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Rutas por Amieva, Parres, Piloña y Ponga
Parres
Asturias

Mota Cetín

Parres - Amieva, 02/2012

JFCamina, 03/2012

 

Mota Cetín

(Una corta pero guapa y entretenida ascensión)

Mapas ING: 054-II "Llerandi" (2001).

Inicio y fin : Collau Moande - Limite Concejos de Piloña y Ponga, Asturias.

Objetivo: Mota Cetín - Limite Concejos de Parres y Amieva, Asturias.

Recorrido: Collau Moande (665 m.a.) - Cabezón de Fontecha (812 m.a.) - Fontecha (792 m.a.) - Bosque de la Peña Los Cuadrazales (860 m.a.) - Collá Berrona (925 m.a.) - Mota Cetín (1134 m.a.) - Inicio camino de vuelta por el mismo recorrido.

Distancia: ± 9,0 Kilómetros = Ida y vuelta

Tiempos: 4 h. 15 ' = 2 h. 15' + 2 h.

Desnivel: 500 mts. de ascensos más su correspondiente descenso.

Terreno: Vereda montañera.

Señalizacion: Hasta el ataque a cumbre el PR AS-275 "Ruta del bosque de Cea y Cetín".

Nota: Esta misma ascensión la realizamos a primeros de Marzo de 2008, en un precioso día casi primaveral, la experiencia la contamos en nuestro desaperecido blog y de este recuperamos dos preciosas fotos, la de los lirios salvajes y la de Mary en la cumbre, dos significativos ejemplos del excelente día que pasamos, lo que nos hizo volver a repetirla cuatro años más tarde con una nutrida y afectiva compañía.

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A los habituales acompañantes andariegos se nos juntaron las nuevas generación de montañeros, así para que, poco a poco, les vaya entrando el gusanillo, les preparamos una preciosa ascensión a una pequeña peña en el medio de cuatro bellos concejos (Piloña, Parres, Amieva y Ponga), por un poco de cada uno transitamos. La excursión fue muy entretenida, ya que en algunos momentos nos tenemos que agarrar a las rocas, la seguridad ante todo, así que resultó redonda: paseo por pradería, bosque, una impresionante y panorámica collá y, al final, casi “toda” la Asturias Montañera, creo que con esta materia prima podemos crear afición entre las nuevas generaciones.

(Collao de Moande, Limite Concejo de Piloña y Ponga, Asturias, ± 0,0 K / 665 m.a. / 11:30 h.)

El collau de Moandi (665 m.a.), punto de inicio del pateo de este día, se encuentra situado en la divisoria de los concejos de Piloña y Ponga, hasta él llegamos por la estrecha y sinuosa carretera local AS-339 a la cual accedemos tras tomar el desvío oportuno en la N-634 a la altura del pueblo de Sevares, entre Villamayor y Arriondas.

(Panorámica en la que podemos ver el aparcamiento del collau de Moandi)

En el citado collau la situación del aparcamiento no esta mal y desde él podemos optar, con la vista puesta en Ponga (S), en girar a la derecha (O) en dirección al Cunio, el Vizcáres o a la izquierda (E), como es nuestro caso, en dirección a la Mota de Cetín. Tras calzar las botas y poner el GPS en marcha, además de charrar un rato, cruzamos e iniciamos la marcha cruzando la carretera para coger una pista de tierra-graba que tomará inicialmente una ligera dirección Norte pero que pronto nos olvidaremos de ella y giraremos Este, en línea recta, ladera arriba, hasta el Cabezón de Fontecha (812 m.a)

Lo primero que observamos es que, en principio, la ruta no está señalizada, solo un rústico letrero de madera que dice “Fontecha”, a nosotros no nos importa mucho, ya la conocemos y además llevamos elementos documentales y materiales suficientes, sabemos que la única ayuda sobre el terreno, que nos indicarán el buen sentido de la marcha, serían los artesanales jitos. Tenemos referencias de la existencia de una fuente, la del Tomu, pero no la llegamos a ver, en la otra ocasión tampoco, no dimos muchas vueltas para encontrarla, ya que estamos acostumbrados a traer las cantimploras llenas de casa para evitar sorpresas.

