Cantábria

Bosque del Saja y Puerto de Sejos

Saja, 09/2013

JFCamina, 14/2014

 

Por el bosque del Saja al puerto de Sejos y sus menhires.

(Un especial paseo entre jayas en busca de la antigüedad)

Mapas ING: 82-II "Los Tojos".

Inicio y fin: Puerto Palombera - Parking de la Jaya Cruzá, Valle del Saja, Cantábria

Objetivos: Puerto de Sejos y sus menhires

Recorrido: Puerto Palombera - Parking de la Jaya Cruzá (665 m.a.) - Puente de Tramborrios (790 m.a.) - Molinucos del Diablo (1115 m.a.) - Cureña - Fin del bosque del Saja (1125 m.a.) - Puente sobre río Saja (1255 m.a.) - Entrada en los Puertos de Sejos (1290 m.a.) - Cantos de la Borrica - Puertos de Sejos (1460 m.a.) - Altos de Sejos (1535 m.a.) - Collado de Sejos (1505 m.a.) - Menhires de Sejos (1525 m.a.) - Inicio recorrido de regreso por la Canal del Hitón para enlazar con el río Saja (1260 m.a.) - Puente sobre río Saja (1255 m.a.) - Puerto Palombera - Parking de la Jaya Cruzá (665 m.a.).

Distancia: ± 21,0 Kilómetros = 11,0 Ida + 10 Vuelta.

Tiempos: 6,5 h. = 3,5 Ida + 3,0 Vuelta.

Desnivel: ± 925 mts. de ascenso más su correspondiente descenso.

Terreno: Camín montañero.

Señalizacion: No, solo al inicio de ruta un panel indicador de la zona.

Creative Commons License


Aprovechando un “finde” por tierra de nuestra vecina Cantabria realizamos dos rutas a las cuales le teníamos muchas ganas hace tiempo, la de Los Tejos, ya comentada por MJ en anterior reportaje y la que hoy toca, la del Bosque de Saja y Puertos de Sejos. Tengo que confesar que esta fue una grata propina, pues realmente no la pensábamos realizar, las previsiones meteorológicas no eran muy buenas para el domingo que nos ocupaba, solo pensábamos en turistear un poco. Pero los negros augurios no se cumplieron y, aunque la ruta no la teníamos preparada a conciencia, hasta el parking de La Jaya Cruzá que nos fuimos, previa provisión de un excelente bocata de tortilla de patata que nos prepararon en el bonito pueblo de Ruente.

(Pozo del Amo, a 0,7 Kms antes de inicio de ruta, Puerto de Palombera, Valle del Saja, Cantábria)

Pasamos el pueblo de Saja, el del mismo nombre del valle que nos encontramos y empezamos a culebrear por la carretera CA-280 del precioso puerto de La Palombera que nos llevaría desde Cabezón de la Sal a Alto Campó y Reinosa. Nuestro destino está en el kilómetro 16,5, aunque setecientos metros antes tenemos que hacer una para volver a inmortalizar al Pozo del Amo, realmente la ruta que hoy vamos realizar se denomina: “Puertos de Sejos” (Pozo del Amo – Puente Pumar / R.V. 2), aunque el inicio de marcha está, en el aparcamiento de La Jaya Cruzá, además de otras matizaciones que iremos desgranando más adelante.

(La Jaya Cruzá, Pto. Palombera, CA-280 K16,5, Valle Saja-Cantabria, ± 0,0 K / ± 665 m.a. / 10:40 h.)

Una vez aparcado el coche y caladas las botas solo queda descender unos metros para entroncar el inicio de ruta. Un panel con un croquis general del paraje y los puntos de paso importantes se presenta ante nosotros, aunque ya nos han advertido que la ruta que vamos ahora a iniciar no está señalizada, por lo que tenemos que ir con mucho cuidado. También nos encontramos con una advertencia sobre las restricciones de circulación por la zona: “Solamente permitido tránsito de peatones, ciclistas, jinetes y vehículos expresamente autorizados”.

