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Rutas por Asturias Occidental
Cangas de Narcea
Asturias

Muniellos

Moal, 11/2011

JFCamina, 11/2011

 

Muniellos

(Un guapo paseo a la vera del río hasta las lagunas)

Mapas ING: 075-IV "Gedez" (2001) y 075-III "Seroiro" (2001).

Inicio y fin : Moal - Tablizas, C. Cangas Narcea, Reserva N. I. de Muniellos, Asturias.

Objetivo: Laguna de la Isla - Muniellos.

Recorrido: Tablizas - Moal (660 m.a.) - Inicio paseo adaptado en el Puente 1º (660 m.a.) - Fin paseo adaptado en el Puente 2º (670 m.a.) - Puente 3º (680 m.a.) - Puente 4º y 5º (720 m.a.) - Puente 6º (790 m.a.) - Puente 7º (800 m.a.) - Puente 8º (900 m.a.) - Puente 9º (920 m.a.) - Puente 10º (950 m.a.) - Puente 11º Inicio de camino pedrero y pindio (950 m.a.) - Señalización a las Lagunas (1250 m.a.) - Laguna de la Isla (1320 m.a.) - Inicio del camino de vuelta a Tablizas por el mismo recorrido de subida.

Distancia: ± 17,5 Kilómetros = Ida y vuelta

Tiempos: 5 Horas 50 Minutos.= 3 h. 30' + 2 h. 10'

Desnivel: 660 mts. de ascensos más su correspondiente descenso.

Terreno: Vereda montañera.

Señalizacion: No, no se puede salir del claro camino, solo una señal a la hora de girar a las lagunas de Muniellos o al robledal.

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A propuesta de un buen amigo improvisamos una rápida visita al bosque de Muniellos, antes de que el otoño se fuera totalmente. La Reserva Natural Integral de Muniellos está integrada dentro del Parque Natural de las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias, para visitarla previamente tienes que solicitar permiso, el cual se puede hacer por internet, esto obliga a afinar mucho el día, tienes que cuadrar agendas, preveer un poco el tiempo que hará, escoger el día que tengamos plaza y... ¡cruzar los dedos!. Después queda el acercarse hasta Cangas de Narcea, Moal y Tablizas, una buena tirada de kilómetros para llegar al centro de interpretación de Muniellos a tiempo para que podamos hacer alguno de los dos recorridos que la persona que nos atiende nos propone.

(Tablizas, Concejo Cangas de Narcea, Asturias, ± 0,0 K / 660 m.a. / 10:30 h.)

Lo de cruzar los dedos no sirvió para mucho, ya que el día elegido no se presentó muy bueno pero ya que habíamos dado el paso de solicitar el permiso no lo íbamos a dejar para barbecho, así que a las diez y media de la mañana de un día muy gris y otoñal afrontamos la experiencia de conocer Muniellos.

En la casa forestal de Tablizas nos espera una atenta chica la cual cotejó nuestras identidades con las del permiso y nos dio una pequeña introducción sobre el entorno donde nos encontrábamos y las rutas que podíamos hacer: la circular, la más larga, y la del río hasta las lagunas, evidentemente, le pedimos que se centrara sobre esta última, éramos conscientes que en horario invernal resultaría imposible hacer la circular, el horario no nos permitiría gozar, solo correr para llegar antes de las cinco de la tarde al punto donde ahora estábamos.

La reserva abre a las nueve de la mañana y cierra una hora antes de que se ponga el sol, para el día que nos ocupa, a las cinco de la tarde, para el verano a las ocho. Esto nos obliga a calcular cuáles son nuestras fuerzas y lo que nos queramos distraer, de lo último para nosotros es prioritario, no nos gusta nada el ir “aventaos” con el único fin de cumplir una marca o un horario, lo importante es contemplar y disfrutar, así que, cerca de las once de la mañana, iniciamos la marcha con un margen de seis hora para subir hasta la Laguna de la Isla a la vera del río Muniellos y después dar la vuelta.

(Puente 1º, inicio del camino adaptado, ± 0,02 K / 660 m.a. / 10:45 h.)