(Al Sur, el cordal de Ponga, con el Tiatordos como elemento más visual y cercano a nosotros)

Hacia el Norte, los valles de Pilona y Parres, podemos intuir el Cantábrico y observar las poblaciones del fondo del valle, al Sur, el cordal de Ponga se observa con claridad. En esta excursión vamos a tener cuatro grandes faros según la orientación de la vista y, si entrar en matización ni exactitudes, podemos tomar las siguientes referencias:

• Sur, el cordal de Ponga, con el Tiatordos como elemento más visual y cercano a nosotros.

• Oeste, la sierra del Aves, con el Vizcáres como punto más claro a identificar.

• Norte, la sierra del Cuera, con el Pienzu.

• Este, el Macizo Occidental de los Picos de Europa, con Peña Santa

Realizamos este primer reconocimiento, aunque para los Picos de Europa aún es un poco temprano y tenemos que esperar un poco.

(Al Oeste, la sierra del Aves, aunque Angel apunta al blanco Tiatordos)

(Hacia el norte, podemos intuir el Cantábrico y observar las poblaciones del valle)

Los comienzos siempre son muy lentos, bueno, nosotros somos habitualmente tranquilos, pero con tanta identificación nos relajamos aún más, además en esta ocasión hay que hacer unas primeras clases para las nuevas incorporaciones, la verdad que hoy no sé si tendrán tanta memoria para retener todo lo que van a contemplar, el día está que se sale.

(Entre la verde pradería, la Mota Cetín se va dejando ver por la derecha)

(Abandonamos la pista ganadera y vamos directos al Cabezón de Fontecha)

Pronto abandonamos la pista, la cual continua en dirección Norte, y tiramos pradera arriba al Cabezón de Fontecha, con una cota de 812 m.a., accediendo a ella en suave y directa ascensión por la ladera de la loma, ya al comienzo de la misma observamos el objetivo del día.

Mientras ascendemos vamos mirando para todos los lados, hay muchas zonas que escudriñar, cada uno las que más prefiera, un servidor se recrea más en el Tiatordos y la Llambría, Manolo en el horizonte marino del Cantábrico, aunque a todos nos encanta una collá que dejamos tras nuestro en dirección a la sierra de Aves, unas guapas cabañas sobre ellas hace que parezca un paraje idílico, miramos el mapa y vemos que será el Collau Tras de Sierro.

(Manolo escudriñando el horizonte marino al fondo)

(Aunque a todos nos agrada la estampa Oeste, la del Collau Tras de Sierro)

Alcanzada esta primera etapa, el Cabezón de Fontecha, vemos unos pinos que dejamos a la izquierda y, a nuestra derecha, seguimos divisando el valle Ponga, tomamos un respiro y contemplamos lo que nos espera. En el 2008, cuando vimos estas estampa casi damos la vuelta, menos mal que sabíamos que la peña tenía canal de subida, ya que a mí, esto de las trepadas, aunque sean muy pequeñas, me dan un poco de “kagelo”, pero ya metidos en farina había que arremangarse y subir, en esta ocasión, con la lección aprendida y la práctica realizada, lo afrontamos sin dudar.

(Cabezón de Fontecha, Limite Concejos de Piloña, Parres y Ponga, ± 1,0 K / 812 m.a. / 11:55 h.)

Tras otros instantes de relajo y contemplación bajamos del cabezón hacia las praderías de Fontecha donde encontraríamos una pequeña sorpresa, un nuevo valor añadido, ¡la señalización!, en medio de la pradería aparece una laja con una placa que nos indica la buena dirección del PR AS-275 “Ruta del bosque de Cea y Cetín”, ¡bien!.

