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Galicia

Caminos Costa da Morte III

A Coruña, 08/2015

JFCamina, 10/2015

Caminos Costa da Morte III

(Monte O Pindo - A Moa)

En el verano del 2014 pasamos ocho días maravillosos disfrutando por los Caminos de la Costa da Morte, desde Malpica a O Pindo, pero la dicha no fue completa. Efectivamente, de la noche a la mañana un frente Atlántico nos llegó y con pronóstico de perdurar una semana, así que no quedó otra que levantar tienda y volvernos a casa. Nos fuimos con la clara intención del volver, pues nos había quedado la gran pendiente de ascender al “Olimpo de los dioses gallegos”, al monte O Pinto, recorrido que teníamos totalmente preparado. Ahora, justo un año después, aquí estamos, dispuestos al desquite, de eso se trata este pequeño reportaje el cual esperamos que os guste tanto como a nosotros.

Mapas ING: 93-III "Outes"

Inicio y fin : O Pindo, A Coruña, Concejo de Carnota, A Coruña, Galicia.

Objetivos: Monte O Pindo - Pena da Moa

Recorrido: O Pindo (10 m.a.) - Mirador sobre Quilmas y Fisterra (108 m.a.) - Castro O Pedrullo (250 m.a.) - Paso Outerio Naris (400 m.a.) - Chan de Lourenzo (500 m.a.) - O Xigante / O Guerreiro (525 m.a.) - Pena da Moa (629 m.a.) - Regreso sobre nuestros pasos hasta O Pindo (10 m.a.).

Distancia: ± 9 Kilómetros = 4,5 Ida + 4,5 Vuelta.

Tiempos: 3,5 h. = 2,0 Ida + 1,5 Vuelta.

Desnivel: ± 650 mts. de ascenso más su correspondiente descenso.

Terreno: Pista y camín montañero / Señalizacion: Si, pero muy escasa.

 

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Aquí estamos de nuevo, en O Pindo, un precioso pueblo muy cerquita de la famosa cascada de Ézaro. La primera vez que vimos este pequeño paraje costero nos quedamos prendados de él, sus casas pegadas a la montaña, rodeando su hermosa playa, el puerto, su luz, etc… Así que cuando estuvimos en el Centro de Interpretación de Rutas del Monte Pindo y Cascada de Ézaro y nos explicaron las distintas alternativas para subir a la montaña, nos quedamos con la más vertical y dura, la que sale desde el propio pueblo, de 0 a 629 en 4,5 kilómetros. Una guapa vertical que no deseábamos perder, por todo ello aquí estamos un año después, al lado de la iglesia de San Clemente de O Pindo, frente a la señalización inicial de la subida al Monte O Pindo.

(O Pindo, Concejo Carnota, A Coruña, Galicia, ± 0,0 K / ± 10 m.a. / 11:15 h. / Pto. 1 Mapa)

(La ruta arranca desde la iglesía de San Clemente, a lado de la playa, de 0 a 629 en 4,5 Kms.)

Desde la propia iglesia, en dirección Sur, se coge una “caleya” (camino) que nos adentra reguero arriba, al poco ya veremos que vamos bien, una cartel nos pone al día de la buena dirección. Ahora todo para arriba sin parar, dejando el silencioso arroyo (pues mucha agua no llevaba) siempre a nuestra izquierda. También alguna señalización de pintura clásica del PR, ya sabéis, las franjas blancas y amarillas, pero no muchas. La traza que nos toca seguir, guiados por una desvencijada muria, no es ancha ni cómoda, más bien todo lo contrario, un camino estrecho cargado de dificultades, con numerosos pedruscos que salvar a cada poco, también de troncos de árboles vencidos por el fuego y el aire, así que avanzamos con cuidado, la situación lo requiere.