Para nuestro recorrido el horario era justo, tres horas para subir y dos para bajar, otra cosa sería lo que realmente resultara. Antes de despedirnos la encargada del centro nos dio un número de móvil para si teníamos algún problema, aunque solo habría cobertura a la altura de los indicadores de dirección hacia las lagunas. Con todas las recomendaciones y advertencias recibidas cruzamos el primer puente y nos despedimos de la casa de Tablizas y del precioso manzano cubierto totalmente de líquenes, comenzaba el otoñal paseo por Muniellos.

(Entre líquenes dejamos atrás la casa de Tablizas)

Los primeros seiscientos metros los realizamos a través de una pasarela, es lo que conocemos por el paseo adaptado, pequeño recorrido de disfrute para las personas que no tienen la suerte de tener una movilidad plena, una guapa idea para uso y disfrute de todos.

Ya cuando nos apeamos del coche observamos que los líquenes eran los reyes del paraje, todos los árboles estaban tomados, dando una singular imagen, lo cual nos sorprendió mucho, esperábamos por un bello y cálido ambiente de hojas caídas, no unos árboles cubiertos de verdes barbas, fue nuestra primera y grata sorpresa, la segunda sería el buen recibimiento, una guapa manera de comenzar nuestra especial jornada andariega.

(Los primeros cientos de metros vamos por un guapo paseo adaptado)

(Desde un principio está claro que los líquenes son los reyes del paraje)

(Está claro que será un paseo entre líquenes y puentes)

(Puente 2º, fin del camino adaptado, ± 0,60 K / 670 m.a.)

Volvemos a cruzar otro ancho puente y dejamos atrás la cómoda pasarela, ahora comenzamos a caminar por un ancho camino a la vera del río Muniellos, hoy parece que el recorrido va de puente en puente así que comienzo a tomar nota de con cuanto nos vamos a encontrar, es un guapa estadística, aunque al final seguro que nos falta o sobra alguno, suele ocurrir.

(Tras dejar atrás el 2º puente comenzamos a caminar por un ancho camino)

(Entre el río, árboles y líquenes)

La traza que seguimos está muy clara, ya nos habían dicho que no había posibilidad de salirse de ella, no hay ninguna señal, también nos lo advirtieron, tampoco es que la necesitáramos, solo queda tirar para adelante pisando las otoñales hojas de roble que cubren todo el camino, un verdadero placer sobradamente conocido para nosotros y del cual no nos cansamos nunca de disfrutar, somos muy “bosqueros”.

(En verdadero placer caminar por esta otoñal alfombra)

El agua no solo está presente en el río, excelentes detalles de ella tenemos, la atmosfera está muy húmeda, no llueve, pero se nota su presencia, bien en los árboles o en nuestras cubiertas, no parece que nos mojemos pero sí que poco a poco nos vamos humedeciendo. La verdad que no nos quejamos mucho, ya pensábamos que no íbamos a realizar gran cosa, pero estamos teniendo suerte y el agua nos está respetando un poco, lo que nos da un punto de satisfacción, ya que venir hasta aquí y no poder hacer nada fastidia un poco.

(Una preciosa cascada artificial)

Llevamos más de dos kilómetros transitados y el entorno nos gusta, no es precisamente lo que esperábamos pero nos agrada. Un servidor iba más con la idea de un gran y profundo bosque pero esta parte no resulta de esta manera, igual el comienzo por el recorrido circular se asemejaba más a la idea preconcebida que tenía de Muniellos, aunque todo esto importa poco, lo realmente importante es disfrutar del momento y esto lo estamos consiguiendo, a mí las excursiones de agua me chiflan, aunque resulto un poco pesado para mis compañeros, los retraso mucho con mis fotos.

(Puente 3º, lateral, no cruza el río principal, ± 1,20 K / 680 m.a.)

(Seguimos la plácida marcha con el río a nuestra izquierda)

Cada uno de mis acompañantes lleva una idea en la cabeza, la de Mary es ver si encuentra alguna despistada nutria, la verdad es que pone el listón muy alto, porque aunque el entorno ofrece todos los elementos básicos para ello, no creo que los escurridizos animales acuáticos se dejen ver tan fácilmente, tendríamos que madrugar mucho más y transitar por escondidos rincones, no por la senda principal, a pesar de todo ello, Mary no desiste y sigue escudriñando el río.

