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Rutas por Amieva, Ponga y Piloña
Piloña
Asturias

Les Vízcares

La Pesanca, 05/2012

JFCamina, 06/2012

 

Les Vízcares

(Una "tendida" subida desde La Pesanca y Traslafuente)

Mapas IGN: 054-II"Llerandi" (2001) / 054-IV "Campo Caso" (2001)

Inicio: Área Recreativa de La Pesanca, Concejo Piloña, Asturias.

Punto Intermedio: Cantu La Vara - Traslafuente.

Objetivos Principales: Les Vízcares.

Recorrido: Área Recreativa La Pesanca - Riofabar (395 m.a.) - Puente río Infiernu (520 m.a.) - Puente arroyo Estaquera (650 m. a.) - Fin bosque (725 m.a.) - Majada Cureñu 8870 m.a.) - Cantu La Vara - Traslafuente (1090 m.a.) - Cantu La Teya (1165 m.a.) - Pico La Verdad (1298 m.a.) - Collau Miradorin (1289 m.a.) - El Cabezu (1369 m.a.) - Velle El Cabezu (1331 m.a.) - Pico Vízcares (1421 m.a.) - Camino de regreso por el mismo recorrido de la ida.

Distancia: ± 19,5 Kilómetros (9,8 + 9,8)

Tiempos: 7 horas = 4 + 3

Desnivel: 1040 mts. de ascenso y su correspondiente descenso.

Señalización: Si, aunque escasa.

 

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Después de un mes en el dique seco montañero teníamos ganas de hacer un pico, había que quitarse el “mono”, para ello lo mejor sería hacer un “clásico”de la montaña Astur, iríamos al Pico Vízcares o Les Vízcares. Sería una marcha muy completa: río, bosque, pradería y majada, collau con excelentes panorámicas, rocas y texos, y muy al final, la cumbre. Realmente fue “completísima”, los mil metros de desnivel daban para ello. Así que con muchas ganas nos plantamos a las diez de la mañana en el Área Recreativa de La Pesanca, en Riofabar – Espinareo, en el Concejo de Piloña.

(Área Recreativa La Pesanca, Riofabar, Concejo de Piloña, Asturias, ± 0,0 K / 395 m.a. / 10:20 h.)

(Primer puente sobre el río Infierno)

El día estaba espectacular, aunque ya calentaba más de la cuenta, lo que nos auguraba un día de mucho calor, lo cual no era muy bueno para nuestros intereses, teníamos que superar más de mil metros de desnivel positivo y con el calor se harían mucho más duros. Con este pequeño run-run, más el del río, comenzamos la marcha, por cómoda pista, dejando tras nuestro el área recreativa, los coches y el primer puente que tenemos que cruzar en el día de hoy.

(Tan pronto miramos hacia arriba, al objetivo, como....)

(.... hacia abajo, al guapo río Infierno)

(Una guapa cascada y poza del río del Infierno)

En esta primera parte del recorrido no tiene mucha historia, protegidos por una cubierta arbórea, solo dejarse llevar por encima del río del Infierno y contemplar los guapos detalles que el mismo nos va ofreciendo, bueno, también tenemos unas guapas casinas ubicadas en las vegas que causan cierta envidia, su cuidada construcción invita a ello. De vez en cuando, a nuestra izquierda, entre el ramaje de los árboles asoma unas picachas, suponemos que alguna de ellas podría ser la cumbre del día, aunque es un tanto improbable ya que, según el mapa, esta queda un poco más atrás.

Tras dejar atrás las guapas “casinas” y llegar a la altura de la majada de Degoes, la cual queda al otro lado del río, seguimos nuestra transitar, giramos un poco y encaramos la Foz del Infierno, estamos a punto de entrar en el Concejo de Caso, en el territorio de Redes, pero eso no será así ya que nos encontramos un desvió a la izquierda y un puente que nos dará la entrada al valle que nos posibilitará el acceso a Les Vízcares.

(Abandono pista al bosque del río Infierno y cruzamos puente, ± 2,1 K / 520 m.a. / 11:05 h.)