(Parece que estamos en el buen camino)

(Otra cosa es el terreno abrupto que nos encontramos desde el comienzo, nada de ponerlo fácil)

Lo primero que capta relativamente nuestra atención, es la cantidad de árboles calcinados que nos encontramos, fruto de varios incendios de años atrás, se ve que la naturaleza no regenera tan rápido como algunos se creen. Al menos no lo vemos todo negro como el verano anterior. Después vienen las grandes rocas, la fantasía pétrea, pues cada una es diferente a la anterior, no hay dos iguales, cada una con una caprichosa figura. El nombre de las figuras el que uno quiera, que sí un pájaro, conejo, humano, troll, etc… Este va a ser el sino de toda la jornada, el desarrollar al límite nuestra imaginación, precioso ejercicio.

(Entre los árboles calcinados, las grandes piedras con figuras ilimitadas)

(En ocasiones tenemos que salvar los retos de las últimas desgracias forestales)

(¡Uy!, parece que nos están vigilando)

Con la clara sensación que de las grandes piedras nos estaban observando, seguro que así era, seguimos riega arriba, teniendo que, de vez en cuando, reblagar sobre los troncos de los árboles que cortan el camino. Bien entretenidos que vamos en nuestro avance, tanto por el cuidado al pisar, como lo que alrededor nuestro llevamos. Así, sin apenas darnos cuenta llegamos a un pequeño “reposo” donde parece que avistamos el mar, pues desde que partimos de O Pindo vamos muy encajonados en la riega. Allí, frente a una gran piedra, con señales del PR, es el momento de abandonar, momentáneamente, unos metros la ruta y asomarnos al Atlántico, a saludar al “fin de la tierra”, pues el cabo Fiesterra y su población nos saludan. También, mucho más a nuestros pies, el puertín de Quilmas. Preciosa estampa de la que disfrutamos.

(Un respiro y el Atlántico se manifiesta)

(Mirador sobre Puerto Quilmas y Fisterra al fondo, ± 0,5 K / ± 108 m.a. / 11:45 h. / Pto. 2 Mapa)

Tras unos minutos de relax contemplativo volvemos al camino que nos guía, ahora parece que el arroyo ha quedado atrás, el terreno se vuelve un poco más suave y tendido, pero sin dejar de subir, en realidad no se deja de hacerlo en todo el recorrido. Según vamos avanzando la riega se abre y la hierba brota en una zona húmeda, estamos bajo el influjo de la Fonte Salgueriño. Los restos de los árboles calcinados son cada vez más evidentes.

(De nuevo en el camino hacia lo más alto del monte O Pindo)

(Atrás dejamos la parte más encajonada de la riega y ahora la traza se abre un poco)

Al fondo, a nuestra derecha vemos una acumulación de grandes piedras que parecen un torreón. A la vista tenemos lo que en el mapa viene marcado como O Pedrullo. Parece que allá por el siglo X aquí había un torreón llamado Sant Jiurgium (San Xurxo), según leímos en el folleto que nos facilitaron el verano anterior, del cual no nos deshicimos y hoy llevamos como guia. También nuestro mapa marca un castro. No paramos mucho a investigar si encontrábamos restos de ambas cosas, más bien nos recreamos con las vista hacia el Atlántico.

(Atrás ya se deja ver el pueblo de O Pindo y Ézaro, también la zona de Cee y Corcubión)

(Castro O Pedrullo, ± 1,2 K / ± 250 m.a. / 12:15 h. / Pto. 3 Mapa)

(Al Este, mirador natural sobre el Atlántico, abajo Quilmás, arriba a la derecha tenemos Fisterra)

(Al Sur, las grandes playas de Carnota)

Hasta este montículo de O Pedrullo veníamos en clara dirección Sur, ahora toca cambiar y poner rumbo al Oriente, dándole nuestra espalda al océano Atlántico. Toca coger más altura y adentrarnos por una zona más “pindia” y pedregosa. De hecho este recorrido lo consideramos totalmente montañero, de tal manera que, para este evento, hemos traído las botas montañeras, nada de playeros. Pese a las nuevas tendencias, siempre es muy importante llevar bien protegidos los tobillos.

