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"Historia de nuestro paseo peregrino entre San Vicente la Barquera y Santo Toribio de Liébana"
www.jfcamina.es
Recorrido Camino Lebaniego
D 3/4 del 10/2017
JFCamina, 02/2018

 

E-3/4: Cades - Lamasón - Cicera

(Saludando al Mar y encarando las Montañas)

Mapas ING: 57-I "Puentenansa", 56-II "Panes" y 56-IV "Tama"

Inicio: Cades, T.M. de Herrerias, Cantabria

Objetivo: Cicera, T.M. de Peñarrubia, Cantabria

Recorrido: Cades - Mirador de Palombera - Venta Fresnedo - Sobrelapeña - La Fuente de Abajo - Burio - Collada de la Hoz - Cicera.

Distancia: ± 15,5 Kilómetros / Tiempo: 4,0 horas.

Desnivel Positivo: ± 600 mts. / Desnivel Negativo: ± 200 mts.

Terreno: Carreterinas onduladas.

Señalizacion: Si, los mojones con la Cruz de Liebana, además de numerosas flechas amarillas.

Tiempo: Soleado.

Nuevos Peregrinos encontrados: 30 Ac.:55

 


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Noche de descanso tranquilo en Cades, lo que siempre se agradece, más el levantarte por la mañana y observar que, pese a que aún es de noche, el día apunta maneras. Parece que las previsiones de buen tiempo son certeras, aunque para hoy no será pleno. Con estas buenas impresiones bajamos a desayunar, pues aunque el albergero no estaba nos dejó el desayuno preparado. Unos momentos de charla con los compañeros y pronto en marcha hasta Cicera, donde pensamos dormir. De hecho este recorrido de cuatro días se diseño pivotando expresamente en dormir en Cicera, pueblo guapo donde los haya. Efectivamente, la etapa de hoy la conocemos de turisterar por ella en varias ocasiones, así que, pese que en su mayoría transcurre por asfalto no nos importa, la hermosura de los valles por los que vamos a transitar merecen sobradamente un pequeño sacrificio. Bueno, Mary no está muy de acuerdo, pues ella está más por la labor de afrontar la ruta por la opción montañera de la Sierra de la Collada y Puerto de Arria, pero las condiciones meteorológicas no lo aconsejan.

A la salida un gato negro se nos planta frente a nosotros, menos mal que no somos supersticiosos, nos reímos un poco y nos vamos al encuentro de la carretera  CA-856 en la Ferrería de Cades, después por ella adelante con rumbo Sur al encuentro del río y valle de Lamasón. La etapa de hoy tampoco va a ser larga, unos quince kilómetros, así que los primeros objetivos ya aparecen en los indicadores de carreteras, como la Venta de Fresnedo y Sobrelapeña, aunque el más inmediato es la subida al mirador de Palombera sobre la confluencia de los ríos Nansa y Lamasón.

(Cades, T.M. de... ,albergue, ± 18,5 K / 90 m.a. / 8:30 h. / Pto.33 Mapa)

(Ferrería de Cades, Carretera CA-856 a Sobrelapeña , ± 0,3 K / 90 m.a. / 8:35 h. / Pto.34 Mapa)

(La etapa de hoy va a ser corta y por carretera, unos 15 Kms, así que los primeros objetivos están cerca)

En media hora mañanera alcanzamos el Mirador de Palombera y toca despedirse de nuestro silencioso compañero de ruta llamado Río Nansa, por la derecha entra el Lamasón y este será nuestro guía durante unos cuantos kilómetros. Como no todo van a ser despedidas, la Sierra de Peña Sagra nos da la bienvenida, además de traernos muy buenos recuerdos cuando a lo más alto de ella nos aupamos, aunque realmente no vimos gran cosa, a última hora la niebla nos lo ocultó todo. Cuando estábamos en el mirador llegan los brasileños Lucia y Oberto, que al ver las montañas tan altas comienzan a preguntarnos por los Picos de Europa, de momento nada. Después más compañeros y otros peregrinos que se habían hospedado en Puente Arrudo. Tras el momento contemplativo carreterina para abajo en busca de la Venta de Fresnedo.

