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Rutas por Belmonte de Miranda
Asturias

Peña Manteca

San Esteban, 04/2011

JFCamina, 06/2011

 

Peña Manteca - Pico Hurro

"Al techo del Concejo de Belmonte de Miranda"

Mapas IGN: 51-IV "Cuevas" y "Somiedo" de M. A. Adrados.

Inicio y fin: San Esteban, Concejo de Belmonte de Miranda, Asturias.

Objetivo: Peña Manteca - Pico Horru

Recorrido: San Esteban (715 m.a.) - La Segada (945 m.a.) - Reguera Abedul (960 m.a.) - Cabaña del Corralón (1100 m.a.) - Collau de Cuetamoliz (1200 m.a.) - Picu La Chana (1389 m.a.) - Collau Muraco (1363 m.a.) - Peña Manteca - Pico Horru (1522 m.a.) - Collau Muraco (1363 m.a.) - Collau Espines (1200 m.a.) - Praderías de Borniez (1075 m.a.) - Reguera Abedul (960 m.a.) - La Segada (945 m.a.) - San Esteban (715 m.a.).

Distancia: ± 14,0 Kilómetros = 7 x 2.

Tiempos: 5,5 horas = 2 h 45' + 2 h 15'.

Desnivel: 825 mts. de ascensos más su correspondiente descenso.

Terreno: Pista y vereda montañera.

Señalización: No.

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Para iniciar la subida al techo del concejo de Belmonte de Miranda tuvimos que te realizar una complicada excursión en coche hasta el pueblo de San Esteban, pasados cuatro kilómetros de Belmonte, en dirección a Somiedo, tomamos la desviación a la derecha. Se trata de catorce estrechos y sinuosos kilómetros, un pueblo, un valle, otro pueblo, otro valle, sube, baja, vuelve a subir, Vigaña, Castañera, Cigüedres, Quintanal, Villar de Zuepos, así hasta llegar hasta San Esteban, una vez en él viene el problema de aparcar el coche, no hay mucho donde escoger, nos las arreglamos para dejar el coche en un lugar donde no estorbare mucho.

(San Esteban, Concejo de Belmonte de Miranda, Asturias, ± 0,0 K / 715 m.a. / 13:30 h.)

Tras lograr aparcar el coche y calzar las botas nos adentramos por el pueblo arriba y comenzamos a transitar por una amplia pista terrera cargada de amplia floresta, la cual está verde a rabiar, el sol calienta y esto ayuda a mitigarlo un poco. La marcha es fuertemente ascendente, así que de vez en cuando nos paramos un poco para coger fuerzas y observar alguno de los pueblos que hemos dejado atrás en nuestro transito mecánico.

(Por pindia y cómoda pista terrera vamos directos al objetivo)

(A la pendiente hay que añadir que el sol calienta así que nos relajamos un poco)

(Observamos los pueblos de Villar de Zuepos y Quintanal, por los que transitamos en coche)

Podemos decir que el camín va directo al objetivo del día, el Peña Manteca y el Pico Horru, casi perpendicular a él, pero al final, unos pequeños montículos nos impedirán que esto sea fácil. La dura pendiente de la pista ha realizado estragos en la canal rodada, por lo que nos encontramos una "Sextaferia" para tratar de mitigar los efectos del agua sobre este blando terreno, había un gran número de personas, así que entendemos un poco el porqué había tantos coches en el pueblo.

(Vamos casi directos al objetivo, aunque no será fácil)

(Nos encontramos con una "Sextaferia" para tratar de mitigar los efectos del agua)

Hablamos con uno de los paisanos que estaban trabajando y nos indicó la mejor forma de llegar al Pico Horru: coger el desvío de la derecha y después el de la derecha otra vez, para atacar la subida a la cumbre, también, por la derecha, hay un caminín entre las cotollas pero hay que encontrarlo. Le damos las gracias y tomamos nota, pronto nos encontraríamos con el primer punto conflictivo, así que, haciéndole caso, dejamos la pista de la izquierda y seguimos de frente.

(La Segada, ± 1,8 K / 945 m.a. / 14:00 h.)

Tras dejar atrás la larga cuesta que va desde el pueblo hasta "La Segada", casi dos kilómetros y doscientos metros de desnivel, el terreno se tumba y vamos casi en llano, un buen momento para mirar hacia lo fondero del verde valle y ver a lo lejos San Esteban y las negras nubes sobre la continuación del cordal de la Mesa. Además, en frente, al sentido de la marcha, observamos una verdosa peñasca la cual está cruzada, a media ladera, por lo que creemos una amplia calzada que debe de venir del pueblo de Villar de Zuepos.