(Cambiamos la dirección Sur por la Oriental)

(Ahora el terreno se vuelve más inclinado, así que vamos mejorando cada vez más en panorámicas)

(De vez en cuando una señal, también algún solitario jito)

(El azul arco Atlántico se observa con mucha nitidez)

Poco a poco vamos cogiendo altitud, lo que nos permite mejorar ostensible las vistas panorámicas sobre la rasa costera del Atlántico. Así cada poco paramos y miramos hacia atrás, disfrutando de un precioso día despejado, un lujo para todos los sentidos. Llegamos a otra zona húmeda, como un reguero que desciende, aunque no lleva mucho agua, aún así, nos sorprende de que lleve algo. Aquí nos encontramos con una libélula, muy inquieta ella, no había manera de que parara un poco, al final Mary le sacó una foto medio decente.

(Intranquila libélula sobre la húmeda riega que encontramos en nuestro avance)

(En ocasiones, nuestra progresión resulta dificultosa, teniendo que dar grandes pasos)

(Un vistazo sobre la gran playa de Carnota y cambio de rumbo, ahora hacia el Norte)

(Hacia la muralla que nos dará el paso hacia la parte alta de monte O Pindo)

Aunque abrupto el camino nos lleva de la mano, pues vamos muy encajonados sobre la traza que él nos marca. Así llegamos a un punto de pequeño descanso, miramos hacia las grandes playas de Carnota e iniciamos otro cambio de rumbo, ahora giramos al Norte. Otra vez el camino se inclina, en algunos puntos tenemos que dar pasos grandes, el camino se hunde, teniendo que tener mucho cuidado en no “meter la pata”. Al fondo vemos una buena muralla pedrera con un paso en el medio, sus grandes piedras nos invitan a soltar la imaginación, serán los guardianes del Olimpo gallego.

(Paso Outerio Naris, ± 2,4 K / ± 400 m.a. / 12:55 h. / Pto. 4 Mapa)

(El paso nos da la entrada a la zona de Outerio Naris)

(Los fantasmagóricos árboles calcinados destacan con fuerza)

En el paso existe una gran acumulación de piedras, como una vieja muria. El mismo nos da la entrada a otra riega, un poco más tendida que la que dejamos atrás. Aquí los fantasmagóricos árboles calcinados destacan con fuerza. Seguimos jugando con las figuras de las grandes piedras, a mi casi todas me parecen cabezas, antiguos guardianes petrificados. En alguna ventanuca que otra, asoma, el “fin de la tierra”, Fisterra.

(Una ventanuca, con su guardián petrificado, y Fiesterra al fondo)

Desde que arrancamos en el guapo pueblo de O Pindo observamos que la zona está llena de bellos y escondidos vericuetos, ideal para perderse o esconderse. Así que, no nos extraña, lo que hemos leido, que en tiempos de la posguerra por aquí se escondieran numerosos maquis. Con estas cuitas llegamos a la planicie de Chan de Lourenzo, aunque a su entrada, lo primero que hacemos es subirnos a una gran piedra y mirar a la rasa sur de las extensas playas de Carnota. Después nos arrimamos al centro, donde se encuentran los restos de una cabañas, parece que aquí existió una explotación minera de wolframio.

(Vistas hacia la gran playa de Carnota)

(Chan de Lourenzo, ± 3,5 K / ± 500 m.a. / 13:15 h. / Pto. 5 Mapa)

Pese a la seca temporada estival que nos encontramos, nos sorprende la cantidad de verde y humedad de la zona, casi desde el principio, aunque en esta especial paraje del Chan de Lourenzo mucho más. Será la magia que nos retalaban en el folleto del CIR, como que “la hierba crece mucho de la noche a la mañana, que existen innumerables plantas medicinales o que hasta el lugar acudían matrimonios estériles con intención de tener descendencia”. Tras repasar estos detalles, vamos virando al Norte en busca del O Guerreiro o Xigante, aunque antes nos encontramos con un colorido lagarto, igual estaba encantado.