Al poco de cruzar el río Infierno nos encontramos a dos compañeros que nos preguntan que si por allí se va a “Traslafuente”, ello querían ir al Vízcares por Degoes pero no lo vieron claro y han decidido dar la vuelta y retomar la subida por aquí, tras confírmales que estaban en el buen sentido de la marcha y charrar un poco, todos juntos, seguimos adentrándonos en el arroyo de Estaquera, donde seguimos protegidos por los árboles pero el terreno se pone bastante cuesto.

(Cambiamos el río Infierno por el de Estaquera)

(El cambio de ríos también significó un aumento importante de la inclinación del terreno)

Al poco de olvidarnos del río Infierno comprobamos que el cambio de río también significó un aumento importante de la inclinación del terreno, de la subida casi plana del primer par de kilómetros iniciales pasamos al hormigón que nos pega en los morros, así que nos lo tomamos con cierta calma y dejamos que nuestros ocasionales compañeros nos marquen el camino a seguir, nosotros no queremos cebarnos con el duro y cuesto camino al Vízcares.

(Un ejemplo del duro y cuesto camino al Vízcares)

Menos mal que tras los primeros repechos iniciales la traza se tranquiliza un poco y el ramaje hace más llevadera la subida, aunque está claro que el desnivel de mil metros en algún momento lo tenemos que salvar, pero mejor poco a poco, no todo de una tacada. Por un paraje un tanto “jurásico”, donde los grandes “felechos” y los árboles cargados de musgo, encontramos las primeras señales, la rayas blanco y verdes indicadoras de Sendero Local, aunque las mismas no se prodigan mucho y están algo descoloridas, especialmente si las comparamos con el verde rabioso primavera asturiana que hoy luce este precioso rincón del Concejo de Piloña.

(Entre el verde rabioso primavera asturiana aparece el blanco y verde palido de la señalización)

Después de una hora abundante de marcha nos toca cruzar el tercer puente del día, el que facilita el vadeo del arroyo de la Estaquera o Degoes, aunque hoy no es muy necesario, tal es así que alguno de nosotros prefirió dar un par de salto sobre el mismo para superarlo. Cruzar el río significó olvidarnos del hormigón y de la ancha traza, ahora era todo camino o vereda montañera a trasvés de un precioso bosque norteño.

(Puente Arroyo Estaquera o Degoes, ± 3,5 K / 650 m.a. / 11:35 h.)

(Atrás dejamos el duro hormigón y ahora toca vereda montañera, bueno digamos "bosquera")

(Abrimos y cerramos la portilla y.... ¡en fila india bosque arriba!)

El tránsito por el bosque es cuesto, aunque por el mismo no parece tanto, lo que si notamos en el alto grado de humedad en el mismo, ya que rompemos a sudar con fuerza pero nos lo tomamos con cierta tranquilidad, además este precioso rincón ofrece muchas posibilidades contemplativas y fotográficas por lo que aumenta el grado de distracción y la velocidad de la marcha.

(Este pequeño ricón piloñes ofrece muchas posibilidades fotográficas y contemplativas así que...)

Al poco de dejar atrás un impresionante roblón perdemos la protección de las hojas y salimos del bosque, el espectacular cielo azul con un sol castigador será nuestro compañero a partir de ahora, parece que lo bueno se acabó y comenzamos a sufrir las altas temperaturas del claro día que nos tocó en suerte para subir a Les Vízcares. Para aliviarnos un poco de este pequeño “contratiempo”, ante nosotros, aparece una preciosa estampa del bosque que hemos transitado y, al fondo, al NorOeste, una guapa estampa de Peña Cíebana, lugar al que recuerdo con cariño después de haber subido a lo más alto de una manera un tanto especial.

(A nuestros pies, el bosque por el que hemos transitado y nos dio cobijo)

(Arriba, al NorOeste, Peña Cíebana, la cual nos oculta el escondido pueblo de Ligüeria)

(Salida del bosque, ± 4,2 K / 725 m.a. / 12:00 h.)