(Escudriñando el río en busca de nutrias o de una guapa foto)

(Está claro que es más fácil sacar una guapa foto que lograr ver una escurridiza nutria)

El recorrido va muy plano, apenas desnivel, ya nos lo habían advertido anteriormente, llevamos casi dos kilómetros de fácil caminar y apenas hemos superado cincuenta metros de desnivel de ascenso. Esta comodidad, en principio, nos agrada pero a la vez nos intranquiliza un poco, ya que sabemos que nuestro principal objetivo, la Laguna de la Isla, está a 1320 m.a. y aún estamos entorno a los 700 m.a., en algún momento nos vamos a tragar toda la subida.

(Con cierta preocupación por el poco desnivel inicial seguimos nuestro fácil transitar)

Cerca de los dos kilómetros nos encontramos con un puente lateral, este no entra para nuestra particular cuenta, un letrero, colgado sobre una persuasiva cadena, nos informa que no debemos cruzarlo así que seguimos el rumbo frontal en busca de otro puente más que apuntar en nuestra libreta de campo.

(Puente lateral que no podemos pasar, ± 1,90 K / 700 m.a.)

Para los amantes de las fotografías de agua este precioso paseo ofrece posibilidades infinitas, una pena que vayamos con el tiempo casi cronometrado, ya que el poner el trípode e intentar sacar una foto “perfecta” lleva su tiempo, por lo que nos tenemos que conformar con apoyar rápidamente la cámara y disparar lo más práctico posible, pocas pruebas, solo las justas. Cuando nos relajamos un poco más de la cuenta tenemos que echar una carrerina para coger a los compañeros que van delante.

(La compañía sigue la marcha mientras que....)

(... uno busca guapos detalles que plasmar fotográficamente)

(Una y otra instantánea, hasta creer que sacamos "la perfecta")

(Después otra y a buscar el siguiente puente del día)

Nosotros seguimos el sentido de la marcha que nos marca el río Tablizas o Munielllos, el cual recibe multitud de aportaciones laterales, así en varias ocasiones nos hemos encontrado con alguna “cruz de ríos” que nos hace dudar de cuál será el principal, aunque para nosotros no hay opción de investigar, el camino, a pesar de que sigue sin haber ninguna señal, está muy claro.

(Puente 4º, muy cerca el nº 5, ± 2,60 K / 720 m.a.)

(Puente 5º, ± 2,70 K / 725 m.a.)

Después de pasar dos puentes que están casi juntos y cerca de los tres kilómetros de marcha el camino deja de ser tan cómodo y amplio, parece que tras cruzar un “medio puente” lateral nos adentramos por una zona más angosta, donde el ancho del mismo se reduce a la mitad, además de mucho más pedrero que la anterior traza, perece que lo bueno se acaba y comenzamos a subir algo más.

(Puentecillo de apoyo lateral que parece que nos da paso a una traza más angosta)

El camino se vuelve más angosto, pero la belleza y los guapos rincones y detalles siguen, incluso parece que se acentúan. Cuando logro olvidarme un poco del río y alcanzo al resto de mis compañeros nos ponemos a escudriñar el camino, las hojas lo cubren por completo y es bonito tratar de adivinar cual esta o aquella fueya (hoja), la base principal está clara, son robles, pero el resto es un poco más complicado, hojas caídas de umeros (alisos), ablanos (avellanos), artos (zarzas), felechos (helechos), etc…

Y por si fuera poco, aparecen las setas, estas que en este otoño seco se dejan ver escasamente, pero aquí están, dando una pincelada más a este bodegón otoñal a la vera del río. Otro elemento más de distracción, un retraso más en mi afán de inmortalizarlas, ellas que tienen una vida tan fugaz y sin embargo, su coqueta imagen, perduran siempre en nuestra memoria fotográfica, su ausencia denota un momento de irregularidad ambiental, parece que algo falla cuando ellas no hacen acto de presencia.