(En un principio vamos por lo que parece una pista, nos olvidamos de una primera desviación a izq.)

(Seguimos de frente en busca de la canal del Diablo, por la que discurre el río Saja)

Nos habían dicho que esto era una pista, pero pronto vemos que no es tal cosa, pues la misma, poco a poco, se va diluyendo y se convierte en un camino de buena traza, en principio y después un poco más angosto, especialmente después de cruzar el puente de Tramborrios. A nosotros esto nos encanta, pues ya me había decepcionado un poco lo que me habían dicho respecto a que una pista nos guiaba, visto que no era tal cosa arrancamos con gracia bajo al cobijo de las grandes jayas (hayas o fayas), lo cual siempre es un verdadero placer, casi indescriptible.

(Nos hubiera gustado hacer esta ruta más metidos en el otoño cromático, pero...)

(Cruce de la primera riega, ± 0,8 K / ± 765 m.a. / 10:55 h.)

(Preciosa "jaya cruzá" en el camino)

(Un poco más allá... ¡otra!)

El desnivel de ascenso es muy suave, casi llano, así hasta pasar una pequeña y sombria riega, las “jayas cruzás” y aproximarnos a la canal del Infierno, a la cual tenemos que descender y superar mediante un ancho puente, el de Tramborrios. El arroyo Bijóz, dueño de la canal, no lleva, hoy mucho agua, no así al que se va unir en pocos metros, el Saja. Tras darle la espalda a la canal del Infierno encaramos la de su dueño, la del Diablo, por donde el río Saja baja con más gracia.

(Tal parece que el río ejerce un magnetismo especial sobre las jayas, pues hacia el se postran)

(Llegamos a Tramborrios, toca dejar de lado la canal del Infierno y meterse en la del Diablo)

(Puente Tramborrios, cruce canal del Infierno y río Bijóz, ± 2,4 K / ± 790 m.a. / 11:20 h.)

Vemos una guapa “chavanera” por donde discurre el río Saja, un poco más arriba el camino se bifurca, a la derecha un puente, que parece que va hacia la cueva del Poyo y a la zona del Pozo del Amo, nosotros tenemos claro que debemos olvidarnos de este desvio y seguir de frente, tenemos que subir río Saja arriba, por su guapo y espectacular bosque, aunque este punto no deja de ser un tanto conflictivo, especialmente para la gente que no tenga clara la dirección a seguir. Decir que sobre nosotros tenemos dos enormes “perros” guardianes petrificados, así nos lo parecen a nosotros las dos grandes rocas que arriba de la “foz” relucen sobre el cielo entre gris y azul.

(Nos olvidamos de la primera "tentación" del diablo y seguimos de frente)

Tras olvidarnos de la “tentación” del diablo, en forma de desvio a derecha, el terreno se vuelve abrupto y mucho más inclinado, empezando a realizar varias revueltas entre el bosque, donde las “jayas cruzás” siguen reverenciando el torrente de agua. Para nosotros, lo que pudieran llamar “pista” ha finalizado, ahora nos enfrentamos a un camino de buena traza (que nada tiene nada que ver con una pista), por él subían y bajaban el ganado de los Puertos de Sejos. Estos primeros repechos los superamos con cierta tranquilidad “jartándonos” de fotografiar el especial paraje por el cual estamos transitando, incluidos algunos bichitos un tanto feos.

(Entre jayas, más o menos cruzás, y por terreno abrupto, vamos avanzando tranquilamente)

(Fotografiando todo los detalles, los guapos y los menos agraciados)

(Detalle de los dos "perros" pétreos que vigilan la entrada a la canal del Diablo)

Después de los primeros repechos iniciales, podemos ver más de cerca los dos "perros" pétreos que vigilan la entrada a la canal del Diablo, después el terreno vuelve a suavizarse y el mismo discurre con mejor traza. Así hasta que el mismo vuelve a ponerse angosto y nos arrimamos cada vez más sobre el río, por lo que alguien pensó que estaría bien poner unas rudimentarias estaqueras de protección, no fuera que un resbalón nos costara algún disgusto, lo cual siempre viene bien, más vale prevenir que lamentar.