(Mirador de La Palombera, ± 1,6 K / 200 m.a. / 9:00 h. / Pto.35 Mapa)

(Confluencia de los ríos Nansa, del cual nos despedimos, y Lamasón)

(Las altas cumbres de la Sierra de Peña Sagra nos empiezan a traer muy buenos recuerdos)

(Carretera abajo en busca de la Venta de Fresnedo)

(Poco tráfico y bastantes peregrinos lebaniegos, además de bellos rincones soleados)

Quince minutos antes de la diez de la mañana, entre las nubes y el sol, entramos en la Venta de Fresneo y tras sobrepasarla, camino de Sobrelapeña, nos adentramos en la estrechura del río Lamasón. Tenemos muy fresco este paso estrecho por la carretera, unos meses atrás habíamos pasado por él en coche y le teníamos cierto temor por su poco espacio de maniobra para coches y peatones. De hecho este era uno de los motivos por lo que Mary quería ir por arriba, por el monte, por los puertos de Arria, justo por debajo ahora vamos, pero la niebla no dejaba de acariciar toda su cumbrera, aunque al final abrió. Dado el escaso tráfico existente no tuvimos ningún problema, pocos coches, y los que vimos eran locales, el panadero, suministradores, etc... Gente que conoce el tránsito de peregrinos y parece que lo tiene muy en cuenta. Otro tema será en estación estival, con más frecuencia de vehículos.

(Venta Fresnedo, T.M. de Lamasón, ± 4,5 K / 190 m.a. / 9:45 h. / Pto.36 Mapa)

(A partir de la Venta de Fresnedo el paso se estrecha y no existe mucho margen en la carretera)

(Nuestroa objetivo es Sobrelapeña, 2,5 Kms muy estrechos donde debemos convivir con los coches y camiones)

(Poco margen para errores, así que hay que ir muy atentos y con mucho cuidado)

(Extremar mucho más la pruedencia en las curvas ciegas)

(Menos mal que con pocos coches nos cruzamos, aunque suponemos que en temporada estival...)

(Al final aparecen las cumbres de Arria, la niebla se va disipando poco a poco)

(Detallín simpático a la vera de la carretera)

Con el agobio del paso por la estrechura entre las peñas de Arria, el río Lamasón y peñas de Ozalba, entre, como dice la canción: “… el murmullo del río y del monte” llegamos al cruce de Quintanilla y Sobrelapeña. Este punto es importante, pues aunque vayamos hacia pueblo de Sobrelapeña, el mismo no tiene servicios, así que si queremos tomar, comprar o dormir debemos desviarnos a la izquierda hacia Quintanilla, a un solo kilómetro de distancia. Un panel al otro lado del río de ello nos informa. En este cruce nos tiramos un buen rato charrando con un paisano de la zona, sobre todo de música, pues este es el valle natal de los hermanos Agüeros, los Tanéa, los intérpretes de ese precioso himno  norteño titulado: “Vientos del Norte”, la parafraseada parcialmente al comienzo del párrafo. Nos comentaba que era pariente cercano a ellos, y hablaba excelencias. A nosotros Tanéa nos trae muy buenos recuerdos, pues hace muchos años que los conocemos, de la etapa que los escuchábamos en Vidiago (Llanes – Asturias).  Un buen rato nos tiramos allí charrando, así que nos pasaron un buen número de peregrinos. Al final seguimos camino y casi pasamos bajo la gran torre blanca de la iglesia de Santa María de Sobrelapeña, pues hasta ella no nos desviamos, pues ya habíamos estado recientemente.

(Cruce Quintanilla - Sobrelapeña, nos a la derecha, ± 6,8 K / 230 m.a. / 10:30 h. / Pto.37 Mapa)

(Si necesitamos comer algo o dormir, tenemos que desviarnos a la izquierda, a 1 Kms, a Quintanilla)

(Ahora vamos por la carretera CA-282, un poco más ancha que la anterior, pero a no confiarse)

(Sobrelapeña, Valle de Lamasón, ± 7,5 K / 240 m.a. / 10:40 h. / Pto.38 Mapa)

(Iglesía de Santa María de Sobrelapeña, no es de estrañar que nos "Embruje el murmullo del río y el monte")

Desde que dejamos atrás el paisano del cruce, la canción de “Vientos del Norte” no deja de sonar en mi cabeza, incluso la voy cantado, aunque Mary no me deja hacerlo durante mucho tiempo, no quiere que estropee la canción, ni el día. Así dejamos atrás el guapo pueblo de Sobrelapeña (pena que no tuviera un bar para tomar un cafetín) y su altiva iglesia blanca y seguimos carretera adelante en busca del románico de La Fuente. El río del mismo nombre nos acompañara, pues el Lamasón se nos fue camino de Quintanilla, también las rocas calizas de Arria. El verde norteño de las vegas de ribera será nuestro compañero hasta otear el ábside y espadaña la iglesia románica de Santa Juliana se fije en nuestras retinas.