Antes de llegar al sexto puente del día nos tropezamos con el río, el mismo arrincona el camino y parece que no nos quiere dejar pasar, como una barrera defensiva. Hoy no hay mucho caudal de agua así que el estrecho y escurridizo paso lo hacemos sin ningún problema, aunque los compañeros siempre están ahí para echar una mano. En este excursión, un servidor, ante las posibilidades fotográficas de la misma, ha decidido prescindir de la ayuda del bastón, así que cualquier ayuda venía bien para prevenir cualquier situación complicada.

(Antes de llegar al sexto puente del día nos tropezamos con el río, el mismo arrincona el camino)

El tema de los puentes tiene su enjundia, no por el número sino por la protección adicional en los mismos, los troncos o tablas de madera están cubiertos por una malla metálica que permite pasar con más seguridad, ya que evita resbalones innecesarios. Una buena idea que mi compañero quiere compartir con las autoridades competentes de otras sendas verdes por las que habitual camina y donde en ocasiones, especialmente en días húmedos, tiene problemas de equilibrio al pasar por los puentes.

(Puente 6º, ± 3,70 K / 790 m.a.)

(Una buena idea que dejamos atrás)

(Puente 7º, ± 3,80 K / 800 m.a.)

Entre puente y puente les cuento la circunstancia que vivimos unas semanas atrás, cuando íbamos a realizar una ruta por la zona de La Matosa y tuvimos que desistir por que el puente sobre el río Color parecía una pista de hielo, a pesar de que de este elemento no había nada, solo la humedad, tuvimos que dejar la ruta prevista para otra ocasión y realizar otra que no implicara cruzar un resbaladizo puente, el cual además no tenía ningún punto de apoyo y si una caída de unos cuantos metros al cauce del río.

(Los húmedos líquenes son hoy los protagonistas fotográficos del día)

La persona que nos atendió a la llegada a Tablizas nos advirtió que el camino iba a ser muy irregular y pedregoso, que la piedra era la verdadera protagonista en Muniellos, al principio no nos pareció que así fuera, pero, poco a poco observamos que sus afirmaciones no eran gratuitas, lateralmente observamos grandes pedreras que cubren los claros de las laderas del monte. Además, las mismas, como no podía ser de otra manera, tienen una cubierta especial, de mofo (musgo), dándole un toque muy original a la misma.

(Seguimos encontrando guapos rincones y detalles)

Aún no hemos alcanzado los novecientos metros de altitud y otro árbol se suma con fuerza a la colección del día, su esbelto tronco está en medio del camino, “estorbando” un poco, como queriendo jugar con nosotros, su fina y gris corteza nos acompañará a partir de ahora, hablamos de los abedules, árbol resistente que suele acompañar lo mismo a robledales que a fayeos (hayedos) y aquí no podía faltar, ¡faltaría más!.

(Nos encontramos flaqueados por los preciosos y esbeltos abedules)

(Ellos juegan con nosotros y nos con ellos)

Tenemos otro elemento arbóreo más en el entorno y el camino, otro fueya (hoja) más que añadir a nuestra especial colección fotográfica de Muniellos, recordamos cuando éramos güejes (niños) y en mi caso, los frailes nos encargaban trabajos de ciencias basados en las fueyas (hojas) de los árboles y arbustos, nosotros las poníamos en una libreta y le poníamos el nombre, hoy seguro que llenábamos una muy gorda.

(Entre mofo, árboles, fueyas y y árboles afuracos seguimos nuestro cómodo paso)

Entre mofo, árboles, fueyas y árboles afuracos seguimos nuestro cómodo paso, seguimos muy a la vera del río, el camino ha dejado de ser ancho pero la traza es clara aunque el mismo no va muy cuesto, esto nos agrada pero a la vez nos preocupa, en algún momento se nos va poner cuesto.

(Entre abedules y, aún, a la verda del río seguimos avanzando sin mucha dificultad)

(Aumentando nuestra personal colección fotográfica de guapos rincones)

Creemos recordar que la moza que nos atendió nos digo que el camino del río serían unos cinco kilómetros, uno más para subir hasta la señal de desvió y otro para llegar a la primera laguna. Llegamos al octavo puente y Mary contabiliza más de cuatro kilómetros y medio, lo cruzamos, aunque en principio parece que se pone algo cuesto enseguida observamos que el mismo sigue bastante tumbado.

(Puente 8º, ± 4,70 K / 900 m.a.)