(Verdosa peñasca la cual está cruzada por una amplia calzada que viene desde Villar de Zuepos)

(Reguera Abedul, ± 2,5 K / 960 m.a. / 14:20 h.)

Escuchamos el piar de unos paxarinos y tratamos de ver un "nialin" pero en cuanto nos acercamos se callan, así que abandonamos y, en cómodo transito, nos acercamos hasta la reguera Abedul, la cruzamos y enlazamos con la amplia calzada que viene de Villar de Zuepos, la cual no cotilleamos, la dejamos para la vuelta, son más de las dos de la tarde y no queremos distraernos, el día no está muy boyante, después de todas la vueltas y revueltas que hemos pasado para llegar hasta aquí sería una faena no alcanzar el objetivo por distracciones varias, lo primero es lo primero.

(La pista se vuelve a poner cuesta arriba)

Dejamos atrás la reguera Abedul, la pista pedrera y terrera se vuelva, otra vez cuesta, muy cuesta, al final de la misma nos encontramos con unas cabañas y una fuente, creo que estamos en la zona de Panxongo, aquí se nos ofrece dos alternativas, seguir de frente a las praderías de Borniez o girar a la izquierda y rodear una pequeña loma, la buena pinta de la traza de la calzada de esta última marcó nuestra decisión, por la alternativa de Borniez apareceríamos cuatro horas después.

(Majada con fuente en la zona de Panxongo, giramos a la izquierda, ± 3,0 K / 1030 m.a. / 14:30 h.)

A nosotros lo de las calzadas nos pierde, es nuestra debilidad, esos caminos empedraos, al estilo calzada "romana", son nuestra perdición y en este caso no iba a ser una excepción. Entre el plácido caminar, la contemplación de los buitres devorando no se que pieza de carroña y un caballín que nos contempla rodeamos la pequeña loma que nos separa de las hermosas praderías de la zona de la Cabana del Corralón.

(Vamos por una guapa calzada entre preciosas y trabajadas murias)

Las preciosas y alineadas murias que separan esta zona de pastos llaman fuertemente nuestra atención, a unos caballinos, que plácidamente pastaban en ellas, también. En verdad que es todo un placer transitar por esta singular zona, ¡como trabajaban los paisanos de antes!, nada de alambre de espino, ¡muria pedrera!

(Praderías de Cabaña del Corralón, ± 3,5 K / 1100 m.a. / 14:50 h.)

(Las verdes praderías y las grises murias destacan con fuerza)

Hacemos un alto en el camino para observar con detenimiento tanta verde pradera, aprovechamos la ocasión para mirar el GPS y ver que pasos vamos a seguir, parece que lo más acertado, ya que no le hacíamos mucho caso al consejo del señor de la "sextaferia", es subir por la vaguada derecha del Cuetamoliz parece que está bastante limpia y no hay mucho cotolla.

(En al camín nos depara alguna sorpresa, ¡uff!, ¿Quién habrá sido?)

Antes de arrancar camín del Cuetamoliz (1207 m.a.) nos encontramos con los restos de un caballo, ¿quién sería?, ¡uff!, da un poco yuyu, hace unos años un guía de montaña de la zona Occidental nos contó que en peña Manteca había muchos lobos, ante tal visión los recuerdos de aquel momento, señalando hacia la zona donde estábamos, volvieron a nuestra mente.

(Dejamos los cómodos caminos y nos toca subir a monte abierto)

La subida por la vaguada fue muy rápida y limpia, en poco tiempo nos vimos a los pies de Monte Hurro, frontón florido que teníamos que salvar para acceder al picu del mismo nombre. Desde esta precioso collá se observan las praderías del collau Abedul, otra de las opciones de subida. Mary quiere subir hasta el Cuetamoliz y hasta allí se va, un servidor la espera y le toma la foto de rigor.

(Collau de Cuetamoliz, ± 4,40 K / 1200 m.a. / 15:00 h.)

Después de bajar Mary de la chomba a la cual se había empeñado en subir, decidimos que para llegar a lo más alto del Monte Horru, al picu La Chana, lo más rápido sería subir de frente, nada de "atajos" laterales, todo de frente por el medio de los floridas urcias, ya que estas nos parecían pequeñas y fáciles de superar, pero .... ¡craso error!. El tema empezó bastante bien pero a la mitad la cosa se complicó y las escobas tenían una altura importante, especialmente para Mary, pero como ya estábamos medidos en farina... ¡continuamos!