(Colorido lagarto, dadas las leyendas del paraje bien podríamos suponer que estaba encantado)

(O Xigante / O Guerreiro, ± 3,7 K / ± 525 m.a. / 13:25 h. / Pto. 6 Mapa)

Sacamos unas fotos con el gran Xigante de piedra, realmente es impresionante, y la perfección del mismo no requiere mucha imaginación, solo de disyuntiva de llamarle Guerreiro o Xigante. Nosotros como no somos muy belicosos nos quedamos con la última, la cual se ajusta a la perfección de la realizad, porque grande-grandote sí que es la natural figura pétrea. Después otra vez para arriba, en busca de otro precioso balcón sobre el mar, casi el último, aunque aún habrá más oportunidades. A partir de este descansillo viramos un poco a la derecha y subimos por una poblada canal, donde, por momentos, la vegetación casi nos cubre. Ya estamos muy cerca de la cumbre, la tenemos encima de nosotros, incluso vemos la gente asomarse, pero tenemos que rodearla para atacarla por detrás, por su vertiente Norte.

(Otro mirador y para arriba que continuamos, ± 3,9 K / ± 550 m.a. / 13:40 h. / Pto. 7 Mapa)

(Ya muy cerca de la cumbre, la tenemos encima de nosotros, pero tenemos que rodearla)

(Por momento la vegetación es mucho más abundante)

(Otras piedras mágicas y otro descansillo contemplativo)

(Espectacular, un anticipo de lo que veremos al completo desde la cima, la cual está muy cerca)

Superamos una dura subida y llegamos a otro rellano, antes una mirada hacia el mar, para contemplar una espectacular panorámica, un anticipo de lo que veremos al completo desde la cima, la cual está muy cerca. Vamos rodeando la cima, casi en llano, a la derecha sentimos un poco de bullicio, en una hondonada vemos gente, se trata de una pequeña área recreativa, está abarrotada, no hay lugar para más. Al fondo los molinos eólicos de la zona del embalse de Santa Uxía. Seguimos rodeando la peña y al poco tropezamos con la gente que venía de las inmediaciones del embalse, de O Fierio, que según nos comentaron era mucho más liviano.

(Ya queda muy cerca, una área recretativa viene bien para comer el bocata en...)

(... guapo rincón de descanso muy resguardado)

(Un poco más y nos plantamos arriba, aunque queda la última cuesta)

(Unos metros antes de llegar coincidimos con la gente que viene desde la otra vertiente)

Un último esfuerzo y nos plantamos en lo más alto de monte O Pindo, en la cima de A Moa, un lugar especial de verdad. Primero por la singularidad de la cumbre, mojón geodésico plantado sobre una gran piedra redonda llena de hoyones, como fondo el azul intenso del Océano Atlántico y el cielo. Realmente espectacular, a pesar de que lo veníamos viendo desde casi muy abajo, pero, pese a ello, no dejamos de sorprendernos. Como la cumbre estaba un tanto concurrida nos arrimamos a la vertiente NorOccidental y nos sentamos un buen rato contemplando el impresionante arco azul.

(Monte O Pindo - Pena da Moa, ± 4,5 K / ± 629 m.a. / 14:00 -15:30 h. / Pto. 7 Mapa)

(Espectaculares panorámicas de lo más alto del monte O Pindo, desde las cercanas playas de Carnota)

(A la punta de lanza de Fisterra en la inmesidad del Atlántico, también la ría de Corcubión)

(Impresionante la playa cercana playa de Carnota, las rías bajas comienzan muy pronto)

Hora y media nos tiramos en la caliente hamaca de la cima de O Pindo, allí cominos el bocata contemplando infinidad de rincones, desde, al Norte, las cercanas poblaciones de O Pindo (bajo nuestros pies) a la de Ézaro, Cee, Corcubión, Fisterra. También los numerosos pueblinos de la zona de Carnota, pequeño gratinado de casas blancas sobre el borde de la arena casi blanquecina. Todo un placer, sinceramente había merecido la pena esperar un año, no hubiera sido lo mismo, ni por aproximación, hacer esta cumbre a cualquier precio, se merece un día extraordinario, como del que estábamos disfrutando.