Tras olvidarnos de los grandes árboles y tras virar un poco al Norte pronto seguimos nuestra marcha en rumbo SurEste, ahora ya con la vista puesta en algún collau que nos dé una buena referencia, es decir buscando el collau Traslafuente, aunque el mismo no parece aún en nuestro alcance visual, no va a ser tan sencillo, antes tenemos que llegar a una preciosa majada, la cual nos sorprenderá por su belleza. Aquí es cuando me vuelven a corregir y me dicen eso de: - No vuelvas a decir que esto es el sitio más guapo de Asturias, -¿Cuántos tienes?, realmente muchos, para mí… “todos igual de guapos”

(Rumbo SurEste, en busca del Collau Traslafuente)

(Pero antes..... ¡una preciosa majada!)

(Majada de Cureñu, ± 5,0 K / 870 m.a. / 112:25 - 12:40 h.)

Realmente la majada de Cureñu tiene todos los elementos básicos para merecer sobradamente en un lugar preferencial de mis singular colección de “Más guapo de Asturias”, vemos: un lugar privilegiado, una preciosa pradería gratinada de cabañas que se adaptan perfectamente a la inclinación de terreno, las vacas con su xatinos pastando, los fresnos tan característicos de las majadas astures, y como guinda…. un precioso pilón con fuente, ¡qué más queremos!

Nos relajamos un buen rato, el día estaba caluroso de verdad y apetecía quedarse allí más tiempo, hubo un instante en que nos vimos compartiendo el pilón con las vacas, no se “cortaban” para nada, el día lo exigía , así que miramos para ellas y… "En Abril de 2012 llovió mucho, pero como sigan estos calores.... ¡secamos los pilones y las fuentes!", creo que era lo que trataba de contarnos con la mirada mientras ansiosamente bebía.

Nos hubiéramos quedado más tiempo pero había que reanudar la marcha, seguir pradería arriba en dirección al collau. Hasta la majada la traza a seguir era muy clara, pero a partir de aquí la misma ya no lo está, tenemos que escudriñar el terreno y buscar los jitos, nosotros tenemos una pequeña ayuda adicional, buscamos a nuestros compañeros ocasionales que van por delante, aunque ahora un poco lejos.

(Por una "pindia" ladera, con la compañía lateral del pico Maoño vamos avanzando)

Salimos de la majada casi por la esquina opuesta a la que entramos, podemos decir que casi la cruzamos diagonalmente, y tras ello el terreno se pone mucho más cuesto, como disculpa para aliviar el esfuerzo la cumbre del cercano pico Maoño, a 1418 m.a., al otro lado de la ladera, nos viene muy bien, aunque sicológicamente no ayuda mucho ya que el mismo es de una altitud similar al pico donde vamos y nos parece que está muy cuesto.

(Parece que el collau está cerca pero aún hay que empujar un poco más)

Cuando ya parece que estamos llegando al collau vemos a nuestros compañeros ocasionales que ya han girado al Norte, van por encima nuestro, parece que ya han llegado al collau y no se han parado mucho, bueno, incluso igual no llegaron, ya que no hace falta, llega un momento que solo tienes que girar a la izquierda y adentrarte por la vereda pedrera que nos lleva a una zona de texos y después casi cresteando y directos al objetivo, aunque, de momento, este nos es nuestro caso, nuestra intención es ir hasta el collau, el cual dicen que es uno de los más guapos de Asturias y queremos comprobarlo.

(Cantu la Vara - Traslafuente, ± 6,5 K / 1090 m.a. / 13:20 - 13:35 h.)

(Abajo, a los pies del Maoño, el collau Traslafuente, donde vemos otro guapo abrevadero)

Realmente no llegamos a lo que propiamente es el Collau Traslafuente, el mismo queda un poco más abajo, más a los pies del Maoño, nosotros estamos en lo que nuestro mapa marca como Cantu la Vara, y realmente eso ye, un cantu sobre Traslafuente a la cual habriamos llegado si no hubiéramos despreciado un camino a nuestra derecha un poco más abajo, pero los jitos nos indicaban tirar para arriba y nosotros los seguimos.

