinas de la ermita del Sellón, ahora todo bajar)

En la última parte de la subida del Sellón observamos que los ablanos se había quedado atrás y que entrábamos en territorio del roble, tras voltiar a la otra ladera de la sierra comprobamos que su presencia se implanta mayoritariamente y que sus colorida corteza y hojas, suavizadas por la fina niebla, nos iba a dejar unas preciosas postales.

(El corlorido especial de los robles, junto el verde rabioso del resto, aderezado de un punto de niebla... )

Cuando bajamos iba recordando el buen finde que pasamos, el otoño pasado, en Ligüeria, la subida a la Cíebana y el paseo por el barro hasta Omedal, me hacía mucha ilusión refrescarme en el precioso pilón que hay en este pueblo, justo en la señalización del GR, -Si, pero por allí no vamos a pasar, sentenció Pepe.

(Cruce, de frente a Omedal por el GR-109, nos giramos a izquierda, ± 6,9 K / 705 m.a. / 13:20 h.)

Efectivamente así era, unos quinientos metros de iniciar el descenso, los GRs se vuelven a separar, el nuestro, el GR-105, va por un camín a la izquierda y el moderno GR-109 baja directo a Omedal, así que.... ¡Mi gozo en un pozo!, tocaba girar a la izquierda y olvidarnos del refresco en el pilón, ahora cambiamos la dirección de marcha, dejamos la Oeste-Este, giramos a una Sur-NorEste, directos a Espinareo.

(Tres fuentes entre los robles y la niebla, Fuente 7 de 9)

Tras unos metros iniciales en que tuvimos que extremar el equilibrio, el barro nos lo ponía muy difícil para mantenerlo, nos adentramos por un precioso bosque de robles constantemente acariciados por la suave niebla. Un paraje idílico y no paraba de decirlo a pesar de caer un poco pesado, especialmente cuando me quedaba atrás para fotografiar tan hermosura, - Son ocasiones casi únicas, decía, a lo que el resto respondía: -Será por belleza natural en nuestra Asturias, razón tenían pero uno no debe perder ningún momento de ella.

(Un paseo por el bosque bajo la fina niebla, un placer indecriptible, aunque puede ser arriesgado)

Ya había oido que en transcuros del recorrido del GR-105 nos íbamos a encontrar con numerosos cierres, los cuales teníamos que abrir y volver a cerrar, Pepe ya nos lo había advertido cuando encontramos el primero en la subida desde el Reguero de Vaquero, ahora venia el resto. Así era, nos topamos con el primer paso, descolgamos el primer trancu y pasamos, lo volvemos a colocar y continuamos por una tupida masa herbosa cargada de agua, hacía un rato que había empezado a orbayar y esto empezaba a pasarnos factura, nos ponemos pingado, aunque esto nos importaba bastante poco, especialmente a un servidor.

(Un trancu fuera, colocarlo y... ¡a mojarse!)

(Es todo un placer disfrutar de este húmedo paseo)

(Aunque a Mary parece que....)

(Ahora un potilla, la abrimos, pasamos, cerramos y continuamos)

(Otro trancu más, subirlo, colocarlo y... ¡La Gallera!)

La verdad que disfruté mucho en estos dos últimos kilómetros iniciales del descenso, las numerosas fotos que saqué dan prueba de ello, no quería dejar nada fuera de la memoria de mi cámara, una pena que no grabara un poco de video pero había que optimizar la memoria de la cámara y seis días son muchos días fotográficamente hablando, aunque si la tarjeta de memoria se quedaba corta.... ¡teníamos la villa de Infiesto!

La consecución de pasos que fuimos descabalgando terminó en una casería, una guapa casa a la vera del camino, con hórreo, cuadra y fuente, estábamos en La Gallera, al entrar en ella un perro y un paisano nos dieron la llegada. Los dos seres vivos creo, si no me falla la memoria, eran los segundo, por cada bando, que habíamos visto en todo el día, esto da muestra de la escasez de vida social de la zona, aunque como decía alguien el tiempo no estaba para muchas alaracas, más bien para calecer en casa.

(Después de tanto prau llegamos, por encima de la Gallera, a un camino más humano)

(La Gallera, ± 8,3 K / 570 m.a. / 13:45 h. / Fuente 8 de 9)

Dejamos atrás la verde fuente del casería de La Gallera, al principio va de pista pero pronto nos vemos en un estrecho camín, todo él pintado de verde naturaleza, incluso los troncos de los árboles, solo las franjas blanco y rojas del nuestro GR cambian la tonalidad del cuadro. No es de extrañar que todo lo anterior suceda, estamos atravesando el reguero del Cueto Negro, nada es fruto de la casualidad, trabajo cuesta mantener visibles las franjas indicadoras del recorrido.