Dejamos tras nuestro un gran roblón y pronto nos encontramos otro paso sobre el río. Hasta el momento, los puentes eran bastante curiosos y seguros, pero ahora parece que no va a ser lo mismo, pasan a ser más rústicos y con ese punto de brillo en la madera que nos hace pensar que podemos resbalar por lo que extremamos la precaución en su travesía, no fuera que un tonto patinazo nos chafara la guapa jornada que estábamos disfrutando y todo ello a pesar de que la climatología no estaba siendo muy generosa con nosotros.

(Puente 9º, ± 5,00 K / 920 m.a.)

(Haciendo algún equilibrio que otro volvemos a pasar el río, es la novena vez)

Según nuestra cuenta particular, tras pasar el noveno puente, hemos contabilizado los cinco kilómetros, doscientos metros más y llegamos al decimo puente, el mismo parece que tiene unas cuantas traviesas estropedas, Mary pasa la primera y comprueba que solo es una pequeña sección del mismo, tras comprobarlo pasamos el resto y seguimos nuestro marcha con la esperanza de que esto comience a ponerse cuesto de verdad, es la única manera de alcanzar el objetivo del día.

(Puente 10º, ± 5,20 K / 950 m.a.)

(¡Un texu!)

¡Un texu!, dijo alguien, efectivamente allí estaba flanqueando el camino, no habíamos observado ninguno hasta el momento, nos extrañaba un poco, ya figuraba dentro de la relación de árboles que podíamos contemplar. Dejamos el mítico árbol tras nuestrosy nos volvemos a encontrar con otro precioso motivo de agua, donde la misma juega con el mofo (musgo), las redondeadas rocas y un tronco de abedul caído, otra más para la memoria fotográfica, hoy vamos sobrados.

(Un poco más y... ¡el último puente!)

(Puente 11º, inicio del camino más angosto y cuesto, ± 5,70 K / 1000 m.a.)

Ahora el camino se vuelve más cuesto, ¡menos mal!, y el río más encajonado, estamos en los mil metros de altitud, aún nos faltan unos doscientos cincuenta para alcanzar la cota donde debemos desviarnos a la izquierda e ir a la zona de las lagunas. Nos encontramos con otro rústico puente, ahora, al escribir esta nuestra experiencia, sabemos que es el último, el que hace el número once, también sabemos que a partir de aquí nos queda kilometro y medio de duro y cuesto camino.

¡Menos mal!, ya creímos que no íbamos a llegar, llevábamos más de dos horas caminando y no había manera de que esto se pusiera cuesto, pero al fin, tras el colorida postal del último puente de nuestra personal jornada, lo cuesto llegó.

Un gran roblón, vestido con el traje de gala otoñal, nos dio la bienvenida aunque a decir verdad no le prestamos más caso que el instante de dispararle una foto, ya que al abrigo de un árbol caído una coqueta seta nos hacía guiños con sus vivos colores, es la seta de “los enanitos”, la que a todos nos gusta encontrar para fotografiar. Nos encontrábamos en un guapo rincón, un precioso bodegón del bosque, la seta, el mofo (musgo), un ramas de carrascu (acebo), unas fueyas (hojas), etc… ¿qué más queríamos?

(Un composición natural perfecta)

Realmente era un cuadro natural perfecto, aunque medio metro más allá, en el medio del camino había un botón rojo que destacaba con fuerza entre las fueyas húmedas y otoñales, ¡qué cocada!, fue la primera exclamación generalizada.

Después de estos momentos de natural admiración nos reincorporamos, levantamos la vista y ante nosotros se nos presenta el camino cuesto y pedrero que nos habían prometido, ahora comenzábamos a tirar para arriba sin ningún tipo de descanso, solo los que voluntariamente quisiéramos o los que la exuberante naturaleza nos impusiera para su contemplación y nuestro disfrute.

(El cuesto camino está aquí, no se lo comió el lobo)

(Ahora todo subir pero con paradas voluntarias u obligadas)

El río ya no lo llevamos al nuestro lado, va quedando a nuestra izquierda, aunque ya no es de abundante cauce, poco a poco ha ido perdiendo fuerza, es normal, fueron numerosísimas las aportaciones que por las distintas márgenes del mismo fue recibiendo, ahora estamos casi en el nacimientu del río y esto se deja notar en su imperceptibilidad, la cual no es solo por el líquido elemento, sino porque la abundante floresta lo cubre ante nosotros, solo un ligero rumor nos hace intuir que está ahí.