Desde el Cantu la Vara, nos relajamos unos minutos contemplando las peñas calizas vecinas, como la Llambría y Taranes, aunque realmente lo que más llama nuestra atención, es la nieve, que aún queda en el Macizo Occidental de los Picos de Europa y lo verde que se ve la escarpada ladera del pico Pierzu. Pensamos que las vistas del collau donde ahora estamos son bonitas pero… ¡las conocemos mejores!, aunque cada uno tiene su gusto personal y puede pensar de diferente manera.

(El Macizo Occidental de los Picos de Europa y la verde ladera del pico Pierzu)

Tras contarles por donde debe trascurrir la traza que nos llevaría hasta el escondido y solitario pueblo Vallemoru y después Taranes, nos damos cuenta de que ya es un poco tarde, hemos empleado mucho tiempo en llegar hasta aquí, llevamos una marcha un poco relajada, la verdad que el calorazo que hace ayuda muy poco a que esta fuera un poco más ágil, así que no nos paramos mucho más y le damos la espalda al Pienzu y la peña Taranes para volver al punto por donde debemos afrontar el siguiente largo de subida a Les Vízcares.

(Tras unos minutos contemplativos toca dar la espalda a la nieve y afrontar otro largo de ascenso)

Tal como anticipe antes de alcanzar el collau, ya en dirección Norte, un camino entre las rocas nos adentra en una zona mixta, es decir: pradería, monte bajo, texos, alguna faya y caliza, la verdad que de todo un poco. La vereda se pierde, dudamos un momento que hacer, ¿seguir en traza diagonal o ascender por “la pradería” arriba?, nos inclinamos por lo último, no queremos meternos en la zona del bosque de texos, no queremos perder la referencia de la cumbrera y después caminar “a ciegas” o guiados por el GPS.

(Por una vereda sobre caliza y monte bajo)

(Llegamos al tejedal, donde nos cobijamos un poco para enfriar ideas e hidratarnos)

Con el fin de enfriar un poco las ideas no resguardamos del sol bajo la suave sombra de los texos, tenemos claro dónde queda el pico así que tras unos momentos de hidratación volvemos a la pradería y un poco más arriba encontramos unas rocas con las señales blanco-verde, de las cuales ya nos habíamos olvidado hace tiempo, así que con un poco más de confianza avanzamos en dirección al objetivo casi paralelos a la cumbrera que llevamos por compañera, no queremos subir hasta ella porque nos parece un exceso innecesario, ya habrá tiempo para otear horizontes.

(Tras la hidratación y entre los texos y espineras aparece las señales blanco-verde)

(Parece que estamos en el buen camino)

(Cantu la Teya, ± 7,3 K / 1165 m.a. / 14:00 h.)

Parece que ahora el camino está más claro, pero no mucho, una ligera impronta sobre la pradería y las rocas, tenemos muy claro dónde queda ubicado el pico así que no dudamos en seguirla, además ahora la traza no es tan cuesta y se lleva mucho mejor, además por el camino pillamos algún pequeño texo que nos ayuda, su cotizada sombra nos viene muy bien.

(Cogiendo las mejores sombras vamos avanzando en dirección a Les Vízcares)

Creíamos que nuestros ocasionales compañeros estarían en la cumbre pero cuando nos damos cuenta los vemos moverse entre unos texos más abajo, allí estaban cobijados, seguro que se pararon a comer, ya era hora, aunque nosotros no lo queremos hacer hasta alcanzarla.

(Nuestros amigos ocasiones cobijados bajo los texos, no nos extrañar, el sol castiga con fuerza)

(Una mirada hacia atrás, tres planos: la zona del Cantu La Teya, el Pierzu y los Picos de Europa)

Aunque la subida no parece muy fuerte, en una miradita hacia atrás vemos que las panorámicas son importantes, de tal manera que tenemos una preciosa panorámica en tres planos: en el que nosotros nos encontramos, el Cantu la Teya, el intermedio o intermedios, con el Pienzu, y al final: los blancos Picos de Europa. Mientras parte del grupo nos relajamos en esto, Manolo y Alfonso siguen cobijados bajo una faya a la espera de que decidamos reanudar la marcha.