(Las peña de Arria y el río La Fuente, entre las verdes vegas discurre la carretera a Cicera)

(Subida suave hacia la collada de la Hoz, aunque por el medio quedan unos cuantos detalles)

(Se nota que estamos en otoño)

Dos placidos kilómetros entre Sobrelapeña y La Fuente, entre las dos iglesias, aunque con unos cuantos años de diferencia, igual de llamativa ambas. Así pasados diez minutejos de las once de la mañana nos plantamos debajo de los singulares canecillos del ábside de la románica iglesia de Santa Julina, en La Fuente. En el panel de entrada al recinto podemos leer que fue construida en el Siglo XII y constituye el mejor ejemplo del estilo románico de toda la Comarca Saja-Nansa. La verdad que no leímos mucho más, pues observamos que la puerta de la iglesia estaba abierta. ¡Qué suerte! La verdad que sí, pues estamos muy cansados de ver todas las iglesias cerradas, salvo que se esté celebrando el culto, y en esta situación no nos parece educado hacer la vista. Por fortuna estaban haciendo la limpieza, así que aprovechamos y tuvimos el placer de contemplar los dos hermosos y elaborados capitales que decoran el pórtico del altar, todo un placer.

(Ya estamos entrando en La Fuente, una pequeña sorpresa nos espera)

(Aunque antes tenemos que hacer un alto en la carretera)

(A la vista el abside circular de la románica iglesia de La Fuente)

(Atentos a los interesante canecillos del abside)

(La Fuente de Abajo, Iglesia románica de San Juliana, ± 9,5 K / 335 m.a. / 11:10 - 11:25 h. / Pto.39 Mapa)

(¡Abierta!!!)

(Precioso el interior de la Iglesia románica de Santa Juliana)

(Con sus dos capiteles del altar)

 La verdad que nos “prestó” mucho la visita al interior de la antigua iglesia de La Fuente, a la tercera fue la vencida, habíamos estado en dos ocasiones anteriores ante el pórtico estuvimos y la puerta encontramos cerrada. Así que muy contentos salimos al pequeño recinto de la iglesia donde se había reunido un nutrido grupo de peregrinos. Unos minutos de relax observando las curiosas construcciones del entorno, especial una curiosa portalada de una casona, donde se encuentran dos bustos: La pareja de Lamasón. A la izquierda, el del hombre pasa desapercibido, el que llama más nuestra atención es el de la derecha, el de la mujer, pues, aparte de ser más fino bajo él figura una enigmática inscripción: "CToS pasan qe no buelben - Año 1625", la cual parece que se interpreta como “Cuantos pasan que no vuelven”. Como no podría ser de otra manera, alguna historia o leyenda existe al respecto.

(A la salida de la iglesia nos encontramos con una nutrida reunión de peregrinos lebaniegos)

(Portalada, con la singular "Pareja de Lamasón", cabezas de piedra con una curiosa incripción de 1625)

(La Mujer de Lamasón: "Cuantos pasan que no vuelven")

Una visita al lavadero y a la cascada del molín lateral al pie de la carretera y pronto la mochila al hombro para seguir carretera arriba al encuentro del desvio del pueblín de Burio, justo unos 300 metros de donde se ubica el Albergue de Peregrinos de La Fuente de Arriba. Como nosotros vamos a dormir a Cicera abandonamos  la carreta general, girando a la derecha,  y a subir por el ramal de Burio. Esta pequeña ascensión nos permite observar el otro pueblín de La Fuente, el barrio de arriba, y también a los paisanos de lugar en sus atareadas labores agrícolas. Así, aunque la carretera es un tanto inclinada, en poco nos plantamos en el pintoresco pueblo de Burio, donde un nutrido grupo de personas nos recibe.

(Es hora de volver a colgar la mochila al hombro y seguir carretera arriba, aunque pronto habrá que desviarse)

(Desvio a Burio, a la Izq., en La Fuente de arriba, está el Albergue, ± 9,7 K / 340 m.a. / 11:35 h. / Pto.40 Mapa)

(Dejamos la carretera CA-282 y vamos camín de Burio, a un kilómetro)

(Camino de Burio, a nuestra izquierda el barrio de arriba de La Fuente)

(Los paisanos trabajando en sus labores agrícolas, el buen día favorece)

Ya en Burio seguimos la buena señalización lebaniega, tras pasar unos coloridos murales sobre un muro de contención, pronto vemos una fuente y un moderno (2017)  humilladero dedicado a la patrona de Burio, Santa Eulalia. No paramos mucho, lo justo para refrescar, empieza a calentar el día, así que seguimos para arriba pasando por el medio de un nutrido grupo de gente, parece una familia al completo, desde niños a personas mayores. Después nos enteraremos que son una familia de peregrinos que viene de las islas Baleares. A la salida del pueblo, por su parte alta, finaliza la carretera y una ancha pista de hormigón continua, este será nuestro tránsito hacia el collada de la Hoz. Todo muy bien, salvo que se inclina un poco.