(La abundate floresta oculta el fino hilo de agua del río)

El relevo del protagonismo del río lo vuelven a tomar las “Barbas de San Jorge” y los preciosos carrascos (acebos), estos últimos está llenos de sus características bolitas rojas, la cuales brillan sobremanera, la humedad hace su labor de natural barniz.

(Preciosa postal, más no le podemos pedir)

Poco a poco vamos cogiendo la altitud deseada y, tal como nos habían advertido, la niebla nos empezaría a cubrir, la climatología, dentro de lo que cabe, nos estaba respetando mucho pero a partir de aquí la humedad empezaría a notarse más sobre nuestras prendas, en compensación la fina cortina gris nos dejaba bellas y bucólicas postales, no todo iban a ser inconvenientes.

(Señalización de giro, ± 7,20 K / 1250 m.a. / 13:45 h.)

Después de tres horas de marcha, contemplación y disfrute alcanzamos la señalización prometida, donde, tal como nos habían dicho, teníamos cobertura de móvil, hasta aquí, en nuestra particular cuenta contabilizaba un poco más de siete kilómetros. Para nosotros ha llegado el momento de girar a la izquierda para acercarnos a tratar de visualizar la Laguna de la Isla. La señalización también nos indica que si optamos por girar a la derecha iríamos a Tablizas, “Ruta larga”, por el robledal, si hay otra ocasión lo intentaremos hacer pero hoy no hay tiempo para más, vamos muy justos de tiempo, no tenemos muy claro que cumplamos el horario preestablecido.

(A la derecha a las lagunas, nuestro objetivo, y a la izquierda a Tablizas por el robledal)

Con cierta premura de tiempo dejamos atrás los indicadores, incluso con “cara” de viejo que nos indica que nos queda solo un kilómetro, lo cual, viendo los antecedentes del largo anterior, no nos creemos mucho. Ahora el camino va mucho más tumbado, no nos extraña, solo nos separan unos setenta metros de desnivel positivo así que no hay margen para grandes cuestas.

(Tras girar el camíno se vuelve más tumbado)

Según vamos avanzando la niebla que nos lleva casi cubriendo desde el último puente parece que nos quiere brindar un pequeño gesto o concesión, se abre unos momentos y nos deja intuir el gran robledal otoñal, fue solo un par de minutos, lo justo para tomar unas muestras fotográficas de la gran masa forestal, una manera de agradecernos de que le hubiéramos hecho la visita, como dice un servidor: “y porque somos buenos”, acción que valoramos como amantes que somos de lo sencillo y natural.

(En un pequeño gesto natural, la niebla se abrió un poco durante dos escasos minutos)

Tras el pequeño regalo, el objetivo estaba en llegar a tiempo a la primera laguna, tal como nos temíamos el camino se hacía más largo de lo previsto, aunque el camino era un poco estrecho, el transitar por la ladera fue bastante cómodo, incluso un poco mullido, parecía que pisabas sobre una esponjosa alfombra, dada la humedad del terreno, el cual, por suerte, no se había convertido en barro.

Justo unos metros antes de llegar al desagüe de la laguna sentimos pasos, una persona viene con fuerza tras nuestro, viene solo, su compañero no ha querido llegar hasta aquí, le espera en la encrucijada, ellos vienen haciendo la ruta larga, la circular, han salido a las diez y cuarto de la mañana y creen que cumplirán con estar a las cinco de la tarde en la Casa de Tablizas, nosotros creemos que también, pero aún no hemos comido el bocata así que….

(Guapo detalle fotográfico del desagüe de la Laguna de la Isla)

Cuando nosotros alcanzamos a visualizar la Laguna de la Isla la persona que nos había recientemente adelantado daba ya la vuelta, -No se ve nada, dijo. Efectivamente tenía razón pero a nosotros no nos importó mucho, ya contábamos con ello, así que cualquier intuición de la pequeña isla que sobre la laguna hay nos parecía una maravilla, el día se había comportado con nosotros y no íbamos a ser desagradecidos.