(PR AS-275 "Ruta del bosque de Cea y Cetín")

Con la alegría que da encontrar un señal, llegamos a las praderías de la Fontecha, un paraje muy especial, un lugar para deleitarse ampliamente, en la anterior ocasión los narcisos lo ocupaban todo, no hay mucha diferencia de días, apenas una semana, sin embargo ahora no hay ninguno, un buen momento de rescatar una de las dos fotos, que en el preámbulo mencioné, realmente merece la pena hacerlo.

(Fontecha, Limite Concejo de Parres y Ponga, ± 1,2 K / 812 m.a. / 11:55 h.)

(A primeros de marzo del 2008 los narcisos estaban en plena ebullición)

Después de tomar unas pocas fotos y recreándonos un poco contemplando una esquina del impresionante valle de Ponga, seguimos las franjas blanco-amarillas del PR dejamos atrás el precioso paraje de Fontecha, para seguir abanzando en la buena dirección debemos girar un poco a la derecha e introducirnos en un bosque autóctono situado a la falta de la Peña de los Cuadrazales, la sombra y una blanca pradería nos recibe, empieza "lo bueno", aunque de tal eventualidad ya estaban todos advertidos y con las polainas puestas.

(La pintura del PR-275 parece reciente)

Aquí las veredas a seguir están muy húmedas, llenas de barro y hojas, rocas, árboles partidos, una de ellas parece que es la principal, aunque pronto nos encontramos con un gran árbol caído en medio del camino que nos obliga a desviarnos, tenemos que superarlo y sin darnos cuenta hemos perdido la dirección directa, corregimos y volvemos a encontrar de nuevo las señales del PR AS-275.

(Nos vamos en un hermoso bosque típico de nuestra tierra)

(Aunque siempre surgen problemas que debemos superar)

(Ante tan magnífico paraje del bosque de Los Cuadrizales, parecemos unos trasginos)

(Con las ramas de los árboles a modo de marco, obtenemos una excelente vista de la Mota Cetín)

Tras contemplar la belleza forestal de nuestra tierra, en poco más de media hora salimos, otra vez, a la verde alfombra que nos llevará hasta otro collau. A la salida del bosque debemos tomar un respiro para asimilar lo caminado y contemplar el precioso horizonte norteño, unas bonitas imágenes de la Sierra del Sueve entre los carrascos dan fe de ello, las praderías cercanas y algún núcleo rural también, aunque lo que más nos preocupa en la mole que tenemos ante nosotros, el objetivo del día.

(Al fondo tenemos una preciosa estampa del Sueve pero lo que realmente nos preocupa es....)

(¡Cómo subir a la Mota Cetín!, aunque un servidor lo tiene muy claro)

Al salir del bosque vemos a un grupo que van por delante, de idéntica manera que la anterior ocasión, ellos ya iniciaron la ascensión, - ¿por ahí tenemos que subir?, - si, por ahí, - ¿hay paso? - pues sí. Tal afirmación era fácil de hacer, ya lo sabíamos y, como demostración, teníamos al grupo ascendiendo. Efectivamente, sobre la roca se observa una gran canal, con un árbol en medio, por donde se puede ascender a través de un estrecho y vertical sendero de hierba y piedras que en zig-zag nos llevará, a través de varios puntos intermedios, hasta alcanzar el tramo final, en el cual deberemos esforzarnos un poco más.

(Antes de iniciar la ascensión pura debemos alcanzar otra preciosidad más)

Pero antes debemos cruzar un na pequeña "chamarga" y alcanzar el collao Berrona (925 m.a.) y contemplar el otro punto de referencia que aún nos faltaba, el Macizo Occidental de los Picos de Europa con Peña Santa y compañía. Disfrutando de tan magnífica estampa tomamos fuerzas para iniciar la tercer y última etapa, por la cual estamos aquí, y que es netamente diferente a lo realizado hasta ahora por parte de los que hoy nos acompañan, pasamos de simple senderismo a otra cosa un poco más complicada, y sobre, a lo que debemos prestar, aún más si cabe, toda nuestra atención.