(Cuando más nos acercamos al río, desde las alturas, unas estaqueras nos protegen)

(Sin lugar a duda la belleza de la que teníamos conocimiento de oidas se está confirmando)

Sin lugar a duda la belleza de la que teníamos conocimiento de oídas se está confirmando sobradamente, así que nuestro avance resulta tranquilo con el fin de ir disfrutando del precioso paseo por el bosque que hoy hemos tenido en suerte disfrutar. Además, en el mismo llevamos música de fondo, el río Saja nos deleita, a pesar del estío, con su pequeño rugir de agua, no quiero pensar como bajará en época de lluvias o deshielo, el ruido debe ser ensordecedor y pasar por este camino resultará mucho más complicado.

(Pese al estío el río Saja baja rugiendo con ganas)

(¡Uff, que altas van, parece que quieren tocar el cielo)

(-¡Venga, que hay que pegar otro tirón)

Tras unos cientos de relax en el camino toca afrontar otro pequeño tirón, el camino vuelve a ponerse más cuesto y revirado, tras ello, volvemos a la calma propia de un terreno más tranquilo, donde podemos observar la buena armadura del camino primitivo, el buen hacer de los paisanos que transitaban por aquí con su ganado, desde tiempos inmemorables.

(Tras unos pequeños esfuerzos, vuelve la calma)

(Detalle del buen hacer de los paisanos que por aquí transitaban desde los tiempos inmemorables)

Llega a un punto donde los árboles despejan un poco el camino y dejan ver el cielo, más o menos, azul, esto nos gusta que así sea, pero ahora lo que más nos interesa es la cima de la montaña que vemos al fondo (el Cueto de la Concilia, 1923 m.a.) y los curiosos peñascos que tenemos muy cerca al otro lado del río. Las altivas y esbeltas piedras tal parecen otros guardianes de la canal del Diablo, pues la misma parece que vuelve a estrecharse bajo su férrea vigilancia, estamos muy cerca de los Molinucos del Diablo.

(Los Molinucos del Diablo y el Cueto de la Concilia, ± 5,7 K / ± 1115 m.a. / 12:45 h.)

(Los Molinucos del Diablo)

Tras sacarnos unas fotos sobre un canto y con los Molinucos y el Concilia detrás volvemos a subir un poco más, otra vez, tras ello, otro momento de relax, en este punto nos encontramos con otro curioso detalle geológico, unas especie de cabaña de conglomerado, ideal para cobijarse en caso de lluvia. Un poco más allá, otra curiosa formación, unos riscos sobre la canal parece indicarnos el cielo azul, o igual las nubes que empiezan a cubrirlo, no se cual de las dos cosas porque ambas están en este momento aconteciendo.

(Una curiosa cabaña de conglomerado)

(Y unos riscos señalandonos al cielo, ¿qué quedrán indicarnos?)

Pasamos otra riega lateral, esta con más agua que las otras, y volvemos a centrarnos en los árboles, en esta ocasión en las superficiales raíces de las fayas sobre las que vamos pisando y que hacen las veces de improvisadas escaleras sobre el camino. Después el camino se vuelve más áspero, teniendo que superar alguna piedrona que otra sobre él. Como no todo va a ser arboleda, también prestamos atención a los pequeños detalles florares de los brezos, con sus especiales florecillas de color violeta, una verdadera preciosidad, otra foto más para numerosa colección de “florinas de Mary”.

(Otro momento de relax andariego para después...)