(Burio, ± 10,9 K / 445 m.a. / 11:50 h. / Pto.41 Mapa)

(Una mural muy colorido nos saluda y pronto la carretera finaliza)

(Un moderno humilladero a la patrona de Burio y una fuente antes de afrontar una dura subida de hormigón)

(Se acabó la carretera y ahora a sudar para arriba)

La cuestina de hormigón era más inclinada de lo que algunos peregrinos están acostumbrados, así que pronto los adelantamos a todos y nos pusimos en cabeza (nuestra formación montañera se nota un poco). Esta elevación nos va permitir disfrutar de unas preciosas panorámicas del valle de Lamasón, de cual pronto nos despediremos. Cuando la cuesta va perdiendo fuerza nos encontramos con una señora en mitad del camino haciendo trabajos artesanos con la madera, cucharas, tenedores, cuencos y bastones andarines. Seguimos nuestra marcha ya mucho más relajados y pronto entroncamos con la carretera CA-282 que abandonamos en La Fuente.

(El coger altura nos permite tener una buena panorámica del valle de Lamasón)

(-¡Venga Mary, que esto ya suaviza!)

(Detalle artesano a la vera del Camino Lebaniego)

De nuevo sobre el negro asfalto de la CA-282 toca subir un poco más para alcanzar la Collada de la Hoz y, enseguida, salir del Término Municipal de Lamasón y entrar en el de Peñarrubia. Las verdes praderías continúan y las montañas calizas comienzan a divisarse al SurOeste, aunque las nubes no acaban de disiparse en su totalidad. Llegamos a la collada y la carretera se va a la izquierda y la seguimos, por la derecha viene una pista (parece que por dónde viene el lebaniego de la montaña, el de los puertos de Arria). Por la carretera entramos en Peñarrubia y pronto encontramos un desvío de pista terrera a la izquierda, las señales lebaniegas nos invitan a seguirlo.

(Enlace con carretera CA-282 hacia la Collada de la Hoz, ± 12,6 K / 620 m.a. / 12:20 h. / Pto.42 Mapa)

(Atrás dejamos el homigón y volvemos al asfalto, aunque no por mucho tiempo)

(Collada de la Hoz, a 637 m.a., saliendo del T.M. de Lamsón y entrando en el de Peñarrubia)

(Bellas praderías continúan en nuestro Camino Lebaniego, hoy hasta Cicera)

(Creemos que ya estamos entrando en el T.M. de Peñarrubia, pronto empezaremos a bajar hacia Cicera)

Ya sobre la pista terrera y dentro del territorio de Peñarrubia, tras unos metros planos, la traza comienza a descender hacia Cicera sin reparos. Se nota que el terreno favorece, pues los peregrinos que dejamos atrás nos adelantan, la verdad que no nos extraña, nos entretenemos con nada, más ahora que las montañas calizas comienzan a dejarse ver. Pronto nos plantamos por encima de los tejados de Cicera, aunque aún quedan unos cientos de metros. Le entrada en Cicera es en fuerte descenso, además de hormigón, tal es así que un peregrino le pareció conveniente hacerlo “marcha atrás”, una singular técnica.

(Collada de la Hoz, abandono carretera, T.M. de Peñarrubia, ± 13,4 K / 655 m.a. / 12:35 h. / Pto.43 Mapa)

(Unos cuantos metros de relax y pronto a caer sobre Cicera)

(Las nubes comienzan a disiparse, aunque aún queda que se despeje en su totalidad, seguro que mañana...)

(Se acabó el tránsito plano, ahora todo para abajo)

(Ya intuimos el gran desfiladero de la Hermida)

(Sobre los tejados de Cicera)

(Cicera, Monte de Santa Catalina y su estratégico mirador sobre el gran desfiladero de la Hermida)

(Singular técnica para descender hacia Cicera)