(Collá Berrona, Limite Concejo de Parres y Amieva, ± 3,2 K / 925 m.a. / 13:00 - 13:15 h.)

Tras deleitarnos un buen rato en este espectacular balcón del collau Berrona, ¡menudo nombre!, a la vez que reponer fuerzas, solo nos quedaba sacar la foto de grupo, la primera de unas cuantas del día, Felipe se encargaría de ellas, tras lo cual reemprendemos la marcha. Ya habíamos visto por donde teníamos que ir, ¡pues venga!, giramos a la izquierda, para en diagonal acercarnos hasta la base del tajo que nos permitirá alcanzar la cumbre del Cetín, caminamos por la cara noroeste de él, y poco a poco, con zig-zag sobre roca y hierba vamos alcanzando distintos descansillos que nos permitirán llegar.

(Está claro, pillamos una suave vereda NorOriental y... ¡todo para arriba!)

(Los jitos serán nuestros compañero y guías)

El terreno está muy húmedo, así que tenemos que tener cuidado de no patinar en este terreno donde la hierba y la tierra están muy resbaladizo. Ya no vemos las señales del PR AS-275, ahora siguiendo los jitos vamos superando los distintos resaltes del terreno, dándole un poco la vuelta a la peña para alcanzar la canal de entrada a lo más alto de la misma.

(Al coger altura las panorámicas al Norte se acentúan mucho más, el Sueve luce con fuerza)

(Con cierto tiento vamos adentrandonos en la brecha que veíamos desde la salida del bosque)

La verdad es que dentro de la canal, las cosas se ven más fáciles, no creíamos que hubiera paso, pero una vez allí el camino se ve claro, los jitos nos ayudan mucho y solo deberemos de tener cuidado de no resbalar al pisar la hierba, además de las rocas húmedas tenemos unas pequeñas placas de hielo, según vamos viendo la situación pensamos que debemos tener mucho más cuidado al descenso, el peligro de patinazo es mayor, no te digo nada si se pilla un día con agua o con más hielo.

(En tres grupillos vamos subiendo tranquilamente, cada uno a su marcheta)

(Alfonso, Celso y Monolo lideran la marcha)

(La cola la forma Angel, Eli, Felipe y Mary)

(J.F., un servidor, va en medio fotografiando todo lo que se menea)

En el último tramo de la canal, el más sombrío nos encontramos con algo de nieve y más hielo, no esperábamos encontrar nieve a esta altitud, aunque la sombra la ha conservado, así que tenemos que extremar al máximo la prudencia, especialmente por los que no están tan avezados a salir a la montaña.

(La sombra se hace cargo de nosotros dejandonos ciertos detalles naturales...)

(.... como el hielo y la nieve)

(Poco a poco, mirando hacia atrás, y con mucho cuidado, vamos tomando altura y superando cota)

Dejamos atrás el árbol que veíamos después de la salida del bosque, un buen momento para mirar hacia atrás y contemplar el horizonte y el camino ascendido, la hierba sigue alta, dice Mari que ésta nun la comen ni les cabres, haciendo cábalas de quien podría comer esta yerba tan dura llegamos a una gran repisa desde donde tenemos unas magnificas vistas sobre la parte más oriental de Ponga y del Macizo Occidental, desde el Pierzu hasta Peña Santa, pasando por Sen de los Mulos, Cantu Cabroneru y Peña Beza, etc… ¡impresionantes vistas!

(¡Menuda panorámica!, ¿Quién da más?)

(Excelente vista del Macizo Occidental de los Picos de Europa, Cantu Cabroneru y Peña Beza)

Nos llama especialmente la atención los dos pueblos que vemos en lo fondero del valle, los conocemos por referencias fotográficas, se trata de Cirieño y Pen, situados estratégicamente sobre dos hermosas llombas, en la otra ocasión, los visitamos después del descenso.