(....Subir por unas escaleras un tanto especiales)

(Por momento el terreno se pone un poco más abrupto, aunque...)

(... los preciosos detalles del brezo florido...)

Nos malos augurios se confirmaron ya que las nubes, en principio escasas, comenzaron a tomar todo el cielo azul, así cuando ya finalizamos nuestro trayecto de bosque, a la salida del mismo ya vemos que la niebla se había hecho cargo de la cima del Cueto Concilia. Seguimos adelante con la esperanza de que la cosa no vaya a mayores, pues cuando entramos en la zona de la braña de Curueña, donde ya podemos tocar el río Saja, la Sierra del Cordel aún la vemos en su totalidad, lo cual nos anima a seguir, al menos hasta los puertos de Sejos.

(-¡Bah, parece que se nos va estropear el día!)

(Curueña, fin del bosque, ± 6,9 K / ± 1215 m.a. / 13:10 h. / Las cumbres de la Sierra del Cordel)

(Río Curueña - Saja, ± 7,2 K / ± 1255 m.a. / 13:10 h.)

¡Al fin!, alcanzamos a contactar con el río que llevamos unas horas como ruidoso compañero de viaje, ahora toca pasarlo, servidor lo tiene claro, una hermoso puente nos viene de perlas para hacerlo, a Mary parece que no le gusta y propone seguir un poco más y cruzarlo más arriba. Se impone la cordura y, después de siete kilómetros de marcha, cruzamos el río Saja, ahora solo queda seguir por su orilla en busca de la entrada a los puertos de Sejos, la cual parece sencilla, aunque por el medio nos encontramos varios cursos de agua, ya no solo existe uno, nosotros optamos por el más frontal, olvidándonos de alternativas a izquierda o derecha, más tarde comprobaremos que…, bueno no adelantemos acontecimientos.

(A la par de río seguimos nuestro camino)

(Despreciando opciones tanto a izquierda como a derecha)

(Entrada en los Puertos de Sejos, ± 8,1 K / ± 1290 m.a. / 13:35 h.)

Por el mapa rudimentario que llevamos, sabemos que si seguimos la dirección que nos hemos propuesto llegaremos a los puertos de Sejos, ahora estamos en su base. A nuestra izquierda, al Sur, vemos que viene una pista, suponemos que la que parte de la Venta de Tajahierro. A la derecha, al NorEste, contemplamos la herbosa y cómoda canal que va hacia la zona de Hitón y Cueto Concilia. Ahora no tenemos camino ni señal que nos guie (no estaría de más un par de ellas) por lo que optamos por continuar de frente, al Este, en busca de los Altos de Sejos y, si tenemos suerte (lease, que la niebla nos respete) y encontramos una señal, tratar de conocer los cinco milenarios menhires de Sejos.

(A nuestra derecha, al Norte, la Canal de Hitón)

(Picos de la Sierra del Cordel: Cueto Iján, a 2085 m.a.)

(Seguimos en nuestro empeño de avanzar al Este, en busca de las cabañas del Puerto de Sejos)

(La pista que viene desde el Sur, desde la Venta de Tajahierro, otra opción más cómoda para llegar)

Vamos monte a través sin ningún tipo de dificultad, aunque el desnivel a superar es un poco más fuerte, así vemos que la salida de la canal del Diablo, por donde llegamos cada vez nos queda más abajo. Nos lo tomamos con calma e incluso nos paramos a sacar alguna foto de alguna bella florina de altura, aunque siempre acaba oyendo la voz de Mary comentando de que si seguimos así igual nos quedamos sin ver los menhires, parece que la niebla vuelve a la carga. Pasamos al lado de una vieja cabaña de piedra, justo al lado de una riega que formará una guapa cascada en tiempo de lluvias o deshielo, después continuamos para arriba hasta que...

(A tras dejamos la hendidura de la canal del Diablo por la que aparecimos tras el paseo por bosque)

(Un momento para sacar otro precioso detalle y... ¡para arriba!)