(Subimos en dura lucha con las floridas urcias)

( Abajo, a la izquierda, dejamos el collau Abedul y la pista que viene del pueblo de Abedul)

(Después de la "flores", llega la negruzca y suelta piedra)

Para alcanzar la cumbre del Miru La Chana estuvimos penitenciando cerca de tres cuartos de hora, peleandonos con las floridas escobas, árgomas y cotollas varias, a última hora con unas negras y sueltas rocas, ¡todo un poema!, además Mary, había decidido que el día iba a ser bueno y le apetecía poner ya los pantalones cortos... ¡vaya día para ello!

(Picu La Chana, ± 5,90 K / 1389 m.a. / 15:45 h.)

Cerca de las cuatro de la tarde alcanzamos la cumbre de La Chana, enfrente teníamos el objetivo del día, el picu Horru, sería un buen momento para comer el bocata, a nuestros pies teníamos un collau precioso, el Muraco, pero el tiempo parecía que se volvía feo, así que ya que nos había costado tanto trabajo llegar al pueblo de San Esteban y subir este último largo no podíamos entretenernos en comer el bocata, subiríamos a la cumbre y una vez alcanzado el objetivo comeríamos.

(Collau Muraco, 1363 m.a., y Pico Horru)

(Subida al Pico Horru)

(Hacia el Oeste, vistas del Collau y pueblo de Acebal)

Bajamos un poco hasta el collau Muraco, a 1.363 m.a., un guapo lugar para comer algo pero...., pasamos unas charcas y pronto vemos dos cosas:

* La primera es que la subida por la ladera este del monte Horru hubiera sido muchísimo más acertada, estaba mucho más limpia, era la opción que nos había planteado el paisano.

* La segunda era la subida al picu Hurro iba a ser igual de difícil que el último tramo. Parecía que había camín pero pronto se perdía tapado por las cotollas, así que .... ¡a sufrir otra vez!, Mary echaba fumo, ¡menudo día para pantalones cortos!

(¡Uff!, otra vez el terreno feo)

Tras media hora penitenciado con la maleza montañera alcanzamos el techo montañero del concejo de Belmonte de Miranda, la cima del Horru, no podíamos observar casi nada porque la niebla nos lo ocultaba, solo lo más cercano, es decir, la caseta de madera, el mojón geodésico, el buzón de cumbres, una mojonera y... ¡poco más!

(Peña Manteca - Pico Horru, ± 7,00 K / 1522 m.a. / 16:15 - 17:00 h.)

Como es costumbre revisamos el buzón y recogemos un papel de la Asociación Cultural"El Carpio" de Grandas de Salime que habían subido desde Las Estacas el 17/04/2011 en "4 horas despacio", como no hay dirección les devolvemos su singular tarjeta, escrita en el reverso de un albarán de compra de pienso, desde esta nuestra web, así que.... ¡Un saludo Compañeros!

Como la niebla seguía entrando con fuerza decidimos posponer, otra vez más, el tiempo del bocata, bajamos rápido hasta una guapa collá a los pies de la cumbre y desde ahí bajaríamos para la ladera Este de La Chana, la cual ya teníamos claro que era la más apropiada para la subida.

(El descenso por el Este parece que está más limpio)

Mientras comemos el bocata observamos una serie de picos que acompañan al que nosotros hemos subido y que forman parte de Peña Manteca, tiene una pinta impresionante, parecidos a los dientes de un serrucho, hoy ya no había tiempo para más, había que bajar rápido, la niebla nos podía jugar una mala pasada, aunque a estas alturas de la película ya teníamos una buena situación de la zona y unido a la ayuda del GPS nos daba un poco más de seguridad, pero no había que confiarse, mejor bajar rápido de la peña, además eran las cinco de la tarde, una buena hora para retornar al pueblo.

(¡Qué guapo serrucho montañero!)

(Descenso por el Este, al collau Espines y Praderías de Borniez)

(Una pena que sea tarde, nos podíamos haber aproximado un poco más hasta esos cortantes)

Una vez repuesto fuerzas llegamos, de nuevo, al collau de Muraco y comenzamos a bajarlo rodeándolo por su lado Este, bajamos por la vallina de Rechallu la cual estaba mucho más limpia que la opción Sur, que nosotros habíamos tomado para subir, pero que nos planteaba un problema de humedades, ya que el terreno está muy encharcado, tenemos que bajar sorteando los changüazales pero, sin lugar a dudas, es mejor opción que la empleada por nosotros anteriormente.

(Después de pasar lo difícil toca hacer revisión de daños)

Una vez en la collá de Espines hacemos recuento de daños, los de Mary, desinfectarnos un poco las piernas y las visualizamos por si alguna garrapatilla se unió al grupo expedicionario. También aprovechamos la ocasión para mirar hacia atrás y ver que la niebla seguía en las cumbres de Peña Manteca y observar que una pequeña pista que nos lleva al collau desde el que iniciamos la ascensión al Pico La Chana. Tras ponernos al día en salud y geografía descendemos por las praderías abajo en dirección a las praderías de Borniez.