(Aunque ya estamos en torno a los 1250 m.a. aún no vemos el objetivo, solo las señales)

Tras otro descansillo más a la sombra comprobamos que estamos sobre los 1250 metros de altitud, por lo que parece que no nos queda mucho desnivel que superar, pero aún así el pico en cuestión no se deja ver, solo las señales guía y la cumbrera que llevamos hace rato por compañía lateral derecha. En estas comprobaciones estamos cuando miramos el mapa y observamos que estamos cerca del pico La Verdad así que hasta él me dirijo, ya tengo ganas de ver la picacha del Vizcares, ya me estoy agobiando un poco con tanto calor, menos mal que llevamos una buena provisión de agua.

(Pico la Verdad, ± 8,0 K / 1298 m.a. / 14:15 h.)

Desde el pico La Verdad, al Sur tuve un buena prespectiva de lo habíamos realizado hasta hora, sobre todo desde la zona de Traslafuente y las potentes cumbres que lo rodean, al Norte, hacia donde vamos y más nos interesa, observé que la picacha tan verde para la cual Manolo y Alfonso iban lanzados…. ¡no era el Vízcares!, así que me lo tomé con “más” tranquilidad y en compañía de Angel y Mary nos dedicamos más a la contemplación que otra cosa parece que la cumbre del día se nos está haciendo inalcanzable, así que no nos íbamos agobiar, ¡ya caería!, tarde o temprano la alcanzaríamos, aunque mas lo primero que lo último.

(Como la cumbre del Vízcares se vende cara nos deleitamos un poco en su ascensión)

(Aprovechamos para sacar unas guapas fotografías, con los picos ya vistos y....)

(... ¡otros viejos conocidos!, como la Sierra del Sueve)

No llegamos alcanzar a las dos libres que llevábamos por delante, aunque Manolo se cortó un poco cuando vio que la verde cumbre de El Cabezu, no era la deseada, la verdad que te corta un poco, sobre todo cuando llegas a ella y compruebas que tienes que bajar, perder cota, unos treinta metros de desnivel, para volver afrontar, ahora sí, el último largo a lo más alto de Les Vízcares, la verdad que es una pequeña faena, más hoy que parece que el horno está más caliente de la cuenta.

(El mojón geodésico del pico Vízcares, ¡cómo no!, es el pico del final)

(El Cabezu, ± 9,0 K / 1369 m.a. / 14:45 h.)

Después de descender de El Cabezu, cuando llegamos al Valle del mismo, vemos que arriba hay un solitario montañero, parece que está haciendo algo de tiempo pero ante nuestra nueva parada comienza a bajar. Nos lo encontramos a medio camino, viene con una camiseta sobre la cabeza, se le olvidó la gorra en el coche, ¡menudo olvido en un día como el de hoy!. Nos cuenta que lleva caminando desde bien temprano, que salió desde La Fragua y no ha parado de caminar, le pregunto por el recorrido y nos pone al día, el bajará por donde nosotros venimos, lo malo es que tiene que hacer algo por carretera, desde La Pesanca a Riofabar, unos tres kilómetros, esto último es lo que nos desanima a nosotros para culminar el recorrido en circular.

(Vista lateral en el último largo de ascenso, con la Mota Cetín asomando, la echábamos de menos)

(Ya queda muy poco, ¡menos mal!)

Casi no me dejaron llegar a la cima, ya que, unos metros antes, lo primero que me comentan los compañeros era si había hablado con el “mi tocayo” , -¿lo reñiste por andar solo por el monte?, -Yo sí, dijo alguien. Un servidor no lo había hecho, estaba más preocupado de indicarle la mejor forma de bajar hacia Traslafuente, pero realmente algo de reprimenda se merecía, estaba incumpliendo la primera regla de seguridad en la montaña, es decir: No se debe salir solo, uno debe ir siempre acompañado, más en el caso de este compañero que no era precisamente un chaval, además el día no estaba para esfuerzos como estos en solitario. El parece que se disculpó diciendo que no tenía amigos que compartieran su pasión, pero aún así…. No se debe salir solo a la montaña.

(Pico Vízcares, ± 9,8 K / 1421 m.a. / 15:15 - 16:30 h.)