Parece que ya estamos en los puertos, aunque tal aseveración nos importa muy poco, pues estamos un tanto descolocados de ver las enormes piedras de conglomerado en medio de la pradería, nos quedamos un poco estupefactos, parece que es el producto de la glaciación, las mismas fueron arrastradas de las altas montañas cercanas. Esta fue nuestra primera lucubración y parece que no íbamos muy desencaminados, lo mismo que ahora que parece que llegamos a la curiosa cabaña de los Puertos de Sejos, estamos en la zona que se conoce como Braña de Cantones o de los Cantos de la Borrica, justo cuando la niebla empieza a humedecernos el pelo.

(Parece que estos grande conglomerados ha caido del cielo, pero ha sido obra de un glaciar)

(Braña de Cantones o de Cantos de la Borrica, Puertos de Sejos, ± 9,3 K / ± 1460 m.a. / 14:00 h.)

Tras unos momentos de observación de tan singular construcción aprovechando el abrigo de la zona, nos juntamos y deliberamos: -¿Qué hacemos?, -Ves la pista que viene de arriba, -Si, -Pues siguiendo su “segura” traza podemos ir hasta ella y ver si encontramos algo que nos pueda dar una pista de donde se encuentran los cinco menhires de Sejos, -Vale.

Tiramos para arriba a la “sombra” de otra enorme formación de conglomerado, parece mentira que tan grandes y tan abundantes allí se encuentren sembrando toda la pradería. Estas pequeñas lucubraciones nos hicieron olvidar que para alcanzar la pista había que pegar un pequeño tirón, pues la inclinación del terreno se volvía cada vez más grande. Tras alcanzarla vemos que no hay nada que nos ayude, podemos tirar a derecha o izquierda, pero como el alto está muy cerca preferimos subirnos a él, fue entonces cuando un proverbial “todoterreno” ganadero apareció en medio de la niebla, le hago señas para que pare, abre la ventanilla y le planteo nuestras inquietudes.

Está fácil, por la pista hacia el Norte, se encuentra el collado de Sejos, pasais la portilla y después a pocos metros os encontráis la empalizada con los cinco menhires dentro. También podeis seguir la estaquera que divide el alto, os llevará justo hasta el collado, esta opción, es la que nosotros seguimos, asi en poco tiempo nos encontramos con un panel parecido al de inicio de ruta pero con otra alternativa, después cruzamos y nos plantamos en territorio de Polaciones, desde donde venía la pista terrera, aunque realmente se veía muy poco.

(Altos de Sejos, ± 9,8 K / ± 1535 m.a. / 14:10 h. / Giramos a la derecha, al NorOeste y al collado)

(Collado de Sejos, ± 10,0 K / ± 1505 m.a. / 14:20 h. / El prehistórico objetivo está ya cerca)

(Vertiene de Polaciones, hacia Uznayo y Puente Pumares, aunque no vemos gran cosa)

(Detalle de las posibles alternativas a seguir, una como esta estaría bien a la entrada del puerto)

Tras encontrarnos con un poste lleno de posibles alternativas desde aquel estratégico collado, antes de arrancar comentamos que estaría guapo que otro poste como este lo pusieran a la entrada de los puertos viniendo desde la canal del Diablo. Ahora solo nos queda seguir la estaquera alambrada para arriba, donde observamos una curiosa piedra jincá, no sé si la famosa, porque parece que queda más arriba.