(Parece que el camín va bien pero...)

(... cuesta encontrar la señalización del recorrido que seguimos)

Bajamos con cuidado de no perder pie, hay cierto desnivel y el terreno está muy nidio, pero al final logramos sortear el reguero en cuestión y alcanzar un camino de mucha mejor traza, ¡menos mal!, parecía que nos habíamos perdido en la jungla Asturiana, -¡Esto no es nada!, advertía nuestro querido Pepe, mañana viene lo bueno, esto es un pequeño, muy pequeño, aperitivo.

(Mary cruzando el reguero de Cueto Negro)

A la vista las cualidades demostradas por nuestro guia, su advertencia nos sonaba a malo de verdad, confirmaba nuestras informaciones y me reafirmaba en no querer embarcarme en esta aventura sin una garantia de por medio, la aportación de Alfonso, convenciendo a Pepe para que volviera a realizar la Ruta de las Peregrinaciones en nuestra compañía, no fue una mala decisión, más bien todo lo contrario.

Salimos rápido de la zona del reguero y entroncamos con un ancho camín que nos mete de lleno en un pequeño pueblo, vemos a un chaval en una casería un poco aislada y le preguntamos, -Rozapanera, dice, tomo nota, compruebo con el GPS, que siempre va encendido para registrar nuestros pasos, y seguimos camín abajo, pronto cogeremos una carreterina.

(¡Un camín amplio!, ¡uff!, ¡Qué alivio!)

(Rozapanera, ± 9,1 K / 465 m.a. / 14:05 h.)

(Dejamos atrás el pueblin de Rozapanera y comenzamos a transitar por una carreterina)

Justo en una pronunciada curva, donde hay una especie de cochera, Pepe nos dice que el camino va en línea recta, hasta bajar al arroyo de Riasco y cruzarlo, él la primera ocasión pasó por él y estaba muy malo, así que a la segunda optaron por seguir por la cómoda carreterina, nosotros seguimos las indicaciones de nuestro lider y completamos la curva para seguir su recomendación, no vamos a complicarnos la vida mucho, sobre todo después de la eficacia demostrada por quien nos va marcando el camino.

(En la pronunciada curva nos olvidamos de coger el camín y seguimos por el "asfalto")

La bajada desde Rozapanera al entroque con la carretera que viene de Omedal no llega a un kilometro, dos rústicos letreros nos indican la dirección de los dos pueblos, aquí vuelven a encontrarse los dos largos recorridos, el GR 109 y el 105, mucho me temo que con el paso del tiempo y a la vista de como está el trazado, por el cual nosotros hemos transitado, el mismo se acabe perdiendo en favor del primero, sobre todo cuando la naturaleza asturiana está tan exhuberante como la hemos encontrado nosotros.

(Cruce de carreterinas de Rozapanera y Omedal, ± 9,9 K / 465 m.a. / 14:20 h.)

Ya en la carretera todo era facilidades, todo para bajo en suave descenso a la vera del arroyo Riasco, el único inconveniente era la hora, cerca de las dos y media de la tarde y aún sin comer, ante tal situación decidimos que lo mejor es comer ya en el propio pueblo de Espinareo, en el pórtico de la iglesia o en el bar del pueblo, donde una vez compramos un decimo de lotería y cobramos unos duros por peseta jugada, eso nunca se olvida, aunque solo alcanzase para comprar otro décimo y cenar a cuanta del mismo.

(Tras la bajada un tanto abrupta desde la Sierra del Sellón viene la calma a la vera del río)

Con cuidado de no pisar a ningún de los numerosos caracolillos que nos encontramos cruzando la estrecha carretera, y tras poco más de kilómetro y medio, entramos en el barrio de Soto de Espinareo, lugar que un servidor creía que era el mismo Espinareo, pero parece que no es así, uno es Soto y el otro La Villa. En el primero de los dos, vemos la última fuente de la jornada y nos ladraron los últimos perros del recuento diario, hoy no fueron muchos, cuatro si no fallamos en el conteo, casi el mismo número de personas que nos encontramos.

(Con ganas de comer algo aceleremos al paso para cruzar el puente sobre el río del Infierno)

(Los hórreos, es una construción rural muy especial de Asturias pero en Espinareo.... ¡más!)