Sobre las tres de la tarde, en unas cuatro horas después alcanzamos a tocar el mojón geodésico del Pico Vízcares, la verdad que lo tocamos muy poco, pues una nutrida banda de mosquitos nos desanimaban a que estuviéramos mucho tiempo en la cima, parece que se repite la situación de años anteriores, empieza la temporada del mosquitos en las cumbres.

(Un poco de hidratación y después la calurosa foto de grupo, con los mosquitos revoloteando)

Costo un poco de trabajo hacer la foto de grupo, la gente quería rápidamente bajar un poco para quitarse del radio de influencia de los bichitos y empezar a comer el bocata, pero a pesar de eso la hicimos, después de tanto sudar llegar hasta aquí y no llevarnos la foto…. sería imperdonable. Un servidor aún se quedo un momento más, ya que llegaron la pareja de compañeros ocasionales y ella quiso que les sacara una foto, tanto esfuerzo la merecía.

Bajamos un poco y, sin la presión zumbona de los bichitos voladores, nos relajamos un buen rato, primero charramos un poco con los montañeros que acaban de llegar, los cuales tampoco eran unos chavales, nos dijeron, bien orgullosos, que entre los dos sumaban unos 140 años de edad, más de la mitad de la suma de total de nuestro grupo de cinco, ¡casi nada!. Ellos siguieron para abajo y nosotros, con unas excelentes panorámicas montañeras, nos aplicamos en el bocata, creo que lo teníamos sobradamente merecido.

(Ejemplo de un "cuadro" de nuestro comedor: del Pierzu a Peña Santa)

Después de dar cuenta de nuestras viandas seguimos con la tertulia de sobremesa y un poco más de relax, momento en el que me dirigí, de nuevo, a la cumbre para, asediado por mosquitos, tomar unas cuantas instantáneas montañeras y un pequeño video, en el cual se puede ver bien a las claras lo que molestaban los insectos, así como la amplitud de miras que la cumbre del pico Vízcares o Les Vízcares alcanza, las tres cosas: las fotos, el video y… ¡los mosquitos”.

(Zona NorOccidental: Abajo de donde venimos, arriba les Ubiñes y el Aramo y Peña Mayor)

(Un poco más al Norte: el Faceu y el Selllón, Xamoca, Peña Mayor y la zona centro urbana)

(Zona NorOriental: destaca con fuerza la Sierra del Sueve, con el Pienzu como punto de refencia)

(Zona Oriental: Del Pienzu en la costa, al Pierzu y los Picos de Europa más al Sur)

Creo que, como en los parajes de agua, para estos casos, de descripción montañera, lo mejor es grabar un pequeño video, aunque en ocasiones la memoria te juega una mala pasada y te olvidas de algún jito importante, aunque siempre hay alguien que te echa una mano y te recuerda que… ¡olvidaste a la Xamoca!, así que aquí os queda unos minutos llenos de picachas, de Redes al Puerto San Isidro, desde el Torres al Estorbín de Valverde, de La Carisa a les Ubiñes y al Aramo, del Pienzu al Pierzu, de Peña Santa al Espigüente, de La Llambría al Maciédome y la Carasca, creo que todos tienen su momento de gloria, incluidos… ¡los mosquitos!

 

Cerramos este formidable 360 grados dándole la espalda al mojón geodésico y también al Buzonín del pico Vízcares, es hora de regresar poniendo rumbo al Sur, con la vista puesta sobre las altas cumbres de la Cordillera Cantábrica pero con el objetivo en el collau Translafuente, donde seguro ya estarán nuestros ocasionales amigos, que con seguridad entre los tres superaban los 200 años de edad.

Desechada la opción de bajar hasta Riofabar por La Fragua, tenía amenaza de motín si tenían que hacer tres kilómetros de carretera para volver hasta La Pesanca, solo nos quedaba deshacer el camino andado, así repasaríamos, con menos agobio, los bellos rincones que la “pindia” subida nos había ofrecido, un buen momento para repasar el recorrido dibujado sobre el mapa.