(Siguiendo la estaquera alambrada de división de ayuntamiento y de pastos, una curiosa piedra jincá)

(-¡Uff, qué largo se hace!, un poco más vamos hasta el Cueto de la Concilia)

El atento señor que nos indicó la ubicación de los menhires nos dijo que quedaban cerca del collado, pero el terreno que teníamos por delante era grande, o, al menos, eso nos parecía a nosotros, se nota los diez kilómetros y mil metros de desnivel que llevamos, además de sufrir el acoso de la niebla, lo que impide avanzar con soltura, tanta preocupación meteorológica agobia un poco. Íbamos con estas penas, cuando, tras superar una pequeña chomba, vemos la empalizada que rodeaba, con afán de protegerlos, a los menhires. Lo de cerca se traducía en cerca de un kilómetro, unos ochocientos metros.

(-¡Ahí se ve el cercado de los cinco menhires!)

(Menhires de Sejos, ± 10,8 K / ± 1525 m.a. / 14:30 - 15:15 h. / El prehistórico de 1500 a.C.)

¡Al fin!, tras tres horas y media de marcha cumplimos el objetivo deseado de plantarnos ante los cinco menhires de Sejos, los cuales están completamente tumbados y parece que formaban un gran círculo, un crómlech. Dos de los mismos tiene interesantes grabados, estaría bien saber lo que querían expresar los autores de los mismos. Estábamos muy satisfechos de haber conseguido el existo de la excursión, este tipo de marchas con historias o leyendas son las que más nos gustan y apetecen hacer, frente a otras que el fin último es alcanzar un solitario mojón geodésico, aunque hemos de convenir de las panorámicas de alguno de ellos….

(Observando los mehires tumbaos con la niebla jugando con las montañas y con nosotros)

(Este tipo de excursiones con historia son las que más nos interesan)

(Detalle de los dos menhires con grabados)

Tras unos momentos de lucubración histórica solo queda hacernos la foto para el recuerdo y dar cuenta del bocata, son más de las dos y media de la tarde, una buena hora para ello, además no debemos entretenernos mucho, aún tenemos el camino de vuelta al punto de partida de ruta y la vuelta a nuestro hogar, pues hasta el mismo nos separan unos doscientos kilometrucos, entre lo uno y lo otro, unas seis horas de marcha andariega y motorizada, el tributo que tenemos que pagar por conocer estos bellos detales histórico-naturales.

(Tras unos momentos de lucubración histórica solo queda hacernos la foto para el recuerdo)

(Sierra de Peña Labra)

(Zona de regreso, cruzar la empalizada divisoria y canal del Hitón abajo que vamos)

Sentados en medio de la pradería, dándole la cara a la Sierra de Peña Labra, la cual nos deja ver la pesada niebla, damos cuenta del excelente bocata que nos habían preparado en Ruente. No nos entretuvimos mucho, un largo camino de regreso nos queda para volver a casa, así que pronto levantamos tienda y ponemos rumbo al cauce del río Saja, aunque en este caso por un atajo. Efectivamente, al principio no teníamos muy claro donde quedaban los menhires, cosas de la improvisación, pero una vez estudiado el terreno observamos que si hubiéramos ascendido por la herbosa canal de Hitón arriba el llegar a ellos sería directo, aunque nos hubiéramos perdido la espectacular visión de los Cantos de la Borrica, así que… Aprendemos de nuestra propia experiencia y directos para abajo que vamos.

(Directos en busca del río Saja, justo enlazaremos con al entrada de los puertos de Sejos)

Estamos a final de septiembre, es tiempo de berrea, los grandes ciervos (venaos) luchan por las hembras de la manada, su berreos es una forma de expresar su fuerza. En el ascenso habíamos escuchado algo, este año 2013 está muy floja, ahora a la falda del Cueto de la Concilia parece que el tema se anima, aunque no vemos ningún macho. Estábamos oteando el monte con los prismáticos cuando escuchamos un ruido raro entre las escobas y piornos, rápidamente nos damos cuenta que estamos al lado de un venao. Nos apartamos un poco, el ruido sigue hacia abajo, veo un claro, por él seguro que saldrá, así que pacientemente espero a que salga y... ¡foto!