(Collau Espines, ± 9,50 K / 1200 m.a. / 17:50 h.)

(¡Qué cómodo caminar!)

La bajada por las verdes praderías era todo una gozada, qué pena que no hubiéramos subido por aquí, pero la pasión por las calzadas nos pierde, con este guapo transitar llegamos a una majada, la cual vuelve a tener altas murias, vemos que el camín continúa para abajo, parece que va hasta el pueblo de Quintanal, esto no nos interesa, así que giramos hasta la derecha por un estrecho camín por el exterior de una muria, en poco tiempo llegamos a las praderas de Borniez.

(De nuevo entre grises murias y verdes Praderías)

(Praderías de Borniez, ± 11,00 K / 1075 m.a. / 18:15 h.)

Llegamos a Borniez, una gran cuadra, con una gran tená llama nuestra atención, nos entretenermos un poco lucubrando sobre ella y tiramos para abajo, solo nos quedan quinientos metros hasta enlazar con el camín que al ascender tomamos.

(Cerrando la circunferencia en la zona de Panxongo, ± 11,5 K / 1030 m.a. / 18:25 h.)

Tras cerrar la circunferencia descendemos hasta entroncar con el reguero Abedul, me paro un poco para beber un poco de agua, mientras Mary se acerca hasta la preciosa calzada que nos llevaría hasta Villar de Zuepos, saca unas guapas fotos para nuestra particular colección. Mientras ella vuelve un servidor se dedica a recoger las porquerías de un...., allí mismo dejó dos grandes bolsas y una botella de plástico, no me lleva la conciencia dejarla por allí, su degradación sería eterna.

(Preciosa calzada que nos llevaría al pueblo de Villar de Zuepos)

(¿Esto que hace aquí?)

Desde un poco más allá del reguero Abedul, donde por la mañana buscábamos el "nialín", antes de iniciar la larga bajada, vemos el punto inicial y final del día, el pueblo de San Esteban y la caseta del Picu Hurro, con una línea recta imaginaría uniríamos los dos puntos.

(En lo fondero el pueblo de San Esteban, punto de partida)

(Y en lo cimero el Pico Horru, el objetivo del día)

En la bajada al pueblo supervisamos los trabajos de "sextaferia" realizado, habían realizado un duro trabajo, mucho aporte pedrero, tenían muy buena pinta, en llegando al pueblo nos encontramos la cuadrilla de trabajo, allí estaban de retirada, comentamos con ellos el recorrido realizado y nos invitaron a un traguín de sidra, mediante la técnica del "pipiolu", y lo aceptamos, ¡faltaría más!, alguno se sorprendió de que Mary aceptase, no la debía ver capaz de beber por el pipiolu, pero ella aprendió con su padre a beber del porrón y la bota, quedaron con la boca abierta.

(San Esteban, ± 14,3 K / 715 m.a. / 19:15 h.)

(Dibujo del recorrido de la jornada sobre del Google Earth)

Antes de arrancar el coche y afrontar la aventura de la bajada por la estrecha carreterina, nos dijeron donde estaba la fuente del pueblo, casi por debajo de él, escondida entre la maleza, parecía que estaba seca pero no era así, había que quitarle el tapón, no querían perder el preciado líquido.

Después de subir hasta San Esteban la bajada hasta la carretera general no nos pareció tan fiera, íbamos despacio, tal como nos aconsejaron los lugareños, de tal manera que Mary se dedicaba a sacar fotos desde el coche, daba tiempo para todo eso y comentar que seguramente no volveríamos por aquí, no estaba la zona como para aventurarse amenudo.

(En la vuelta, con la lenta bajada hubo tiempo para que la copiloto tomara unas fotos adicionales)

Una vez en la carretera nos relajamos un buen rato en Belmonte donde observamos el gran número de turistas que por allí había, estábamos en Semana Santa y parece que las malas previsiones meteorológicas no habían asustado al personal, !igualitos que nosotros! Devuelta a Mieres, a través del alto del Tenebredo nos cayó una fuerte tormenta, asustaba un poco pero nosotros ya teníamos el día resuelto, una cena en nuestra sidrería preferida cerraba esta guapa jornada andariega por tierras de Belmonte de Miranda, donde no habíamos realizado ninguna experiencia.

 

JFCamina

Para referencias sobre la zona correspondiente en www.jfcamina.es

 


 

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