Ahora toca subir por un terreno más abrupto, efectivamente, nos queda el último asalto, debemos de ascender entre las rocas y sobre ellas para alcanzar la cresta de la cumbre, en unos cuantos agarres la alcanzaremos, Alfonso, Manolo y Celsín van delante, yo, más “prudente” voy tomando fotos y agarrándome a alguna que otra piedra para no tener problemas, es la parte más complicada para nosotros, aunque con cuidado se supera.

Antes de iniciar este tramo el compañero Alfonso, para dar ánimos a Celso, dijo lo siguiente: - ¡Tranquilo güaje!, si sube tu tío.... ¡Menudo amigo!, algo de razón tenía pero no es para ir "explayandolo" tan a las claras.

Los dos líderes van delante sin problemas, Celso con los ánimos recibidos y la ayuda de su padre supera esta zona caliza sin muchos problemas. Nosotros seguimos manteniendo la formación y con mucha tranquilidad, como se debe “caminar” por estos parajes, vamos alcanzado el resalte que nos dará el acceso último a cumbre, seguro que para bajar nos planteará más problemas.

(Vamos bien, ahora sólo queda que la cumbre se despeje un poco)

El grupo que estaba en la cumbre comienza a bajar de ella, nos hacemos a un lado y los dejamos marchar con un saludo. Al final, después de media hora abundante, desde el último collao, alcanzamos nuestro objetivo. Las vistas de la cumbre no nos pillan de sorpresa, ¡era de esperar!, se nos venía advirtiendo a lo largo de la subida, pero a pesar de ello... ¡no está nada mal!

(Unos se van y otros toman posiciones)

En el año 2008, en la cima aún queda un componente del grupo, una amable persona que nos dio una paseo en 360º por todas las cumbres que teníamos a nuestro alcance visual, nosotros las sabíamos casi todas, pero bien está contrastar y aprovechar la ocasión para entablar charla con un compañero de andanzas.

 

Empezó desde el Este al Sur hasta alcanzar el Norte: El Jascal, Cabeza Lloroso, Peña Santa, Mirador Ordiales, Cantu Cabroneru, Peña Breza, Sen de Los Mulos, El Pierzu, Manpodre, Tiatordos, Campigüeños, Maoño, Vizcares, El Sueve y el Pienzu y, detrás de los árboles, El Cuera, sin olvidarnos de los grandes tajos de los ríos Dobra y Sella. Evidente, quedan muchas grandes referencias por el medio, pero tampoco vamos a meter la pata más de la cuenta, grabamos un pequeño vídeo para repasarlas en casa.

(Mota Cetín, Limite Concejo de Parres y Amieva, ± 4,5 K / 1134 m.a. / 14:00 - 15:15 h.)

(¿Alguien da más?, desde el Cuera al Pierzu, con casi todos los Picos de Europa por medio)

Nosotros nos fijamos más en Amieva, su mirador es inconfundible, y el Picu Primiellu, una excursión ya realiza, justo despues de subir a la Mota en el 2008, aparte de otras rutas que nos quedan pendientes en esa hermosa zona. Siempre ocurre lo mismo, de una marcha siempre salen, como mínimo, un par de futuros proyectos.

Debemos tener mucho cuidado al caminar por la cumbre, ya que al ser de origen kárstico, hay muchas grietas y jous donde uno puede “meter la pata”, una distracción, provocada por la contemplación, nos puede costar un disgusto, especialmente el día de hoy que la nieve oculta alguno de ellos.

(Al NorEste tenemos la Sierra del Cuera con sus grandes cumbres aún blancas)

Nos sorprende ver el gran bosque que llega hasta la cumbre por el lado opuesto al que subimos, nunca mejor empleada la palabra “opuesto”, ya que si las vistas desde donde veíamos eran de una gran roca caliza casi limpia, al otro lado estaba totalmente cubierta, desde su base, por un gran bosque de hayas, carrascos y otros árboles autóctonos, miramos el mapa y observamos que es del de Cea y Cetín. Se puede afirmar que La Mota Cetín es como una cabeza humana con pelo, ¡claro está!, por que si se parece a mí, seria por los dos lados iguales, cosa que no ocurre.