(Un inesperado encuentro con un macho ciervo, un venao que decimos en Asturias)

(Tras el encuentro con el gran ciervo, seguimos canal de Hitón abajo en busca del río Saja)

Tras el plcer que siempre uno percibe cuando se encuentra con un animal así, continuamos la marcha en busca del puente sobre el río Saja, tarea que realmente fue rápida y sencilla. Unos pocos cientos de metros más arriba del puente conseguimos el objetivo, enlazamos con el camino que subía hasta la cruz de ríos, donde cerramos el pequeño circuito en torno a los Puertos de Sejos.

(Enlace con el recorrido mañanero en el río Saja, ± 13,4 K / ± 1260 m.a. / 16:00 h.)

(Puente Cureña - Saja, ± 13,7 K / ± 1255 m.a. / 16:05 h.)

(Entrada en el bosque del Saja, ± 15,2 K / ± 1255 m.a. / 16:30 h.)

Tras olvidarnos de la cercanía del río solo queda adentrarnos, otra vez, en el bosque, ahora ya sobre nuestros propios pasos es un momento excelente de visualidad, el track que nuestro gps dibujó sobre el mapa del IGN, en el que podemos ver el recorrido de ascenso y el atajo por la canal de Hitón. También podemos observar el poco detalle que el mapa nos ofrece, supongo que producto de una zona quizás un tanto aislada, aunque nuestros ancestros ya sabían de ella desde hace unos cuantos milenios.

(Nuestro recorrido por el Bosque del Saja y Puerto de Sejos / ‘© INSTITUTO GEOGRÁFICO NACIONAL DE ESPAÑA.2009’)

Ya metidos de lleno en el bosque podemos disfrutar de otra excepcional ocasión para volver a gozar de esta especial arboleda, donde las jayas (hayas, fayas) son las principales protagonistas, pero otras más especies tenemos a nuestro alcance, como robles, castaños, mostajos, serbales, acebos, etc…, así como numerosas florinas de brezo. Pasear por el bosque resulta un placer casi indescriptible, aunque en ocasiones las fotos ayudan un poco.

(Daboecia Cantábrica -brezo y un excepcional marco para una excelente jornada)

Después de disfrutar otras dos horas más en el descenso por el bosque de Saja, a eso de las seis y unos minutos más volvemos a pisar el negro asfalto de la carretera del puerto de Palombera, de nuevo en el aparcamiento de la Jaya Cruzá, tras anotar unos 21 kilómetros y 6,5 horas caminando en esta preciosa e inolvidable marcha, por unos de los parajes más interesantes de Norte Cantábrico, aunque de esto vamos bien servidos y la competencia es muy grande, aunque… ¡Bendita sea!

Ya en carretera solo queda hacer tres paradas, una más inmediata en el pueblo de Saja, para tomar un cafetín, otra en Unquera para comprar una caja de sus famosas corbatas y la última en nuestro querido Vidiago, donde paramos a saludar al Rubio, este verano no hemos ido por la zona y añoramos las tardes que allí paramos después de una excelente jornada de playa. Con las paradas “técnicas” mencionadas y lo satisfechos que volvemos de las dos especiales excursiones que realizamos este “finde” de inicios del otoño, los casi 190 kilómetros nos pasaron en un suspiro, así que…

¡Tendremos que repetir!

 

JFCamina

Para referencias sobre la zona de Cantabria en www.jfcamina.es

 

 


Deja tus comentarios

 

* Para volver a ver otra ruta cliclea aqui: www.jfcamina.es

* Aviso: En estos documentos solo tratamos de narrar la experiencia personal vivida al realizar nuestros recorridos, los itinerarios que aquí describimos son orientativos. Queda a la responsabilidad de quien realice la ruta el tomar las medidas de seguridad apropiadas para cada dificultad, que dependerán muchas condiciones, entre ellas el estado del terreno, la altitud, la meteorología, etc... así como la preparación tanto técnica como física de las personas que realicen la actividad.