(Panorámicas, menos vistosas, al NorEste con la zona de los embalses y molinos de viento)

Al final, parece que la cima se despejó de gente y pudimos arrimarnos a ella para sacar la típica foto junto al mojón. Como no queríamos quedar mal con las dos grandes visuales atlánticas realizamos una foto con cada una de ellas. Primero con la media luna playera de Carnota y la segunda con la gran punta de Fisterra y las rías. Sin lugar a dudas, todo un lujo y placer.

(Dos fotos de cumbre, realmente la misma se lo merece sobradamente)

Es hora de bajar del Monte Olimpo Gallego, queremos llegar a tiempo para darnos un buen baño en el mar, así que hacemos las últimas anotaciones en nuestro bloc de campo y tiramos para abajo sobre nuestros propios pasos. Decir que estuvimos a punto de hacerla circular bajando a O Frieiro y Ézaro, pero, tras comprobar el mapa, nos parecía mucho y teníamos ganas de pegarnos un frio chapuzón, así que iniciamos la marcha hasta el pie de playa que habíamos partido en el precioso pueblín de O Pindo.

(Detalle del track de nuestro GPS y los puntos clave sobre el mapa del IGN)

Pisotenado nuestros puntos críticos mañaneros llegamos al punto de partida. Comentar que casi tardamos lo mismo que para subir. El terreno ayuda poco a caminar con ligereza, siempre hay que ir mirando donde se ponen los pies, así que no apurarse y tomárselo con calma, sacando alguna fotuca más. Así pasadas la cinco y media de la tarde culminamos la jornada andariega, cambiamos las botas por las chanchas y hacia la playa que vamos, aunque pronto se nos cortó “el vacilón”, ¡cómo estaba de fría el agua!!!

(Sobre nuestros pasos de regreso a la playa de O Pindo, un frio baño nos espera)

(O Pindo, Concejo Carnota, A coruña, Galicia, ± 9,0 K / ± 10 m.a. / 17:30 h. / Pto. 1 Mapa)

Efectivamente el agua estaba helada, pero pese a ello, armados de valor, nos pegamos un pequeño chapuzón y disfrutamos de dos bonitas horas a la orilla del mar, viendo como los niños no tenían ni gota de frio, desafiando a su abuela que cada poco les daba una voz de advertencia. Después al cobijo veraniego, a cenar y esperar la puesta de sol, seguro que hoy nos espera otra bella postal, veámosla.

Creo que no ha estado nada mal, así que ese día nos fuimos para la cama muy satisfechos de no haber cambiado los planes de vacaciones, el mantener lo dicho al final del verano del 2014, el volver en el 2015 al punto donde lo habíamos dejado. Sin lugar a dudas… ¡mereció la pena!

Al inicio y en varios pasajes de este documento que ahora finaliza mencionamos la actividad realizada en año anterior, la cual, por nuestra parte, fue publicada en un par de guapos reportajes. Por si alguien tiene interés de cotillear lo que ocurrió en el verano del 2014 en la Costa da Morte aquí os dejamos los links correspondientes:

Caminos Costa da Morte (Parte 1ª: De Malpica a Laxe)

Caminos Costa da Morte (Parte 2ª: De Camariñas a Fisterra)

Seguro que os gustará, pues a nosotros nos encantó.

JFCamina

 


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* Aviso: En estos documentos solo tratamos de narrar la experiencia personal vivida al realizar nuestros recorridos, los itinerarios que aquí describimos son orientativos. Queda a la responsabilidad de quien realice la ruta el tomar las medidas de seguridad apropiadas para cada dificultad, que dependerán muchas condiciones, entre ellas el estado del terreno, la altitud, la meteorología, etc... así como la preparación tanto técnica como física de las personas que realicen la actividad.