(Soto de Espinareo, ± 11,5 K / 255 m.a. / 14:40 h./ Fuente 9 de 9)

(La Villa de Espinareo, Concejo de Piloña, ± 11,8 K / 250 m.a. / 14:45 h. / Final de la 3º Etapa)

Faltaban quince minutos para que el reloj marcase las tres de la tarde cuando posamos nuestra mochilas en la terraza del mesón Vízcares donde Pepe entró a pedir permiso para comer el bocata en la terraza, tras la autorización oportuna devoramos el mismo, en verdad que estábamos un poco "famélicos", tanto disfrute nos había afectado.

(Otro panel de GR-109)

Al comentar que habíamos posado nuestra mochilas alguien habrá podido observar que no acompaño el sustantivo con un calificativo, lo de "pesadas" lo he omitido, no es un olvido, es una realidad, el hecho de montar la base de operaciones durante tres días en el mismo pueblo y alojamiento nos permite dejar algunos elementos que para una excursión de un día no son necesarios, lease: neceser, ropa y calzado complementario, etc... , esto nuestra espada nos lo agradecera y nosotros disfrutaremos más cómodamente de los guapos rincones asturianos.

Tras tomar el cafetín y tertuliar un poco llamamos a Gelu, el nuestro taxista del GR-105, el cual al poco se presentó a recogernos. Alfonso, lanzó la idea de que como la etapa era más bien corta, podíamos bajar a Infiesto caminado por la carretera, ni que decir tiene que nadie aceptó, seguro que era una pequeña broma, había que reservarse para los días venideros y no derrochar energías innecesariamente.

En el viaje de vuelta a Infiesto Gelu nos informó que para la jornada siguiente no sería nuestro taxista, pero que no nos preocupáramos había hablado con un compañero suyo para que nos prestara el servicio, a las nueve y media de la mañana estaría a la espera a la puerta del hostal, ¡jo!, ¡así da gusto!.

La cena de la noche anterior nos había gustado pero queríamos conocer otros establecimientos, así que tras la ducha y el descanso pertinente salimos a dar una vueltuca por la villa de Infiesto en busca de un restaurante donde cenar. Al final nos decidimos por uno, nos gustaba el ambiente del mesón pero cuando entremos nos dijo que las cenas las daban arriba, donde ya habíamos estado y nos parecia más serio, por no decir que no, subimos y nos llevamos una muy grata sorpresa, quedamos muy satisfechos de las viandas y el trato, hablamos de "La Posada de Barro", marchamos diciéndonos: -Mañana volvemos aquí, ¡otro acierto más!

Como suele ser habitual en las largas tertulias de las sobremesas es un momento ideal para hacer un recuento de lo acontedido en el día y, especialmente, del recorrido realizado, hoy hemos afrontado la etapa más corta de todo el recorrido, doce kilómetros escasos, primero, todo subir, llanear y después bajar hasta Espinareo. Si observamos la gráfica que marca nuestro GPS sobre el mapa veremos que hemos realizado una especie de "C tumbada" y si prolongamos los extremos hasta el comedor donde nos encontramos el dibujo se convertiría en un cucurucho de helado invertido, ¿no?, con gracias y bromas como estas nos vamos para la cama.

(1ª Parte Recorrido: Puente Miera - Alto Sellón / ‘© INSTITUTO GEOGRÁFICO NACIONAL DE ESPAÑA.2009’)

(2ª Parte Recorrido: Alto Sellón - Espinareo / ‘© INSTITUTO GEOGRÁFICO NACIONAL DE ESPAÑA.2009’)

No me canso de decir que para mí fue la etapa más bonita de las tres que llevábamos a nuestras espaldas, la niebla fue nuestra compañera durante toda la jornada, la cual nos deparó hermosas y bucólicas postales norteñas, y en la que nos empezamos a encontrar con algún problema de señalización en algún punto clave, un anticipo de lo que nos depararía para jornadas siguientes, menos mal que nuestro amigo Pepe se las sabe todas y nos anticipaba la jugada, esto nos ayuda a dormir más plácidamente, a pesar de que mañana será el día más crítico de los seis pero eso es otra historia.

 

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* Aviso: En estos documentos solo tratamos de narrar la experiencia personal vivida al realizar nuestros recorridos, los itinerarios que aquí describimos son orientativos. Queda a la responsabilidad de quien realice la ruta el tomar las medidas de seguridad apropiadas para cada dificultad, que dependerán muchas condiciones, entre ellas el estado del terreno, la altitud, la meteorología, etc... así como la preparación tanto técnica como física de las personas que realicen la actividad.