(Para comer unos prefirieron las vistas al sur, hacia las blancas montañas)

Tras una amplia contemplación, la degustación del bocata y la correspondiente riestra de fotos, decidimos realizar el regreso sin perder de vista a los que anteriormente habían estado allí, vuelven por el mismo recorrido de la subida, en la otra ocasión regresaron en travesía hasta el pueblo de Vega de Sebarga, a unos pocos kilómetros de Sellaño, seguramente el bus los recogerá en la carretera.

(Pero otros las del Norte, con el azul Cantábrico por compeñero)

(Tras el bocata la sesión de fotos, a gusto del consumidor)

¡Ah!, antes de marchar, como había nieve en la cumbre, las féminas del grupo decidieron que había que hacer nuestro tradicional muñeco de nieve, evidentemente lo realizamos, ¡menudas son ellas!, nos quedó bastante guapo y los bautizamos, no podía ser de otra manera, como “Cetín”.

Antes de dejar definitivamente solo al muñeco de nieve, no quiero abandonar la cumbre de esta solitaria picacha de la Mota Cetín sin dejar constancia gráfica de la primera vez que hasta ella llegamos, una foto de Mary con las altas cumbres de Los Picos de Europa tras ella, una foto preciosa, la cual llevaba el siguiente pie de foto: “Con Montañeras como esta, ¡da gusto salir de casa!”, ahora, cuatro años más tarde, dicho comentario sigue igual de vigente.

(La Mota Cetín y Mary en Marzo de 2008, con un poco menos de nieve)

Como pudimos comprobar a subir, la bajada sería más complicada, especialmente para mí y “los nuevos”, siempre me cuesta más trabajo bajar que subir, parece que me apila la porrilla, por lo que nos esforzamos en tener cuidado de no resbalar mirando mucho donde posamos las botas.

(Ahora toca tener, aún, un más cuidado que al subir)

(Con cierto tiento vamos deshaciendo el camino ascendido)

La bajada de la canal fue igual de dificultosa que la subida, ¡incluso más!, el miedo a pegar un patinazo era mayor, esto nos hizo extremar la precaución y poco a poco fuimos deshaciendo el camino ascendido por la mañana, a las cuatro de la tarde, en el mismo tiempo que en la subida, alcanzamos la collá Berrona, donde los tres “galgos” del grupo nos esperaban preguntándonos a que cumbre internacional nos parecía el pico Pierzu, todos, salvando las distancias y la altitud, dijimos lo mismo: - ¡Al Everest!

(Nuestro recorrido por la Mota Cetín / ‘© INSTITUTO GEOGRÁFICO NACIONAL DE ESPAÑA’)

(Collá Berrona, el "Everest" a la vista, ± 5,8 K / 925 m.a. / 16:00 h.)

Al cruzar el bosque de Los Cuadrazales teníamos miedo de no tomar, a la primera, el camino directo, y, efectivamente así ocurrió, el gran número de sendas que en él existe da lugar a que te desvíes del mejor camino, poco a poco fuimos corrigiendo hasta llegar de nuevo a la collá de la Fontecha, a modo de despedida, una bonita postal de la Mota Cetín.

(Tras dos horas de bajada finalizamos en Collao de Moande, ± 9,0 K / 665 m.a. / 17:15 h.)

A las cinco y cuarto de la tarde llegamos al collao Moande, dos horas después de abandonar la cumbre de la Mota Cetín, tan solo quince minutos menos que lo empleado en la ascensión, esto pude darnos una pista de los problemas que plantea el descenso, el cuidado que debemos tener para que no tengamos ningún percance innecesario. Tras unos minutos de aseo y charleta montamos en nuestros coches y volvemos por la estrecha carretera abajo, camino de Sevares, de vuelta a casa, después de una excelente jornada montañera, el buen tiempo y la mejor compañía ayudaron mucho, pero lo más importante, la materia prima, lo pone nuestra querida Asturias.

 

JFCamina

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