Entramos en Cicera justo donde se ubica el bonito albergue lebaniego así que no tardamos mucho en llegar. Era la una de la tarde cuando nos plantamos ante la puerta, estaba cerrada y había que llamar, así lo hicimos y pronto tuvimos la puerta abierta. Lo primero que hizo la persona encargada del albergue de Cicera fue decirnos que había alojamiento pero con un pequeño problema. Como sabíamos, el día de autos, se celebraría la Trail “Desafío Cantabria”,  carrera nocturna de 33,5 Kms y 3100 de desnivel acumulado, y en Cicera finalizaría sobre las tres de la madrugada. Hasta aquí todo bien, pero el inconveniente era que el albergue era el lugar elegido para que se pudieran asear los corredores y las duchas se encontraban dentro del recinto de las literas.  Nos lo tenían que decir para que eligiéramos. De momento los seis primeros, entre los que nos encontrábamos, irían en la zona de arriba, nos libraríamos del follón.  La gente se lo tomó bien, aunque un servidor había hablado con esta persona desde Serdio y no me había anticipado nada al respecto, así que… Como teníamos mucho interés de dormir en Cicera también aceptamos la aventura de ver lo que pasaría, pero a regañadientes.

(Cicera, Albergue, T.M. de Peñarrubia, Cantabria, ± 15,5 K / 500 m.a. / 13:00 h. / Pto.44 Mapa)

(Coqueto albergue de Cicera)

(Instalación nueva, todo un lujo)

(Ya instalados, la noche va a ser pistonuda, ya veremos)

(Cicera, pueblo guapo donde los haya)

Tras el aseo personal, un poco temerosos de la decisión tomada, descendemos hacia el centro del pueblo de Cicera en busca de un buen cocido lebaniego que publicitaba la Posada Rural El Molino. Tras degustar tan excelente cocido todo se nos olvidó, estaba riquísimo. Además la señora que atiende el establecimiento era atentísima, pues además de realizar bien su trabajo, hacía las veces de guía del Camino Lebaniego y otras rutas de la zona. Así da gusto. Allí conocimos a numerosos peregrinos más, los que se alojaban en el propio establecimiento y los que iban llegando al albergue.

(En busca de un buen cocido lebaniego, que ya va siendo hora)

(Sin más comentarios, estaba exquisito)

Tras la sobremesa, la tarde la pasamos paseando por el pueblo y realizando el resumen de la jornada, la cual, tal como habíamos previsto, pese transitar casi todo por terreno asfáltico, el mismo merecía la pena, no decepcionó. Creo que es el momento de compartir aquí los mapas utilizados para este recorrido por el Valle de Lamasón y vecinos. No tiene mucha complicación pero siempre está bien llevarlos a mano. La seguridad ante todo, además ayuda a conocer más.

(Detalle de los trozos del mapa del IGN que hemos utilizado y el track azul proyectado sobre ellos)

A última hora de la tarde nos preocupamos del desayuno del día siguiente, para ello habíamos pensado que el bar del pueblo estaría bien, pero nos dijo que no iba abrir tan temprano, pues tendría abierto toda la noche por culpa de la Trail “Desafío Cantabria”. No quedó otra que volver hacia la Posada Rural El Molino para preguntar si madrugaba. Su respuesta afirmativa nos alegró la tarde, pues eso de madrugar y no poder tomar un café no nos sienta nada bien. Ya os comenté que esta mujer era un sol, muchas gracias Asun.

(Dos sellos para la etapa de Cades - Cicera, pena que en La Fuente no pudieramos sellar en su románica iglesia)

(-Miau, ¿cómo lo lleváis chavales?)

Cenamos un poco y pronto para el catre, queremos aprovechar eso momentos de tranquilidad para sí a las tantas de la madrugada llega el follón prometido. No fallaron las previsiones, a eso de las dos se empezó a escuchar el murmullo de la gente que venía a recibir la carrera, después todo lo demás. Nosotros, por suerte o fortuna de llegar los primeros, no nos vimos muy salpicados del ruido y el agua de los que entraron a ducharse al albergue. Por desgracia fueron los de la planta inferior las que sufrieron las consecuencias.  De cómo quedó el albergue, aunque lo sé por lo que me contaron los desafortunados, seguro que tendrán mejor conocimiento los que hicieron la limpieza. Realmente no sabemos qué decir al respecto, bueno, sí que lo sabemos, pero no vamos a decirlo, nada bueno, pero que cada cual saque sus propias conclusiones.

¡Hasta mañana!!!

 

JFCamina

 

 


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* Aviso: En estos documentos solo tratamos de narrar la experiencia personal vivida al realizar nuestros recorridos, los itinerarios que aquí describimos son orientativos. Queda a la responsabilidad de quien realice la ruta el tomar las medidas de seguridad apropiadas para cada dificultad, que dependerán muchas condiciones, entre ellas el estado del terreno, la altitud, la meteorología, etc... así como la preparación tanto técnica como física de las personas que realicen la actividad.