(Nuestro recorrido a Les Vízcares / ‘© INSTITUTO GEOGRÁFICO NACIONAL DE ESPAÑA.2009’)

El descenso nos ofreció dos preciosos momentos: la primera fue las guapas postales de los picos cercanos, especialmente de peña Taranes y la Llambría con el cálido color que la tarde nos iba dejando poco a poco y la segunda, igual la más apreciada, fue el momento en que nos encontramos un gran faya la cual proyectaba un frescor que no hubo manera de resistirse a su “canto de sirenas”, allí nos volvimos a relajar un poco más.

(En el descenso apreciamos la buena luz de la tarde, aunque....)

(.... la sombra de está mágica faya....)

(Cantu la Vara - Traslafuente, ± 13,0 K / 1090 m.a. / 17:40 - 17:45 h.)

Desde lo alto de la entrada de el Cantu la Vara vemos que el solitario montañero está hidratándose en la fuente del collau Traslafuente, casi arrancamos a la vez, así que seguro que nos encontraríamos antes de llegar a la majada de Curueñu, la verdad que nos empezábamos a preocupar un poco, eran muchos kilómetros y, lo peor, mucho calor. Antes de llegar al pilón nos concentramos todos y le marcamos el camino a seguir, él se iba a quedar un poco más, lo cual no era de nuestro agrado, preferíamos su compañía, nos quedábamos más tranquilos.

Bajamos haciéndonos lo remolones, mirando constantemente hacia atrás, así antes de adentrarnos en el bosque ya vemos que el solitario nontañero viene tras nuestro. Unos cientos de metros más abajo, a la altura del puente sobre el arroyo de Estaquera o Degoes le comentamos que al llegar a La Pesanca le bajaríamos en coche hasta el aparcamiento de La Fragua, no estaba la cosa para hacer tres kilómetros de carretera, nos parecía lo más seguro y tranquilizador.

(El adentrarse otra vez en el bosque fue un verdadero placer, aunque ya era tarde el sol aún calentaba)

(Incorporación a pista al bosque del río Infierno, cruzamos puente, ± 17,5 K / 520 m.a. / 19:30 h.)

(Área Recreativa La Pesanca, Riofabar, Concejo de Piloña, Asturias, ± 19,5 K / 395 m.a. / 20:00 h.)

A las ocho de la tarde, los seis, cruzamos el último puente sobre el río Infierno, el que nos daba paso al aparcamiento del Área Recreativa La Pesanca. Mientras Mary se bajó hasta el río a refrescarse los pies, Manolo y un servidor bajamos en coche al circunstancial compañero de ruta. Bajando por la estrecha carretera, teníamos la sensación que el tramo parecía más largo de lo que pudiera ser los tres kilómetros lineales, sería más de una hora de marcha, lo que se haría largo de verdad. Con su agradecimiento, -¡No hay de qué!, los montañeros estamos para echar una mano, ¡faltaría más!, nos despedimos del compañero hasta otra ocasión y volvemos hasta La Pesanca, donde Mary me encaminaba a que viera la preciosa poza que habían descubierto, un poco más abajo del puente, así que hasta ella nos fuimos a refrescar un poco.

Como es habitual en este mundillo de los amantes de la Naturaleza y lo andariego, una buena ruta debe ser culminada en un bar local, en este caso en Espinareo, donde tomamos unas “claras” y un poco sidra, allí nos volvimos a encontrar con la pareja de los 140 años, estaban felices, refrescandose un poco y probando las viandas que les había puesto el señor del Mesón Vízcares, un recuerdo que se llevarán para Madrid, tras el relajo tocó… ¡otra despedida más!

(Despidiendo la jornada y a los compañeros en Espinareo, Concejo de Piloña, Asturias)

Como broche a tan excelente jornada teníamos la guinda del pastel, por la plaza del pueblo entra un taxi blanco, -¡Mira quien es!, era Gelu el “nuestro” taxista del GR-105, justo casi un año de aquello, ¡qué alegría!, hasta el me dirigí para saludarle, ¡qué manera guapa de cerrar una excelente jornada por tierras de Piloña!, aunque con un poco menos de calor hubiera estado mucho mejor pero…

 

JFCamina

Referencias sobre la zona en www.jfcamina.es


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