(Laguna de la Isla, ± 8,50 K / 1320 m.a. / 14:50 h.)

Eran las dos y cuarto de la tarde, tres horas y media habíamos empleado en recorrer los ocho kilómetros y medio desde que partimos de la Casa de Tablizas a las once menos cuarto, más o menos lo que nos había dicho la persona que nos atendió a nuestra llegada.

(Laguna de la Isla; objetivo cumplido, una pena que el día no de para más)

“Contemplando”, es una manera de hablar, la gris laguna comimos el bocata, en apenas veinte minutejos, durante los cuales aún nos dio tiempo para lucubrar sobre lo que nos llevaría hacer el resto del recorrido de las dos lagunas que quedan un poco más arriba, tres más nos quedan: La Fonda, La Grande y La Peña, más o menos un kilómetro y ciento cuarenta metros de desnivel de ascenso, una horilla ida y vuelta, estaba claro que para hoy no, podrá ser en otra aventura, la actual, tras comer la habitual palmerita de chocolate, iniciamos el camino de vuelta y bien satisfechos que lo hacemos.

(Foto del grupo expedicionario a Muniellos'11)

A las tres menos diez de la tarde arrancamos para deshacer el camino andado anteriormente, teníamos dos horas y diez minutos para cumplir con el horario, en principio parecía que íbamos bastante bien de tiempo, bajamos bastante ligeros, pero una vez superada la parte más angosta del terreno los kilómetros se nos hicieron eternos, seguro que fue por la presión del reloj, era agobiante mirarlo cada poco y observar que la hora se acercaba y que aún quedaban unos poco puentes que pasar, era una verdadera pesadilla, no estamos acostumbrados a caminar de esa forma, con diferencia fue lo peor del día, pero eran las reglas y las aceptamos.

(Recorrido Lagunas de Muniellos a la vera del río / ‘© INSTITUTO GEOGRÁFICO NACIONAL DE ESPAÑA.2009’)

A las cinco, in-extremis, logramos deshacer todo el recorrido realizado por la mañana, en ambos casos no logramos ver un animal, advertidos ya estábamos pero a esto tampoco nos acostumbramos, acabábamos de venir del Sueve y ver un sinfín de gamos que, transitar por esta reserva y no observar ningún bicho nos parecía algo raro pero, como decimos por aquí, -“ye lo que hay”.

Como despedida os dejo un pequeño video, tratar de condensar en cuatro minutos la belleza que guarda el especial paraje de Muniellos es una tarea una tanto difícil pero lo hemos intentado, se trata de un pequeño resumen de nuestro paseo a la vera del río Tablizas o Muniellos, así como lo poco que pudimos ver de la Laguna de la Isla, la niebla nos impidió verla, al igual que la magnitud del gran robledal, a pesar de ello nos fuimos con buen sabor de boca.

 

Antes de abandonar la Casa de Tablizas nos acercamos a saludar y escribir en el libro de visitas, mi compañero me advirtió que él iba a escribir algo “clásico”, un servidor, en nombre propio y en el de Mary, escribió, más o menos, una frase que encaja con nuestro sentir respecto al espacio natural por el cual hemos acabado de transitar:


“El Gumial en Aller, el río Orlé en Redes y… ¡Muniellos!,

tres excelentes espacios naturales Norteños”

Este año 2011 hemos tenido la suerte de disfrutar de estos tres preciosos entornos naturales, los tres con distintos grados de protección y amplificación mediática, pero en todos ellos hemos gozado de igual manera, esperamos que esto no cambie mucho y que las generaciones futuras puedan seguir gozando de las mismas posibilidades naturales.

JFCamina


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* Aviso: En estos documentos solo tratamos de narrar la experiencia personal vivida al realizar nuestros recorridos, los itinerarios que aquí describimos son orientativos. Queda a la responsabilidad de quien realice la ruta el tomar las medidas de seguridad apropiadas para cada dificultad, que dependerán muchas condiciones, entre ellas el estado del terreno, la altitud, la meteorología, etc... así como la preparación tanto técnica como física de las personas que realicen la actividad.